Unos ídolos llamados Eric y Dylan: el eco de Columbine 17 años después

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Columbine se ha convertido en el referente más usado al hablar de matanzas en los institutos estadounidenses. 17 años después de que Eric Harris y Dylan Klebold asesinaran a tiros a trece de sus compañeros, repasamos las webs dedicadas a los asesinos mientras intentamos responder a la pregunta: ¿qué hace a esta masacre diferente?

[…]diarios, furiosas diatribas en su ordenador,
un archivo de audio,varias cintas de video… Eric lo
había documentado todo. Quería que supiéramos.
Dave Cullen, Columbine (2009)

No fue el primer school shooting de la historia. Tampoco el más sangriento. Desde el 20 de abril de 1999 se han producido más de 170 tiroteos en centros educativos en EEUU, algunos tan importantes como la masacre de Virginia Tech —que dejó 33 muertos— y otros tan dramáticos como el de Sandy Hook, dirigido contra niños que aún estaban en la escuela primaria.

No obstante, aquí estamos. Seguimos hablando de Columbine como si hubiera sucedido ayer, en su 17º aniversario. Las acciones de Eric Harris y Dylan Klebold siguen siendo hoy tan cuestionadas y discutidas como el primer día y han inspirado multitud de películas, libros y páginas webs, ¿Qué tiene esta tragedia (y sus autores) que ha causado tanto impacto?

El tiroteo que no fue un tiroteo

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Es irónico que el referente más usado a la hora de hablar de tiroteos en institutos no fuera en su concepción diseñado como tal. La matanza ideada por Harris y Klebold era un bombardeo de características similares al que tienen los ataques terroristas: una explosión potente, que produjera un gran número de víctimas, seguida por un tiroteo contra los ilesos que intentaran huir. El colofón final serían dos bombas preparadas para estallar en los alrededores justo cuando la prensa y los equipos de emergencia llegaran al lugar. Una carnicería.

Por suerte, las bombas diseñadas por Harris nunca llegaron a estallar. Eso llevó a los asesinos a improvisar entrando en el instituto y disparando de forma indiscriminada para acabar suicidándose 45 minutos después.

Y si Columbine no era lo que parece, sus perpetradores, por extensión, tampoco lo eran. Según Peter Langman en su libro Why Kids Kill: Inside the Minds of School Shooters (2009), no hay un solo perfil psicológico común que agrupe a todos los jóvenes que deciden masacrar sus compañeros, más allá del hecho de que el 99% de ellos son de sexo masculino y de carácter depresivo.

Eric Harris y Dylan Klebold, sin embargo, sí que se ajustan a un perfil criminal: el de la pareja de asesinos —seriales o múltiples— liderada por un psicópata (Harris) que es seguido por otro de perfil depresivo/agresivo con tendencias suicidas (Klebold). Un psicópata y su opuesto. Si el dúo genera tanta atención es, entre otras cosas, porque lo llamativo de su contraste hace que parezcan personajes de ficción. Como escribió Greg Toppo para USA TODAY: mientras Harris dibujaba esvásticas en su diario, Klebold hacía corazones.

Creando mitos y retransmitiendo inexactitudes

Morirá gente por mí. Será un día recordado por siempre.
Eric Harris en una grabación de audio de la mañana de la matanza

La cobertura de la CNN aquel 20 de abril comenzó apenas 28 minutos después de que se produjera el primer disparo, cuando Dylan y Eric aún seguían vivos y en activo (Cullen). La retransmisión se alargó durante días. Fueron muchas horas las que había que rellenar y eso se tradujo en errores, especulaciones e información no contrastada.

A pesar de que el año anterior se habían producido 5 tiroteos en otros institutos ninguno recibió la atención dedicada a Columbine. Y es que nadie podía esperar un suceso como ese en el pueblo de Littleton, un suburbio de mayoría blanca y acomodada cuyo instituto calificaba cada año entre los mejores del estado.

En 1999, en Littleton, la mayoría de adolescentes tenía su propio teléfono móvil y las cadenas no se cortaron al emitir entrevistas telefónicas con alumnos desde dentro del instituto, ni en retransmitir cualquier declaración de los traumatizados testigos sin perder un sólo minuto en comprobar la información (Brooks). Así es como surgieron los mitos —ya desmentidos— de Columbine; desde la teoría del tercer tirador, al de la pertenencia de los asesinos a la Trench Coat Mafia, pasando por la supuesta elección de la fecha para hacerla coincidir con el cumpleaños de Hitler.

Algunos de los mitos que nacieron ese día no sólo se hicieron populares sino rentables. El supuesto martirio de Cassie Bernall, a la que según un testigo (ya desacreditado) mataron por confesar su fe, llevó a su madre, Misty, a publicar el bestseller She Said Yes: The Unlikely Martydom of Cassie Bernall (2000). Pero no fue la única en ganar dinero: el ansia de la gente por conocer los detalles llevó a los bomberos del condado de Jefferson a vender cintas grabadas en la escena del crimen principal a 25$ la unidad.

