[Música canina] De Maripili al Prat: no te olvides la toalla con nuestra playlist de playas

Estaba claro que en algún momento del verano habría que dedicar una de nuestras inefables playlists semanales de Spotify a la playa. No es que la prefiramos a la montaña, que aquí somos como las Hermanas Gilda y pasamos el resto del año defendiendo una opción u otra tirándonos cajas de caudales a la cabeza. Pero esta semana, toca playa. Esto es así y lo demostramos con nuestra nueva playlist.

En ella no falta ninguno de los tópicos de rigor: hay canciones (glips) refrescantes para parar un tren, del Maripili de Ejecutivos Agresivos a No te olvides la toalla cuando vayas a la playa de Puturrú de Fuá, pasando por la inevitable Aquí no hay playa de The Refrescos (que en esta casa se defiende como te-ma-rral incluso poniendo en peligro integridades físicas) o Rockaway Beach de los Ramones. La playa también es un buen sitio para ponerse pochos, y miramos a la línea del horizonte mientras recomendamos que te busques un marido con miedo a volar: El rompeolas de Loquillo va por ahí, como van los sueños infantiles y gongorinos truncados de Toreros Muertos en Dejadme llorar. O en la que los expertos en Hombres G de la redacción consultados (hay, posiblemente, más de uno) califican como la mejor balada de la banda, Huellas en la bajamar. Y máxima melancolía, pero de aquella manera única e irrepetible hay en Una lágrima de Peret y sus peticiones de besos en la orilla del mar.




Pero no todo es España, que es cierto que nuestras costas son de quitar el hipo (aunque sea del pasmo, como las del Mar Menor circa 2017), y tenemos playas de todo el globo: de Pánik (à Daytona Beach) de Les Sheriff y Fun in Acapulco de Elvis, pasando por The Boy from Ipanema de una Peggy Lee haciendo suyo un estándar mítico de las pamelas y los bikinis. Lo cierto es que las playas son también un estado mental, y así lo ratifican tanto Righeira con la que quizás sea la mejor canción del verano de la historia, Vamos a la playa, o Terminal Beach de The Jesus and Mary Chain, ambos evocando parajes playeros ballardianos y poco halagüeños. O las chicas en bikini con metralleta de los Cramps, que si eso no es un estado mental, no sabemos qué lo será.

Total, dos horazas de arena y playa donde no faltan ni los Beach Boys, ni los veranos en playas solitarias de Franco Battiato, ni los flotadores malagueños de Airbag, ni las evocaciones de playas lejanas de Brian Eno, ni la diversión playera de los Barracuda. Y que arrancamos y cerramos con los Dead Kennnedys, porque una cosa es llevar chanclas y otra olvidarse del sarcasmo. Eso no nos lo quita ni la discografía completa de UB40.

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