De cómo Marvel publicó ‘Star Wars’ (e hizo algunos de los peores cómics de ello)

Comics de Star Wars los hay buenos, malos y regulares. Pero tan importante como su razón de ser, inmersos en la avalancha habitual de lanzamientos relacionados con la  serie, es su desarrollo: ¿como llegaron a publicarse algunos de los tebeos más horrendos jamás vinculados a la saga galáctica? Os lo explicamos.

No digo nada nuevo si afirmo que se ha publicado mucha basura con el nombre de Star Wars pegado. La expulsión del Universo Expandido del canon oficial dio algo de libertad creativa a J.J.Abrams, enfureció a los fans y convirtió en leyendas (dicho con retintín) lo que durante mucho tiempo fue continuación legítima de la saga cinematográfica.

Gracias a esta hábil jugada, algunas de las historias más sonrojantes dejaron de importar, si bien no puede borrarse el hecho de que existan. Muchas de ellas se publicaron cuando Marvel tuvo los derechos para publicar cómics de Star Wars, y no hablo de ahora sino de hace ya treinta años: de forma persistente, muchos números de aquella etapa son citados como lo peor que ha dado la mezcla de noveno arte y Star Wars.

De entre todos ellos, La Tercera Ley, publicado en el número 48 de la serie en 1981, está considerado con más frecuencia como el nadir. Y como en CANINO no nos acojona enfrentarnos a lo peor, nos propusimos analizar si tanto odio es certero. ¿Es el cómic más lamentable de Star Wars? Lo veremos después de una breve lección de historia porque, veréis…

Star Wars salvó a Marvel.

En los setenta, Marvel no estabaen una buena posición. Sus cabeceras más conocidas ya no vendían como antaño; lo que tenía calidad pasaba desapercibido y lo que carecía de ella se mantenía; había un caos editorial que pobló las colecciones de números de relleno, reimpresiones no solicitadas y según Jim Shooter, por entonces editor asistente, historias infumables. Por si fuera poco, el mercado en puestos de periódico se estaba contrayendo, dejando a los cómics en general cerca de la bancarrota.

Por suerte para la Casa de las Ideas, Charles Lippincott, supervisor publicitario de Lucasfilm, estuvo desde 1975 hasta 1977 detrás de ellos, tentándoles con la idea de crear un cómic basado en Star Wars. Durante ese periodo, Lippincott mantuvo numerosas reuniones, parece ser que incluso con el mismísimo Stan Lee, pero sólo gracias al apoyo de Roy Thomas, antiguo editor en jefe y guionista extraordinario, se cerró el trato. Y si costó dos años convencerles fue porque en Marvel querían concentrarse en personajes originales y porque, de acuerdo otra vez con Shooter, algunos miembros de la editorial no le veían futuro a publicar cómics basados en un western espacial con un personaje femenino fuerte.

Star Wars 1 Marvel Comics Canino

El trato, por otra parte, era bien jugoso: los cinco primeros números estaban libres de regalías en la impresión de los primeros cien mil ejemplares. Vamos, que Marvel sólo tendría que pagar al equipo artístico, quedando exenta de pagar por el uso de personajes licenciados si el cómic era un fracaso comercial, y si era un éxito, sólo tendría que repartir beneficios a partir de esos cien mil ejemplares vendidos. A partir del sexto número en adelante, los cómics serían licenciados por Lucasfilm y 20th Century Fox.

Las ventas de los dos primeros números de Star Wars, antes del estreno de la película, fueron muy buenas. Pero cuando llegó a los cines el canto del cisne de George Lucas, las ventas se multiplicaron hasta el millón de ejemplares, cuadruplicando las ventas de Spider-man, por ejemplo. Marvel se había salvado de la quiebra (los cómics del grupo musical KISS también ayudaron) justo antes de que el sistema de venta directa salvara al mundo de los cómics en general.

Sólo había un problema: a partir del número 7, ya no se adaptaba la película. Desde entonces, tendrían que crear contenido original y, claro…

Continuar Star Wars fue un pifostio.

A día de hoy, tantos los fanáticos de la saga como los meros aficionados poseen un don para intuir qué puede tener cabida en esa galaxia muy lejana y qué no. Que durante 38 años, y de forma ininterrumpida, hayan surgido historias en todos los formatos posibles ha contribuido a ello.

En 1977, y con sólo la película original, uno podía hacerse a la idea de las influencias que había tenido George Lucas, pero no de lo que pudiera suceder después de la destrucción de la Estrella de la Muerte. Añadid que el guionista Roy Thomas no podría usar al principio a Luke, Leia ni a Darth Vader, debido a la publicación de la novela El ojo de la mente (Alan Dean Foster, 1978), futura secuela fílmica de bajo presupuesto si Star Wars se hundía en taquilla.

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Pero Thomas no se amedrentó, pues al fin y al cabo estaba continuando con éxito las aventuras de Conan, cuyo creador Robert E. Howard llevaba muerto cuarenta años. ¡Hablamos del tío que creó a Ultron! El guionista captó rápido el espíritu del western, y quien sabe si también la influencia de las películas japonesas de samurais de Akira Kurosawa, porque la aventura que se sacó de la manga es un homenaje a Los siete magníficos (1960, basada en Los siete samurais, de Kurosawa), pero protagonizado por Han Solo.

Puede que cogiera el tono, pero no comprendió del todo qué formas de vida podían habitar ese universo. Inventó personajes raros, como Jaxxon, un conejo verde gigante inspirado según Thomas en Bugs Bunny y, creo yo, en Mapache Cohete, nacido tan sólo dos años antes, y que fue vetado, si hacemos caso a los rumores, por el mismísimo George Lucas. Se le sumaron otros vergonzosos como Don-Wan Kihotay que sí, que es el puñetero Don Quijote. Su excusa fue que si podía haber todo tipo de rarezas en la cantina de Tatooine, podían existir aquellos seres.

Roy Thomas se despidió de la serie en el número 10 con una de las mejores historias de la etapa Marvel de Star Wars, y dejó paso a Archie Goodwin, que estuvo mucho más fino en el guión y tuvo menos injerencias respecto a qué personajes podían usarse y cuáles no. Fue justo al final de la era Goodwin, en un número de relleno, cuando Larry Hama escribió…

El peor cómic de Star Wars.

La tercera ley cuenta cómo la princesa Leia viaja al planeta Aargau, trasunto de Suiza, a pedir un crédito con el que comprar naves para la Rebelión. Le acompaña el Vizconde Tardi, ministro de finanzas rebelde. Debido a las estrictas leyes del planeta no puede llevar armas ni engañar a las autoridades bajo pena de muerte, pero hete aquí que Darth Vader también está allí, acompañado de tres mercenarios… especialistas en asesinatos sin armas.

Star Wars 48 Marvel Comics Canino

Lo que sigue es un juego en el que tanto Leia como Darth Vader intentan desligitimar a su adversario frente a las autoridades de Aargau. Vader quiere acabar a toda costa con ambos o como mínimo con Tardi, hasta que al final, tres mercenarios derrotados después, Vader embosca a Leia y mata al Vizconde… que resulta ser un robot. Todo era un plan de Leia para engañar a Vader y conseguir el crédito a cualquier precio, pero cae en la trampa de Anakin, que después de todo sólo quería las joyas de la corona de Alderaán.

Hay algo de ingenio en la historia de Hama, y el dibujo de Carmine Infantino sí que traslada muy bien el ambiente de las películas de Star Wars al cómic. Su carácter intrascendente se debe a que es un número de relleno, pero es entretenido y no se merece tanto desprecio, sobre todo a la luz de los líos diplomáticos surgidos en la segunda trilogía fílmica de George Lucas.

Ni siquiera Los jawas de la muerte, publicado en el número 81 en 1983 con guión de Mary Jo Duffy, que es otro de los sospechosos habituales en la ronda de insultos, es tan malo. Ambas historias son ligeras, accesibles y los personajes no actúan de forma extraña; guión y dibujo narran historias con un principio, nudo y final claros.

Entonces… ¿el peor cómic de Star Wars no es de Marvel?

Sí que lo es, pero no se trata de ninguna de las aventuras que he mencionado antes. Durante años, la colección de Star Wars se mantuvo estable en su mediocridad, con un nivel decente de guión y dibujo, porque si hay algo que caracteriza a las grandes editoras de cómic es la intrascendencia: DC y Marvel son especialistas en revolver las cosas para que todo siga igual. Después de un centenar de números, la mayor amenaza de la Galaxia era el aburrimiento al que se sometía con cierta desgana a los lectores.

Star Wars 107 Marvel Comics Canino

Así que si queréis odiar algún cómic de esta etapa, podéis centraros en los últimos números de la colección, guionizados con desdén por Mary Jo Duffy e ilustrados por el horrible y esquemático trazo de Cynthia Martin. La falta de imaginación, la incompetencia narrativa y el peor color que pudo dar la época se juntan en unos ejemplares que podrían recogerse en un tomo titulado Star Wars: ¿Para qué molestarse? 

En los años noventa, Dark Horse arrebata los derechos a Marvel, esquiva la quiebra gracias a ello y publica lo mejor y lo peor que ha dado Star Wars en cómic. Su éxito se debe a que se atrevieron a sacudir el status quo de las tres primeras películas (¡matrimonios! ¡hijos! ¡clones!) y lo regaron con un tono generalmente sombrío que, como ya sabemos, encanta a todos los aficionados que desean legitimar sus gustos. Pero eso sí que es otra historia.

 

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9 comentarios

  1. E. Martín dice:

    A mi la etapa de Duffy me gusta, se le veían planes a largo plazo que quedaron cortados por el cierre de la serie. Estaba planteando años antes de Star Trek TNG si las características de razas alienígenas (lujuria, sadismo…) eran genéticas o culturales. Y el dibujo no estaba mal, a años luz de las atrocidades que cometía Infantino.

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