100 palabras para definir un siglo de ‘TBO’

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El centenario de TBO, el semanario cuya popularidad dio nombre a los tebeos, no es una efeméride cualquiera. Como 100 años dan para mucho, hemos confeccionado una pequeña enciclopedia con 100 entradas, una por año, que repasan claves, autores, series e historia de una publicación mítica.

El 11 de marzo de 1917 se publicó el primer número del TBO, la publicación infantil que dio forma a nuestro cómic y nombre a sus revistas. El título nació de un sencillo y juguetón anagrama con trampa ortográfica: TBO se como “te veo” y nada mejor para el lenguaje de las viñetas. Es uno de los muchos datos y curiosidades alrededor de un tebeo mítico hoy centenario y por eso hemos reunido otros cien más: autores, estilos, épocas, personajes, series y mucho más.

1968. Año en que la RAE incluyó en su diccionario la palabra “tebeo”, que hoy cuenta con dos acepciones: “Publicación infantil o juvenil cuyo asunto se desarrolla en series de dibujos” y “Serie de aventuras contada en forma de historietas gráficas“. Su uso coloquial estaba ya generalizado y contaba con frases hechas como “Estar más visto que el tebeo” que evidencian la popularidad de la revista.

1983. Año en que aparece el número 2502, último de la revista bajo el sello editorial de Ediciones TBO. Cabecera y fondo editorial serán adquiridos por Bruguera, durante años su gran competidora en el mercado y ya entonces también al borde de la quiebra.

2 Mil. Tres páginas destinadas a sustituir, por triplicado y con mismo equipo creativo, la mítica y rompedora sección La Habichuela. Desgraciadamente, no pasó de media docena de entregas a principios de 1979. Su desaparición marca el principio de la decadencia de los últimos años de la revista bajo el sello editorial de Ediciones TBO.  

Almanaque de TBO

Almanaque. Número extraordinario de cadencia anual y mayor número de páginas. La tradición se inauguró en 1918, fue regular hasta 1937 y, tras el paréntesis de la Guerra Civil, se retomó en 1945.

Altamiro de la Cueva. Personaje creado en 1965 por Bernet Toledano, al que pronto se sumaría Carlos Bech en tareas de guión. Su irrupción supuso una primera puesta al día en el aspecto gráfico del TBO que, en su momento, obtuvo cierta popularidad por recompensa. Se trata de un ingenioso pintor de la edad de piedra capaz de resolver todo tipo de problemas haciendo uso de sus pinceles, con resuelta inteligencia y enorme visión de futuro.

Antares. Seudónimo del periodista Arturo Llopis, sobrino de Opisso, encargado durante muchos años de redactar los textos que nutrían la sección De todo un poco y, sobre todo, de escribir los guiones de la serie Visiones de Hollywood.

Aucas. De gran tradición en Cataluña, pero también conocidas como Aleluyas en el resto de España, son una de las mejores muestras europeas de historieta primitiva o protohistorieta. Surgidas en el siglo XVI y muy populares a partir del siglo XVIII, se trataba de una página impresa con una historia narrada en viñetas secuenciales cada una de ellas con un texto inferior, habitualmente rimado. Su estructura cuadriculada de 48 viñetas (en 6×8) marcará la estética y la narrativa gráfica del TBO, tanto por el uso del texto inferior como en la cantidad de viñetas por página.

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Autoras. La escasez de mujeres en TBO es ejemplifica el déficit de la vieja industria del cómic en cuestión de género. Es posible que la presencia femenina en la revista se redujera a solo 5 nombres: Isabel Bas, colaboradora entre 1967-1979 y autora de la serie Ana-Emilia y su familia; Teresa Pons “Liza”, secretaria de redacción encargada de continuar la sección Visiones de Hollywood tras la marcha de Antares; Mª Ángeles, hija de Sabatés y autora de la serie Maribel es así; Rosa Segura, secretaria de redacción, responsable del Correo del lector y algunos guiones de La familia Ulises; y María Urda “Mary”, hija de Urda, sustituyó a Liza en la sección Visiones de Hollywood.

Aventuras de Eustaquio Morcillón y Babalí, Las. Serie creada por Benejam en 1946 que sintetiza una situación recurrente en las historietas del TBO: el explorador africano con poca fortuna. Pese a tratarse de un arquetipo racial de la cultura colonialista, el negrito Babalí encarna el ingenio y la razón frente a la ineptitud de su amo. En realidad, desde una perspectiva contemporánea probablemente resulte más molesta por la muerte violenta de numerosa fauna animal.

