[Crítica] ‘Gorda’ – El problema no está en la grasa, sino en la sociedad

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En el manga cabe todo. También la reflexión socio-política, las enfermedades psicológicas y la confrontación contra una sociedad hipócrita que impone estándares corporales o de conducta imposibles de alcanzar. Y de eso trata Gorda, el manga de Moyoco Anno recién publicado en nuestro país por Ponent Mon.

Todos somos diferentes. No hay dos personas iguales. Sin embargo, estamos obsesionados con los estándares. Por encajar. Desde el adolescente que desea sentirse integrado en una tribu urbana hasta el adulto que quiere dejar de oír las críticas de la gente a su alrededor. Todos buscamos encajar en ese mundo altamente estandarizado de cánones imposibles.

Porque el problema no es sólo la uniformación. Es que esa uniformación suele ajustarse a la medida de los ejemplares más afortunados genética o tributariamente. Todos debemos ser guapos, delgados, inteligentes. Tener un buen trabajo, una casa, una pareja. Toda una serie de pequeños o grandes trofeos que demuestren que somos algo. Que nos ajustamos a los cánones. Que tenemos voluntad, que queremos ser felices, que no somos unos vagos o unos maleantes que no merecemos vivir en sociedad. Y ese es el núcleo perverso de los cánones imposibles: que no están para cumplirse. Están para que sea absolutamente imposible cumplirlos. Para generar esa ansiedad cuasi permanente en lo que lo único importante es seguir consumiendo. Seguir demasiado ocupados por nuestra ansiedad, en busca de tratamiento, como para ser capaz de mirar a los otros a la cara.

Como para ser capaces de descubrir que los otros también están jodidos.

'Gorda' de Moyoco Anno

En Gorda esa uniformación se centra en la gordura. En la exigencia de la delgadez como norma social. Ya desde sus primeras páginas Moyoco Anno nos muestra, en forma de su protagonista, Noko, lo que debe sufrir quien no se ajusta a los cánones establecidos. Insultos. Ridiculizaciones. Un constante hacer de menos, incluso cuando no es abiertamente malintencionado.

Esas son las coordenadas en las que navega siempre el manga. En cómo ser diferente, en cómo estar gorda, es motivo suficiente para que los otros ridiculicen a la protagonista y, a partir de ello, la ansiedad la devore hasta el punto de necesitar darse atracones de comida para sentirse mejor. Algo que sólo empeora la situación. Cuanto más gorda, más bullying. Cuanto más bullying, más atracones. Y cuantos más atracones, más gorda. Si además sumamos que Mayumi, compañera de trabajo y prima donna donde las haya, se acuesta con el novio de Noko sólo por el hecho mismo de verla hundida en la mierda, podemos ver hasta qué punto Gorda carga tintas en la diferencia, en la incapacidad de aceptar la diferencia, como fuente de todos los males.

Pero Anno, lejos de coger el camino fácil de la venganza o la redención a través de la delgadez (o aceptar que qué bien está con sus curvas), toma el camino más difícil. El de la ausencia de redención. Noko tarda más de la mitad de la obra decidirse a adelgazar, e incluso entonces eso no cambia nada. Cuando lo hace, lejos de mejorar su situación, todo empeora. Sigue siendo miserable. ¿Por qué razón? Porque el problema no es exterior. No está en su grasa o en la actitud de quienes le rodean. Está en la cabeza. Tanto en la de ella como en la de todos quienes viven en una sociedad enferma.

'Gorda' de Moyoco Anno

No puede ser feliz ni gorda ni delgada. Porque el problema no está en su peso o su capacidad para aceptarlo.

En realidad Anno no hace más que cristalizar, en forma de cuerpo de mujer, un tema muy común en la cultura japonesa de los noventa. No por casualidad Gorda guarda similitudes obvias con la obra del novelista Ryu Murakami y el director Hideaki Anno: en la obra de los tres podemos apreciar la obsesión en retratar personas mentalmente arrasadas en una sociedad que ni las comprende ni las quiere comprender. Pero mientras que Murakami es mucho más oscuro, irónico y cruel y Anno (Hideaki) es, en propias palabras de su esposa en Insufficient Direction, el rey de los otakus, ella decide tomar el camino de un retrato en apariencia más amable, más próximo al shōjo, que le hace parecer menos brutal que sus dos contrapartidas masculinas.

Pero nada más lejos de la realidad. Porque si ellos dos son respetados y recordados por su facilidad para hilvanar cultura pop con crítica social y descomposición mental, Anno (Moyoco) no es menos capaz en ese mismo campo.

'Gorda' de Moyoco Anno

Es desde esa perspectiva desde donde se debe leer la obra de Anno. Y es muy explícita al respecto. Todos y cada uno de los personajes de la obra hacen lo que hacen por ansiedad. Por su incapacidad para comunicarse con quienes les rodean, para estar a la altura de lo que creen que son las expectativas de los otros. Noko tiene miedo de que su novio la abandone si no es dócil y sumisa; su novio la quiere dócil y sumisa porque es incapaz de aceptar que en el fondo desea una mujer fuerte y dominante a la cual subyugarse, algo que no puede aceptar por la idea que tiene la sociedad de un hombre de éxito; y Mayumi desea subyugar a ambos porque sólo encuentra placer en la humillación ajena porque, privilegiada como es, ha interiorizado tan profundo que es superior que sólo encuentra placer al poner en su sitio a quienes considera inferiores.

En todos los casos, estamos hablando de personajes que se subordinan a la idea de una jerarquía estético-social. A un deseo que repudian, pero abrazan con fuerza. Sólo hay que ver cómo habla Noko de su gordura: es su armadura de grasa. Algo que le permite, de algún modo, mantener alejada la crudeza y frialdad ya no de la sociedad, sino también de cualquier relación humana.

Eso es lo más triste de Gorda. Que si Noko es bulímica, adelgaza o parece un muerto viviente no cambia nada. Sigue siendo la misma. Una persona insegura. Infectada hasta el tuétano de una ideología perniciosa.

'Gorda' de Moyoco Anno

De ahí que Gorda sea un manga trágico. No hay final feliz. No hay aceptación de uno mismo, positiva algarabía de aceptarte tal y cómo eres, porque eso es imposible. Vivimos inmersos en un contexto. En una sociedad. Y pretender que el cambio personal puede llegar sin cambiar el marco social es absurdo. Como le plantea Tabata a Noko, ella no engorda porque no tenga autocontrol, sino porque su contexto le produce estrés, lo cual le lleva a comer.

Y el único modo de poder combatirlo es eliminando la fuente del estrés. Acabando con la sociedad.

El problema es que es más fácil vender lo otro. El Acéptate a ti mismo. Se fuerte, ignora a los demás, no te dejes influir. Como si eso fuera siquiera posible. O deseable. Porque en tanto seres gregarios, los humanos necesitamos de los otros. Porque de otros está formada la sociedad. Y al final aceptar que esa armadura de grasa nos gusta puede ser claudicar ante lo más pernicioso: que el problema es que no podemos cambiar. Como si el problema no fuera que lo que debería cambiar primero es la sociedad.

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Shibō to Iu Nano Fuku o Kite

Año: 2017
Una reflexión sobre la sociedad y el sobrepeso que va más allá del pensamiento positivo y la fuerza de voluntad para atacar el verdadero problema: la imposibilidad de alcanzar los estándares impuestos por la sociedad.
Guionista: Moyoco Anno
editorial: Ponent Mon
Dibujante: Moyoco Anno