11 mujeres aventureras que se adelantaron a ‘Tomb Raider’

El estreno de la nueva versión de Tom Raider levanta la tapa del sarcófago más polvoriento y olvidado. Cazadoras de tesoros, arqueólogas, exploradoras, aventureras, científicas y saqueadoras de tumbas cuya existencia ha ido preparando el camino para Lara Croft. Repasamos once ejemplos heterogéneos, oscuros y vibrantes de mujeres que tuvieron el protagonismo de sus filmes, aunque muchas llegaran de la mano del éxito de Indiana Jones.

Aparte de la villana de Indiana Jones y la última cruzada (1989) y otras compañeras de aventuras del madelman de látigo y sombrero, siempre han existido contrapuntos femeninos en las películas de aventuras, desde Sharon Stone en las aventuras de Quatermain a Kathleen Turner en La joya del Nilo. Muchas veces existen para enfadarse con el canalla aventurero, otras para generar situaciones cómicas, otras para hacer encender el romance. En algunos casos han despertado más interés que su contraparte masculino, como es el caso de La Momia (1999), cuya segunda parte incrementaba considerablemente el papel de Rachel Weisz, aunque en otros casos, como el de Sahara (2005) retrocedía otras veinte casillas.




Pero… ¿ha sido siempre así? ¿Han sido relegadas las mujeres a papeles secundarios en el cine de aventuras? Bueno, digamos que en las películas de mayor éxito, esa ha sido la norma. Pero eso no significa que no haya un buen puñado de películas que sirven de excepción. Estas once que hemos seleccionado no responden a los clásicos productos que calan en el subconsciente colectivo pero existen. Incluso alguna ha sido tan importante para el género como Indiana Jones. O más, en algún caso que sirvió de inspiración primigenia a George Lucas.

Me he abstenido de incluir a la Laura Linney de Congo (1995) porque no es el centro de la voz narrativa como es el caso de las que siguen. Para desgracia de todos, tampoco he decidido incluir rarezas como Xuxa e o Tesouro da Cidade Perdida (2004), puesto que, aunque algunos aún nos sepamos canciones de la brasileña, la película es casi como un tutorial de excursiones infantiles con cromas. Aunque la presencia de Blanka de Street Fighter haciendo el mono por los decorados me intriga sobremanera.

The Perils of Pauline (1914)

Algunos de los clichés de las películas clásicas de aventuras se materializan en forma de bellas damiselas, atadas a las vías del ferrocarril por el malvado villano, que son rescatadas en el último instante. Héroes atrapados dentro de una casa en llamas, coches a la fuga acelerando en la carretera montañosa llena de curvas o la roca gigante rodando detrás del aventurero. Muchos de esos tropos vienen de los seriales de primeros del siglo XX, de esos que, como ya saben, sirvieron a George Lucas y Steven Spielberg para crear la figura de Indiana Jones, que, al fin y al cabo, es el espejo en el que se mira la aventura en el blockbuster moderno. Sorprendentemente, uno de ellos estuvo protagonizado por Pearl White, una actriz que se ganó el apodo de “la reina de las especialistas” gracias a su papel en The Perils of Pauline.

En ella, interpretaba a Pauline, una heredera de una gran fortuna que no puede cobrarla hasta casarse. Sí, hay coincidencias con Lara Croft, pero el papel radical de Pauline en cuanto a actitud lo es aún más.  El dinero permanece depositado en fideicomiso pero la aventurera Pauline pasa de bodorrios. Antes de convertirse en ama de casa quiere ver el mundo y tener aventuras, por lo que promete a su novio que se casará con él tras un año en el que se dedicará a viajar. En cada capítulo va a un nuevo lugar exótico para encontrarse a piratas, vaqueros, indios o gitanos en casas en llamas, barcos que se hunden y sótanos subterráneos, globos, caballos desbocados, acantilados, y luchas contra ratas. En una ocasión se ve en una empinada ladera perseguida por una una gran roca redonda, ¿Les suena? Llegó a hacerse un biopic de la actriz con el mismo título de la serie que le dio la fama.

La esfinge (1981)

Esta no muy conocida aventura egipcia tiene el problema no decidirse si quiere ser una suma de peripecia divertida como, las películas de Indiana Jones, o un thriller de misterio de atmósferas exóticas como Muerte en el Nilo (1937) de Agatha Christie. Por ello, al serpentear de forma algo inestable entre el reportaje para egiptólogos y el cine de Hitchcock, La esfinge acaba siendo desconcertante y un poquito esquizofrénica desde un punto de vista narrativo. Pero a pesar de adaptar una novela mediocre de Robin Cook, el trabajo en la dirección de Franklin J. Schaffner, recién salido de la locura de Los niños del Brasil (1978) logra captar el interés con su escala de panorámicos y grandes visiones de El Cairo. Incluso hay momentos en catacumbas llenos de cadáveres y murciélagos que se adelantaron unos meses a lo que Spielberg mostraría en En busca del arca perdida (1981), que consiguió con su éxito que la presente se borrara de la memoria colectiva. Lo curioso es que aquí la aventurera era Lesley Anne Down, una arqueóloga llamada Erica Baron que si bien no era toda una especialista de riesgo, es la encarnación cinematográfica de otros personajes hechos a su medida como la anticuaria de La momia (1999) interpretada por Rachel Weisz.

Gwendoline (1984)

Esta especie de versión extraña de cine “S” de cine de aventuras se basa en la tira cómica de culto The Adventures of Sweet Gwendoline, creada por el artista británico especializado en bondage John Willie, . Sus aventuras aparecieron en la revista Bizarre entre 1948 y 1959 y están consideradas los primeros tebeos realmente fetichistas. El título alternativo de la película era The Perils of Gwendoline in the Land of the Yik Yak, lo que desvela el origen de heroína serial al estilo de Pearl White. Ambientada en los años treinta, todo gira en torno a la búsqueda de una joven a su padre desaparecido cuando buscaba una mariposa legendaria. Sí, el argumento es más o menos el mismo que el de Tomb Raider (2018) y tienes tu ración de caníbales, guerreros tribales y demás muestrario de junglas perdidas. La diferencia es que aquí el director es Just Jaeckin, conocido por sus películas de Emanuelle (1974), por lo que además de hermosos paisajes filipinos y algunas escenas de acción competentes, hay muchas mujeres desnudas y un final casi surrealista que parece digno de un Flash Gordon (1980) dirigido por Jess Franco.

Yellow Hair & the Pecos Kid (1984)

La sombra del éxito de Indiana Jones es muy alargada, y hubo muchas variaciones de la fórmula. Además de las docenas de películas sobre aviadores y aventureros cortados más o menos por el patrón de Harrison Ford, hubo algunas anomalías como esta extraña mezcla de cine de aventuras propias de serial y tiroteos y ambiente de western. Es más, la película tiene un ritmo lento, casi onírico, que recuerda a algunos spaghetti-westerns de los años sesenta y setenta. Y en realidad, como aquellas, está rodada en España, pero aquí hay ciudades doradas ancestrales y tesoros.

También hay algunas lagunas lógicas y decisiones de personajes cuestionables muy propias del cine Z italiano pero en realidad la coherencia es lo que menos importa para disfrutar de los decorados de cartón piedra y las actuaciones y diálogos de tenderete. Por supuesto, está llena de estereotipos algo ofensivos y humor bobalicón, pero Yellow Hair es una protagonista absoluta, guerrera e inusual, una princesa “más destructiva que un batallón de soldados” que incluso es vendida como la versión rubia de Harrison Ford. Dirigida por el especialista en mujeres indómitas Matt Cimber, que venía de crear a una réplica femenina de Conan con Hundra (1983).

Jane en busca de la Ciudad Perdida (1987)

De todo tiene que haber en la viña del rebufo arqueológico y, entre joyas de serie B de todo tipo tanbién existían parodias rutinarias de humor infantil y tontico. Ésta estaba basada en la famosa tira de cómic Jane (1932-1959), popular porque su ingenua heroína perdía la ropa cada vez que acababa una página. Aunque ya hubo una adaptación en los años cuarenta, esta nueva se subió al carro de los templos malditos y, si en aquella Spielberg le dio más humor absurdo, ésta se cargaba de bufonadas casi paródicas. Manteniéndose bastante fiel al material de origen, los obstáculos y las trampas se esquivaban con lógica de dibujos animados y la heroína sigue perdiendo su ropa convenientemente. Aunque la cosa se queda en exhibiciones naif de lencería, sigue teniendo ese aire de combustible onanista para soldados salidos de la Segunda Guerra Mundial, con lo que tienes todo el reflejo sexista, patriótico y lleno de estereotipos de la época, eso sí, con un tono camp que pareciera que un Benny Hill muy críptico estuviera vacilando al James Gray de Z, la ciudad perdida (2016).

