Undercover: los infiltrados reales más delirantes

La figura de los infiltrados ha sido llevada en numerosas ocasiones a la gran pantalla. El cine nos muestra a astutos infiltrados y a brillantes jefes de operaciones, así como a organizaciones mafiosas impenetrables. Pero en realidad, ni unos son tan listos ni los otros tan inexpugnables. En este artículo te mostramos los cinco infiltrados reales más inverosímiles.

La figura del agente encubierto responde a la necesidad de suplir la ineficacia o insuficiencia de los métodos de investigación tradicionales aplicados en la lucha contra el crimen. Numerosas películas han tratado este tema, ya sea desde un punto de vista humorístico, como Esta abuela es un peligro, protagonizada por Martin Lawrence, o desde una perspectiva más dramática, como el reciente film Imperium, donde Daniel Radcliffe encarna a un agente del FBI que se infiltra en una organización supremacista blanca.




Pero en ocasiones, la realidad supera la ficción y los agentes encubiertos no son tan perfectos ni las organizaciones donde se infiltran tan eficaces. Repasemos algunos de los casos reales más locos.

5. Cuando los neonazis alemanes fueron engañados por su peor enemigo

Infiltrados

Los grupos neonazis constituyen un serio problema en Alemania. Son catalogados por las instituciones germanas como una amenaza similar a la que puede suponer el terrorismo de corte islámico. 

No obstante, a pesar de estas circunstancias, los neonazis no están exentos de emplear una estrategia mediática, ya sea para lavar su imagen como para conseguir adeptos o provocar el miedo entre sus enemigos. Para ello no les importará invitar a periodistas que convivan con ellos, pero periodistas que sean afines a sus ideas (y arios). En este caso, el reportero en cuestión fue Ron Furey, periodista australiano que trabajaba para la revista neonazi The Right Way. Furey tejió una gran amistad con los principales jefes de la red, accediendo a sus más oscuros secretos.

Pero la revista The Rigth Way no existía y Ron Furey era en realidad un periodista llamado Yaron Svoray. Y lo más importante -y humillante para los neonazis- es que Svoray era judío.




Svoray cuenta cómo su primer contacto con la historia del Holocausto fue a través de sus padres: “Cuando yo tenía 5 años, mis padres me preguntaron lo que quería para mi cumpleaños. Les respondí: “un tatuaje con números como los que todos tenían”, dijo. “Por primera vez, mis padres me hablaron del Holocausto”. Svoray no era un periodista cualquiera, pues antes de ejercer en esta profesión sirvió en el Ejército israelí durante la Guerra del Yom Kippur y después ingresó en la Policía. Asesorado y apoyado por Simon Wishental, logró infiltrarse y ser testigo de las actividades más bizarras que realizaban los neonazis. “Me di cuenta de que los neonazis no son un grupo de hooligans buscando problemas”, dijo Svoray. “Son médicos, abogados, científicos y profesores universitarios. Para sacarlos del armario tuve que mentir”.

Al final de su viaje, Svoray se había ganado su confianza y obtuvo valiosas pruebas para procesarlos bajo las estrictas normas antinazis de Alemania. No obstante, ninguno de los miembros del grupo neonazis fue procesado. Furey mantuvo estas relaciones durante meses, disfrutando de sórdidas experiencias como una noche de películas supremacistas blancas, que consistían en masturbarse con películas sobre Hitler y escenas de violación.

4. Cuando una película ayudó a poner fin a las tríadas

La Policía de Hong Kong calcula que las tríadas son responsables del 3% de todos los delitos de la ciudad. Sin duda, constituye un desafío a la seguridad ciudadana, tanto es así que las fuerzas de orden público tienen una división específica para derrotar a estas mafias, máxime cuando estas redes criminales operan desde la clandestinidad, guardando y protegiendo con celo sus secretos.

Este modus operandi obligó a la Policía a diseñar una operación de infiltración para obtener toda la información posible y desmantelar sus planes. Aprovechando que uno de los objetivos de las tríadas era reclutar a miembros muy jóvenes, captando a estudiantes en las escuelas, un oficial encubierto del Departamento de Policía se hizo pasar, durante cuatro años, por un estudiante de 15 añosTal operación fue un éxito, ya que gracias a la información obtenida se logró detener y llevar a juicio a 117 individuos.

Pero lo delirante de esta operación, aparte de que un oficial de policía se haga pasar por un adolescente, se encuentra en que este agente se basó para preparar la operación en la película Fight Back to School (1991), protagonizada por Stephen Chow: una comedia ayudó a un Departamento de Policía a derrotar a una organización mafiosa.

3. Under and Alone: La operación de Billy El Gilipollas

Los moteros forman parte del imaginario colectivo estadounidense. Sin duda alguna, la banda de moteros más famosa son los Ángeles del Infierno. Pero en el panorama motero estadounidense existen otras bandas como los Vagos, los Warlocks, los Bandidos…y aunque compartan la pasión por el motociclismo, estas bandas compiten entre sí y llevan su rivalidad hasta el extremo. Una de estas peligrosas bandas eran los Mongols. Sus integrantes tenían a sus espaldas todo tipo de delitos: asesinato, violación, extorsión, robo.

Sus acciones llamaron la atención de la ATF (Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos). El objetivo de la ATF, era conocer el funcionamiento interno de los Mongols y por supuesto llevarlos a los tribunales. Lógicamente, para obtener esta valiosa información necesitaron de un infiltrado y para ello recurrieron al agente especial de la ATF William Queen, que antes de ser un funcionario del Gobierno norteamericano sirvió en Vietnam.

El agente Queen, bajo el seudónimo de Billy St. John, logró penetrar en la jerarquía de los Mongols. Billy recorrió los principales bares de moteros, iba con asiduidad a las tiendas de Harleys y recorrió las tiendas de tatuajes para dar credibilidad a su personaje y poder contactar con los Mongols. Y a partir de ahí, el agente Queen estuvo infiltrado en la banda motera durante dos años, obteniendo toda la información posible sobre la estructura socio-organizacional del grupo, y lo más importante: ascendiendo posiciones hasta llegar a ser Vicepresidente de los Mongols. La operación fue un éxito: gracias al agente Queen se consiguió detener y llevar a juicio a 54 individuos, constituyendo una de las operaciones más exitosas de la historia de la ATF.

Pero… ¿cómo fue posible? Aparte de la gran habilidad que ha de tener todo agente encubierto, el agente Queen, adoptó un rol muy particular: fingió una discapacidad psíquica. De hecho, su apodo en los Mongols fue “Billy the Slow-Brain”, algo así como “Billy el gilipollas”. Y sí, llegó a ser vicepresidente de los Mongols. Todo esto y más operaciones las narra en su libro “Under and Alone”.

2. La familia es lo más importante: El caso de Jack Falcone

Unas de las características fundamentales de las diversas organizaciones mafiosas -en especial la Ndrangheta– es que operan en la clandestinidad y guardan celosamente sus secretos. Sus miembros han hecho un juramento y las faltas de lealtad son castigadas con la muerte. Una de estas redes mafiosas instaladas en los Estados Unidos fue la Familia Gambino. Este clan había conseguido establecer un verdadero imperio criminal desde 1957 hasta nuestros días, motivo suficiente para que los Gambinos constituyeran un objetivo prioritario para el FBI. Pero para desmantelar los nodos principales de la red mafiosa, obtener información y posteriormente judicializar las pruebas para llevar a los responsables a los tribunales, a veces se requiere de una operación de infiltración.

Es ahí cuando entra en escena el agente especial del FBI Jack García. Con el sobrenombre de Jack Falcone y haciéndose pasar por un ladrón de joyas, entra en contacto con el capo de los Gambinos, el temido Greg DePalma. Empleando un cheque en blanco del FBI, Falcone comenzó a regalar productos de lujo a DePalma. Entre estos regalos destacaban iPods y demás productos de Apple, la mayoría de los cuales estaban llenos de software de rastreo y monitorización. DePalma, que tenía una gran debilidad por la tecnología de Apple, convirtió a Falcone en su mejor amigo.

Ahora bien… ¿qué es lo divertido en esta historia? Para infiltrarte en una red mafiosa de origen italiano, los mejor será encontrar a un tipo que tenga cierta equivalencia con cultura italiana, que hable italiano o que sea de origen italiano. Pues bien, Jack García era cubano y no tenía ni idea de italiano ni de la cultura italo-americana. Para la operación, le avalaban sus más de 24 años trabajando como agente encubierto para el FBI en alrededor de más de 100 operaciones. En el best seller Making Jack Falcone, el agente García aconseja que para ser un buen infiltrado: “Tienes que ser capaz de ser como un camaleón, ser social y ser capaz de hablar con la gente. Si eres uno de esos tipos que son introvertidos, no tendrás futuro como agente encubierto (…) Cuando estás por ahí, no es como Los Soprano. Si te equivocas, podría ser el final para ti”.

Pero aparte de que el FBI realizara una operación de infiltración en una mafia de origen italiano con un cubano, lo mejor es cómo Jack García aprendió ciertos aspectos de la cultura italo-americana: viendo decenas y decenas de programas de cocina de chefs italianos. La operación tuvo que interrumpirse tras la negativa de Falcone a participar en la paliza a un Policía, lo cual despertó numerosas sospechas. No obstante, el agente García ya había reunido suficientes pruebas para mandar a prisión a DePalma y a sus secuaces.

1. El gran ridículo del Ku Klux Klan: el infiltrado negro

https://www.google.es/search?q=Ron+Stallworth&safe=off&client=safari&rls=en&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwidsdel2NjUAhWIZlAKHeorDIsQ_AUICigB&biw=1480&bih=835#imgrc=-kFnB3P_TqWhHM:

Tras narrar operaciones de infiltración sobre cómo un judío penetra en las redes neonazis alemanas, cómo un oficial de policía de Hong Kong se hace pasar por un adolescente o cómo un agente federal se infiltra en la mafia italiana sin tener ni idea de italiano… ¿quién puede ser merecedor del número uno de este top? Comencemos.

El Ku Klux Klan es una de las principales organizaciones supremacistas blancas de los Estados Unidos. Creada poco después de la Guerra Civil Norteamericana para ayudar y socorrer a los más perjudicados por el conflicto, se extralimitó en sus funciones originarias. Películas como El nacimiento de una nación o Arde Mississippi nos han dado diferentes versiones sobre esta organización. Sin embargo, como señalan los expertos, el KKK sigue activo en la América profunda y está conectada a las principales redes neonazis como Volksfront o la Hermandad Aria. Y cómo no, por sus acciones es un objetivo de las fuerzas de seguridad.

Y fue así como el agente de la Policía de Colorado Springs Ron Stallworth, logró infiltrarse y desbaratar los planes que el Klan quería llevar a cabo en la ciudad. Ahora bien, esta operación merece estar en el primer lugar porque este es Ron Stallworth:

Ron Stallworth

Sí, es negro.

Ron Stallworth era un Oficial de Policía destinado en el Departamento de Investigación, y entre sus tareas habituales se encontraba leer la prensa en busca de los anuncios de este tipo de organizaciones. No es habitual, si eres miembro de una organización criminal, colocar anuncios en el periódico, pero el Klan lo hizo. Publicó un anuncio buscando voluntarios para establecer una red local del Klan y un número de teléfono de contacto.

El agente Stallworth llamó. A su receptor al otro lado del teléfono comenzó a decirle que era un ario puro, de sangre blanca y que odiaba a los negros. También le comentó que una de las razones por las que quería unirse al Klan era porque su hermana había empezado a salir con un hombre de raza negra (lo cual podía ser verdad). Stallworth causó tan buena impresión que el Klan le llamaba por teléfono a menudo. De hecho, el KKK quería que Stallworth fuera el líder de la célula local. Hasta tal punto los miembros del Klan le admiraban, que habló -por teléfono- en  numerosas ocasiones con el líder del Ku Klux Klan, David Duke.  Stalworth llegó a preguntarle a Duke: “¿No tienes miedo de que sea un infiltrado o tal vez algún negro tratando de obtener información sobre el grupo?” Duke respondió: “No, nunca me preocupó por eso. Siempre puedo saber cuando hablo con un hombre negro porque pronuncian palabras y letras de cierta manera”.

Todos los contactos que el agente Stallworth había mantenido con los miembros del Klan se hicieron por vía telefónica. Cuando llegó el momento en el que los miembros del Klan quisieron conocerle en persona, los agentes de Colorado Springs emplearon a un segundo agente de raza blanca que pasó semanas intentando imitar la voz de su compañero Stallworth. Finalmente, lograron desbaratar los planes del KKK en Colorado Springs.

¿Te ha gustado este artículo? Puedes colaborar con Canino en nuestro Patreon. Ayúdanos a seguir creciendo.

Artículos Promocionados

Loading...

Publicidad

Suscríbete a nuestra newsletter semanal
Novedades y contenido inédito.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *