‘Confederate’: HBO y su uso de la polémica como marketing

Aún no se ha escrito ni una sola línea de su guión y, sin embargo, Confederate, la futura serie distópica de HBO, ya se ha hecho un hueco en los grandes medios culturales a raíz de lo sensible de su argumento. Analizamos las razones por las que el proyecto ha sido criticado sin olvidarnos de ponerlas en perspectiva. A fin de cuentas la polémica parece ser el sello del nuevo marketing de HBO.

Cabecera: Ilustración de Harper’s Weekly


(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});

Algo menos de dos temporadas, unas doce horas repartidas en unos pocos meses, es todo lo que le queda a HBO para explotar el que es actualmente su producto estrella. La serie que le ha dado -sigue dando- records, Emmys, BAFTAS, Globos de Oro y secciones y artículos constantes en cualquier publicación cultural. Sólo queda un año más de Juego de Tronos (2011-2018) y la cadena privada, amenazada por la avalancha que supone Netflix, ya ha empezado a sudar.

Tras el anuncio de cuatro spin-off que ampliarán el universo creado por George R.R. Martin, el siguiente paso ha sido recolocar a David Benioff y D.B. Weiss, responsables de tan tremendo éxito que, como es evidente, tienen suficientes credenciales en la cadena como para poder conseguir luz verde a cualquier producto que se les pase por la cabeza.

David Benioff y D.B. Weiss

David Benioff y D.B. Weiss

Y ese producto es Confederate, una serie distópica situada en un futuro alternativo en el que la Unión no ganó la Guerra Civil Americana. Un hecho que dividió el país, cual Corea, entre norte y sur. La acción se situaría en la actualidad en la ficticia zona desmilitarizada de Maxon-Dixon, y en ella periodistas, políticos, activistas y traficantes de esclavos nos mostrarían las diferencias entre un norte libre y unos estados sureños con un sistema esclavista moderno.

Pasaron segundos entre la publicación del comunicado oficial y el de las primeras y duras críticas en redes sociales. Durante las horas siguientes, importantes críticos culturales, actores y diversas figuras de renombre en Norteamérica sumaron airadas reacciones contra la cadena y los productores. ¿Las razones? Tan numerosas como justificadas.

Críticas: representatividad, insensibilidad y una acusación de plagio

Ira Madison III, reputado periodista afroamericano en The Daily Beast, publicó uno de los artículos más madrugadores sobre la serie. Le parecía difícil de concebir que en el año que la población negra ha conseguido destacar en los Oscars con Moonlight (2016), un drama que supone una mejora de la representación en pantalla, alguien quisiera volver al tópico de 12 años de esclavitud (2013).

El problema de la poca variedad de personajes negros en la ficción es algo que llevan denunciando muchos años varias voces destacadas del colectivo. Roxane Gay dedicaba un capítulo a la problemática en su libro de ensayos Mala feminista (2016), y es que al parecer es bastante difícil encontrar un personaje de esa raza que no sea esclavo, criada, miembro de una banda o que no entre dentro del tropo de Magical Negro. Tanto Madison como Gay encuentran una sencilla explicación a esto: los hombres blancos (que se dedican a escribir) parecen estar fascinados con la época esclavista y, además, tienen muy poco contacto con la población afroamericana actual.

Django desencadenado (2012) y Criadas y señoras (2012) ejemplifican para Gay la obsesión, desinformación y fetichismo que la población blanca parece tener, y se asombra de que en ningún momento se sientan culpables por reducir las vivencias y experiencias de la población afroamericana a sólo una época y suceso concreto de la historia.

Criadas y señoras

‘Criadas y señoras’

El ejemplo, en este caso positivo, que aporta Madison es Black Panther (2018) cuyo éxito, augura el periodista, se deberá a que no piensa usar la visión y cultura blanca para presentar a un superhéroe negro sino que pretende crear afrofuturismos proyectándolos desde la propia cultura del protagonista.

Dodai Stewart, conocida articulista de Jezebel y ahora redactora jefa de Fusion -web cultural centrada en la justicia social- pone en su twitter el foco de la crítica en los showrunners. Juego de Tronos ha sido fuente de polémicas desde su mismo piloto y, aunque la mayoría se han centrado en la representación de la violación, el abuso sexual y en el uso del desnudo femenino, también es cierto que le han caído palos por su casting mayoritariamente blanco, la ausencia de personajes de color no relacionados con la esclavitud y, por supuesto, por la integración de un Salvador Blanco como brazo ejecutor indispensable para la libertad de todo un pueblo sometido.

daenerys-tropo

La violencia y su uso como reclamo en Juego de Tronos es, para algunos tuiteros, el mejor ejemplo de la poca sensibilidad que podemos esperar de Benioff y Weiss, cosa que para el actor David Harewood ha sido más que suficiente para dejar claro que ni él, ni otros muchos actores negros, estarían dispuestos a trabajar en el show.

No obstante, una de las críticas más interesantes es la que recoge Sopan Deb en su pieza para el New York Times. El periodista reúne reflexiones sobre si el momento actual, con el aumento de las tensiones raciales y en donde los crímenes de odio y los símbolos racistas se encuentran en cualquier lugar, es el idóneo para un estreno de tales características.

Protestas para quitar una bandera confederada

Protestas para la eliminación de una bandera confederada

Por un lado, preocupa que mostrar una Norteamérica dividida termine afectando a la población, dándole excusas para estar aún más polarizada. Por otro, se teme que, al igual que ha pasado con The Man in the High Castle (2015), la imaginaría racista resulte seductora para según qué publico y se llegue a un momento en el que símbolos de opresión dolorosa se relativicen en un cosplay para la ComicCon de rigor.

Siguiendo la comparación con la ficción de Amazon -basada en un libro de Philip K. Dick y en la que los nazis ganaron la Segunda Guerra Mundial- reflexionaba Dave Itzkoof  sobre lo diferente de representar a un enemigo que ya hemos aprendido a odiar y a ver con cierta distancia, a representar a otro de tu propio país -puede que incluso de la zona en la que vivas- con el que compartes vínculos culturales. Al fin y al cabo, cientos de películas nos han enseñado la maldad de los nazis pero ¿pueden los americanos odiar a todo el sur?

Promoción de 'The Man in High Castle' en el metro de Nueva York usando simbología Nazi

Promoción de ‘The Man in High Castle’ en el metro de Nueva York usando simbología Nazi

Sin embargo, parece que los problemas para HBO nunca vienen solos ni se limitan a un sólo ámbito. Mientras famosos como la presentadora Joy Reid clasificaba la idea como “repugnante”, el director y guionista Kevin Willmott afirmaba que había iniciado el proceso para demandar a la cadena. La razón: que la premisa de la futura serie era exactamente la misma que la de su falso documental del 2004 The Confederate State of America. Evidentemente se parecen. Sobre todo porque ahora mismo Confederate no es más que un par de ideas que cabrían en un post-it.

Vamos a calmarnos

Ha sido tanto el ruido que la débil, escueta y, ante todo, inconcreta sinopsis de Confederate ha generado que todos los medios hayan intentado ponerse en contacto con HBO en busca de aclaraciones y justificaciones. Finalmente, era Vulture el que conseguía hablar tanto con los showrunners como con dos de los guionistas principales que, para sorpresa de nadie, defienden el producto que pretenden convertir en realidad.

Arriba Nichelle Tramble Spellman y D.B. Weiss. Abajo: David Benioff y Malcolm Spellman

Arriba Nichelle Tramble Spellman y D.B. Weiss.
Abajo: David Benioff y Malcolm Spellman

Benioff y Weiss dicen tener claro que no se pueden permitir las mismas licencias trabajando en un futuro alternativo basado en el mundo actual que las que se tomaban trabajando en un pasado ficticio en un universo irreal. Malcolm Spellman, guionista de Empire (2015-), entre otras muchas, asegura que todo el equipo es plenamente consciente de la sensibilidad del tema que pretenden abordar y que, precisamente por eso, la fase de documentación está siendo larga y mucho más rigurosa de lo normal.

Spellman deja establecido que no quieren volver a la imaginaria de Lo que el viento se llevó (1939) y que Confederate no va a ser un producto en donde se localicen plantaciones y látigos. Quieren lanzar una serie moderna, centrada en trazar paralelismos con la época actual.

Tal y como lo cuentan, parece que la intención es parecerse a ficciones como The Handmaid’s Tale (2017), en la que la representación de una sociedad patriarcal, religiosa y misógina sirve para hablarnos tanto de feminismo como de la hipocresía detrás del fanatismo. Y visto así no suena mal. Las distopías son especialmente populares en los tiempos más sensibles y convulsos pues ayudan, permitiendo aplicar cierta distancia, a que reflexionemos sobre temas importantes que podemos encontrar en nuestra propia realidad. Más aún, y con la asunción de que esta es la verdadera intención de Confederate, sería en sí un avance encontrar un producto masivo de ciencia ficción negra, puesto que el género no ha sido especialmente amable con esta minoría.

Hay un punto que nos permite esperar la serie con cierta esperanza: a Malcolm Spellman le acompañará en la escritura Nichelle Tamble Spellman, que en The Good Wife (2009-2016) ya ha demostrado ser responsable con los temas delicados y que, al igual que su marido, es una activista bastante vocal en la lucha por la igualdad racial.

tweet-confederate

Al final todo es darse cuenta de que HBO lo ha vuelto a hacer. Ha iniciado un fuego, ha hecho las redes arder para después justificarse y volver a calmar los ánimos. Ha conseguido que florezcan por doquier artículos y comentarios sobre una serie de la que aún no se ha escrito ni una sola línea. De la que aún no se ha pensado ni el nombre de los protagonistas. Da igual que sea una violación, el machismo o el racismo, HBO vuelve a dejar claro que lo importante es que hablen de ti. Que esta es ahora su estrategia para vender.

¿Te ha gustado este artículo? Puedes colaborar con Canino en nuestro Patreon. Ayúdanos a seguir creciendo.

Artículos Promocionados

Loading...

Publicidad

Suscríbete a nuestra newsletter semanal
Novedades y contenido inédito.

Un comentario

  1. Dr Zito dice:

    Esta polémica se dio hace unos meses con la novela “Underground airlines” de Ben Winters, otra ucronía ambientada en un 2016 alternativo donde la Guerra civil no sucedió y la esclavitud se mantiene y hay una aerolinea clandestina que se dedica a llevar a los afroamericanos a Canadá. A Winters, que es blanco, le cayeron palos por todos los lados, pero en su caso resultó que la novela estaba al parecer bastante bien.

    Las críticas sobre el uso de esta premisa de verdad no las entiendo. Es un tropo habitual en este tipo de ficción. No es olo esta CSA sino tambien Bring the jubilee, que es de los años 50. Supongo que el problema es el que mencionas, que el conflicto racial, al contrario que uno con loz nazis, no está superado y es cotidiano, demasiaod cercano.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *