6 falsos documentales televisivos para ver junto a ‘Review’

Review y los falsos documentales

El subgénero del mockumentary o falso documental lleva más de quince años de moda y ha sabido reinventarse con el paso del tiempo. Uno de los más novedosos y brillantes ejemplos que hemos visto en los últimos tiempos, 'Review', llega a nuestro país y lo celebramos con una lista de falsos documentales televisivos con abundantes miradas de soslayo a cámara.

El falso documental no es un subgénero precisamente nuevo, porque si nos ponemos a escarbar llegamos desde Las Hurdes de Luis Buñuel (1932) o la famosa War of the Worlds radiofónica de Orson Welles hasta Qué noche la de aquel día (1964) protagonizada por Los Beatles. Con los años el género ha sabido reinventarse gracias a la intervención de auténticos autores del género como Christopher Guest (This is Spinal Tap -1984-, Very Important Perros -2000-), incorporando nuevos recursos a su vocabulario y explotando los medios en que desarrollan sus ficciones, hasta el punto de mantener un eterno atractivo para los narradores y espectadores más juguetones.

Review (2014-)

Uno de los últimos y mejores ejemplos de falso documental, Review, aterriza por fin en España de la mano de Movistar+, después de dos años y dos temporadas en EEUU donde ha demostrado su valía, hasta el punto de hacer a su actor protagonista, Andy Daly, indisociable del pedante presentador del programa, Forrest MacNeil.

¿De qué va Review? Podríamos decir sin exagerar que fue una de las mejores comedias de 2014 y que reiteró su valía en 2015, con su acertadísima mezcla de humor negro como el alma de un banquero y sadismo disfrazado de buenas intenciones, ya que Forrest MacNeil se debe a su trabajo aunque le cueste todo lo demás. Porque Forrest trabaja como crítico de la vida. ¿Para qué criticar el último éxito de Hollywood o la nueva serie de moda, cuando puedes criticar, con estrellitas y todo, lo que se siente al tomar drogas o al comer quince tortitas? Así, la serie no sólo propone situaciones absurdas, incómodas o atroces a las que enfrentar a su protagonista: también se permite satirizar la necesidad continua de evaluar todo lo que nos rodea. Se añade a la mezcla la narración en off, capaz de apostillar por igual lo ridículo y lo trágico.

En CANINO nos entusiasma Review hasta tal punto que no nos basta con comentarla: vamos a repasar a continuación otras series de falso documental que hemos visto en nuestro país y que con suerte aún puedes cazar.

Trailer park boys (2001-)

Dos ex-convictos intentan reinsertarse en la sociedad, rodeados de pintorescos personajes que viven en el mismo parque de caravanas que ellos. Desde los Estados Unidos se nos vende siempre a los canadienses como tipos demasiado blandos y educados, pero luego te sacan Kevin Spencer (1999-2005) o ésta y ya no sabes qué pensar, porque a pesar de tener un punto de corazón, lo que predomina es la chusquería y una estética que desprende olfs a través de la pantalla.

Aunque surgió en la cadena Showcase hace ya quince años y puso un punto y final en 2007, la irrupción de Netflix y sus ansias por generar contenido consiguió que resucitara en 2014 junto a una carretada de capítulos especiales. En España es en esta plataforma donde puedes verla al completo.

The Office (2001-2003)

Ricky Gervais cogió un género muy inglés, el de los docurealities que narraban la vida diaria de trabajadores, y lo transformó en una sátira despiadada de la vida en la oficina, junto a una tipología de bastardos que es muy probable encontrar si trabajaras en una. De golpe y porrazo, el falso documental o mockumentary cobraba nueva vida después de This is Spinal Tap, hasta convertirse en un subgénero televisivo que aún goza de excelente salud y que Review amplía.

Además, Gervais creó su primer personaje memorable, David Brent, que volverá en Life on the road (2016), un largometraje en el que el propio Brent se presenta como cantante, compositor y agente comercial. Brent supuso la introducción para todos nosotros al sentido del humor del británico, basado en dejar que sus personajes hagan el ridículo hasta que cueste seguir mirando la pantalla de pura vergüenza ajena.

En España, aunque llegó a emitirse, ya sólo se encuentra en formato físico, pero los fans pueden desahogarse gracias a Netflix con Life is too short (2011-2013), otra serie de falso documental de Gervais con la fórmula algo desgastada pero que es un caramelo para el fan.

Arrested development (2003-) 

Bajo la apariencia de un programa que narra la vida de una familia adinerada, se esconde una de las comedias más complejas y divertidas de nuestro tiempo. ¿Crees que exageramos? Que trece años después de su estreno aún se descubran huevos de pascua y se comprueben o refuten teorías sobre los cientos de hilos narrativos que se tejieron en sus tres primeras temporadas, lo demuestra: no hay nada parecido. Porque crear mundos de ficción supone dar detalles a cada una de las cosas que lo pueblan, pero esta serie de Mitchell Hurwitz narrada por Ron Howard va más allá al no dar nada por sentado: se produce la paradoja de que este falso documental, que debería centrarse sólo en contar una realidad, esté más planificado que cualquier otro producto televisivo.

