‘La Invitación’ y otras seis cenas incomodísimas

la invitacion

Este viernes se estrena La Invitación (Karyn Kusama, 2015), un thriller que se desarrolla en un único espacio y tiempo: una tranquila cena de amigos. Y ya sabemos que las cenas pueden dar pie a grandes dramas. Dramas reales y ficticios. En CANINO hemos recopilado unos cuantos de los segundos rezando para que jamás se conviertan en los primeros.

Si Jesucristo no hubiese dado una estupenda cena invitando a sus doce apóstoles otro gallo hubiese cantado. Esto es así: una cena puede convertirse en un drama de proporciones bíblicas. Todo empieza con una frase salida de tono, con una pregunta incómoda hecha con una sonrisa de oreja a oreja, con un “pásame la sal” que quiere decir “¿por qué no te callas?”. A veces te sienta mal la comida y a veces los comensales que la ingieren.  Y claro, siendo así debemos reconocer que hay cenas que no se olvidan.

Es una costumbre mediterránea sana y de larga tradición: comer y hablar. Beber y hablar. Por los codos. Hablar más que comer y beber más que las dos anteriores. Sentarse alrededor de una mesa y compartir impresiones sobre la vida, altas reflexiones políticas y contar qué tal nos ha ido el día… Aunque si te preguntasen qué cenaste aquella noche horrible lo más probable es que no lo recuerdes. A pesar de que tengas cada gesto y cada palabra envenenada marcada a fuego en tu memoria. Seguramente el protagonista de La invitación no te sabría decir qué comió durante la velada… pero fijo que recuerda esa noche el resto de su maldita vida. En CANINO recordaremos siempre estas cenas incómodas, aunque tal vez no quieras saber por qué.

El martillo del abuelo de La Matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974)

Marilyn Burns nunca quiso estar en aquella cena pero tuvo que estar y (milagrosamente) sobrevivió. En una mesa de madera, cuatro hombres que estarían felices convirtiéndola en embutido, se ríen de ella y la torturan. En algún momento, incluso ella empieza a creer que es imposible sobrevivir: planos detalle de las venas de sus ojos enrojecidos de tanto presenciar atrocidades anuncian la locura. La ficticia y la real, ambas amalgamadas. La ficticia: un anciano decrépito no es capaz de aguantar el martillo con el que le asestarán el golpe definitivo, esa será su oportunidad, su condena. La real: una casa cerrada a cal y canto, 40 grados a la sombra, hedores insoportables, constantes parones de rodaje y 27 horas daría de sí esta cena. Golpes de martillo incluidos. Tobe Hooper revolucionó el slasher (por aquél entonces ni se llamaba así) con 140.000 dólares y una historia demencial. Y nos dejó para el recuerdo una cena peor que cualquiera de las que hayas vivido jamás.

Sesos de mono de Indiana Jones y el templo maldito (Steven Spielberg, 1984)

A veces te enfrentas a menús fuertecitos. Es innegable que en algunas ocasiones la compañía es de lo más grata y lo que falla es lo que se ingiere. Tapón (inolvidable Jonathan Ke Quan) se lo pasaba en grande sólo observando las caras que Willie Scott (fácilmente olvidable Kate Capshaw) hacía con cada plato. De primer plato tenemos unos maravillosos entremeses de boa constrictor rellena de sorpresas. De segundo estupendos escarabajos gigantes al vapor acompañados de sopa (inexplicablemente aderezada con ojos). Y de postre, la especialidad de la casa. Una de las escenas más memorables de la segunda aventura de la saga Indiana Jones, tan loca como simpática. La misma  que nos regalaría también el grito de guerra con el que terminar cualquier situación incómoda. Repitan conmigo: “kaaaliiimaa”.

Judías con judíos en American History X (Tony Kaye, 1998)

Ir a cenar a casa de un neonazi y hablar de racismo es como meter la cabeza en las fauces de un león para ver qué tal su dentadura. Y esperar salir indemne es, directamente, de gilipollas perdido. La cena en casa de Derek Vinyard (Edward Norton) es una de las escenas más hábiles y mejor construidas de la mítica película de Tony Kaye, por lo demás tal vez un poco (sólo un poco) sobrevalorada. Aunque sea difícil negar que su influencia en el cine social moderno es evidente. El caso es que Elliott Gould los tiene bien puestos y decide que la paliza a Rodney King es el tema perfecto para comentarlo en una tranquila conversación con un Norton al que no le importaría que la cabeza de su interlocutor fuese una calabaza que destruir en Halloween. Así que la escalada de tensión sigue el curso natural y cuando estalla vemos lo que cada personaje es: “vienes aquí y envenenas la cena de mi familia con tus judíos, tus negros y tus rollos hippiescos: ¿Ves esto? Significa no bienvenido” suelta el personaje de Norton. Y “esto” es una esvástica tatuada en el pecho.

Los espárragos de American Beauty (Sam Mendes, 1999)

Hay discusiones familiares que se nos van de las manos y una cosa tan baladí como unos espárragos pueden ser la excusa perfecta para explotar. Dos actores en estado de gracia le dan la cena de su vida a Thora Birch: unos enormes Kevin Spacey  y Annette Bening tan espléndidos como excesivos. Ella por dejar ir a grito pelado que aquella familia no tiene ningún tipo de sentido y él por resumir en un plato roto años de discreción taciturna y mortífera. Su hija les mira atónita. Suponemos que a ella tampoco le gustaban demasiado los espárragos. Aunque no son sólo los espárragos: “en adelante vamos a alternar la música de la cena porque con franqueza y no creo ser el único, estoy harto de esta mierda de Lawrence Welk”.

La salsa favorita de Scott Tenorman en South Park (5×01, Trey Parker, 2001)

Cuenta el mito que el banquete de Tereo fue algo difícil de olvidar durante años. Procne y Filomena habían sido siempre dos hermanas íntimamente unidas, al menos hasta que Tereo violó brutalmente a Filomena y le cortó la lengua para que no lo contara. A pesar de todo, Filomena tejió su historia y se la hizo llegar a su hermana. Y esta, ni corta ni perezosa, mató al hijo que ambos tenían en común y se lo sirvió de cena a su marido. Para que aprendiese. Ignoro si Trey Parker conocía la historia de Tereo, pero el caso es que cuando Cartman se entera de que Scott Tenorman le ha vendido pelo púbico para que se lo pegue en la cara y aparente ser mayor, decide que su venganza estará a la altura de semejante ultranza. Así que prepara una salsa picante: una salsa cuyo ingrediente especial son los padres de Tenorman. Con Eric Cartman no se cena, digo, no se juega.

Hadas para cenar en El Laberinto del Fauno (Guillermo del Toro, 2006)

No pienses en un elefante rosa. Ah, y ahora hay un elefante rosa en tu cabeza. Si te dicen encarecidamente que no hagas algo… muchas veces te ves tentado a hacer exactamente lo contrario de lo que te han pedido. Se trata del atávico instinto de la tentación por lo prohibido: ir en contra de la norma muchas veces acaba mal.  Eso es lo que le pasa a Ofelia (Ivana Baquero) cuando le dicen que no pruebe absolutamente nada de la exquisita cena que el Hombre Pálido le tiene preparada. Horribles cuadros escenifican lo que suele hacer el monstruo con los intrusos, en una de las escenas más inolvidables de la igualmente inolvidable película de Guillermo del Toro. En alguna ocasión, él mismo ha explicado que para él, el Hombre Pálido representa la Iglesia Católica y su ansia por devorar la pureza y la inocencia infantil. Es decir, que cenar con él debe ser todo un placer.

Cena de colegueo con La invitación (Karyn Kusama, 2015)

Uno podría pensar que Æon Flux (2005) y Jennifer’s Body (2009) eran sólo los precalentamientos artísticos de la realizadora estadounidense Karyn Kusama. Juegos malogrados que le llevaron a investigar los intríngulis del significado de la tensión, el ritmo y el pulso en base a un elemento turbio.  Jugando, jugando ha llegado hasta La Invitación (2015), un alabable thriller tan incómodo como gracioso, cuyo desarrollo está íntimamente ligado con el de su premisa básica: realizar la transición del mal rollo ambiguo pero palpable al mal rollo evidente y terrorífico. Y todo en una cena con amigos que no transcurre como se espera, claro.

¿Te ha gustado este artículo? Puedes colaborar con Canino en nuestro Patreon. Ayúdanos a seguir creciendo.

Artículos Promocionados

Loading...

Publicidad

Suscríbete a nuestra newsletter semanal
Novedades y contenido inédito.

Un comentario

  1. x2l2 dice:

    La invitación es una peli grandísima, lo pasa uno fatal viéndola

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *