[Crítica] ‘Art Sex Music’ – Cosey Fanni Tutti, sin filtros

En 1999, harta de ver que tanto Genesis P-Orridge como biógrafos de Throbbing Gristle insistían en explicar su trabajo y su vida por ella,  Cosey Fanni Tutti escribió en su diario que algún día pondría  las cartas sobre la mesa: ese momento ha llegado.

Imagina nacer mujer en el seno de una sociedad que espera que seas buena chica, no respondas, te cases pronto, te reproduzcas cual conejo y no cuestiones nada ni aspires a más que complacer a tu familia. Eso es lo que se esperaba de Cosey Fanni Tutti, pero desde niña mostró un interés por la ciencia y el arte que hicieron posible que hoy estemos hablando de una de las pioneras de la música industrial y una de las mujeres que más ha experimentado con la sexualidad femenina a través del arte. “No quería que me impusieran más normas por ser una feminista”, escribe Cosey en Art Sex Magic. Esa frase, que pronunciada ahora en voz alta o en redes sociales llevaría a su linchamiento, define muy bien a una artista que jamás ha querido casarse con nadie.




Desde las primeras páginas de esta biografía, descubrimos a una Cosey que ha tenido que nadar contracorriente desde su infancia: no fue el niño que su padre esperaba, ni la hija dócil predispuesta al matrimonio para lo que fue educada, ni la musa sumisa que Genesis quería. Como es de esperar, P-Orridge ocupa buena parte de las páginas de Art Sex Magic y no sale bien parado: déspota, maltratador, mentiroso, manipulador… Es imposible leer la biografía de Cosey sin que uno empiece a cuestionarse todo el discurso que Genesis lleva años vendiendo. Dicho ésto, hay que avisar que quien acuda a Art Sex Magic en busca de morbo puede salir decepcionado, porque aunque no pasa de puntillas por ningún tema, los aborda esquivando la provocación fácil.

Lo que sí encontramos en Art Sex Magic es una mujer enfrentándose a tabúes y barreras de todo tipo y que recibió apoyo, sobre todo, de otras mujeres: su madre, profesoras, compañeras de striptease y hasta una funcionaria de la oficina de empleo fueron claves en muchos momentos de su vida. También asistimos a la lucha por sacar adelante un proyecto artístico y musical que era tan avanzado para su época que a duras penas les daba para comer. Pese a todas las miserias a las que se ha enfrentado (precariedad absoluta, maltrato, un aborto, la incomprensión paterna y la pérdida de amigos como Sleazy) Cosey no cae en ningún momento en el victimismo o la autocompasíón, y a lo largo de las casi quinientas páginas del libro lo que vemos es una mujer empoderada, capaz de luchar contra viento y marea y obsesionada con encontrar nuevos caminos en lo artístico. De la importancia de su obra ya no dudan ni en su ciudad natal, y ha pasado de ser acusada de destruir la celebración a ver cómo los mejores museos se pelean por su obra y hasta su discurso sobre la sexualidad femenina se debate entre las feministas. Puede que Cosey quisiera contar su versión de los hechos, poner las cosas en su sitio, dejar de sufrir mansplaining: aunque no lo hubiera hecho, habría dado igual, porque el tiempo le ha dado la razón.

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Art Sex Music

Año: 2017
Editorial: Faber & Faber
Autor: Cosey Fanni Tutti