Pero es que encima es una comedia de muchos kilates que exprime cualquier forma de hacer un chiste, desde la verbal hasta el slapstick, y que se beneficia de esa visión a largo plazo para plantar y sembrar gags. Una vez más, Netflix entró al rescate una década después de que fuera cancelada, y le otorgó una cuarta temporada que aprovechó la imposibilidad de juntar a todo su reparto para armar un puzle narrativo y cerrar tramas pendientes. Algún día volverá. Esperemos.

The Office (2005-2013) 

La historia ya la sabéis, y si no, os la cuento: la serie de Ricky Gervais llamó la atención en Estados Unidos y decidieron adaptarla a su país. La serie mejoró o empeoró, eso depende de la mala baba de cada uno, pero es indudable que no es tan despiadada con sus personajes, a quienes permite más de una alegría. El divorcio de ambas versiones se consumó en su excelente segunda temporada, donde Steve Carrell, alejado ya de Gervais, se permite componer el mejor jefe despreciable que uno podría tener, un Michael Scott demasiado desesperado por encontrar la aprobación ajena a través del chascarrillo y el ingenio.

En sus nueve temporadas, se reveló que el centro emocional de la serie era el personaje de Pam Beesly (Jenna Fischer), que logró pasar de recepcionista a agente comercial mientras maduraba como persona. En general, uno llega a querer a todos los personajes del reparto, sin excepción, que pudieron lucirse en subtramas alocadas que rescataban la serie cuando perdió a Carrell y que hicieron de esta la única oficina a la que nos gustaría volver día tras día. Y es que con el tiempo, Michael Schur, avezado productor y creador de ésta, Parks and recreation (2009-2015) y Brooklyn Nine-Nine (2013-), se ha revelado como un especialista en lavar la cara a instituciones americanas no muy queridas: las oficinas, los políticos y los policías. Puede que haya dejado por el camino docenas de chistes a su costa, pero la intencionalidad está muy lejos del cinismo de la oficina de Gervais o del que descarga Armando Iannucci contra la política en producciones como The thick of it (2005-2012) o Veep (2012-).

Modern Family (2009-)

Hablando de cierto espíritu reaccionario disfrazado de transgresión, no podemos olvidar esta serie que se ha convertido en una institución con los años. Pero que su defensa a ultranza de la familia y sus vergonzosísimos episodios de product placement no te alejen de esta suave sátira de la clase media-alta americana, con un reparto que no sabe lo que es estar en horas bajas y una maquinaria que funciona como un reloj: en Modern Family siempre hay un gag a punto. Los años, lejos de desgastarla, le han servido para depurar la fórmula y parir episodios como Conexión perdida, el decimosexto de la sexta temporada, en el que los veinte minutos se desarrollan en el escritorio de un ordenador. A la altura de la sexta temporada, muchas series ya están tiradas en la acera y aguardan los dulces cantos de la cancelación o el fin de la producción, y más en este género de falso documental.

Para los puristas, sin embargo, su estética no está justificada, pero ese es un pecado que a nosotros nos da igual. En un principio se pensó que un estudiante de intercambio estuviera grabando a la familia, pero los creadores desecharon la idea y al final sólo es una sitcom en el que los personajes se confiesan y de vez en cuando miran a cámara: acéptalo.

Death Valley (2011)

En CANINO nos gusta mezclar cosas al azar y por eso hemos encontrado el primer cóctel con Fairy que no deja ciego. Ese afán de experimentar también se traslada a nuestros gustos audiovisuales, donde lo ecléctico siempre será jaleado, y por eso tenemos un hueco para esta serie de MTV que mereció mejor suerte. Algunas de las mejores producciones norteamericanas de falso documental copian el modelo británico, pero si Arrested Development se fijó en las hagiografías mordaces de las centrales de cotilleo USA, Death Valley lo hizo con Cops y otras series que retratan la vida de los policías americanos, como esa de Steven Seagal como sheriff con centro de gravedad propio. La diferencia es que aquí la policía es una fuerza de choque especial acostumbrada a lidiar con vampiros, hombres lobo y zombis.

Con Death Valley los momentos de comedia se alternan con momentos genuinamente terroríficos y algo de acción, dando como fruto un rara avis que sólo la increíble (y superior: para qué negarlo) Lo que hacemos en las sombras (2014) ha conseguido igualar dentro del subgénero.

Y vosotros, ¿qué series de falso documental, emitidas en nuestro país, nos recomendáis? Hemos dejado fuera aquello que no se ha emitido en nuestro país, quizá para otro especial, pero sabemos que Review la disfrutaréis igual o más que los títulos aquí expuestos: no dudéis en hablar a cámara o en la sección de comentarios.

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