Peppa Pig vs PewDiePie: El demencial mundo del YouTube preescolar

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Este verano, los vídeos de unboxing de huevos Kinder pasarán a la historia. Bienvenidos al nuevo paraíso audiovisual para bebés: los dibujos animados de YouTube autorreplicantes, incorrectos y con vida propia. Bienvenidos a la conspiración de Finger Family.

Fabricar máquinas que nos permitan seguir fabricando máquinas, porque lo que no va a hacer la máquina es fabricar máquinas a su vez”
Mariano Rajoy Brey

Hace un par de años, la CNN se hizo eco de un vídeo de YouTube de 8 minutos, aparentemente inocuo, que mostraba unas manos adultas extrayendo pequeñas figuritas de PVC de Disney, del interior de 12 huevos Kinder. El vídeo, subido en 2012, había alcanzado los 35 millones de visitas. Pero desde febrero de 2016, coincidiendo con un importante cambio dentro de la empresa, todo un ejército de vídeos destinados a audiencias preescolares está desembarcando en la plataforma. Hurgando un poco en el asunto, encontramos medio millar de extrañas cuentas de YouTube conectadas entre sí, cada una de las cuales sube un nuevo vídeo cada dos horas. Vídeos que rondan la hora de duración, y que en algunos casos pulverizan la cifra de los 40 millones de visitas en pocas jornadas. Pero ojo: no generan casi ningún comentario, y esas cuentas tienen muchos menos suscriptores de lo que dicta el sentido común. Son vídeos muy, muy extraños, que repiten en bucle conceptos realmente locos, a ritmo de melodías infantiles. Algo extraño y viscoso se mueve en las entrañas de YouTube: es lo que ya se ha comenzado a llamar la conspiración de Finger Family.

Fuente: eggsurprise.tv

Fuente: eggsurprise.tv

En este momento, mientras usted está tranquilamente dedicándose a sus tareas habituales, hay miles de vídeos siendo subidos a YouTube. Millones. En los últimos tiempos, se calcula que se añaden unas 300 horas de vídeo cada minuto a este portal; es un dato que he buscado por ahí, y que no aclara nada: es difícil estimar datos, pero aún más difícil es asumirlos. Nos abruma pensar en ello. Aunque esta empresa de Google sí ha conseguido que el consciente colectivo, la mente colmena, tenga muy claros desde hace tiempo ciertos conceptos: que las estrellas de esta plataforma (adolescentes como el sueco PewDiePie, el chileno HolaSoyGerman o el español elRubius), a los pocos minutos de colgar sus sencillos vídeos caseros consiguen que millones de personas se lancen a verlos, comentarlos y puntuarlos. Superan en visitas y suscriptores a cualquier empresa audiovisual, y en impacto a cualquier emisión de los medios tradicionales. Esas empresas miran este fenómeno con condescendencia e incluso mofa, mientras que quienes estamos más cerca de los cuarenta que de los treinta contemplamos todo esto que está pasando en el planeta con el mismo rictus del abuelo que hace algunas décadas levantaba el bastón airadamente al paso de los hippies, de los Beatles o de los quinquis en moto. “Son cosas de adolescentes”, pensamos.

Pero cuando parecía que empezábamos a comprender este novedoso paradigma audiovisual, resulta que YouTube/Google no va a conformarse con ser un divertimento y un negocio entre adolescentes, sino que empiezan a colarse entre los lugares más visitados de la red social rarísimos agitadores del entretenimiento para bebés, que amenazan el dominio de los ya entrañables y malhablados youtubers.

El negocio del ocio para preescolares no es exactamente nuevo, pero se está diversificando de forma pasmosa. Quien tiene hijos pequeños en el siglo XXI conoce perfectamente las mil y una maneras de gastarse los cuartos en juguetes y libros de 8 páginas de cartón protagonizados por personajes corporativos (por no hablar de los productos de verdadera necesidad y de las necesidades creadas, ya, ya…). Aún está por ver si no destronará El Pollo Pepe a Don Quijote como icono literario, o Peppa Pig al mismísimo Jesucristo como modelo de conducta entre las futuras generaciones. Pero a quienes estamos en el lado viejo de este corte generacional, en plena era de Internet, algo nuevo nos mosquea cuando pensamos en el ocio audiovisual gratuito al que se enfrentan nuestros bebés a diario.

La imagen de un niño de 0 a 3 años manejando un tablet de última generación con la destreza de un ninja de fuego ya no sorprende a nadie. Ese concepto de “hardware intuitivo” del que se hablaba hace unos años ha resultado demasiado efectivo. Los nenes se conectan a YouTube con los ojos cerrados, y dependiendo del tiempo que dejemos a la máquina a su cuidado, es posible que se tiren entre 2 y 7 horas mirando vídeos en batería de sus personajes de ficción favoritos (esta estadística me la he inventado sobre la marcha). Lo que está claro es que la posibilidad de que los niños más pequeños contemplen vídeos infantiles durante un tiempo infinito y (en principio), sin ningún control, parece que es un fenómeno al que en absoluto es ajeno Google: si darle al botoncito rojo de “Play” genera dividendos a alguien del otro lado del mundo, y los bebés lo hacen de manera intuitiva, va siendo hora de prestar más atención a esos deditos rechonchos que a los caprichosos adolescentes y sus gustos erráticos.

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Hasta hace pocos años, no existía ningún producto audiovisual confeccionado exclusivamente para niños de 0 a 3 años, al menos ninguno que tuviera un impacto globalizado. Probablemente, los primeros grandes ídolos diseñados para mesmerizar a los más pequeños fueron los Teletubbies (1997-2001), en la época inmediatamente anterior a la explosión de Internet. La serie constó curiosamente de 365 capítulos, una estructura sofronizante y repetitiva, y no tardaron en circular por todas partes leyendas urbanas que aludían a ataques epilépticos, lavado de cerebro, mensajes subliminales, y conspiraciones urdidas por el lobby gay o el Proyecto MK-Ultra. Postermente, se han ido instalando en nuestro imaginario cultural colectivo otros fenómenos como Dora la Exploradora (2000), Peppa Pig (2004) o Pocoyó (2005), a quienes habría que añadir el reboot de Los Payasos de la tele transformados en dibujos tridimensionales con el cambio de siglo, y el monopolio de Cantajuegos, a quien parece que no hay quien le tosa. Crecen como setas las cadenas de televisión enteras destinadas al público preescolar. Y en este nuevo orden de cosas, en el que en algunos casos (no el de usted, por supuesto) son los contenidos arbitrarios y libres de todo control que escupe YouTube quienes ejercen de educadores y babysitters, recientes movimientos parecen indicar que algún misterioso Ente está extendiendo sus tentáculos por lo más profundo de la web, lejos de los sellos de garantía de las grandes compañías de ocio, durante este mismo mes de junio de 2016. Algo muy raro está pasando. Como una riada de cucarachas bajo la superficie que pujan por salir.

La conspiración del youtube preescolar

En estos últimos meses, hay un movimiento verdaderamente extraño, un vórtice de tráfico generado en las profundidades de YouTube. Olvidaos de los sonrientes youtubers y de los vídeos de fails. Echad un vistazo (por empezar por algún sitio a desenmarañar esta red) al usuario Ryan ToysReview. En el momento de escribir estas líneas, figura en el Top 1 de crecimiento de Socialblade, por encima de cualquier otro generador de contenido, doméstico o empresarial. Atendiendo al número de suscriptores, PewDiePie, Justin Bieber, Rihanna y compañía le dan sopas con hondas a todo el mundo, pero no es así si filtramos únicamente por número de reproducciones: aquí ya aparecen en las primeras posiciones usuarios bizarros, como FunToyzCollector (puesto nº 3) o Blu Toys Surprise Brinquedos & Juegos (puesto 24). Estos tres usuarios citados funcionan más o menos a partir del mismo concepto: personas con dulces vocecitas de [email protected] [email protected] juegan con sorpresas de huevos Kinder, y los abren ante nuestros ojos. Entre sus usuarios asociados están empresas de la propia Disney, y en este instante el primero de ellos alcanza la friolera total de 10.906.187.344 visionados. Sí: cerca de once mil millones de clicks. Se calcula (ay, ese socorrido “se dice”, “se cuenta”… pero es que no hay cifras oficiales a las que aferrarnos) que alguna de estas páginas puede generar unos 4 dólares por cada 1.000 deditos rechonchos pulsando el triángulo. Haga sus cuentas.

Este tipo de páginas, como vemos, funcionan desde hace aproximadamente un lustro, y como ya hemos visto están asociadas a Disney y por supuesto al propio Google (que es quien se queda la mayor porción de tarta de todo esto), los grandes medios de comunicación ya han propagado el asunto. Pero vayamos al meollo de lo nuevo; el eje de este texto, el contubernio de última hora, aquello de lo que nadie habla y que los bebés más trendies están descubriendo en los últimos días: adentrémonos en la conspiración de Finger Family, escribiendo Finger Family en el buscador de Google

Google, el verdadero y definitivo Ente Público, nos devuelve muchos millones de páginas a esta búsqueda. Todas ellas, vídeos de Youtube. Nos cuesta un rato encontrar información sobre el asunto a quienes ya hemos cruzado el umbral de aprendizaje y sabemos leer lo que pone ahí. El instinto nos llevará enseguida a visionar cualquiera de esos millones de vídeos que se suben continuamente, a razón de 15 cada día aproximadamente, en cada una de las cientos de cuentas de usuario asociadas al asunto. Los vídeos nos muestran alegres y sencillos dibujos animados para niños, que representan la letra de la cancioncita Finger family, la Familia de los dedos, a través de una manita de colorines cuyos dedos sujetan el rostro de mamá, papá y los hermanitos. Por supuesto, esta vieja canción de cuna tradicional del siglo XIX está libre de derechos de autor, igual que lo están los otros grandes éxitos del momento en la red, Jumping on the bed o Five little monkeys. En este instante, resulta casi imposible obtener información sobre estas cancioncitas preescolares en la red sin visionar alguno de los cientos de millones de vídeos para bebés que plagan YouTube.

Indagando brevemente entre estos usuarios de YouTube, nos encontramos con una tupida red de usuarios, con nombres que contienen palabras como “Nursery”, “Rhymes”, “Finger”, “Little Bum”, y todas las conmutaciones y permutaciones imaginables. Son vídeos extraños, canciones simples e infantiles que acompañan las evoluciones de animalitos antropomórficos haciendo cosas raras, como este escalofriante vídeoclip de una hora, que supera los doscientos cincuenta millones de visitas:

Raro es el vídeo de cuentas como CVS 3D Rhymes que bajen del millón de visitas a los pocos días, y que no pulverice los récords a los que estábamos acostumbrados hace solo un año. Cyber Village Solutions es una empresa india que funciona desde 2000, y que es solo la punta del iceberg de todo este asunto de los deditos de dibujos animados; principalmente, porque genera material propio y perfectamente legal. La cosa se hace un poco más escabrosa cuando empezamos a toparnos con vídeos con la dichosa cancioncita de los dedos en cuentas como (por ejemplo) EMI TV Lyrics, asociada por supuesto al mismo emporio de origen hindú. En los vídeos de esta cuenta encontramos la misma versión de Finger Family, pero aquí acompañada de vídeos en los que se fusilan sin miramientos personajes de Disney, piruletas de las Tortugas Ninja, Alvin y las Ardillas, cruces bastardos de Peppa Pig con los Minions, de Peppa Pig con superhéroes Marvel ante un restaurante de McDonald’s o, por qué no, los propios y queridos Teletubbies que comenzaron todo este juego. Cada uno de los vídeos de EMI TV Lyrics tiene un promedio de 200 visualizaciones a la hora, que se convertirán en varios millones con el paso de las semanas, mientras que los comentarios y las valoraciones del vídeo apenas varían. Todos los vídeos sin excepción, de esta cuenta o de cualquiera del intrincado tejido de usuarios extraños que la rodean. Por cierto, la página de Facebook de EMI TV Lyrics tiene 24 “me gusta” (bueno, ahora 25).

https://www.youtube.com/watch?v=rTQYwe6Txn4

Otro usuario simpático y algo más especializado encontramos, por ejemplo, en Funny Toy House (y cualquiera de sus usuarios clónicos asociados), que machaca con la cancioncita infantil de los deditos sometiéndonos a los bailecitos de personajes en 3D como Hulka, Hulk con la cabeza de Peppa Pig, la Oveja Shaun, los Transformers, Batman vs Superman o Spider-Man vs Frozen (el otro superventas preescolar de la temporada que no habíamos mencionado), y un larguísimo, interminable etcétera de cualquier franquicia infantil imaginable.

https://www.youtube.com/watch?v=wTByeHN1eDY

Por cierto, que al margen de los contenidos de animación 2D y 3D, también hay algunas de estas cuentas fantasma que están subiendo, como locos, vídeos con contenidos muy similares a los citados, pero rodados con actores reales. Tal es el caso de cuentas millonarias como ToyScouter. Los superhéroes de Marvel y DC, Frozen, Disney, Peppa Pig y compañía interactúan entre sí mezclando memes, humor grueso, cosplay, la magia de los musicales y efectos de anime para entretener a los neonatos.

No sé si existe algún tipo de fraude por violación de derechos de autor o de las propias normas de YouTube; solo lo sospecho, y más cuando en los rankings de YouTube de vez en cuando aparece alguna de estas páginas en lo más alto, sin tener demasiados vídeos ni visitas aún. Y también sospecho, por simple sentido común, que detrás de esto puede estar la propia Google, generando tráfico para Google y repartiéndose los beneficios. Hasta aquí llegaría la conspiración. No hay nada extraño, nada nuevo en esto. Así es la vida. Pero es que aquí no acaba la cosa, apenas estamos escarbando. Lo que me resulta más significativo es el volumen de vídeos subidos. Son contenidos siempre ligeramente diferentes, con dibujos animados de movimientos toscos, que crecen por todas partes cada segundo que pasa. Tanto las animaciones tradicionales como los vídeos en 3D parecen generarse automáticamente, ya que todas siguen un patrón, tienen pocas variaciones, y es humanamente imposible que alguien esté generando toda esa cantidad de vídeos y subiéndolos manualmente a la plataforma.

'Der Fuehrer’s face', Jack Kinney, 1943

‘Der Fuehrer’s face’, Jack Kinney, 1943

Lo de los derechos legales casi sería lo de menos, y resulta gracioso, para el espectador, ver cruces piratas entre Spider-Man y Peppa Pig. Y además, es posible que a estas alturas del partido Google, Disney, Microsoft, Sony, McDonald’s y los Estados Unidos del Mundo sean un único conglomerado empresarial que actúa bajo un único código de identificación fiscal. Lo que no alcanzo a entender es qué objetivo educativo busca alguien que sube a YouTube vídeos como éste, que es imposible que no aterrorice a cualquier fan de Peppa o el Trepamuros.

https://www.youtube.com/watch?v=R7OQ7xm0Bwg

Esta teoría de que Google esté generando millones de vídeos infantiles de manera automática, que parece de ciencia-ficción, no es demasiado descabellada, ya que sabemos que Google ya estaba haciendo experimentos de extraños vídeos generados automáticamente hace unos pocos meses, como se vieron obligados a confesar en el asunto WebDriver Torso, y también hemos conocido escalofriantes aproximaciones de Google a la Inteligencia Artificial muy recientes como SimSimi, el polémico servicio de chat-robot, o el aterrador canal de youTube Hey Kids, que es donde parece estar el germen de todo esto. Hey Kids proviene también de la India, y hace poco hay quien quiso demostrar que detrás de su concepción estaba también Google:

Toys in Japan: vídeos preescolares extremos

Pero por si todas estas revelaciones acerca de los planes de Google y/o Disney, el horror detrás de Finger Family y esa misteriosa empresa hindú no resultaran ya suficientemente raras y aterradoras para cualquier padre del siglo XXI, llega el momento de hablar del reverso aún más tenebroso de todo esto: Toys In Japan. Otro misterioso emporio audiovisual de acceso libre y gratuito, trufado de sus correspondientes cientos de clones autorreplicantes, que al parecer proviene de Japón. Si todo lo que hemos visto hasta ahora parece destinado a rebañar audiencia de los más pequeñines, en los últimos meses ha nacido otro replicante autoconsciente que genera desasosegantes vídeos en 3D acompañados de cancioncitas preescolares que más bien parece destinado al usuario casual de foros como 4ChanForocoches. En este caso, mezclando los personajes de todas esas mismas franquicias de colorines (Toy Story, superhéroes de Marvel o DC mezclados con Mickey Mouse o Peppa Pig, Doraemon, los Minions, Winnie The Pooh, los M&Ms parlantes de los anuncios, y todo lo que se os ocurra), haciéndoles bailar en coreografías sospechosamente similares y con las mismas cancioncitas: todo da la sensación de estar siendo generado automáticamente.

De alguna manera, el canal Toys In Japan está mutando poco a poco. En las últimas horas, también empieza a escupirnos vídeos en los que canta el Cinco lobitos tiene la loba mientras muestra dibujos de dinosaurios fluorescentes con la cabeza de Donald Trump que se convierten en calaveras en sus dedos:

O bien se divierte enfrentando a todos estos personajes entre sí. La violencia de ficción que tanto ha triunfado en el mundo de los vídeojuegos, y que por supuesto también atrae a los niños, es otro filón en este tipo de vídeos increíbles para niños pequeñitos. Solo HAL 9000 sabe qué hay detrás de esos larguísimos vídeos con música infantil en los que podemos ver pelear de manera aleatoria a un gatito contra Hitler

…una hora entera de enfrentamiento entre Mickey Mouse contra PewDiePie…

…o a un Donald Trump de gominola contra un lindo perrito, por mencionar vídeos subidos solo esta misma semana y que ya cuentan con miles de visitas… y absoluto silencio a su alrededor.

Quizá la respuesta sea que YouTube está generando sus propios memes de risa, para soltar sus propios LOL mientras nos contempla desde el otro lado de la pantalla, y juguetea con nuestras mentes y las de nuestros hijos. Estamos, con toda probabilidad, ante una invasión silenciosa de Inteligencia Artificial que nos prepara para lo que traerán los tiempos de Skynet. YouTube ha cobrado vida. Copia nuestros memes, nuestro ocio y nuestra manera de relacionarnos con el mundo e intenta apoderarse de nosotros a través de las mentes de nuestros bebés, mediante nuestra sobreexposición a dibujos animados autoconscientes, cada vez más extraños y subyugantes.

Aunque si es con Peppa Pig tirándose pedos y Hitler luchando contra dinosaurios, está claro que el exterminio de la Humanidad a manos de La Máquina será, al menos, bastante divertido.

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Un comentario

  1. Alfie dice:

    Muy bueno…llevo tiempo investigando sobre esto.Es siniestro.

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