[Crítica] ‘Hollywood Gótico’: Las memorias del icono vampírico.

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¿Es posible entender lo que implica Drácula en el género del terror? David J. Skal lo intentó explicar y salió vivo del intento. Estamos ante una de las historias más enrevesadas de nuestra historia cultural reciente. Este libro arroja algo de luz sobre una de la figuras más complejas del género.

El crítico cultural y cineasta David J. Skal (1952) es el artífice de Hollywood Gótico (1990), el primer ensayo del autor y que, sorprendentemente, permanecía inédito en castellano a pesar de que otras obras suyas posteriores sí habían visto la luz. Y digo sorprendente porque el tema tratado es indudablemente atractivo. Como se indica al comienzo, es posible que el mito de Drácula sea uno de los más conocidos dentro de la cultura pop:

Aunque desconozcamos por completo los orígenes del mito, la mayoría de nosotros somos capaces de recitar sin que nadie nos las sople las características más destacadas del vampiro: que duerme durante el día para alzarse de su lecho-ataúd con la llegada del crepúsculo y nutrirse con la sangre de los vivos; su facultad de asumir la forma del murciélago, el lobo o la niebla; que puede ser destruido atravesándole el corazón con una estaca y rechazado eficazmente mediante el uso del ajo, el acónito, el crucifijo o el poder de la Eucaristía. Hemos recibido la información, no mediante la experiencia directa sino a través de una curiosa transfusión cultural… y sin embargo, a determinado nivel psicológico, debe de reflejar alguna especie de conocimiento universal, por muy velado o recóndito que sea.

En esta enmarañada historia de Drácula el autor se propone dar luz a esas sombras de hechos no tan conocidos y que conforman la historia del personaje, e incluso ahonda en las razones de su atractivo; está claro que Drácula añade una sutileza al monstruo que nos aterroriza: su capacidad de convertirse en una persona normal y corriente, perop con la capacidad de ser subyugadora y seductora:

El atractivo de Drácula es decididamente ambiguo. La negra capa y la enfática corbata blanca, tan llamativos a primera vista, rápidamente despliegan infinitos matices de gris. La mayor parte de los monstruos despojan y aplastan. Únicamente Drácula seduce y a menudo corteja antes de matar. Al contrario que otros monstruos, no siempre resulta reconocible como tal. Drácula parece en demasiados aspectos uno más entre nosotros. Con sus zapatos de charol y su pelo no menos acharolado, se burla de nuestros conceptos de civismo y sociedad, utilizándolos como atrevido camuflaje para acechar mejor entre nosotros, sus lectores, sus espectadores, su presa. Drácula no empezó en Hollywood, pero viajó hasta allí llevado por un impulso inexorable. El propio medio del cine tiene sus orígenes en los atavíos del ocultismo.

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El propósito del norteamericano, por lo tanto, fue desgranar la figura desde sus inicios, y no podría hacerlo de mejor forma que yéndose al texto que supuso la consagración y, al mismo tiempo, inicio de su fama:

Éste no es el primer libro que se escribe acerca de Drácula y tampoco será el último, pero hasta la fecha la mayoría de los enfoques han ignorado en gran medida la fascinante historia –que en la actualidad abarca más de un siglo- de los hombres y mujeres cuyas vidas acabaron entrelazadas con el peculiar poder del mito. Drácula ha ejercido una atracción irresistible y, en ocasiones, faustiana sobre numerosos individuos que se han servido de la cada vez más poderosa maquinaria de la edición, la dramaturgia y la cinematografía para explotar el poder de la historia y extender su influencia.

Al margen de cualquier cosa que pueda ser, Drácula resulta uno de los textos más obsesionantes de todos los tiempos, un verdadero agujero negro de la imaginación. La historia parece rejuvenecer con el paso del tiempo, extrayendo vitalidad de su longevidad y atrayendo a un público cada vez más amplio.

