25 años del disco azul de Weezer: el melancólico antídoto contra el grunge

Temporada primavera-verano de 1994. El grunge moría y los jóvenes del mundo llevaban unas semanas pogueando con uno de los discos del año, el Smash de Offspring, el gran rival del mítico Dookie de Green Day, publicado unos meses antes. Creíamos que el futuro serían los acordes del power pop punk melódico, y entonces llegó un disco que lo cambiaría todo: el azul de Weezer.

«Soy un auténtico pesimista. Cuando publicamos
este disco pensaba que todos lo ignorarían por completo»
“La portada no es más que una vieja foto de
nosotros cuatro, aburridos, ahí de pie como idiotas”
“No escupimos sangre ni detonamos
explosivos en el escenario. Somos unos sosos”
(Rivers Cuomo, 1994)

A principios de la década de los noventa,  Rivers Cuomo y los suyos se dedicaban al mundo de la venta telefónica y demás trabajos miserables, de esos que tú y yo tenemos recientes o incluso activos todavía. Por entonces, antes de firmar con Geffen, nadie en el barrio habría sospechado que estos cuatro jóvenes en el epicentro de la veintena, que se pasaban el día tocando con algunas de las bandas más molonas de entonces en el circuito local de Los Ángeles, iban a conquistar el mundo.

Cada uno de nosotros estuvo una temporada haciendo ventas de un tipo u otro«, decía Cuomo durante la promoción de su disco debut. «Los chicos vendían cremas bronceadoras y champú para perros por teléfono. Yo vendía cuchillos de alta calidad de Cutco. Eran cuchillos muy caros: el juego de ‘ama de casa’ era de diez cuchillos  y costaba como seiscientos dólares. Eran los mejores cuchillos del mundo, pero apestaba vendiendolos. Quiero decir, ¿quién necesita cuchillos tan buenos? Puedes usar los cuchillos de tu madre sin pagar, ¿no? Fue una experiencia tan desastrosa que desde entonces soy una persona totalmente ajena a las ventas”. Puede que así se explique la alergia de Cuomo a cualquier tipo de promoción, algo por lo que tampoco se esforzó demasiado durante aquellos azules días. Ni él ni ningún otro miembro de la banda.

Antes de firmar el contrato que cambiaría sus vidas para siempre, Weezer pasó un par de años de conciertos y bolos de todo tipo. Pero Cuomo también borra cualquier rastro de épica de este asunto: “Geffen no tuvo que ganar una guerra de ofertas por nuestros servicios. En realidad fue el único sello que mostró interés en el grupo”. Y eso también ocurrió con los potenciales productores del primer álbum de Weezer. Todos mostraron una falta de entusiasmo alarmante. Según el propio Cuomo, «los productores, excepto uno, pasaron de nosotros. Esa es básicamente la historia de la banda: casi todo el mundo pasa de nosotros. Y es realmente malo para nuestra autoestima«.

Justo cuando parecía que la propia banda tendría que encargarse de las tareas de producción, Cuomo escuchó un cd de The Cars y pidió a los directivos de Geffen que enviaran una demo a Ric Ocasek, el ex líder de la banda de Boston. Ocasek se presentó en un ensayo de Weezer unos días más tarde y accedió a supervisar la grabación. Las diez canciones que surgieron de estas sesiones muestran algo del sonido pulido que forjó el éxito de los creadores de Drive, pero con bastante más aspereza y mala uva. De My Name Is Jonas a Only in Dreams, el debut de Weezer era una revitalizante colección de hits que no tardarían en comenzar a hacer tanto ruido en los medios como las guitarras de Cuomo y Bell en el local de ensayo. Cómo no, Cuomo no tardaría en quitar importancia a su obra: «Son los mismos tres acordes de siempre«.

El secreto de mi éxito

Hace 25 años, el disco azul de Weezer llegó a las tiendas de buena parte del mundo. El 10 de mayo de 1994, con la escopeta de Kurt Cobain todavía humeante, Weezer decidió salvar el mundo de esa invasión de tristeza. Y lo hizo a través del color más triste. Aquellos chavales de aspecto aburrido se apoderaron de las ondas de radio, las señales de televisión y todo lo que se pusiera por delante con un puñado de canciones extraordinarias que pasado mañana seguirán sonando con la misma frescura. Tan fresco como un 10 en Pitchfork.

