[Crítica] “Ni hombres ni hembras, hambres” – La poesía nos hará libres

Hay mucho drama en el primer mundo. Lo de tener todas las necesidades cubiertas (se supone) y vivir en una tierra de oportunidades (se supone), no exime del riesgo de quedar a merced de nuestras propias libertades. Qué agobio eso de vivir sin que nadie te diga cómo (la angustia vital, que llaman). La poesía siempre estuvo allí como receta y pseudo libro de instrucciones vitalista. Los artistas nos enseñan el camino. Diego Mattarucco nos lo enseña en Madrid, aunque sea argentino. Y lo hace muy cacofónica y divertidamente, de paso.

-¡Qué difícil es todo!

Uno de los alicientes que tiene esto de asistir sola a eventos es poder escuchar de manera impune las conversaciones de los desconocidos que me acompañan. En este caso, se trata de una joven pareja.

— ¡Qué difícil es todo!- dice ella. -Nuestros abuelos lo tenían más fácil: o te casabas y tenías hijos, o eras un loco enfermo de atar y te encerraban. ¡Pero ahora…!- La chica suspira, sobrecogida por su propia libertad. Y es que la libertad es un asunto realmente agobiante, que te obliga a conocerte, valorarte, cuidarte y realizar elecciones vitales.

¡Qué fácil era todo antes! Tan solo había que dejarse llevar por la corriente que el propio sistema nos marcaba. Si nacías mujer, te casabas (normalmente, con aquel que tu familia consideraba oportuno) y tenías hijos. Si nacías hombre, te ponías a trabajar (normalmente, en aquello que a tu familia le parecía oportuno) y te casabas. Los domingos, a comulgar a la iglesia. Y las dudas, las desviaciones, la libertad que apremiaba tu corazón… eso, la escondías. Y a vivir. Siempre había descastados, eso sí, que osaban complicarse la existencia viviendo al margen de lo establecido. Los artistas, los poetas, esos seres propios de la farándula que ofrecían en cada una de sus visitas a los “pueblos de bien” una visión distinta de la existencia. Más difícil, menos segura, más errante, menos esclava. Era entonces cuando la gente “normal” se preguntaba cómo sería vivir así. Sin obedecer, saltando de un lugar a otro.

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Las generaciones (no tantas como parece) han pasado, y ahora somos la gran mayoría los que vivimos errantes aún sin pertenecer a la casta de los artistas. Esa a la que sí pertenece el poeta Diego Mattarucco, un argentino por cuyas venas corre arte y energía a raudales. Que sabe, como saben todos los que respiran en verso, cómo vivir sin burlar a la libertad, sin auto-encerrarse. Que nos enseña a todos los neófitos de esta nueva era cómo vivir. Porque, no se vayan a engañar ustedes, son los artistas los que nos enseñan a vivir. A sentir, a amar. A soñar.

Así, el coqueto espacio que ofrece Nao8 se transformó el pasado jueves (y todos los jueves durante este mes) el diván del “poeta top” Diego Mattarucco, doctor de modernas causas perdidas, encargado de representarnos todas las angustias y placeres del primer mundo (universales, en realidad) a través de un formato poco explorado, divertido e consternado a partes iguales, la poesía cacofónica: “Lo de la poesía cacofónica nació en un momento de crisis, sin haber escrito nada antes. Podría decir que me creé o me recreé haciendo este tipo de poesía para salir de una situación dramática y problemática de mi vida. Ahora que me encuentro mejor me sigue incentivando mucho la idea de, usando un formato léxico alejado de lo cotidiano, poder hablar de cuestiones humanas que nos afectan día tras día. Y si despiertan la risa y la reflexión del público, tanto mejor”, nos cuenta Mattarucco.

En “Ni hombres ni hembras, hambres”, el poeta recorre las dudas propias de una sociedad condenada a entenderse consigo misma y a asumir que existen más opciones que la combinación binaria de roles de género. Que el sexo no es solo cosa de un “miembro” y un “hoyo”. Que somos las sumas de pisadas pasadas, parafraseando al argentino. Y todo eso, con el humor que desprende este tipo de juego léxico: “No sé si la obra tiene una mirada moderna, y si la tiene no creo que sea la única. Justamente uno de los mensajes centrales de ella es que somos sumas; que somos inclusión, no exclusión. Más bien creo que somos modernos y arcaicos, arcanos y cercanos, lumbre y sombra, brea y brío, y eso es lo que intento transmitir. En definitiva comparto lo que porto, como todos, e intento que lo que aporto no deje a nadie aparte. Y en cuanto al arte… Para unos será estandarte y baluarte y para otros descarte, así como hay arte en la política, política en el arte… y hurto en la política y en el arte”, aclara el protagonista único de esta farsa no sólo poética, sino musical, teatral… ¿improvisadora?

“Surge de este modo porque es lo que me urge, actualmente. Nace de búsquedas y voy dejando lo que de las búsquedas queda. No conozco espectáculos similares que traten estos puntos en particular ni que tengan esta vertiente cacofónica o aliterada, aunque sí me gustan mucho espectáculos como los de Les Luthiers y Ron Lalá. También me encanta lo que hace Dani Orviz,  y admiro asimismo a poetas como Batania, Dyso, Paco Rubín, Isla Correyero, David Trashumante y Cysko Muñoz, entre otros”, nos recita Diego.

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Una apuesta arriesgada, al incluir también al propio público del espectáculo como parte del mismo (“Para mí la conexión con el público es fundamental, por eso me complico y muchas veces lo implico. Y sí, temo que puedan hacerme pasar un mal rato, pero son riesgos que asumo.”); así como al tratar temas sensibles, precisamente, con cuestiones lingüísticas: “por suerte creo que quienes me escuchan saben que, por ejemplo, si llamo ‘hembras’ a las mujeres lo hago por una cuestión fonética. De eso se trata, de trascender la forma para llegar al contenido.”

A aquellos que ya conozcan a Diego Mattarucco por sus reiteradas actuaciones en Poetry Slam Madrid o las diversas jams poéticas en las que es asistente asiduo, no se sorprenderán al encontrar poemas pertenecientes tanto a su poemario Soliloquios de loco como a otros espectáculos desarrollados anteriormente en otras pequeñas salas de la capital: “No se me había ocurrido considerar el contenido de la obra como una colección de mis escritos, ya que se trata de una selección escasa de ellos, pero visto así, lo que he hecho es una antología de los textos que más describen el tema central de la propuesta: nuestras hambres humanas. Elegí el formato teatral porque es un tema que me apasiona y trato de expresarlo por todos los poros. Por eso el sonido, el gesto, el movimiento.”

Mattarucco con Luis Muñoz, de Nao8

Con el hambre humana del auto-conocimiento, de responder a la eterna pregunta de quiénes somos, Diego Mattarucco nos ofrece una respuesta, a su modo: “Recorro algunos de los temas en los que estamos… ¿O no temes, y amas, y a veces timas, como todos? Y como no me parece que la poesía sea algo separado del ser humano, pienso que sí, que todavía aportamos. Aportamos e importamos porque somos parte. En mi caso aporto algo de terapia, tal vez, que no deja de ser una mirada mareada más sobre asuntos mil veces hablados pero que nos siguen desvelando. ¿Llegará el día en que subamos con lo que ya sabemos? Creo que sí.”

Subir con lo que se sabe, gracias a la poesía, a la expresión y al arte. “En eso estamos, quizás; expresando lo preso y tratando de apresar e imprimir en nuestra vida el aprecio. Cada vez pienso más que expresar lo que apreciamos es lo que apremia, y que a pesar del alto precio a veces solo en expresar está el premio.”

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Un comentario

  1. Alicia dice:

    Que puede decir una madre de su hijo.
    Que no suene a halago vacio, o escaso de contenido, Me contentaría con poder expresar sintéticamente, que mi hijo es un gran tipo, como diríamos aquí, un tipo capaz de escucharte, de contenerte , con gran sensibilidad, que logró salir de un bajón existencial, con el Arte como Camino y Ventana a la Vida. Que si bien, empezó a escribir en Argentina, fue España la España de sus abuelos paternos, Robles y Rodríguez, que nacieron y vivieron en un pueblo pequeño: San Martin de Valderaduey cercano a Zamora la que le inspiró expresarlos en público.
    Y digo esto porque si bien la nota, creo que refleja a mi hijo Diego Esteban Mattarucco, tiene para mi gusto muchas referencias a que es Argentino, creo particularmente que el Arte no tiene Patria Y mi hijo que si es Argentino podría adoptar la doble nacionalidad de sus padres que son Argentinos e Italianos y podría ser Español por ser nieto de Españoles, y Olé.
    Cariñosamente Alicia Costa Roumec de Mattarucco y también Frances por Mario Roumec el padre de mi madre.

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Ni hombres ni hembras, hambres: un monólogo de Diego Mattarucco

Año: 2015
¿Somos hombres, hembras o hambres? ¿De qué tienes hambre en la vida? ¿Qué elijes? ¿Qué alejas? ¿Cuáles son esas sumas que somos? Artillería sonora y verbal buscando respuestas mediante poesía, teatro, música e improvisación con el público.
Actores: Autor: Diego Mattarucco.