[Crítica] ‘Ether. La muerte de la última llama dorada’ – La magia de la razón

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El gallego David Rubín (El héroe, Beowulf) ha unido fuerzas con Matt Kindt (Super Spy, Unity) en Ether, una serie publicada por Dark Horse en el mercado estadounidense cuya recopilación trae a España Astiberri antes incluso de que se publique en su versión original. Ether. La muerte de la última llama dorada supone la consolidación del dibujante en EE. UU.

En el clásico de animación Vuelo de dragones (1982), el héroe humano vence al mago malvado oponiendo fórmulas matemáticas a sus conjuros, de forma que niega la magia y, por tanto, la anula, para ser después expulsado para siempre al mundo real. En Ether la situación no es tan drástica, quizá porque es una ficción más propia de la posmodernidad: magia y razón pueden convivir y colaborar, aunque no sin tensiones.

En la creación de Matt Kindt y David Rubín, Boone Dias es un científico que un día descubre cómo viajar a otra dimensión, un mundo mágico lleno de criaturas extrañas y donde, como en las mejores historias de fantasía, los conflictos que se dan son un reflejo distorsionado de los humanos. Hay en esta premisa mucho de los clásicos literarios del género, por supuesto: imposible no pensar en Alicia en el país de las Maravillas o La historia interminable. Como en ellos, existe siempre un riesgo en el viaje, no solo por los peligros que se asocian siempre a lo desconocido, sino porque la manera de pasar de un mundo a otro es bastante traumática: “Hay que estar dispuesto a morir“. Boone Dias es el único humano que ha conseguido entrar en el Ether de manera sistemática, y ha investigado ese mundo y sus reglas como un observador externo que aplica sus conocimientos científicos sobre los misterios esotéricos.

Página de 'Ether'

Esta es la premisa principal de Ether, y la baza que juegan sus autores: la relación de Boone con el mundo mágico le ha permitido ejercer como detective, porque su capacidad deductiva se ha convertido en una apreciada habilidad como investigador de crímenes. De hecho, la historia comienza con un whodunnit canónico: alguien ha asesinado a la Llama Dorada, la campeona de Ether, y Boone Dias deberá averiguar quién es el culpable, acompañado de Glum, el guardián de la puerta que conecta nuestro mundo con esta dimensión mágica.

Por supuesto, esto es solo un punto de partida: pronto las cosas se complican y la trama explora el pasado de Boone y nos descubre las consecuencias de sus constantes viajes y el precio personal que tiene que pagar, ya que, para empezar, el tiempo transcurre a un ritmo diferente en ambos mundos, con todo lo que ello implica. Sorprende, además, la densidad narrativa de este primer arco de cinco números americanos, poco usual en un mercado que, en los últimos años, contempla el comic book como una mera prepublicación del libro, con una tendencia a la ligereza y al decompresive storytelling a veces irritante. En Ether, sin embargo, cada entrega cuenta y tiene entidad por sí misma, y tras la lectura del volumen, junto a la sensación de que hemos leído un punto de partida para algo mayor, también hemos disfrutado de una historia completa y con sustancia.

Página de 'Ether'

El aspecto gráfico es uno de los principales atractivos de Ether. Rubín entrega un trabajo excelente, imaginativo, que no se acomoda y siempre busca nuevas soluciones de página, y con su habilidad para moverse en el espectro entre la caricatura y la épica bien engrasada. Y, sin embargo, donde más destaca su labor es en la creación de un mundo entero, lleno de diseños en los que la magia y la tecnología se mezcla en un contenedor de influencias e intereses que está en la línea de su trabajo desde El héroe en adelante, pero donde también aparecen elementos oscuros de obras como Cuaderno de tormentas y el toque cercano al steampunk de los dos libros de Aurora West, su debut en el mercado estadounidense; a diferencia de aquella, esta vez el cómic cuenta con el expresivo color del propio Rubín y Kike J. Díaz.

La muerte de la última llama dorada supone la promesa de una saga de aventura y ciencia ficción de impecable factura e interés argumental, en la que la magia y la ciencia tendrán que resolver una tensión aparentemente irreconciliable.

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Ether. La muerte de la última llama dorada

Año: 2017
Fantasía oscura e imaginación visual desbordante
Guionista: Matt Kindt
editorial: Astiberri
Dibujante: David Rubín