Para ello analiza la obra de Bram Stoker desde un punto de vista bastante imparcial. No duda en reconocer que el autor posiblemente no fuera un verdadero estilista ni un innovador; ello no fue óbice para creara uno de los textos más influyentes y obsesivos en el género:

La novela de 1897 de Bram Stoker, Drácula, presenta uno de los rompecabezas más fascinantes de la historia de la literatura, un libro que ha alcanzado el estatus de clásico menor en base a su obstinada longevidad y a su perturbadora resonancia psicológica, más que por sus logros técnicos o narrativos. Stoker no era un innovador ni un estilista distinguido –incluso sus críticos más devotos no pueden evitar la palabra “plumífero” en relación con sus obras menores- y, sin embargo, Drácula sigue siendo una de las novelas más leídas de finales del siglo XIX. Nunca ha dejado de estar en circulación. Sus adaptaciones teatrales y cinematográficas se cuentan entre las más indelebles e influyentes del siglo XX, y el legado de Drácula sigue creciendo en el XXI.

No se queda ahí Skal, sino que intenta explorar las influencias que le llevarían a la creación de su obra en particular; señala como texto fundacional El vampiro de John Polidori, que inicialmente se atribuyó a Byron:

Un amigo íntimo de Byron, el doctor John Polidori, insufló nueva vida al villado de Lamb cuando tomó el nombre prestado para su propio misterio romántico: ‘El vampiro’. En este relato de 1819, Polidori introdujo por vez primera varios de los motivos que vincularían para siempre a Byron con los vampiros; de hecho, en su primera edición, incluso la autoría del mismo fue atribuida de manera fraudulenta a Byron.

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También considera que Le Fanu y su obra Carmilla (1871) debieron ser una influencia decisiva a la hora de configurar definitivamente su personaje:

Una obra que sin duda cautivó la imaginación de Stoker fue la elegante novela corta ‘Carmilla’ de Joseph Sheridan Le Fanu, en la que el lesbianismo de buen gusto añadía picante al guiso literario vampírico. Le Fanu, otro dublinés con cuyos refinados relatos de fantasmas Stoker muy probablemente debía de estar familiarizado, relata una historia de talante onírico en la que los recuerdos de infancia, el vampirismo y el amor homosexual se desarrollan con la lógica surrealista de un cuenta de hadas. Laura, una joven que reside en una especie de castillo de cuento en la provincia austríaca de Estiria, es la narradora de la historia.

Me fascina especialmente el análisis que realiza de la obra de Stoker:

Los enigmas interpretativos a los que esto da pie son prácticamente incontenibles. Si Stoker no pretendía aportarle a su novela un mensaje implícito, ¿es legítimo intentar imponérselo a posteriori? Drácula, por ejemplo, ha acabado siendo considerada en muchos ámbitos como una incitante piedra Rosetta para los aspectos más oscuros de la psique victoriana y ciertamente cumple tal función de manera admirable, tal como atestiguan cientos de artículos y estudios académicos. Pero Drácula también puede ser fructíferamente leída como una alegoría (o parodia) del cristianismo, como parábola de la xenofobia cultural, como texto ocultista o como un escasamente velado tratado darwinista e incluso marxista. La conclusión ineludible es que Bram Stoker, trabajando de manera en gran medida intuitiva, pero sin duda impulsado por no pocos demonios personales, fue a dar con un pozo artesiano de motivos arquetípicos tan profundo y persistente que es capaz de adaptarse a la forma de prácticamente cualquier contenedor crítico.

Consciente o inconscientemente el británico dotó a su obra de una miríada de posibles interpretaciones que sirven para enriquecer aún más el fenómeno. Tantos niveles de lecturas no hacen más que engrandecer un texto tan polisémico como este y lo llevan más allá de simplificaciones generalistas.

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Quizá una de las cosas que menos se espera el lector del ensayo es la detallada descripción de la lucha de derechos que se desencadenó tras el éxito de la novela y es ahí donde todo se enmaraña, como dice el subtítulo de la novela; buen ejemplo es el siguiente fragmento acerca del estreno de una adaptación de la novela, Nosferatu, sin contar con la viuda:

“Thring siguió leyendo para averiguar que el acontecimiento en cuestión era una versión cinematográfica alemana de la novela Drácula, de Bram Stoker; “una adaptación libre”, según el programa, afirmación airadamente ratificada por la viuda de Stoker, que ni había dado su autorización ni había recibido pago alguno por ‘Nosferatu, eine Symphonie des Grauens’. Esta “sinfonía del horror” era la primera película de una empresa llamada Prana-Film y parecía una producción bastante elaborada, si bien tremendamente morbosa. El estreno había sido suntuoso, con acompañamiento orquestal en directo, y había recibido una generosa cobertura por parte de la prensa cinematográfica. Era evidente que no estaban escatimando en gastos.

Inevitablemente, en estos casos siempre surgen las típicas figuras de aquellos que consideran que no puede ser interesante adaptar al cine a cierto personaje o a cierto género y lo disfrazan con las opiniones de un público que suponen conocer. El tiempo revela que tal cosa no es así: Drácula es una de las figuras más fascinantes del cine de terror y no solo no pierde vigencia sino que sigue renovándose:

Freedman añadió que tuvo que ‘conseguir interesar en el proyecto a varios directores y a uno o dos productores individuales’ antes de que Universal accediera, a finales de junio, a comprar ‘Drácula’ por cuarenta mil dólares. Según explicaba Freedman años más tarde, ‘conseguí cerrar la venta a pesar de la tajante oposición, por escrito, del señor Laemmle padre.’ Tal como afirmó este último ante un entrevistador, refiriéndose a ‘El Doctor Frankenstein’ (James Whale, 1931), producida por Universal al año siguiente: ‘No creo en las películas de horror. Son morbosas. Ninguno de nuestros directivos está a favor. El público no desea este tipo de producto. Junior es el único que está empeñado.’

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Hablar de Drácula es hablar de Bela Lugosi. Skal es muy consciente de lo que supuso el actor para la consolidación del mito y lo compara con Marilyn Monroe. Ambos se convirtieron en arquetipos: tal fue la identificación de actor y personaje que a veces es difícil distinguir los límites entre personaje y vida real. Sexo y muerte confluyen de manera inversa en ambos para quedarse eternamente unidos en el subconsciente colectivo:

Pero la víctima más dramática y desdichada de cuantas cruzaron sus caminos con Drácula fue sin duda Bela Lugosi, cuya abrumadora identificación con el personaje desdibuja los límites entre la ilusión y la realidad, el vampiro y la víctima, e incluso entre la vida y la muerte. La tragedia de Lugosi solo palidece, quizás, ante la de Marilyn Monroe como ejemplo de intérprete completamente atrapado por una imagen arquetípica. (De hecho, varios conservadores de archivos y colecciones de todo el país afirmaron ante el que esto suscribe que los recuerdos relacionados con Bela Lugosi son los que mayor tendencia tienen a ser robados… por detrás de los de Monroe. Estos iconos gemelos del sexo y la muerte poseen, al parecer, una misma capacidad de incitar el deseo y la posesividad de los monomaníacos. En la adoración de Drácula encontramos la muerte a través del sexo; en la idolatría postmortem de Monroe encontramos el sexo a través de la muerte.

Es Pop Ediciones, a través de la figura de su editor y traductor, Óscar Palmer, vuelve a seleccionar otro de esos textos que no pueden permanecer olvidados y que interesará a todos los aficionados al género o, simplemente, a aquellos interesados en discernir los derroteros por los que avanza una buena parte de nuestra cultura. El texto que extracto a continuación es una buena manera de concluir esta crítica:

Sombras, se diría, persiguiendo sombras.

Tal como observó Bram Stoker en ‘La joya de las siete estrellas’, ‘es en los arcanos de los sueños donde las existencias se funden y se renuevan, cambian para seguir siendo las mismas, como el alma de un músico durante una fuga’.

Y en los arcanos de Drácula, una fuga de luces y sombras, el siglo XX forjó algunos de sus sueños más perturbadores y sin embargo irresistibles, visiones urgentes que deben ser afrontadas, asimiladas, imágenes de violencia y oscuridad, sustancia y alma, identidad y sangre.

La sangre, después de todo, es vida. Y Drácula es la corriente sanguínea que nutre los sueños que nunca terminan.”

Drácula sigue y seguirá nutriendo nuestros sueños, aquellos sueños terroríficos que nunca terminan.

Los textos provienen de la traducción de Óscar Palmer Yáñez de Hollywood Gótico de David J. Skal para la editorial Es Pop Ediciones.

 

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Hollywood Gothic: the Tangled Web of Dracula

Año: 2015
Un ensayo que quiere captar los orígenes del mito vampírico así como analizar la figura más monstruosamente seductora del género.
Editorial: Es Pop Ediciones
Autor: Autor: David J. Skal