Ayné. Miembro de la generación de autores llegados tras la guerra y firma muy habitual de la tercera época, aportó un dibujo de mayor volumen y menor detalle junto a temáticas amables destinadas al lector más infantil de la revista. En cierta forma sintetiza, en lo gráfico, el giro hacia un humor cada vez más amable.

Cabecera de BB

BB. Anunciada como suplemento del TBO, fue el primer intento de lanzar en nuestro país una revista de historieta destinada a lectoras femeninas. Con Opisso y Rapsomanikis como firmas principales y de contenidos muy diversos (recortables, cuentos, consejos para futuras amas de casa) tuvo 133 números aparecidos entre 1920 y 1925).

Bech, Carlos. Autor teatral y guionista radiofónico, se incorporó a TBO durante los años 50 siendo de los pocos guionistas cuyo nombre aparecía en algunas historietas, en especial sus colaboraciones con el dibujante Batllori Jofré. Tras la muerte de Joaquín Buigas, se convirtió en el principal escritor de TBO, responsable de continuar personajes como La familia Ulises, Melitón Pérez o Eustaquio Morcillón, y de crear otros tan populares como Altamiro de la Cueva.

Benejam. Junto con Coll y Opisso forma el tridente de autores puntales del TBO. Se incorporó alrededor de 1935, sintetizando hasta la perfección el estilo de Tínez y deslumbrando como un virtuoso sin parangón de la caricatura de línea clara y el detallismo sencillo. Aunque maestro del gag visual y la historieta con protagonistas sin continuidad, fue el creador de Melitón Pérez, La familia Ulises y Las aventuras de Eustaquio Morcillón y Babalí, tres series de personajes fijos para una revista que destacó por lo escaso de estos.

Blanco, José María. Integrante de la generación de nuevos autores que se incorporaron en la posguerra, su delicioso estilo de caricatura redonda y pulcra reforzó la identidad gráfica más distintiva del TBO. Cuando en 1969 se produce el retiro de Benejam, será el encargado de continuar dibujando a La familia Ulisesaunque nunca firmará las historietas por respeto a su maestro.

Bruguera. Emporio editorial cuyas publicaciones fueron la principal competencia de TBO. Su brutal crecimiento a partir de 1960, con éxitos como Mortadelo y Filemón, obligó a una necesaria renovación de la revista que dio nombre a los tebeos. Tras el cierre de TBO, Bruguera acabó comprando cabecera y fondo editorial para acabar también quebrando poco tiempo después que su histórica rival.

Joaquín Buigas

Buigas, Joaquín. Aristócrata procedente de una estirpe barcelonesa que es difícil de igualar (nieto del arquitecto del Gran teatro del Liceo, hijo del autor de la estatua de Colón y hermano del diseñador de las fuentes luminosas de Montjuic). De juventud aventurera en viaje de fortuna por Sudamérica, con 31 años y ya de regreso en 1917 adquirió un TBO apenas recién nacido, aplicando cambios a partir del número 10: sustituye el chiste de portada por una historieta, reduce la carga de textos interiores, aumenta su formato y contrata más dibujantes. Además de editor-ideólogo de la revista hasta su muerte, en 1963, también ejerció de guionista más que prolífico y creador de personajes tan fundamentales como La familia Ulises.

Castanys. Dibujante que aplicó frescura y trazo suelto a la escuela TBO, también dio muestras de su verdadera condición de autor satírico, tanto escrito como dibujado, en semanarios de humor de temática deportiva de los que fue director. Murió en 1965 mientras dibujaba una historieta para TBO que la revista publicó, pese a estar inacabada, como tributo a su trabajo.

Catalán. El TBO tuvo desde su nacimiento una marcada identidad catalana, tanto como heredero de la tradición de las revistas de principios del siglo XX como por el origen de muchos de sus autores y responsables. Buigas, por ejemplo, escribía en catalán sus guiones, que luego eran traducidos por su socio Emilio Viña. En 1978, la apertura democrática permitió la publicación de cuatro especiales en lengua catalana, una vieja aspiración editorial que pude verse cumplida.

Censura. El humor blando y amable de TBO no le reportó graves problemas de censura durante el franquismo pese a tratarse de una revista publicada en el bando republicano casi hasta el fin de la Guerra Civil. El episodio más conocido se produjo en 1951 y mereció multa de 10.000 pesetas: una historieta de Manuel Díaz cuyo protagonista recomendaba una dieta a base de langosta o jamón (en un contexto de posguerra) y cuyo nombre, Blas Pérez, era el mismo que el del ministro de Gobernación del régimen franquista.

Colección Gráfica TBO. Serie de cuadernos apaisados aparecida en 1919 y 42 números de duración, adaptaba clásicos de la novela de aventuras (Verne, Dumas) con portadas de Opisso e interiores dibujados por Urda.