Guerreros invencibles  (1987)

Tomando prestado desde la saga de Indiana Jones a Los siete samuráis (1954) esta iteración del cine de aventuras que destrozaba taquillas en los ochenta era un pequeño alegato chino recordando la guerra contra Japón como solo ellos saben: con humor y porrazos. Su clímax comprime la película de Akira Kurosawa, pero tanto en tono como intenciones se asimila como una reinvención hongkonesa del héroe creado por George Lucas. Aquí, una piloto femenina interpretada por Michelle Yeoh lucha contra malvados imperialistas japoneses en lugar de nazis, dentro de una identidad pulp prima-hermana de las aventuras televisivas de Indiana Jones. Incluso la indumentaria de chaqueta de cuero y látigo marcan el tono para trazar líneas paralelas. Las diferencias culturales y la épica de luchas contra ejército japonés con espadas y flechas dan el toque autóctono.

Explorer Woman Ray (1989)

En los ochenta colisionaron dos tendencias industriales del entretenimiento: las aventuras arqueológicas y la animación japonesa, cuando el combustible económico de la época permitía convertir en pequeño anime casi cualquier cosa. Explorer Woman Ray era un mujer exploradora, profesora universitaria a tiempo parcial y justiciera de la arqueología con un némesis clavado al malo de En busca del Arca perdida. Ambos se disputan los secretos de una sociedad antigua mientras dos niños aparecen por aquí y allá como el Tapón de Indiana Jones y el templo maldito (1984) en los dos OVAs de apenas 60 minutos que adaptaban un manga de Takashi Okazaki.

Cazatesoros  (1999- 2002)

Hacemos trampa incluyendo una serie de televisión sobre una profesora universitaria y arqueóloga que viaja por el mundo para conseguir objetos oscuros y peligrosos. Acusada con frecuencia de ser una copia descarada de Tomb Raider, de nuevo, se parece más a Indiana Jones más que a Lara Croft. Las aventuras de la independiente y dura Sydney Fox, interpretada por una habitualmente embutida Tia Carrere, duraron tres temporadas e incluían fantasía sobrenatural y enfrentamientos con otros arqueólogos rivales. Tenía ese aroma de serie noventera de aventuras de factoría Sam Raimi, tipo Xena o Hércules. No era precisamente calidad HBO, pero para yonquis del subgénero o del videojuego es ideal para completar las siestas.

Adèle y el misterio de la momia (2010)

Luc Besson adapta un cómic francés clásico sobre una escritora de principios del siglo XX envuelta en aventuras que recuerdan a las de Rachel Weisz en la saga de La momia. Aquí los elementos fantásticos están mucho más pronunciados, en una visión mucho más familiar que el material original. La actriz Louise Bourgoin lleva adelante la película sin esfuerzo pero su personaje difiere bastante con el escrito por Tardi. A pesar de ello la heroína es carismática, encantadora y de actitud rebelde. El efecto de montaje como viñetas favorece el aroma steampunk y el ritmo, como buen film francés, se va poniendo cómodo a su tiempo. Momias, pterodáctilos y villanos que, de nuevo, imitan al Belloq de la primera aventura de Indiana Jones.

Stargate: Origins (2018)

Los fans del Stargateverso no están nada contentos con esta versión de la juventud de Katherine Langford en la que se embarca en una aventura inesperada para descubrir el misterio de lo que se encuentra más allá de la Stargate, un artefacto cósmico que su padre arqueólogo descubrió en Guiza. Más allá de su conexión o coherencia con el lore de la franquicia, esta miniserie de miniepisodios es como una especie de aventuras de un joven Indiana Jones mezclado con Agent Carter (2015-2016) y nos enseña que toda buena aventurera siempre tiene un padre arqueólogo muerto y enemigos Nazis.

Guardianes de la tumba (2018)

Si Michelle Yeoh tendría un papel más parecido a una arqueóloga aventurera en la no muy afortunada El secreto del talismán (2002), esta pequeña producción para VOD no mejora demasiado, salvo por un detalle. Aunque el protagonismo de la heroína no es tan pronunciado como el resto de elementos de esta lista, la bióloga Jia, interpretada por otra actriz asiática, Bingbing Li, tiene una misión sorprendentemente similar a la de la nueva Lara Croft, incluyendo emperador chino momificado y secretos asociados a su muerte que andan buscando corporaciones en templos en medio de orografías imposibles. Con el sabor típico de un producto de vídeo de los noventa y un reparto internacional que incluye hasta a Kelsey Grammer (Frasier) lo verdaderamente especial de esta serie B de domingo es que en realidad es un entretenido y sangriento filme de terror y arañas asesinas (bastante conseguidas para el aspecto sharknadesco que tiene todo) enmascarado de aventura.

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