[Crítica] – Biznaga: ‘Sentido del espectáculo’ – Puro arte bruto para tiempos salvajes

Noche de freelancismo. La contabilidad trimestral y la anual por delante, así como un par de encargos que no pueden esperar al día siguiente. Por si fuese poco, el jefe Canino me propone reseñar el flamante nuevo disco de Biznaga, una de las bandas favoritas de esta santa casa, estrenado en redes esta misma tarde. Claramente debería decir que no, además nunca he hecho crítica musical y dudo seriamente sobre mi capacidad para escribir algo más allá del «está towapo». Bajo al bangla de la esquina y con un par de bebidas energéticas no sindicadas en el cuerpo me propongo un experimento, voy a sacar todo el curro pendiente adelante con el disco de fondo, sin prestarle demasiada atención y ya mañana le digo a John Tones si me veo capaz de escribir algo.

Son las 4:15 de la mañana y no puedo aguantarme las ganas. Maldito redbull de marca blanca.

Sin duda, siendo el punk lo que es en esta santa casa, Centro Dramático Nacional fue una de las revelaciones nacionales de 2014. Un auténtico puñetazo en la mesa que conseguía colar la rabia genuina del underground madrileño en el corazón de la modernidad nacional. O lo que es lo mismo, encabezar los tops anuales de la prensa indie, girar por festivales o saltar a aguas internacionales sin perder la actitud de cuando tocabas para seis docenas de almas en el Rock Palace y la Wurli.  Esto último no es baladí ya que, de cara al siempre difícil segundo disco y ante la presión ese axioma enunciado por Manos de Topo en su El primero era mejor (2009), la banda de herencia malagueña mira al exterior y apuesta por Slovenly Records. La discográfica, a caballo entre Reno, Tokio y Amsterdan, es toda una institución para garageros y punkrockers de todo el mundo y su fundador, Peter Menchetti, todo un fan de la escena española, como ya demostró editando el último álbum de los añorados Wau y los Arrrghs, con lo que parece que no podían haber caído en mejores manos. Con esta vocación expansiva sobre la mesa y varias fechas en América ya confirmadas, entre ellas el prestigioso SxSW de Austin, queda por ver qué nos espera al darle al play. Ya anticipamos que habrá que esperar al 20 de enero poder ponerle la aguja encima.

En la primera escucha todo está en su sitio, las constantes que nos engancharon en su debut se mantienen, la rabia estridente de Eskorbuto, el eco oscuro del sello Tres Cipreses, el lirismo macarra de los mejores Ilegales… El disco sin embargo parece respirar algo más que ochenterismo y su tema de apertura suda powerpop en sus estribillos, que nos recuerdan a su hit anterior Las brigadas enfadadas, aunque apelando esta vez a las banalidades de nuestra vida digital. Tras un arranque que promete ser fuertemente coreado en los directos, el “Una ciudad tan buena / para morir / como otra cualquiera” de Una ciudad cualquiera se convierte desde ya en el himno nihilista que las noches de la gran ciudad necesitaban a base de punteos que nos recuerdan por qué en la capital del reino, la plaza de Benavente siempre será de Eduardo antes que de Jacinto. Los cerebros exprimidos y las máquinas blandas vuelven a poblar las letras de Biznaga en Nigredo, así como los compases de deje flamenco, más cercana a Toreros After Olé que a Los Planetas, por suerte para los más hardcoretas de la sala.

El tenebrismo ibérico también es otra de las marcas de la casa y en este caso se asoma tanto en la portada del LP pintada por Samuel Guzmán como a base de evocaciones vampíricas combinadas con las pinturas negras de Goya o iconos del “Madrid me mata” como el Viaducto de Segovia en Jóvenes ocultos. Tema a tema, el disco va acelerándose y huyendo de la luminosidad de los primeros minutos, títulos como A tumba abierta, Una nueva época de terror u Oficio de tinieblas, con su logrado homenaje punk a La leyenda del tiempo de Camarón, dan fe de que, como ellos mismos reconocían, les encantaría hacer pop sencillo y fluido a lo Television Personalities pero parecen incapaces de parir temas que no sean fiel reflejo de la frustración y la tensión que vivimos día a día. 

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'Sentido del espectáculo'

Año: 2017
Las constantes de su debut se mantienen: la rabia estridente de Eskorbuto, el eco oscuro del sello Tres Cipreses o el lirismo macarra de los mejores Ilegales.