Pablo Vicente

Pablo Vicente (Madrid, 1988) es una persona a la que le gusta demasiado leer tebeos, una afición le ha llevado a escribir en los blogs En Todo el Colodrillo y Lectura Cronológica de Superlópez. Por si fuese poco, prepara actualmente un libro sobre la historia de Bruguera (Auge y caída de la historieta: biografía de la editorial Bruguera, que será publicado por Léeme Libros en octubre de 2016). Ha dibujado también cómics para varios fanzines (Andergraün, Juego de Tronados, Rantifuso...), y con alguno incluso ha tenido que mojarse en la autoedición.

10 años del número 1573: cuando ‘El Jueves’ fue “La revista que secuestran los viernes”

Un viernes de hace diez años, el juez Juan del Olmo, el 20 de julio de 2007, ordenaba el secuestro del número 1573 de la revista El Jueves nº 1573 por ser “claramente denigrante y objetivamente infamante”, lo que la hacía potencialmente merecedora de dos años de cárcel para sus responsables. Una década después, han cambiado muchas cosas. Esta portada fue el pistoletazo de muchas de ellas.

[Cien años de TBO] Cuando el ‘TBO’ se transformó en el neotebeo

Las empresas Bruguera y TBO fueron competencia durante décadas. El día que la primera compró a la segunda nadie podía imaginarse que la nueva época de TBO no parecería hija de ninguna de las dos. La criatura había salido a “papá”: en los años del boom del cómic adulto, Bruguera publicó un TBO muy diferente al clásico. El humor blanco y familiar fue sido sustituido por el vanguardismo y la línea clara.

[100 años de TBO] Josep Coll: entre el andamio y el ‘TBO’

Si pensásemos en tres iconos que definieron a la histórica revista TBO , que esta semana celebra el centenario de su nacimiento, coincidiríamos en estos: los Inventos del TBO, la Familia Ulises y Josep Coll. Es decir, dos series y un autor. ¿Cuántos casos hay de autores, con nombre y apellidos, que son más conocidos que su propia obra? Este albañil y dibujante fue uno de los mejores historietistas de TBO, pero no le fue fácil vivir de ello. Sin series ni personajes fijos, la única baza de Josep Coll fue su fino sentido del humor.