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Lo cierto es que la prensa prestó una excesiva atención a la masacre porque esta se produjo en una época de crecimiento económico y tranquilidad informativa. Aunque los EEUU se encontraban en ese momento bombardeando Serbia, no se consideraba un asunto de interés y pasaba bastante desapercibido en los informativos. Columbine se había producido en casa. Era mucho más suculento.

Fans y copycats

Así es como acaba el diario. No con el aullido de un Dios Lobo sino con los lloriqueos de un patético geek que no pudo conseguir una cita para el baile de graduación y decidió que todo el mundo debía morir.
Allan Prendegast, I’m Full of Hate and I love It (1999).

Para impedir que la prensa intercediera en la investigación y para evitar mostrar al público material que podía ser considerado de mal gusto, los investigadores del condado de Jefferson sellaron durante varios años todo el material relacionado con la investigación. Muchos de los documentos, como las famosas cintas que Eric y Dylan grabaron en el sótano del primero (las Basement Tapes) o la declaración jurada de los padres de ambos no se conocerán hasta el año 2027. A causa de esto y de la necesidad de muchas personas de tener un explicación para unos sucesos tan dramáticos, muchas habladurías sobre la personalidad de los asesinos y sus motivos son confundidas a día de hoy con la realidad.

Uno de los mitos que más daño hace (porque hace que los adolescentes se identifiquen con los asesinos) es el de que ambos chicos sufrían acoso escolar. Según sus propios diarios —publicados parcialmente por David Brooks en una edición especial del New York Times— ninguno de los chicos se sentía acosado en el instituto. Es más, tal y como escribe Sue Klebold —la madre de Dylan— en su libro A Mother’s Reckoning (2016), ambos tenían un grupo sólido de amigos y solían participar en muchos de los eventos celebrados en el instituto.

Pero esto no convence a las Columbiners, chicas (en su inmensa mayoría) de entre 15 y 20 años que, en tumbrl y bajo etiquetas como “columbiners” o “reb & vodka” (los nicks que usaban online Klebold y Harris), comparten fanfictions, fanarts, música y bromas alrededor de los asesinos. La mayoría de las webs dedicadas a Eric y Dylan no son del estilo de las que hacen los detectives aficionados ni de las dedicadas a crímenes reales sino que son más parecidas a las que generan las fans de Justin Bieber o One Direction.

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En 420-99 se recopilan chistes y memes protagonizados por los asesinos mientras que en The Sunshine Boy se publican, en su mayoría, fotos y mensajes de amor dedicados a Dylan. Todos estos blogs tienen un detalle en común, la frase “I don´t condone” en su descripción como indicativo de que no justifican a Eric y a Dylan por sus acciones. No es así. Muchas, no sólo no los justifican sino que los comprenden. Que eran chicos normales, e incluso divertidos, que cometieron un error al expresar su rabia contra el mundo, parece ser la opinión más extendida.

En la recién abierta Reb&Vodka confessions los usuarios de Tumbrl pueden enviar sus pensamientos en relación a Columbine: “Si pudiera viajar en el tiempo, saldría con Dylan y le daría la felicidad que quería” dice un usuario de forma anónima. “Confieso que Eric es un mierdecilla, pero le quiero” dice otro. Entre todo ese delirio, sin embargo, hay cosas más peligrosas. En NBKbasementtapes (NBK son las siglas de Natural Born Killers (1994), la película de Oliver Stone y también el nombre del plan de Harris y Klebold), el pasado 12 de abril un anónimo anunciaba, no sé si como chiste o como una forma de provocación, que tenía intención de disparar en su instituto a finales de mes. No debe ser tomado a la ligera, muchos shooters anuncian sus intenciones con antelación.

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Mientras que las fans femeninas se dedican a glorificar a Harris y Klebold en la web, los masculinos (al menos algunos) han intentado imitarlos. Un ejemplo: Alvaro Castillo, que confesó por email al director del instituto Columbine que él también se disponía a matar en su centro escolar. No era broma. El incidente acabó con una persona muerta en Carolina del Norte.

Otros que han intentado emular la masacre han estudiado sus fallos, imitado su sistema e incluso copiado sus símbolos (como los abrigos o las cintas). Entre 2012 y 2013, alrededor del 15 aniversario, se produjeron seis intentos de imitar la masacre de Harris y Klebold. Seung-Hui Cho, el asesino de Virginia Tech, menciona a Eric y Dylan en sus videos online y Adam Lanza, el asesino de Newtown, tenía una copia de toda la investigación policial sobre Columbine en su ordenador.

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El periodista Anderson Cooper

Es imposible evitar que la gente se sienta atraída por los asesinatos y las figuras de los asesinos. Hasta cierto punto, es algo natural querer saber cómo son las personas que traspasan uno de los límites que todos los demás nos hemos impuesto. Sin embargo, muchos periodistas y cadenas, como la CNN, piensan que no se puede saciar esta curiosidad a cualquier precio.

Tras comprobar como la cobertura de algunas masacres había terminado por glorificar a los asesinos y, a la larga, inspirado nuevos asesinatos, familiares de víctimas de diversas masacres comenzaron la campaña No Notorietyabogando por una cobertura informativa más centrada en las víctimas y menos en los asesinos. El periodista y presentador Anderson Cooper fue uno de los primeros en adherirse, nosotros también nos apuntamos evitando prestar especial atención a la imagen de Harris y Klebold.

Aún debemos esperar para saber si No Notoriety consigue producir algún cambio en la sociedad, mientras tanto, no está de más que recordemos a los muertos de aquel 20 de abril de 1999.

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6 comentarios

  1. RTJ dice:

    Tomar como referencia el libro escrito por Dave Cullen es un error, a pesar de haberse convertido en el más vendido relacionado con la masacre está repleto de informaciones falsas que el autor ha usado a propósito para contar la historia "a su manera", hasta tal extremo que la gente con un mínimo de conocimiento en la masacre (no simples admiradores de los asesinos) se refieren a él como "Cullenbine". Es una pena que el peor de todos los libros sobre Columbine haya sido el que más atención reciba.

    Los chicos sí sufrían acoso escolar, algo que está documentando no solo por la propia madre de Dylan Klebold en su libro (a pesar de que en el artículo digas lo contrario) sino por los propios alumnos de Columbine en sus entrevistas con la policía tras la masacre. Sue Klebold dice que Dylan y Eric tenían amigos, lo que es cierto, para desmentir la imagen de chicos solitarios que se dio de ellos, pero eso no implica que no sufrieran acoso.

    Por otro lado, la frase "I don’t condone" que aparece en tantos tumblr dedicados a la masacre (que yo mismo encuentro perturbadores) no significan "No los condeno", sino "No apruebo ni justifico lo que hicieron".

    Un saludo.

  2. MartaTrivi dice:

    Hola RTJ! tienes toda la razón, valiente barbaridad me he marcado con lo de condone. No tengo ninguna excusa, ha sido pura ignorancia pero, creeme, estoy súper avergonzada por ello xD (en mi próximo artículo miraré absolutamente todo en wordreference y al menos saco algo positivo de esto).

    De todas formas ya se lo he comentado a mis jefes y está modificado, muchas gracias por tu ayuda 🙂

    Respecto al lo de Cullen, yo también tuve mis dudas sobre si usar su libro en un principio al ver el odio de los fans (si te fijas, en la captura de tumbrl que he puesto puedes ver una de las críticas y esto lo he hecho a propósito) pero luego me decidí a usarlo al ver que ha ganado algunos premios precisamente por estar muy bien documentado (Como The Truth About The Fact Award).

    Según tengo entendido, las dos grandes críticas de los fans son, primero, el haber puesto a una chica como "novia" o "amante" de Eric cuando esta se lo había inventado (en la edición que yo tengo del libro ya hay una nota corrigiendo esto) y la postura que toma Cullen respecto a Dylan (como si no lo culpara de nada). Es por eso que para la parte de la personalidad de los asesinos he buscado las entrevistas de Peter Langman (no me he leído el libro completo pero sí el capítulo de Columbine donde se reafirma en que Eric es un psicópata, como dice en el video que he puesto) y he usado lo de Cullen para la parte en la que hablo de la cobertura informativa (creo que respecto a esto no hay ninguna inexactitud pero, si la hay, dímelo y lo cambio).

    A parte del libro de Cullen también he leído el de Sue Klebold y el artículo del NY Times de Brooks y yo sigo creyendo que no había acoso escolar (los alumnos que hablaban con la prensa tras la matanza dijeron muchas cosas erróneas). En el libro de Klebold queda claro que una de las cosas que más se arrepiente es de no conocer demasiado sobre su hijo y lo distantes que se volvieron. Es cierto que dice que a Dylan le costó el cambio del colegio al que iba primero (perdona que no recuerde el nombre) a Columbine pero por lo que cuenta yo lo veo integrado (con amigos, saliendo, haciendo cosas…) no un chaval acosado y solitario… Además en el diario de Eric (según leí en el NY Times) dice que ellos mismos acosaban a otros…

    Sea como sea, muchas gracias por tu comentario y por tu corrección 😀 un saludo!!!

  3. TRD dice:

    La verdad es que me siento atraída por esta pareja, no se porque, yo también quisiera hacer lo que ellos hicieron 🙂

  4. Kevin dice:

    Ojala yo estudiará allá
    Ok no
    Qué miedo ★_★

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