[Crítica] ‘Paciencia’ – Fantasía de control

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Pasados casi cinco años desde la publicación como libro de El rayo mortal (2011), vuelve Daniel Clowes con un cómic de ciencia-ficción que, a través de las aventuras en el tiempo de un héroe cotidiano, ilustra el actual momento creativo y existencial del autor.

La ciencia ficción ha servido de vehículo a no pocos historietistas para proyectar sus ansiedades autorales con la excusa literaria de cambiar el mundo, o, al menos, su mundo. En el caso de Daniel Clowes y su último cómic, Paciencia (2016, editado por Fulgencio Pimentel), esta idea alimenta la creación de una fantasía alucinada, algo estereotípica y conservadora, que conduce a “un viaje mortal por el tiempo y el espacio a las esencias del amor eterno” (tal y como reza el subtítulo de la obra). Un “amor eterno” cuyo relato comienza en el año 2012, cuando Jack y Paciencia, los dos protagonistas de esta proyección, descubren que estrenarán paternidad en breve. Ambos se hallan en una situación de precariado evidente. A su vez, el pasado de ella la legitima como sujeto herido, una mujer con problemas de autoestima cuyos orígenes iremos descubriendo cuando el Jack del año 2029 viaje de vuelta al pasado con el objetivo de cambiar un suceso clave en las vidas de ambos.

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En este periplo por el espacio y el tiempo, lastrado por ciertas incongruencias y decisiones que son expresión de un destino manifiesto, el Jack del año 2029 se nos presenta como producto de un ayer inasumido al que regresa haciendo gala de una masculinidad que bien podría responder a qué hubiera pasado si Terminator y Kyle Reese hubieran sido la misma persona. De la misma manera que en la película Terminator (1984), el soldado venido del futuro atraviesa “océanos de tiempo” obsesionado con una idea de mujer (Sarah Connor), Jack hace gala de ese mismo romanticismo trasnochado, justificativo de una constante serie de violaciones de la intimidad de Paciencia con el objetivo último de salvarla; a ella, y a la descendencia de ambos. En el camino descubre un pasado de abusos, interviniendo en las vivencias de quien será su mujer para empujarla al destino con el que ambos soñaban en las primeras páginas. No es de extrañar que, en la espiral de caos y violencia que desata en el pasado, el propio Jack se disfrace del alter ego superheroico de Andy en El rayo mortal (anterior obra de Clowes), aunque nos quede claro que Jack no es Andy: solo podrá matar a aquellos que, designio universal mediante, así lo merezcan.

El elemento trascendental que vertebra y con el que culmina esta obra, derivado del hecho mismo de la sublimación del “milagro de la vida”, de la reproducción, nos remite a otra obra clave de la ciencia ficción, Solaris, escrita en 1961 por Stanislav Lem y llevada a la gran pantalla por Andrei Tarkovsky (1972) y Steven Soderbergh (2002), no tanto por analogía como por contraste. Decía Clowes en una entrevista reciente que la inspiración para Paciencia surgía de su querencia por la versión de Tarkovsky, por cómo ésta reflejaba una idea de memoria, de identidad y de lo que significa amar a alguien; y por la interesante mezcla entre pop psicodélico y asesinato televisivo que contiene la distopía italiana La Décima Víctima (1965). En este sentido, hay quienes incluso han visto influencia en Paciencia de las obras más alucinadas de Jack Kirby y Steve Ditko, en especial Strange Tales. Clowes, sin embargo, prefiere aludir a metáforas visuales que reflejen conexiones mentales improbables, lapsus de memoria, viajes en el tiempo y el espacio.

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Como el que surge de enfrentar al Clowes de la década de los ochenta con el Clowes de un presente en el que plantea la posibilidad de “corregir” el pasado para cambiar el futuro, algo a lo que, precisamente, la Solaris de Soderbergh se opone de manera sangrante por boca del fantasma creado por su protagonista; un fantasma que tiene la forma de su mujer muerta y que le invita a vivir de otra manera, siempre y cuando admita que ella no es su mujer. Que ambos son “otra cosa”. Pero Clowes no quiere “otra cosa”. Hijo de padres divorciados, que dice deberle al dibujo el sentido de su vida, ahora es padre, y la “corrección” que propone en la obra que estamos comentando es, precisamente, una fantasía de control en la cual Paciencia no es tanto un personaje como una excusa “heroica” por la que renunciar al extrañamiento en pos de la seguridad. No deja de resultar paradójico que Clowes, en El rayo mortal, arremetiese contra los valores problemáticos que dan lugar al superhéroe cuando, en Paciencia, Jack es un superhéroe trágico y romántico de manual, cuando no un justiciero psicótico de los que hacían furor en la cultura pop de hace treinta años.

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Patience

Año: 2015
El último trabajo de Daniel Clowes llega a España: viajes en el tiempo, referencias a su anterior 'El rayo mortal' y reflexiones sobre lo perdurable del amor.
Guionista: Guión y dibujo: Daniel Clowes
editorial: Edita: Fulgencio Pimentel