Coll. Ver Josep Coll: entre el andamio y el TBO

Cuarta época. Véase: TBO 2000.

De todo un poco

De todo un poco. Muestra de la versatilidad de Urda fue esta clásica sección de una página donde se apretaban en cuatro  columnas pequeños bloques de texto y algunas ilustraciones dedicadas a explicar todo tipo de anécdotas cotidianas, reales o inventadas, diálogos chistosos y curiosidades variopintas. Nacida en 1922 (etapa en la que se alternaron los ilustradores), no faltó a su cita semanal hasta el cierre de la revista. Tras Urda, tomaron el relevo Pere Olivé y, más tarde, Sirvent.

Dibujo realista. Las habituales 8 páginas de la primera época no solo incluían historietas de humor sino también aventuras de dibujo realista que ocuparon la parte central durante algunas décadas. Sus contenidos se repartían entre la adaptación de todo tipo de leyendas, episodios históricos y sucesos la vida real, temáticas en las que destacaron ilustradores como Batllori Jofre o Albert Mestre.

Donaz. Olvidado pionero del cómic español, dibujó por entero el primer número del TBO, tanto portada como ilustraciones y protohistorietas interiores, aunque el tiempo y la evolución de la revista diluyeron la importancia gráfica de su aportación fundacional. Al margen, también frecuentó la ilustración sicalíptica y el folletín de aventuras.

Ediciones TBO. Sello editorial que publica TBO a partir de 1942, nacido como asociación de Buigas con Ediciones Bauzá y Emilio Viña.

Episodios y aventuras de S

Episodios y aventuras de S. Colección paralela con el sello de Ediciones TBO en la portada. Sus 28 números fueron publicados a lo largo de 1947 y se trataba de un cuaderno de historietas de aventuras (western, policías, piratas, capa y espada) de dibujo realista, habitualmente realizados por los dibujantes de estilo realista de la casa (Albert Mestre, Serra Massana) junto otros como el italiano Athos Cozzi y el escritor Josep Maria Canellas. Un intento infructuoso, y no el único, de participar del auge en la posguerra del tebeo de aventuras.

Épocas. La vida editorial del TBO se divide en seis épocas distribuidas cronológicamente en los siguientes grupos de años: 1917-1938 (la clásica), 1942-1952 (de precaria posguerra y sin numerar), 1953-1972 (donde recupera su condición de semanario regular), 1972-1983 (renombrado como TBO 2000 y objeto de un proceso de renovación con brillantes resultados), 1986 (siete números con sello Bruguera y moderna línea editorial a cargo de Joan Navarro) y 1988-1998 (transformada en revista mensual por Ediciones B, dio para 105 números con una interesante mezcla de contenidos muy variados).

Escuela Bruguera. El humor explosivo, físico y directo distintivo de la principal competidora editorial del TBO se suele contraponer a la mayor elegancia y amabilidad de este. Curiosamente, fueron pocos los autores de TBO que trabajaron para Bruguera mientras lo contrario fue más habitual e incluyó nombres como Nadal, Conti y, sobre todo, Raf.

Ediciones B. Sello nacido cuando el Grupo Zeta adquirió los derechos sobre el fondo editorial de la extinta Bruguera, que poco antes de su hundimiento había realizado una operación similar con los de Ediciones TBO. Entre 1988 y 1998 editó la sexta y última época de la revista.

Esegé. Miembro del equipo responsable de La Habichuela, fue el único que luego no participó en Los Miercoles mercado, la doble página publicada en El Jueves donde se retomó el espíritu de la mítica página de TBO 2000.

Ilustración de Forton

Extranjeros. La presencia de autores extranjeros en TBO nunca fue muy destacada, aunque hubo casos tan importantes como el de George McManus. A este se sumaron, en la primera época, olvidados autores franceses como Louis Forton (pionero fallecido en 1934) o Maurice Cuvillier (cuyas historietas merecieron ser portada en bastantes ocasiones). En la segunda y tercera época fueron habituales las firmas de Dave Breger y del peculiar Otto Soglow. La modernidad francobelga llegaría en los setenta con Peyo y Tillieux.

Extras y especiales. Junto a los almanaques, números extraordinarios con mayor número de páginas y fuera de numeración. Mientras los almanaques eran anuales y existieron desde los primeros años, los extras y especiales se multiplicaron a partir de la tercera época de TBO. Junto a los dedicados a Vacaciones y Turismo, otros se centraban en recopilaciones de autores o personajes, siendo los dedicados a Coll o La familia Ulises los más habituales.

Familia Rovellón. Estupenda parodia de la Familia Ulises actualizada a tiempo presente. Sus responsables fueron el estupendo tándem formado por Sempere y Francisco Pérez Navarro. Publicada durante la sexta época de TBO, la de Ediciones B, llegaron a disfrutar de una aventura larga en formato álbum.

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Familia Ulises, La. La serie más icónica del TBO y uno de los grandes clásicos de nuestro cómic. Creada por Buigas y Benejam en 1944, sus desventuras cotidianas encarnan el ascenso durante el franquismo de una clase media que aspira a medrar mediante la sumisión a sus superiores, las falsas apariencias y el rechazo a las clases bajas, un lumpen de gitanos y desharrapados que causan buena parte de sus infortunios. Su costumbrismo mordaz, sutil y más oscuro de lo que parece, desparecería tras la muerte de Buigas.

Floreal. Sección de historietas en contraportada con sello de la Nueva Escuela Unificada (tutelada por UGT y CNT) aparecida cuando, tras el estallido de la Guerra Civil, la revista fue colectivizada. Aún así, el nivel de propaganda será de perfil bajo.

Ford T. Una de las series francobelgas publicadas durante la época de TBO 2000. Sus autores eran Francis y Tillieux (famoso por su Gil Pupila) e inicialmente fue conocida como Aventuras de Florentino y su vecino, pero la antigualla automovilística alrededor de la que giraban todas los gags acabó por devorar el título de una estupenda serie, canónica en su pertenencia a la tradición gráfica de la Escuela de Marcinelle.

Fort Baby. Western paródico dibujado por Tha con guiones de Sirvent, su humor efervescente, surrealista y, a menudo, referencial y metalingüístico, supuso uno de los grandes momentos de la etapa más efervescente de TBO 2000 a finales de los 70.

Los grandes inventos de TBO

Grandes inventos del TBO, los. Una de las secciones más míticas y populares del TBO, nació en 1922 pero obtuvo fama y popularidad a partir de la posguerra. De autoría compartida (Nit, Tínez, Tur, Sabatés) la idea consistía en diseñar estrafalarios y complejos aparatos mecánicos aplicados a sencillos quehaceres cotidianos, con una subterránea ironía hacia el progreso maquinal y siempre con la filosofía de que, en teoría, pudieran funcionar de ser llevados a la práctica.

Habichuela, La. Sección nacida a finales de 1977, en el número 2259, firmada al alimón por Tha, Sirvent, TP Bigart, Mir y Esegé. En cierta forma inspirada en secciones como De todo un poco, fue un ejercicio de maravillosa anarquía creativa donde se agolpaban chistes, ripios, gags con moscas y arañas, collages fotográficos y un sentido del humor absurdo que se contagiaría al resto de la revista. Culmen de la renovación emprendida con TBO 2000 y genuina historieta de culto del cómic español, protagonizó 4 históricos especiales pero su existencia fue breve: la última entrega aparecería en el número 2318 (febrero de 1979). Reconvertidos en Quatricomia 4, el grupo creativo continuaría su espíritu en El Jueves con la sección El miércoles mercado.

El Habichuelo

Habichuelo, El. Titulo de los cuatro especiales aparecidos en 1978 donde la explosión creativa de la sección semanal La habichuela se apropiaba de 36 páginas completas de absoluto delirio. Un despiporre mayúsculo que merece ser recuperado con urgencia pues supuso uno de los momentos más gloriosos de nuestros tebeos

Historias y cuentos del TBO. Otra de las colecciones paralelas lanzadas en 1919, se nutría de fábulas o aventuras de géneros diversos (castillos misteriosos, piratas, western) en forma de historieta primitiva (viñetas con nutrido texto inferior) y un aspecto antiguo en comparación con la modernidad del hermano y coetáneo TBO.

Horror vacui. Uno de los rasgos característicos del TBO clásico fruto de su diseño gráfico era una compleja maqueta, de la que se encargaba el propio Buigas, que apretaba textos y multiplicaba viñetas de pequeño tamaño, concentrando en apenas 8 páginas una enorme cantidad de material.

Humor blanco. Etiqueta habitual cuando se habla del TBO por su uso del gag amable e inocente y por contraste con la violencia de la Escuela Bruguera. Será así sobre todo a partir de la tercera época, pues con anterioridad no son raros los ejemplos de humor negro o cruel.

Humor negro. En la historieta debut de La familia Ulises son víctimas de engaño en un restaurante donde en lugar de conejo les darán a comer el perrito mascota propiedad de la familia.

La suegra de Paco

Humor violento. En la historieta La suegra de Paco de Salvador Mestres, portada del número 994 (julio de 1936) de la primera época, se describe a una violenta suegra como poseedora de una “salud de hierro”, “piel bronceada”, “dientes de oro”, pelo “rubio platino” y “conversación plomiza”. A su muerte sus restos serán utilizados como alambrada en la 1ª Guerra Mundial.

Ibarz. Segundo apellido de José María Blanco que en ocasiones utilizará como seudónimo.

Informe comical. Soberbia serie francobelga de historietas de dos páginas, firmadas por Gotlib y Goscinny, publicadas a lo largo de los 108 números de la sexta y última encarnación de TBO, la editada por Ediciones B entre 1988 y 1998.

Jack Pelman. Nombre que recibió Jack Palmer, el genial detective paródico creado por Pétillon, cuando se convirtió en contenido regular de la sexta época de TBO.

Josechu el Vasco

Josechu “el vasco”. Entrañable tira de humor amable realizada por Muntañola (a menudo con guión de Carlos Bech) que protagonizaba un vasco buenazo y fortachón. Pese a tratarse de un estereotipo localista con traje regional, su gusto y carencia de ánimo paródico despertó la simpatía de los lectores de Euskadi.

Letras, números y CIA. Original y novedosa serie firmada por Rigol cuyo hallazgo gráfico era el diseño antropomórfico de letras y números como personajes protagonistas. Se publicó durante la época de TBO 2000.

Lobito Can. Tira firmada por Sirvent durante la pletórica etapa de TBO 2000 de finales de los 70, su protagonista era un lobo desdichado y flacucho de alimentación vegetariana y filosofía ecologista.

Logo de TBO

Logo. Una serie de rostros, que cubren lo que serían las diferentes edades de los miembros de una familia, distribuidos alrededor de un ejemplar del TBO, fue el logo más habitual en las portadas de la cuarta época de la revista. Curiosamente, se trataba de un diseño de Raf, autor muy ligado a la rival Bruguera.

McManus, George. Clásico del cómic norteamericano, famoso por la serie Bringing Up Father, se le considera influencia inicial de Hergé y la línea clara. También resultó crucial para la evolución del TBO, que a partir de 1919 incluyó en sus páginas otra de sus series, Snookums, que rebautizada como Pipiolín supuso la introducción de un elemento hoy tan consustancial al lenguaje del cómic como el globo de diálogo. Pronto, los mejores dibujantes de la revista (Opisso, Benejam) lo hicieron suyo rompiendo el hasta entonces omnipresente texto inferior heredado de las tradicionales aucas y aleluyas.

Melitón Pérez. Personaje fijo creado por Benejam y Buigas en 1935, protagonista de breves tiras visuales cuyo gag se fundamenta en el infortunio, la incapacidad para el contacto social y la aceptación del progreso.

Merchandising. Aunque no hubo demasiado relacionado con el TBO, quizá lo más perseguido por los coleccionistas fue la serie de figuras de goma de La familia Ulises comercializadas por la empresa Teixidó en los años cincuenta.

Mestres, Salvador. Figura histórica del dibujo animado español y firma habitual en diversas etapas de TBO, aportó un curioso toque de excentricidad camuflado tras una agradable e infantil apariencia gráfica.

Página de Paco Mir

Mir, Paco. Integrante del rompedor equipo creativo responsable de La habichuela (1977-1979), especializado en poblar de gags con moscas todo hueco disponible y un humor absurdo de lo más brillante. Más tarde miembro de Quatricomia 4 en las páginas de El Jueves, hoy es más conocido como miembro del grupo teatral El Tricicle.

Muntañola. Firma fija a partir de la segunda época, su llegada imprime modernidad y variedad gráfica con un trazo veloz y sintético resultado de su experiencia en el dibujo animado. A su autoría se debe uno de los personajes más populares de TBO: Josechu el vasco. Al margen, realizó una extensa carrera como humorista gráfico en prensa.

Nacionalcatolicismo. La principal concesión al régimen franquista fue la inclusión durante décadas de una viñeta dedicada a temáticas religiosas como frases de santos, enseñanzas bíblicas o anécdotas de peregrinaje mariano.

Navarro, Joan. Histórico editor de nuestro cómic, durante los ochenta ejerció de adalid de la línea clara e ideólogo de la modernidad gráfica que supuso la revista Cairo. Cuando Bruguera compró el fondo editorial y la cabecera TBO, en 1986 se le encargó dirigir lo que sería la quinta época de la revista, de corta vida pese a la modernidad de la propuesta.

Neotebeo. Ver: Cuando el TBO se transformó en el neotebeo

Niño del TBO. Personaje con gorro de marinerito que fue mascota gráfica de la revista durante su primera época. Diseñado por Opisso, protagonizó ilustraciones, portadas, historietas además del uso de los primeros inventos del TBO.

Nit. Dibujante de biografía escasa a quien se deben, en 1922, los primeros Grandes inventos del TBO. A ello ayudó su formación como perito mecánico y una leyenda de inventor autodidacta que llegó a construirse su propio automóvil.

Noticiario TBO. Popular sección nacida durante la posguerra y publicada a lo largo de un par de décadas. Con dibujos realistas de Albert Mestre, se adaptaba a la historieta sucesos de la vida real, en ocasiones con propósito ejemplar o moralizante. En sus últimas entregas admitió temáticas más fantasiosas como el abominable hombre de las nieves o el monstruo del Lago Ness.

Página de Opisso

Opisso. El más relevante pionero de nuestra historieta. De formación autodidacta e hijo de una familia con tradición artística, durante un tiempo fue colaborador de Gaudí para la Sagrada Familia, miembro del grupo Els quatre gats (junto a otros ilustres como Picasso o Ramón Casas), ilustrador satírico en las míticas revistas ¡Cu-cut! y L’Esquella de la Torratxa, y artista bohemio en el París de las vanguardias. Vinculado al TBO desde 1920 hasta su muerte en 1966, sus historietas coparon las portadas de casi toda la primera época aunque lo más recordado sean hoy sus estampas panorámicas dedicadas a la vida cotidiana barcelonesa. Sus dibujos originales son, desde hace tiempo, piezas cotizadas en el mercado del coleccionismo de arte.

Página doble. Uno de los rasgos distintivos a partir de la posguerra fue la doble página central ocupada por una historieta, habitualmente firmada por Benejam o Tur, aunque en ocasiones podía reservar una columna para otra. En poderoso y llamativo “a todo color” y con la profusión de viñetas marca de la casa (unas 64 de media en este caso), el impacto visual resultaba contundente.  

Personajes. Frente a la escuela Bruguera, donde los personajes con serie fija lo eran todo, en TBO proliferaron las historietas con protagonista anónimo. El grandioso Coll, por ejemplo, nunca dibujó personajes con nombre y apellido, aunque sí arquetipos recurrentes como sus célebres náufragos o sus paseantes urbanos.

Primera época. La más clásica, 1097 números publicados entre 1917 a 1938, cuya continuidad truncó la Guerra Civil. Fue el periodo de mayor esplendor de la revista a nivel popular y sin rival en los kioscos, alcanzado tiradas de más de 350.000 ejemplares, algo inusual en ese tiempo. Los últimos números solo se distribuyeron en el bando republicano.

Profesor Franz de Copenhage

Profesor Franz de Copenhague. El científico responsable de Los grandes inventos del TBO aunque ese rol, destinado a perdurar en el imaginario colectivo, le fue adjudicado con posterioridad a su creación en 1935 a manos del dibujante Serra Massana. En su papel original presentaba otra sección diferente, dedicada a noticias curiosas casi siempre de progreso científico, que más tarde pasó a compartir página con los inventos hasta acabar integrándose en estos.

Publicaciones derivadas. El éxito de la revista llevó a Buigas a lanzar una serie de publicaciones paralelas, todas ellas abocadas a una vida breve por no igualar la popularidad de su hermana mayor, con títulos como Historias y cuentos del TBO, Episodios y aventuras de S, BB o Colección Gráfica TBO.

Publicidad. Entre las muchas empresas que se anunciaron en las páginas de la revista, quizá las más recordadas por los lectores sean El Caserío y Juguetes Borrás, no solo por su presencia constante durante los años 60 y 70 sino también por lucir dibujos de Sabatés, cuyo reconocible estilo hizo que esos anuncios se asimilaran casi como contenido propio de TBO.

Publicidad de El Caserío

Quatricomia 4. Seudónimo grupal adoptado por Mir, Tha, TP Bigart y Sirvent cuando recuperaron el espíritu de La habichuela en El Jueves con la doble página Los miércoles mercado.

Quinta época. Ver: Neotebeo

Raf. Ver: Roldán.

Rapsomanikis. Dibujante griego de origen aristocrático y vocación artística bohemia. Instalado en Barcelona, formó parte de la primera generación del TBO, donde se especializó en el cuento de estilo realista y/o de rasgos femeninos para lectoras.

Reediciones. El ingente fondo editorial acumulado durante años permitió que, con el paso del tiempo, muchas historietas fueran publicadas de nuevo. Si bien el recurso permitía recuperar firmas clásicas a nuevos seguidores, en los últimos años de TBO 2000, abandonado ya el espíritu renovador, se convirtieron en contenido mayoritario y, por viejuno, de escaso atractivo para los lectores jóvenes de principios de los ochenta.

Rino. Seudónimo de Benejam con el que firmó las primeras historietas de La familia Ulises.

Historieta de Roldán

Roldán. Segundo apellido de Raf, quien lo utilizó para firmar sus numerosas colaboraciones en TBO. Recordado sobre todo por Sir Tim O’Theo, popular personaje de los tebeos de Bruguera, se le suele relacionar casi siempre con las publicaciones de ésta olvidando que su genial trazó alternó ambas editoriales, en ocasiones de manera simultánea. Fue el autor vinculado a Bruguera que más frecuentó las páginas de TBO.

Sabatés. Uno de los puntales de TBO a partir de su tercera época, su trazo sintético y su gusto por dibujar infancias felices acabaron siendo rasgos distintivos de la revista. A partir de 1960 será el responsable de Los grandes inventos del TBO, con brillante resultado gracias a su formación como perito industrial y su preocupación por diseñar aparatos complejos y absurdos que, aún así, pudieran construirse realmente. Aunque hubo otros antes que él, los inventos que permanecen en la memoria popular llevaban su firma. En el debe del dibujante debe anotarse que simboliza más que otros la faceta más blanda y aniñada de la revista.

Segunda época. 132 números y casi una decena de almanaques aparecidos entre 1942 a 1952. Por su condición de revista al margen del control de la Falange, sumado al precedente de su colectivización durante la Guerra Civil, se le impidió cadencia regular en un contexto de escasez de papel, por lo que aparecerá de manera más o menos mensual, sin numerar y siempre con un título diferente sobre el logo del TBO. Es el periodo en el que se impone la historieta frente a las secciones de texto y se da entrada a una nueva generación de dibujantes (Coll, Ayné, Blanco).

Segura, Rosa. Secretaria de redacción de la revista, llegó a escribir guiones de La familia Ulises. Autora del delicioso libro de memorias Ediciones TBO ¿Dígame? (2014), repleto de anécdotas y detalles.

Serra Massana. Dibujante especializado en ilustración infantil además de pionero de nuestro dibujo animado, su llegada al TBO se produjo por insistencia de Joaquín Buigas. Su firma será presencia constante durante un breve periodo, hasta el punto de dibujar más de la mitad de páginas en algunos números de los años treinta.

El TBO de Ediciones B

Sexta época. Tras el cierre de Bruguera, los fondos de esta, que incluían los de Ediciones TBO, pasaron a ser propiedad de Ediciones B. Bajo este sello editorial la revista fue relanzada en 1988, formulada ahora como publicación mensual de corte más adulto y contenidos de lo más variopinto. Junto a un encarte central con material clásico, en sus páginas tuvieron cabida autores de Bruguera como Rovira o Ramis, una versión contemporánea de La familia Ulises titulada La familia Rovellón, el maravilloso tándem formado por Gotlib y Goscinny, parodias televisivas, chistes de Purita Campos, el Jack Palmer de Pétillon o tiras clásicas del cómic norteamericano. Entre lo muy aprovechable y lo muy olvidable, el resultado fueron 108 números aparecidos hasta febrero de 1998, fecha en la que la centenaria cabecera de TBO dejó de existir como publicación regular para quioscos.

Sirvent. Joven aficionado a los cómics con vocación de dibujante que a finales de los sesenta se presentó en las oficinas de TBO en busca de trabajo. Tras varios años en tareas de retoque y rotulación, acabaría encabezando la renovación de TBO 2000 heredando secciones como De todo un poco, creando personajes como Lobito Can y, sobre todo, firmando junto a Tha, Sirvent, TP Bigart, Mir y Esegé la mítica página La habichuela.

Slapstick blando. Frente al humor de garrotazo o la sátira, el TBO impuso un humor más blanco centrado en la tradición del “regador regado”, es decir, pequeñas desventuras de personajes cotidianos y anónimos no exentas, eso sí, de cierta crueldad, donde destacaba también una concepción muy secuencial y cinematográfica del movimiento.

Suma incorrecta. Cuando en 1952 TBO recuperó la periodicidad regular, reinició la colección con un nuevo número 1. Tres décadas después, necesitada de nuevo impulso ante el descenso de ventas, se produjo un significativo cambio de cabecera que inauguró la cuarta época. Tras el número 789 de TBO llegó el número 2000 de TBO 2000, un salto en la numeración que pretendía incorporar a la cuenta los números ordinarios anteriores a 1952. La suma, pero, era incorrecta: 1097 (1ª época) +  132 (2ª época) + 789 (3ª época) no da 2000 sino 2018.

Portada de TBO 2000

TBO 2000. En 1972, Bruguera estaba en pleno proceso de expansión añadiendo nuevas revistas a las ya existentes. La competencia desmesurada se reflejaba en las ventas de TBO y su entonces director Alberto Viña inició un proceso de renovación con el fichaje de jóvenes autores (Tha, Sirvent, TP Bigart, Mir, Esegé) que no tardaron en protagonizar un periodo de gloria creativa, la contratación de un par de series francobelgas, y un cambio en el título, ahora TBO 2000, con salto en la numeración al 2000 incorporando a la cuenta los publicados con anterioridad a 1952, fecha en la que se reinició desde un nuevo número 1. De ahí que al número 789 (último de la tercera época) le siguiera a la semana siguiente el número 2000, aunque la suma en realidad no fuera correcta.

Tebeitos, Los. Nombre que recibieron los famosos pitufos de Peyo cuando fueron publicados durante la etapa TBO 2000. Aunque en lugar de “pitufar” ahora “tebearían”, pocos pudieron acostumbrarse al experimento.

Tercera época. En 1952 la revista obtuvo permiso para retomar la condición de publicación periódica, aunque se reinició la numeración con un nuevo número 1, obviando los aparecidos anteriormente. Esta nueva etapa, con un plantel de lujo que aunaba autores veteranos en su mejor momento (Benejam, Urda) con los llegados durante la posguerra (Muntañola, Coll, Blanco, Ayné, Sabatés) se concentró en la historieta de humor de tono amable y solo mantuvo dos de las antiguas secciones con preeminencia de texto: Visiones de Hollywood y De todo un poco. Esta tercera época concluyó en el número 789 (diciembre de 1972), cuando la competencia de Bruguera obligó a una profunda renovación de aspecto y contenidos.

Ilustración de Tha

Tha. Pieza clave de TBO 2000, portadista mayúsculo, dibujante de la serie Fort Baby y parte del equipo creativo responsable de La habichuela, durante su paso por la revista evolucionó de un dibujo con marcada influencia de Raf y Franquin a un estilo personal de corte realista pero al servicio del humor absurdo. Tras dejar TBO, fue firma apreciada en las páginas de Cairo, Cimoc o El Jueves hasta que abandonó el cómic para centrarse en su otra gran faceta, la de pianista de jazz.

TP Bigart. Seudónimo de Joan Tharrats y hermano del dibujante Tha, con el que formaría equipo muchos años en tareas de guionista con series como Absurdus delirium (Cairo) u Orgasmos cotidianos (El Jueves). Maestro del humor absurdo, en TBO formó parte del equipo creativo responsable de La Habichuela.

Tínez. Una de las firmas más clásicas de la revista, hoy permanece bastante olvidado pese a realizar cientos de historietas, casi siempre sin personaje fijo, y establecer una base gráfica (caricatura en línea clara enmarcada en pequeñas y minuciosas viñetas) y temática (el gag de infortunios cotidianos) cuya continuidad a cargo de Benejam y Blanco forjaría la identidad de la revista.

Urda. Uno de los primeros autores que llegaron de la mano de Buigas en 1917, su firma aparecerá con intachable regularidad hasta 1972. Su estilo de personajes curvados guarda cierto paralelismo con el de los pioneros del dibujo animado, disciplina artística que también practicó. Sus historietas, claro ejemplo de splastick blando, tendían a ser absolutamente visuales y de escaso texto, además de ejemplo de autor que realizó miles de páginas para TBO con personajes siempre anónimos, nunca fijos.

Variación en la cabecera de TBO

Variaciones. Durante la segunda época (1942-1952), la condición de publicación no periódica obligó a que cada número tuviera un título diferente. Historias amenas TBO, Álbum ameno TBO, Hojas festivas de TBO o Páginas variadas de TBO son algunos ejemplos.

Vázquez. Maestro absoluto de nuestra historieta, eternamente vinculado a la escuela Bruguera, participó como uno de los principales reclamos en la última etapa de TBO (1988-1998) editada por Ediciones B.

Viña, Alberto. Hijo de Emilio Viña y director de TBO de 1965 a 1983.

Viña, Emilio. Socio de Joaquín Buigas en Ediciones TBO desde 1942 y director de la revista “no autorizado” -por carecer del título de periodista obligado por ley-, de 1955 a 1965. También ejerció de guionista.

Visiones de Hollywood. Popular y longeva sección dedicada a trazar biografías de estrellas del cine norteamericano con dibujos realistas a cargo de Albert Mestres y guión de Antares a quien, ya avanzada la posguerra, relevaría María Urda, hija del dibujante y una de las escasas firmas femeninas de la revista.

Yo quiero un tebeo. Cuplé de 1930, originalmente interpretado por La Goyita y Baldomerito pero que se integró en el repertorio de otras cantantes de la época. Su éxito explica, en parte, porqué hoy llamamos tebeos a los tebeos.

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