[Crítica] ‘Shadow Warrior 2’ – Cuando abarcas más de lo que puedes apretar

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Mucho se ha hablado en estos últimos tiempos sobre FPS old school, aquellos más parecidos a los Doom (1993), Duke Nukem 3D (1996) y Shadow Warrior (1997) originales que a los Call of Duty y Battlefield clónicos que proliferan de unos años a esta parte. Bueno, pues Shadow Warrior 2, secuela del reboot de 2013, intenta ser un shooter old school y no lo consigue del todo.

El juego parece desarrollado por tres departamentos -programación, arte y diseño- que no se hablaron entre ellos durante todo el proceso. El arte del juego es soberbio, con una dirección artística envidiable y de gran calidad. La programación es sólida y a prueba de bombas, el juego corre sin problemas y en el aspecto técnico es intachable. Pero el gameplay es la tercera pata del taburete y es la que fracasa. El juego empieza con un tutorial innecesario que explica demasiadas cosas demasiado rápido en lugar de dejar que las mecánicas vayan emergiendo de manera natural en el juego. El jugador se ve avasallado con un montón de información mezcla de obviedades y cosas que sólo serán útiles más adelante, justo a tiempo para haberlas olvidado por completo. Tampoco es que añadir elementos de RPG en forma de habilidades y mejoras para las mismas sea un acierto. La forma en que está implementado lo convierte más en un estorbo que interrumpe la jugabilidad que en una mecánica bien hecha.

Un shooter clásico no se enreda en árboles de talento, en habilidades ni en nada que no sea avanzar y matar atravesando un nivel diseñado con la jugabilidad -y no el realismo- en mente. Un juego bien diseñado no te obliga a pulsar un botón para recoger un item que flota a metro y medio del suelo porque sabe que con pasar por encima es suficiente. Un diseño coherente no te dice que te muevas con WASD porque es prácticamente imposible que Shadow Warrior 2 sea el primer FPS de ninguno de sus millones de jugadores. Parece que el juego quería complicarse la vida con demasiadas cosas a la vez que, si bien por separado están bien diseñadas y funcionan, en conjunto no casan, no encajan como el puzzle coherente que debería ser; los hints, por ejemplo, son lógicos y están bien situados pero, como casi todo lo que no sea matar en este juego, son innecesarios. Y es una lástima porque como juego de avanzar-matar-matar un poco más-terminar misión es bastante bueno, pero da la sensación de que continuamente se nos ponen delante distracciones que nos intentan alejar del noble propósito de matar todo lo que se mueve. En cuanto a la historia, pues eso: una historia genérica, poco inspirada y que no es más que otro de esos pegotes que ralentizan la jugabilidad (al menos las cinemáticas se pueden saltar), defecto que ya tenía DOOM. Personalmente, lo que menos soporto de la narrativa del juego es el aspecto burlón de Lo Wang, que ya empieza a cansarme. Las bromas homófobas, sexistas y chabacanas eran la norma en los noventa y nadie levantaba una ceja, pero en 2016 están bastante fuera de lugar. Ya lo estaban en Duke Nukem Forever (2011), así que con más razón lo están ahora.

Shadow Warrior 2 tiene una jugabilidad repetitiva, un diseño de niveles poco inspirado y unos añadidos artificiales que entorpecen la pureza de la jugabilidad que se empeña admirablemente en construir: exhibe una suerte de disonancia cognitiva que intenta conjugar un gameplay old school con elementos de otros géneros y que no acaba de cuajar. Sin embargo, en los momentos en que se olvida de querer ser algo más que una orgía descerebrada de disparos y mutilaciones el juego es francamente brillante.

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Shadow Warriors 2

Año: 2016
Un juego de intenciones admirables pero que parece desarrollado por departamentos que no se hablaron entre ellos durante todo el proceso.
Estudio: Flying Wild Hog
Distribuidora: Devolver Digital
Plataformas: PC, Playstation 4, Xbox One