Uno de los secretos de las melodías de Weezer está en sus juegos vocales. Para depurar su técnica, la banda pasó horas practicando canciones al estilo de cuarteto de barbería. Esas canciones sirvieron de ayuda al cantante Rivers Cuomo y al bajista Matt Sharp para lograr una increíble química durante los ensayos. Sharp, que nunca había cantado antes de unirse a Weezer, forjó una estupenda habilidad vocal en de falsete. «Tuve que cantar una octava más alta que Rivers. Después de mucha práctica, comencé a bajarla«. Los resultados fueron tan chulos que de vez en cuando siguen dando la nota.

Y es que Weezer no solo conquistó a través del sonido: también lo hizo con imágenes. Algo a lo que contribuyó, y cómo, Spike Jonze. El director de Her o Adaptation (El ladrón de orquídeas) es casi el quinto miembro de la banda durante este tiempo (con el permiso de Karl Koch -webmaster, historiador y archivista de la banda-, por supuesto), poniendo imágenes inolvidables a videoclips clásicos como Undone – The Sweater Song o Buddy Holly.

El resultado era un milagro: rock garajero que se convirtió en la banda favorita de los universitarios de medio mundo y que sonaría, además en los hogares de toda América. Aquel cuarteto que huía gritando de lo cool, de lo cuqui, tocaba melodías pop sólidas, cool y cuquis con coros alucinantes, creando himnos perfilados con un sonido de aplastante guitarra grunge que encajaban perfectamente con unas letras inconformistas. Ni en el mejor laboratorio consigues algo así.

El álbum encontró un tercer single demoledor en Say It Ain’t So. El disco azul debutó en el número 16 en el Billboard 200 y se convirtió en triple platino, vendiendo más de tres millones de copias en los Estados Unidos.

Aquel éxito demoledor llevó a Cuomo a preguntarse si realmente era eso lo que estaba buscando. Si una vida de excesos, rock, fama y groupies era la meta a la que aspiraba todo rockero en general y él en particular. Y estaba claro que no. Por eso mismo no tardó demasiado en volver al estudio, cargado de más pesimismo que nunca, para dilapidar aquella fortuna. El resultado es ya historia del rock. Pero otra muy distinta.

El disco

Weezer (el disco y la banda) llegó cuando nadie lo esperaba y cogió por sorpresa a mi generación. En tu caso probablemente lo hizo igual que en el mío: a la hora de comer viendo Los 40 Principales en la televisión, en aquellos tiempos en los que, sin internet, teníamos alguna que otra forma de enterarnos de lo que se cocía en los ambientes musicales o cinematográficos que más nos tiraban.

El disco azul de WEEZER, su melancólico y exitoso debut lleno de himnos de la banda como BUDDY HOLLY o UNDONE, cumple 25 años. Los festejamos revisándolo tema a tema.

Tuitea esto

Y exactamente eso fue lo que pasó. Un videoclip puramente (meta) cinematográfico donde cuatro locuelos con pelos imposibles, jerseys molones y un temazo que nos sonaba encantadoramente atronador (eh, teníamos quince años) hicieron que más de uno se saltara alguna clase para ir en busca de aquel disco. Con el paso de los años aún lo conservamos, aunque esté rayado de tanto sonar.

My Name is Jonas

El disco arranca con una composición de Cuomo, el batería Patrick Wilson y el guitarrista original y expulsado Jason Cropper. Cropper fue invitado a salir de la banda con el disco prácticamente grabado después de una serie de tensiones con sus compañeros. Esperando un bebé tampoco podía implicarse al cien por cien. Lo increíble es que su sustituto, el carismático Brian Bell, no tocó ni una sola nota del disco. Lo único que hizo como medida de emergencia fue cambiar las voces de Cropper mientras Cuomo, en una jornada maratoniana, regrababa todas sus partes de guitarra. Cropper que, por cierto, tuvo la idea del punteo de la intro. El tema, como puedes apreciar en el vídeo, nunca ha dejado de estar presente y en boca de todos.

No One Else

La única canción con afinación estándar de todo el disco. Una de esas canciones tan habituales en Cuomo, hablando del impresentable y maníaco celoso que llevamos de serie. Una satírica (espero), cínica y autodestructiva gema pop sobre la posesión. El tema incluye algunos de los primeros juegos de voces más reconocibles de la banda, la voz llegando al falsete en el tramo final para llevarnos de la mano al cielo.

The World Has Turned and Left Me Here

La primera canción que se escribió del disco. Este melancólico tema sobre un Cuomo que se ve «imbécil celoso y obsesivo» y se pregunta por qué su chica le dejó, fue la primera canción escrita para Weezer, en 1991. Cuomo la escribió antes de formar la banda, pero no fue la primera: fue mientras tocaba en diferentes bandas a finales de los ochenta y principios de los noventa, como Avant Garde, Zoom o 60 Wrong Sausages, antes de la primera formación de Weezer. La canción funciona como secuela de la anterior.

Buddy Holly

Cuomo no creía que la canción fuera a encajar bien en el álbum y estuvo muy cerca de dejarla fuera. Sería Ric Ocasek quien lo convenció para incluir el tema más corto del disco. Sería el segundo single y el gran castañazo. El estribillo original hacía referencia la pareja de baile formada Fred Astaire y Ginger Rogers: «Oo-wee-oo you look just like Ginger Rogers, Oh, oh, I move just like Fred Astaire«.

Undone – The Sweater Song

La música como reflejo de la mente desvariada de Cuomo, con un ritmo constante que termina siendo duro, oscuro y loco. Cinco minutos de lento descenso hacia la locura. Dice Cuomo:  “Quería una canción tipo The Velvet Underground porque me gustaban mucho, y se me ocurrió ese riff de guitarra. Esa melodía se apoderó de la energía en la habitación y la convierten en el mundo de Weezer. Tardé años en darme cuenta que suena como una continuación de Welcome Home (Sanitarium) de Metallica”.

Surf Wax America

Un ejemplo perfecto de canción para definir a Weezer. Juegos vocales celestiales que desembocan en un apocalipsis guitarrero con grito de guerra y ritmo trotón. Del riff que abre hasta el golpe final, un hit con el que la banda cerraba sus conciertos durante la era de los dos primeros trabajos.

De origen metalero, Cuomo coló una referencia al Round And Round de Ratt. Como el disco no incluía las letras, la mayoría de la gente no se dio cuenta de la sutil referencia hasta que weezer.com publicó las letras oficiales alrededor del nuevo milenio. Hablando de internet: creo que lo primero que hicimos muchos de nosotros cuando arrancamos el router en casa fue precisamente eso, buscar las canciones de los discos de Weezer mientras terminaba de cargar algún jpg de Jennifer Aniston.

Say It Ain’t So

Una catarsis. La familia de Cuomo se vio afectada por el alcohol en el pasado, y su padre, alcohólico reconvertido en pastor pentecostal, abandonó a la familia cuando Rivers tenía cuatro años. Un día Rivers vio cerveza en la nevera, y pensó que su padrastro también terminaría marchándose. Tras publicar la canción, padre (biológico) e hijo renovaron su relación. Los coros en falsete de Matt Sharp, reconocibles al máximo, fueron las primeras letras que cantó delante de público.

In the Garage

Son muchas las canciones perfectas del disco debut de Weezer, pero pocas hablan mejor de ellos, de nosotros, que las aventuras de garaje. Además, lo hace con armónica y distorsión en el bajo. Y el solo de guitarra más molón de su carrera, que además anticipaba en parte lo que vendría después. En mi caso, ese lugar seguro donde guardaba algunos de mis cacharros favoritos y colgaba enmarcado un póster de la serie de animación de Spider-Man, era la habitación. Seguramente dentro de ese garaje Rivers jamás imaginó que iba a necesitar un barco más grande.

Holiday

Como decía antes, Weezer iba a necesitar un barco más grande, y ahí tenéis la que debería ser canción oficial (himno) de las vacaciones de la humanidad sonando a bordo de su propio crucero. Una de las canciones más retro, vitalistas, asombrosas y elaboradas de su carrera, un clímax constante de felicidad para despedir e ir cerrando un trabajo redondo. Que el inicio diga «Let’s go away for a while» era la guinda a lo The Beach Boys que necesitaba la ecuación. Alguien dijo una vez que si la banda de los Wilson se hubiese criado escuchando a los Pixies, el resultado sería Weezer. Puede que lo dijera yo, no lo sé.

Only in Dreams

La que sigue siendo la canción más larga de Weezer sería la encargada de cerrar su primer disco. Rivers canta sobre un sueño que tiene con una chica con la que desea estar, y describe cómo no quiere arruinarlo con ella en su propio sueño. Según Cuomo, es el solo de guitarra del que está más orgulloso junto al de Haunt You Every Day de Make Believe. “Es mi solo favorito por pura duración. Épica, épica, épica. Poca gente toca este tipo de solos hoy en día«.

25 años hace el disco y seguimos soñando, tú.

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