En el aniversario de la creación de Roy Batty: lo que aprendimos del replicante de ‘Blade Runner’

Roy Batty incept day

El ocho de enero de 2016 la Tyrell Corporation creaba al replicante Roy Batty. Género: Masculino. Clase: Nexus 6. Lo hacía en realidad el 25 de junio de 1982 en Blade Runner. Y en las pantallas aparecía uno de los villanos más memorables de la historia del cine. Él nos enseñó mucho más de lo que, se supone, puedes aprender de un replicante.

Es hora de aprender y aceptar que somos robots. O que los robots son más humanos que los humanos. Y de ellos podemos aprender. Las enseñanzas que el malvado replicante interpretado por un memorable Rutger Hauer aún perviven. Hoy, que es su día de fabricación, toca rendirle homenaje.

No eres libre

roy blade runner

“Es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad?. Eso es lo que significa ser esclavo”.

Roy Batty (Rutger Hauer) era un replicante de combate. Era un producto de fábrica extremadamente parecido a un ser humano y programado para colonizar planetas. Fuerte, alto, poderoso e imbatible. Y, sin embargo, vivía consumido por el miedo y la rabia que se extrae de él. Tenía miedo porque conocía su condición de producto, y los productos tienen fecha de caducidad. Obsolescencia programada vital.

Al final, Roy Batty era un esclavo más. Y debido a ésta condición, no era más que un objeto para el uso de un “amo”: desechable e intercambiable. Incluso coleccionable, como los juguetes rotos de J. F. Sebastian (William Sanderson). El “amo” de Roy Batty somos todos los humanos, que también vivimos con miedo. Atemorizados como ratitas de laboratorio intentando huir de la descarga eléctrica que nos cae cuando no hacemos lo que se espera de nosotros. El ejercicio monolegal del uso de la fuerza como herramienta de control de los estados modernos viene aparejada con el miedo. Y no hace falta recurrir al terrorismo (al de Estado y al que se hace en su contra), puesto que las herramientas del control del miedo son mucho menos llamativas y más efectivas a largo plazo. Así es: Roy Batty comprendió que todos vivimos con miedo y que deshacernos del miedo nos hacía libres. Pero la libertad se paga con sangre.

Roy Batty abrió los ojos y lo vió. ¿Abriremos los ojos nosotros? ¿Estaremos dispuestos a pagar el precio que significa ser libres? No, no somos libres porque preferimos ser ratitas de laboratorio.

No eres humano

roy batty eyes

“Chew, ojalá pudieses ver lo que yo he visto con tus ojos”.

Deckard (Harrison Ford) se encuentra perdido en lo que consideraba los principios inmutables de su trabajo, cuando le aplica el test Voight-Kampf a Rachael (Sean Young). Con muchísima dificultad, descubre que no es humana, pero que ella no lo sabe. ¿No es nuestra conciencia de saber que lo somos lo que nos hizo homo sapiens?

El lema de la Tyrell Corporation era “Más humanos que los humanos” y éste, al final, era el sustrato sobre el que se basaba la gran incógnita de la película. ¿Qué es lo que nos hace humanos? Es nuestro aspecto, es nuestra capacidad física para sentir, es nuestra creatividad, nuestros sueños o nuestros recuerdos… O nada de eso…

Roy Batty era ilegal por parecerse demasiado a un humano. Corría el peligro de convertirse en uno a ojos de los demás. Menos mal que teníamos a asesinos profesionales encargados de perseguir y acabar con estos productos mecánicos tan llenos de eso que nos hace humanos. Deckard persigue y mata sin piedad a una mujer semidesnuda y aterrorizada. Cuando la sangre de ésta ya baña su chubasquero de transparencias, los viandantes miran aterrorizados al Blade Runner. ¿Quién es capaz de cometer semejante acto de crueldad? ¿Quién es el que carece de humanidad? El que supera el test Voight-Kampf, pero asesina a sangre fría. Roy Batty sabía que los humanos habían perdido la fe en ellos mismos igual que la había perdido Philip K. Dick después de la Segunda Guerra Mundial.

Perdida la fe en la humanidad, sólo la ciencia-ficción redime al ser humano. En Blade Runner Roy Batty le perdona la vida a Rick Deckard, demostrando quién de los dos es más humano. Espera, ¿era Deckard humano?

No eres inmortal

blade runner

“Tiempo… el suficiente.”

Lo único que Batty busca es tiempo. Tener tiempo para vivir, para descubrir qué es lo que le hace querer ser humano, que es lo que le impulsa a ser como es. Tener tiempo es, simplemente, no morir. Y, a priori, con unos arreglos aquí y allá, su condición de máquina le permitiría tener tiempo. No obstante, sabe que va a morir. Porque igual que hoy nace ése Nexus 6 con su nombre, un día sentirá que se va apagando.

Aquella bruja de Big Fish (Tim Burton, 2003) que liberaba de todas sus preocupaciones a aquel que sabía cómo iba a morir, también cargaba de miedo y condenaba al conocimiento de la finitud exacta. A la vez regalo y maldición: si sabes en qué momento llegarás al final, puedes hacer el camino que quieras. Porque cuando sabes cómo morirás, lo único que vives es el tiempo.

Y Roy Batty además, se apagará más rápido. Su mismo creador susurraba en su oído: “La luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo. Y tú has brillado con mucha intensidad, Roy“. Tiempo, tiempo, tiempo. El tiempo, decía Chaplin, es el mejor autor: siempre encuentra el final perfecto. Claro, es hora de morir.

No eres Dios

rutger hauer roy batty

“No es fácil encontrarte con tu creador”.

No eres libre, ni tampoco inmortal, así que, por supuesto no eres Dios. Bakunin, que siempre hablaba como si lo fuera, decía que la idea de Dios implicaba la abdicación de la razón y la justicia y llevaba necesariamente a la esclavitud. Todos somos esclavos, y los creyentes también. A ver qué pasa. Batty, consciente de serlo, está dispuesto a conocer a su Dios y, de paso, comprobar si es tan inmortal como dicen.

La existencia de un Dios (tenga éste el nombre que tenga), al final siempre significa el descubrimiento de las respuestas a preguntas que no la tienen. Una justificación de la vida y de sus malditas verdades que quedan contestadas por el hacedor, el padre, el creador. Y no es fácil encontrarte con tu creador.

La presencia de Dios en Blade Runner está innegablemente ligada a la muerte. Y Roy Batty, cual Nietzsche rebotado, es un god killer. Un ángel vengador dispuesto a todo para encontrar respuestas a sus preguntas: dispuesto a matar a su creador, a cometer deicidio. Aunque su creador, a pesar de todo, es un hombre.

Pero por mucho que te fumes libros de Paulo Coelho nunca llegarás a ser Dios. Y Dios no está en ti mismo ni en tus andanzas mundanas y aburridas. Acepta que eres finito, que eres poco más que carne pegada a huesos, que vas a morir y que no te elevarás. Te vas a perder, como lágrimas en la lluvia. Que tampoco está mal.

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34 comentarios

  1. toomuch77 dice:

    gracias por el articulo. Me ha hecho ilusión saber esta coincidencia. ¿sabes que el chat de Operación triunfo, la primera versión, alla por el año 2000 y pocos, se cerraba cada noche con el poema de Rod Batty … lagrimas en la lluvia …
    gracias por el recuerdo, muy buen articulo

  2. @yakubiuk dice:

    Un artículo para imprimir y enmarcar. Enhorabuena.

  3. Daniel dice:

    Buena aproximación a la profunda esencia del film.

  4. Daniel dice:

    Buena aproximación a la profunda esencia de la película.

  5. Erick dice:

    Amo esta película. Cada cierto tiempo necesito verla. Es la mejor película de ciencia ficción de la historia. Gracias por el artículo. Roy Batty el villano mas memorable.

  6. A.R.M dice:

    Buen artículo. Gracias por no dejar esta historia en el olvido.

  7. ESTEBAN FERNANDEZ MOREIRA dice:

    Suscribo que es un artículo para imprimir y enmarcar. Muy buen análisis

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