[Crítica] Gimme Danger – Descafeinado paseo por la vida de The Stooges

The Stooges en el estudio

Jarmusch ha optado por la vía fácil de la carta de amor de un fan a su grupo favorito. Gimme Danger sigue un orden cronológico y su mecanismo narrativo es simplón: entrevistas con los miembros de la banda, amigos y familiares cercanos, salpicadas de imágenes y grabaciones de archivo.

Tengo un amigo que está en contra de los documentales musicales. Nunca le he dado la razón en persona porque yo no me considero tan radical en ese aspecto. Algunos me gustan y mucho, por ejemplo el reciente I Am Thor (2015); pero creo que no anda muy equivocado. Comenta, a grandes rasgos, que la mayoría de ellos solo muestran la historia de la banda que les ocupa de forma hagiográfica, con rigor enciclopédico, incapaces de capturar la verdadera esencia del grupo (esto es cosecha mía). Que casi siempre son películas que hablan de la leyenda, de los buenos y pioneros que fueron. Si se trata de una figura de culto que en su momento no tuvo éxito, se remarca ese punto: es que en esa época no se enteraban de nada o eran unos avanzados a su tiempo. A todo esto que comenta mi amigo, añadiría que a veces los documentales musicales presentan una factura tosca (algo se puede perdonar cuando el contenido tiene valor en sí mismo; vamos, declaraciones e información inéditas), y no tienen ni una sola idea de puesta en escena interesante. Parecen piezas televisivas de VH1 sobre grandes estrellas del rock. En fin, esta introducción viene por la decepción mayúscula que supone Gimme Danger (2016), un documental descafeinado, lleno de lugares y prácticas comunes sobre los Stooges, que cumple todo lo enumerado. La sensación de bajón es aún mayor porque está firmado por Jim Jarmusch, amigo personal de Iggy Pop, y un melómano de pro que la clavó cuando se fijó en Neil Young y Crazy Horse en El año del caballo (1997).

¿Qué es lo que ha pasado aquí? Pues que Jarmusch ha optado por la vía fácil de la carta de amor de un fan a su grupo favorito. Gimme Danger sigue un orden cronológico y su mecanismo narrativo es simplón: entrevistas con los miembros de la banda, amigos y familiares cercanos, salpicadas de imágenes y grabaciones de archivo. El director de Dead Man (1995) se ha marcado un carca y triste mundo viejuno de antes el rock molaba: la escena donde se muestra a todos los grupos a los que ha influenciado The Stooges es, en pleno 2016, de juzgado de guardia. Jarmusch también flojea a la hora de sacar oro a esas entrevistas. Una operación que se queda a medio gas a pesar de la complicidad que gasta con algunos interlocutores. Iggy Pop apenas se desnuda ante la cámara, y el resto del grupo tres cuartos de lo mismo.

Quizás siendo justos, no se puede calificar a Gimme Danger de un absoluto desastre. Como documental clásico y enciclopédico del montón cumple. Pero viniendo del director de Noche en la tierra (1991) esperábamos mucho más. Una nueva vuelta de tuerca al género, una visión personal, impresionista, de lo que para él fueron y significaron los Stooges. Viendo el resultado final, uno se acuerda y mucho, de lo que podría haber hecho Julien Temple con The Stooges: uno de esos recorta y pega plagados de referencias a la cultura popular de los últimos sesenta años que, de buen seguro, hubiera resultado más entretenido que la apagada y aburrida aproximación de Jarmusch.

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Portada del documental Gimme Danger

Gimme Danger

Año: 2016
Una operación que se queda a medio gas a pesar de la complicidad que gasta con algunos interlocutores.
Director: Director: Jim Jarmusch
Guión: Guion: Jim Jarmusch