Música Canina: Todo el mundo tiene algo que esconder salvo yo y mi mono

monadas

Nunca una de nuestras playlists había compartido tanto ADN con ustedes. Presentamos una tremenda colección de temazos con cuatro manos cada uno (pero no necesariamente con cola).

La diferencia está ahí. De hecho, acercarse a la Universidad Invisible de Ankh-Morpork sin conocerla puede ser peligroso. Y, ahora que se ha estrenado Kong: La isla Calaveramás peligro todavía. Pese a ello, la música popular no ha tomado demasiada nota del matiz, pero tampoco hace falta. Porque, a la hora de hablar de antropoides en una canción, tanto da que este sea un mono o un simio: lo único que importa es que se nos parece demasiado, con su agresividad, su territorialidad y su afición a establecer vínculos sociales cuyos miembros se tratan entre sí a patadas.

Ahí tienen la canción de The Beatles que da título a nuestra recopilación. O la canción que la abre, con Adam and the Ants narrando el viaje de Pablo Picasso al planeta de los simios. Y, aun ignorando las conversaciones del malagueño con el doctor Zaius (que, sin duda, serían apasionantes), tenemos canciones que abordan a nuestros parientes de cuatro manos de formas muy diversas. Por ejemplo, todavía nos preguntamos por qué Los Coyotes le cantaban a un mono pelmazo (aunque tratándose de un grupo español de los ochenta… ejem), pero está claro que la Monkeyland de The Chameleons era un reflejo grotesco de la Gran Bretaña de Margaret Thatcher, y que, cuando Pixies nos decían que el primate en cuestión se había ido al cielo, estaban haciendo lo de siempre: mirar a la humanidad de medio lado y con la sonrisa torcida. Como podía hacer, con toda justicia, el gran Juan Antonio Canta, aquí al frente de Pabellón Psiquiátrico. 

Con estos y otros ejemplares de nuestro zoo simiesco (PJ Harvey, ABBA, Nirvana, Toots & The Maytals, Chuck Berry…) les dejamos reflexionando si entre ellos y ustedes hay tanta diferencia. En el caso de que esta meditación les lleve a lugares tenebrosos, siempre pueden optar por el remedio de The Kinks: mandarlo todo al carajo y subirse a los árboles.

¿Te ha gustado este artículo? Puedes colaborar con Canino en nuestro Patreon. Ayúdanos a seguir creciendo.

Artículos Promocionados

Loading...

Publicidad

Suscríbete a nuestra newsletter semanal
Novedades y contenido inédito.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *