‘Jessica Jones’: 6 motivos para no perderte la mejor serie de superhéroes de 2015

La detective poderosa de Marvel y Netflix no sólo no nos ha decepcionado, sino que se ha convertido en protagonista de (¿lo decimos?) la mejor serie de superhéroes que hemos visto en el último año. Te explicamos los motivos por los que pensamos esto, y por los que tú no deberías perdértela.

Bendita sea Netflix y su costumbre de publicar todas sus series del tirón, sin intervalos semanales que valgan: una decisión formidable en muchos aspectos (así el espectador puede organizarse su propio calendario de visionados, el show no es esclavo de la curva semanal de audiencias, etcétera) pero que también pone en apuros a quienes queremos analizar los shows de marras. Sobre todo si el show en cuestión engancha tantísimo como Jessica Jones, una serie que llegó al público hace tres días escasos y que ya debería haberse ganado fans incontables.

Quien suscribe debe admitir que no ha podido verse del tirón los 13 episodios de los que se compone la segunda colaboración entre Netflix y Marvel: su tiempo libre no da para tanto. Ahora bien: sí se ha empollado los suficientes capítulos como para concluir que la serie de Melissa Rosenberg (la guionista de la saga Crepúsculo, pero también de Dexter) y de Brian Michael Bendis es de lo mejorcito que ha visto este año en la pequeña pantalla. Y también, si le apuran, una de las mejores series de superhéroes de todos los tiempos. ¿Mejor que la tan aclamada Daredevil? Pues no le pongan en un aprieto, porque por ahí iría la cosa… Pero, antes de meterse en jardines, prefiere ir al grano y proporcionar seis motivos, seis, por los que piensa así. Una vez que los hayan leído, decidan por ustedes mismos: nosotros ya estamos entre sus fieles.

Es un noir estupendo

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Para gustos los colores, pero a veces la sordidez de Daredevil resultaba un tanto forzada. Tanta oscuridad, tantos dilemas morales, tanta doble vida de Matt Murdock (Charlie Cox), tanta secta ninja y tantas artes marciales callejeras con patadas en la huevera podían llevar, no al rechazo, pero sí a mantener las distancias cuando la cosa se ponía muy over the top. En cambio, si algo sorprende de Jessica Jones es que, antes que como un show de aventureros (sin disfraz), la serie funciona estupendamente como una historia de detectives hard boiled: pistas falsas, abogados sin escrúpulos (abogada, en este caso, y nada menos que Carrie-Anne Moss)métodos cuestionables para llegar al final del caso, relaciones amorosas con doble fondo… todo eso está ahí, con las calles de Hell’s Kitchen como marco incomparable. Por supuesto, semejante libro de estilo no funciona si la investigadora no está a la altura del enigma, lo cual nos lleva al siguiente punto.

Tiene una (anti)heroína memorable

Si pensabas que saltar de Breaking Bad al Universo Marvel era una pirueta demasiado arriesgada, sácate las dudas de encima: interpretando a Jessica Jones, Krysten Ritter se sale. Por todas partes, además. Blasfemando un poco, podríamos decir que la actriz compone aquí al personaje femenino más memorable de la Casa de las Ideas en formato audiovisual, sacándole varios cuerpos de ventaja a la Viuda Negra de Scarlett Johansson y a la Peggy Carter de Hayley Atwell. Como el estudio no le pone las cosas fáciles a sus actrices, precisamente, mejor no incidir en esto: centrémonos, en cambio, en lo bien que funciona esta antiheroína en los parámetros del noir. Como sus antecesores/as más ilustres, Jones tiene un problema con la bebida (cuando alguien le pide al tendero «el bourbon más barato que tenga», es que debe hacérselo mirar), despacha casos de tres al cuarto en un despacho que se cae a trozos, vive acosada por fantasmas que no descansan en paz y nos hace cómplices de sus peripecias mediante una rasposa voz en off. Y, además, tiene fuerza sobrehumana. El equilibrio que Daredevil se obstinaba por alcanzar entre el relato ‘de abogados’ y la saga superheróica aparece plasmado aquí de una forma mucho más madura, y más llena de posibilidades.

Sus secundarios nos intrigan

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La protagonista de una historia noir puede molar todo lo que quiera, pero, si en su camino no se cruzan otros personajes interesantes, su historia tiene todos los números para flojear. Afortunadamente, el caso de Jessica Jones no es este ni de lejos: ya en su primer capítulo, el show nos está tentando con figuras a las que merece la pena observar de cerca, ya sea mayor o menor su influencia en la trama. Por supuesto, la picapleitos de lujo encarnada por Carrie-Anne Moss se lleva la palma en este sentido, dadas esa frialdad y ese maquiavelismo que igual le sirven para despachar un caso que para ponerle los cuernos a su señora. Pero también tenemos a la mejor amiga de la protagonista (Rachael Taylor), una locutora de radio tan diferente de ella como el día de la noche, a una fauna vecinal incalificable (el yonqui Eka Darville, los gemelos Colby Minifie Kieran Mulcare) y, por supuesto, la serie de víctimas, verdugos y testigos que desfilan por ese caso que investiga la señorita Jones. Un caso, eso sí, presidido por una figura que se merecería un artículo para ella sola.

Tiene un villano terrorífico, pero de verdad

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¿Recuerdas cuando el Hombre Púrpura daba risa? ¿Cuando apenas era un macguffin que se asomaba en los cómics a arcos argumentales, como Emperador Muerte (1987), para servir de instrumento para los planes de otros villanos? Pues olvídalo: en las viñetas, hace tiempo que Zebediah Killgrave se convirtió en una amenaza de las que dan miedito, y en la pantalla… digamos que su aparición con el rostro de David Tennant (Doctor Who) es de las que dan pesadillas. En un contexto callejero y sin demasiadas concesiones a la fantasía, como el de Jessica Jones, un criminal con el don de anular voluntades no es sólo un antagonista perfecto para la heroína, sino que también es el criminal definitivo contra el que se estrellarán los talentos de la investigadora: nunca se dejará ver, siempre tendrá testaferros dispuestos a hacerle el trabajo sucio, seguirle la pista será casi imposible y se las apañará casi sin esfuerzo para convertir en un infierno la vida de su enemiga. Una enemiga a la cual, además, manipuló como una marioneta antes de que comenzara la historia. Cuando el actor inglés se digna aparecer por fin, usando unos gestos y una voz aún más grimosos que cuando exclamó aquello de «I am the Timelord Triumphant!», el público aguanta la respiración… y entiende que un personaje así, el abusador definitivo y la pareja tóxica por excelencia, resulta muy adecuado para un show cuyo epicentro son las vivencias de una mujer.

El romance no sobra, sino que suma

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Primera afirmación: como Luke Cage, Mike Colter está estupendo. Segunda afirmación: el rol del personaje como pareja de la protagonista en Jessica Jones le viene a la historia como anillo al dedo. No sólo porque el tratamiento dado a uno de los héroes Marvel más interesantes y menos conocidos por el gran público resulte muy adecuado (nosotros hubiéramos preferido que en su bar sonase funk en lugar de blues, pero eso hubiera sido demasiada concesión al tópico…) sino también porque este señor afroamericano con piel inquebrantable y dimensiones de armario ropero le da a la trama un bienvenido toque de humanidad… y de carnalidad. La serie no se corta al explicarnos que, si el amorío entre Cage y Jones funciona, es en parte debido a la buena disposición de ambos a follar como jabatos, con una contundencia copulatoria que lleva al segundo a pronunciar post coitum ese «¡Dulce navidad!» que fue su frase emblemática durante años en las viñetas. Por supuesto, la historia de Luke y Jessica va mucho más allá de las escenas de cama, pero éstas, además de cumplir una función narrativa, nos recuerdan lo tristemente asexuadas que resultan las entregas del estudio en pantalla grande.

Da ganas de más

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El último y definitivo argumento en favor de Jessica Jones debería ser este: la idea de que sus aventuras se prolonguen, de que la heroína vaya a formar parte de Los Defensores junto a Matt Murdock, Luke Cage, Puño de Hierro y otros personajes aún por especificar (¡por favor, por favor, que salga la Valkiria!) resulta esperanzadora. En parte, por la calidad de lo que ya hemos visto, y también porque esos planes le auguran un gran porvenir audiovisual a esa Marvel callejera y chulapona que nació en los setenta, y a cuyos personajes no podemos esperar a ver en la pantalla. ¿Se imaginan a Collen Wing y Misty Knight, las Hijas del Dragón, formando un dúo de aventureras urbanas para los tiempos modernos? ¿O una intervención especial del inigualable Shang-Chi, maestro del kung fu? Por no hablar de una de las posibilidades que más nos tientan: la de que Luke y Jessica, por cosas de la vida conyugal, acaben recurriendo como canguro a Doreen Green, la Chica Ardilla en persona… En todo caso, lo último que podemos decir de Jessica Jones, la serie televisiva, es que es la mejor serie Marvel que hemos visto jamás.

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