Andalucía experimental: al sur del sur

Inquieta, audaz e incisiva. Una vibrante corriente musical recorre las entrañas de Andalucía. Profundamente subterránea por necesidad y por convicción. Autofinanciada y ajena a la miopía de los medios mayoritarios y del entramado cultural institucional, sobrevive y crece firmemente enraizada en un legado cultural ancestral, que revive, retuerce y transforma para ofrecer obras deslumbrantes a todo aquel que se atreva a sumergirse en cualquiera de sus afluentes y se deje llevar. Hacia el Sur. Y más allá...

Orthodox. La revelación.

Bera de Bidasoa (Navarra), año 2007, 7ª edición del “festival de otras músicas” ERTZ y la primera a la que asistí. Pasada la medianoche, Orthodox culminan con su actuación una tarde de descubrimientos audiovisuales que, a modo de Rubicón personal, me abrieron las puertas a un nuevo modo de escuchar y sentir la música, el sonido y la vibración en mis entrañas y me empujaron a dar el salto definitivo para romper de una vez por todas el corsé de los estilos musicales “convencionales” y sus dichosas liturgias prefabricadas y vacías. Para respirar. Por fin. Y escuchar, y sentir y vibrar, de verdad.




Orthodox eran en aquel momento un trío capaz de generar un descomunal y profundo mäelstrom de riffs metálicos superpesados, en forma de expansivos desarrollos con un cierto aire de rito chamánico –vestían unas túnicas con capucha que les cubrían totalmente las caras y que remitían tanto a Sunno)))) como a las procesiones de Semana Santa de su Sevilla natal- que me dejaron boquiabierto, sometido a un trance que probablemente duró toda la noche, hasta dejar incrustada en mi mente aquella música ultra terrenal y cósmica para siempre.

Orthodox en el Cosmic Fest

En aquellos tiempos empezaba yo a escribir mis primeras colaboraciones para Entzun!, cansado de no encontrar a nadie que hablara de las cosas que me interesaban en mi entorno. De ese modo contacté con Marco Serrato, bajista de Orthodox, miembro fundador y componente principal en la historia de la banda hasta hoy, para entrevistarle y poder, de paso, confesarle mi total admiración.

Marco me habló allí de su amor por el heavy metal, por supuesto, y también de Julian Cope, de John Coltrane, de Stravinsky o de Minutemen. Pero sobre todo, hablo de artistas físicamente mucho más cercanos a ellos como José María Forqué –director del film Amanecer en Puerta Oscura (1957), título homónimo al del segundo disco de Orthodox y claro homenaje-, el bailaor Israel Galván –con quien han colaborado- o el cantaor Fernando Terremoto. Ahí comprendí la verdadera esencia de esta incomparable banda y atisbé los primeros esbozos de una cierta psicogeografía andaluza, de lo profundo de sus raíces y filosofías y del alcance infinito de las obras que inspira. Una idea probablemente alimentada por mi propia imaginación y exacerbada por la distancia física que me separa (en realidad, un país entero, pues vivo en Gipuzkoa, en el extremo opuesto), que sin embargo ha ejercido una enorme influencia en mí y en modo de entender la música. Por ello me he propuesto escribir este artículo, para presentar algunas de sus más sugerentes manifestaciones y a través de las aportaciones personales y directas de [email protected] de sus protagonistas trazar conexiones que permitan construir un cierto entramado, concibiendo cada pieza como parte de un todo e invitando, de paso, al lector a descubrir estas y otras muchas piezas por sí mismo. No estoy seguro de haber llegado a ninguna conclusión definitiva pero espero que el lector disfrute al menos del viaje tanto como yo lo he hecho y sigo haciendo. Vayamos pues…

Durante estos años no he perdido de vista a Marco. Su producción musical tanto en solitario como en diferentes bandas (Orthodox, Hidden Forces Trio…) es amplia, prolífica, siempre interesante o excitante, y en muchas ocasiones verdaderamente deslumbrante. Recomendaría especialmente uno de los más recientes lanzamientos de Orthodox, titulado Axis (2015).

Convertidos ya en power duo y con la inestimable colaboración del saxofonista Achilleas Polychronidis, Borja Díaz y Marco Serrato ofrecen aquí un disco que sin perder un ápice de fiereza metalera de sus inicios, se abre con enorme agilidad a dinámicas free-jazz y texturas de puro noise, sabiendo al mismo tiempo poner la pausa necesaria para saborear momentos de verdadero hechizo, cuyas raíces parecen provenir de algún profundo y lejano punto en el tiempo y el en vasto espacio andaluz.

Guardo un especial recuerdo del concierto que ofrecieron ambos junto a los saxofonistas Ricardo Tejero y Colin Webster, bajo el nombre de Spain is The Place, en el Matadero de Azkoitia (Gipuzkoa) en mayo de 2017. Un verdadero alud de bramidos y tambores al borde del paroxismo; gozoso y estimulante como pocos. Allí conocí a Marco en persona. Austero, honesto y con un punto irónico y pelín desengañado de quien crea desde las entrañas, por pura necesidad y hace mucho tiempo que asumió su condición de anomalía, incomprendida e incómoda. “Yo lo que quería era ser el bajista de un grupo de thrash metal y no lo he conseguido…Pero nunca he estado especialmente dotado para ello, así que creo que llevo más de veinte años andando por el camino equivocado” confiesa a día de hoy, con total sinceridad y sin el más mínimo signo de tramposa autocompasión o de falsa modestia. Bendita equivocación la suya.

Andalucia infinita: Pylar, Gruppo Ungido…

Al poco de aquello, descubrí el mágico mundo de los también sevillanos Pylar. Colectivo mutante, cuya cantidad real e identidad de sus componentes es siempre un misterio, dueño de una poderosísima música y una estética que remite indudablemente a Orthodox. Conexión que me llevó a leer –anonadado- la impagable entrevista que concedieron al llorado fanzine Karate Press en su número #1. Una conversación, casi un monólogo, en la que se presentan como dúo formado por “Bar-Gal” y “Lengua de Carpa” y en la que dejan auténticas perlas como “La música, la manipulación de la música con una intencionalidad mágica permitió a los antiguos abrir portales para volver a la rueda de la vida, aquel lugar donde el tiempo no existe porque todo lo que nace, muere y vuelve a nacer en un ciclo infinito. El uso de la música sin esta intencionalidad es una perversión, un rechazo de su auténtica naturaleza, la negación de su verdadero poder…. Nos convertimos en herreros alquimistas… para poder transmutar el metal y alejarlo de su evolución lineal y así convertirlo en nuestro pilar cósmico, nuestro axis mundi desde el cual contemplar toda la existencia y todos los tiempos que han existido o existirá”. ¿Pretenciosos? Es posible. Pero yo quedé embrujado por sus palabras y las hice mías desde un primer momento, y además, si me quedaba alguna pequeña duda sobre su verdadera valía, la acabé de despejar cuando escuche su descomunal He venido a reclamar my trono (2015).

Una suite de armadura metálica, espíritu psicodélico y hechuras de ritual que provocan un trance entre la solemnidad de unos Swans y el delirio surrealista de unos Acid Mother’s Temple. Una delicia, vamos.

Y si Pylar me sugirieron que algo muy gordo se escondía “allí abajo”, una nueva entrevista en ¿cómo no? Karate Press, acabó de ponerme sobre la pista. Su protagonista: Antonio Luis Guillén, granadino, guitarrista poliédrico, músico polifacético, inquieto, agitador, dueño de una muy particular visión artístico/personal y catalizador de subversivas propuestas (calificadas de “abordajes anartistas”) desde su plataforma de edición de Gruppo Ungido. Sus palabras sugieren las conexiones que alimentan mi pequeña fantasía: “Gruppo Ungido se fundó como un espacio pequeño infinito donde experimentar la emoción más profunda y sincera con el sonido… cuyo corazón es la celebración de Obehas (Misterios Ungidos, de comunicación boca a boca, celebrados en espacios sagrados o sacralizados por la acción ungida) y su registro en Obleahs (el netlabel, los CD-s) para dar la posibilidad al receptor de participar en ese momento mistérico eterno, en cualquier lugar, desde cualquier meseta de la red… todos los ungidos tienen en común el estado consciente del límite entre Oriente y Occidente que es el sur de la Península, que posibilita la fusión del reloj con la salida del tiempo.” Andalucía como espacio físico y mental infinito.

La producción de Gruppo Ungido y de Antonio L. Guillén en particular me descubre obras extraordinarias como Freegiliana (2012) de Almayate

o AAG!! (2015) de Arrizabalaga/Alonso/Guillén

El primero es una fascinante y libre sesión de jazz espiritual grabado en una necrópolis de origen fenicio en las afueras de Frigiliana (Málaga), y reúne a un quinteto adhoc formado por Mark Breuss (trompeta y fiscorno), Antonio Delgado (percusión), Pelayo F. Arrizabalaga (saxo, stylófono y cracklebox), Víctor Vázquez (cuencos tibetanos) y el propio Antonio L. Guillén (guitarra electrónica). “Todos nos sentimos muy conectados con el free spiritual (también en su sentido político, que no se puede separar de su espíritu) pero esa tarde apareció el Sonido en toda su profundidad… que destruye tus pocos pilares, y asciendes al abismo. Ya no eres tú, sino Él, el Sonido.”

El segundo es una sesión improvisada en el estudio, a modo de trío básico guitarra/saxo/batería (Antonio, Pelayo y Jesús Alonso). Punzante, oblicua, diversa (hay jazz, hay rock, hay ruido y hay ritmos brasileños) divertida y como ellos mismos definen, “anarquista”. AAG!!! fue la puerta de entrada a la Andalucía más experimental, desinhibida y más próxima a la improvisación y a las vanguardias sonoras.

Por ahí llegué al malagueño Nacho Jaula, y su sello discográfico, El Muelle Records (co-dirigido junto su hermano Pepo Galán y Ricardo Sinmove). Un catálogo exquisito, tanto en su contenido como en su presentación. Deudor, sin duda, de una cierta estética post-rock brumosa (Kranky, Constellation…) que no niega, pero abierto siempre a propuestas más diversas, inquietas e incisivas como las del propio Nacho. Otro incansable autor cuya larga trayectoria se inicia en bandas de metal, punk y hardcore en los noventa y continúa en 2000 en Enfermeria donde empieza a trabajar con sintetizadores. Momento a partir del cual ha desarrollado una carrera en solitario tras varios alias como Mamífero o Chalana o en múltiples colaboraciones (Temblor, Forceps, Verano –con la poetisa y performer Lorena Izquierdo Aparicio-), que viene a ensanchar aún más, con su particular poética, los límites de esta visión. Mención especial merece su disco Incendia! (2017), firmado como Mamífero, una deconstrucción extrema, furiosa y ruidosa y al mismo tiempo extrañamente tierna y evocadora del formato de cantautor tradicional.

Los propios Nacho y Antonio me sugieren varios nombres a añadir a este puzle cuando les pido consejo, con el objeto de actualizar y abrir mi perspectiva, lejana y limitada. Todas ellas son mujeres: Reyes Oteo, Amalia López Chueca (chelista con una amplísima trayectoria de música contemporánea, improvisación experimental y jazzística, en formaciones de vanguardia jazz en Nueva York junto a Paul Stocker y Karl Berger, así como en el Ciclo de Improvisación Libre organizado por A.I.. Guillén en Clasijazz), Inma Bernils (artista sonora que juega y crea con las propias palabras) y Severine Beata (saxofonista no-wave en Chin-Yi en sus inicios, desarrolla una excitante e inclasificable carrera en solitario junto a Javier AlvarezDúo Cobra– en la producción y Beatriz Sánchez en los visuales).

Este hecho responde a una intención y un requisito personal. A riesgo de que pueda entenderse como una aplicación obligada, y por tanto artificial, de una cierta cuota de igualdad de género, a día de hoy (lejos aún de una verdadera igualdad de género) considero que es una herramienta totalmente necesaria para vencer nuestra perezosa miopía masculina, que incluso no siendo malintencionada, por pura pasividad deviene machista, y descubrir fabulosas artistas para dejar de decir “no tengo ningún problema en hablar de artistas femeninas, pero es que no conozco casi ninguna…”.

El caso de Reyes Oteo es especialmente deslumbrante: compagina la docencia en la Cátedra de Composición del Conservatorio Superior de Música de Málaga con una febril actividad creativa tanto a nivel de composición de música como de invención y desarrollo de sus propios instrumentos, y de tocar en conciertos y festivales. Forma parte del colectivo germano-holandés Katapult que dirige el bailarín Olaf Kehler, con quienes acaba de estrenar el espectáculo de danza, visuales, electrónica e interactivos Don’t worry. Everything is out of control (2017), fruto de una residencia artística en La Nave del Duende, de Cáceres.

Y entre muchas otras actividades, está presentando su proyecto individual Kantate (2016) en diferentes festivales.

Asomarse a alguno de sus videos de performances que circulan por internet es una experiencia exigente y al mismo tiempo desprende un indefinible magnetismo, poderoso, hipnótico y extrañamente adictivo.

Como Antonio, Nacho o Marco, Reyes vive dedicada a su arte. Todo es uno: “Soy compositora y lutier electrónica y realmente vivo inmersa en el proceso de creación musical de continuo. Los límites entre vida y arte no existen… Mi trabajo es especialmente solitario y esforzado, por tener que elaborar obra, instrumento, sonidos, código… pero tiene su poética, en el mimo artesano en la individualidad de la creación artística, y es mi manifiesto y mi declaración de principios contra la homogeneización estética que veo que causa el usar instrumentos y software comercial. La recompensa es que toda la música que hago con mis propios instrumentos está absolutamente gestada por el instrumento en sí, y también al revés, cada instrumento se desarrolla desde su gestación como mera cosa en la música que hago con ellos. El sacrificio es que me queda francamente muy poco tiempo para relacionarme con otros seres humanos. Por eso doy clases y conciertos, para ver a alguien.”

¿Existe una escena?

El terreno de las colaboraciones entre estos artistas es fértil y las conexiones y el reconocimiento mutuo es palpable. La propia Reyes nos detalla ese “ver a alguien” que dice: “He tenido el gusto de disfrutar de la obra de Nacho Jaula, que me encanta porque rezuma amplitud de miras y sensibilidad sonora. Con él tuve la suerte de tocar en un par de conciertos colectivos el año pasado, junto con Nanako Noise y Paco Aguilar, convocados por el canario Atilio Doreste e invitados por Inma Bernils. Fue entonces cuando casualmente conocí que existía una escena experimental en Málaga, y que éramos muchos. Ha coincidido con una eclosión de espacios, que nos ha dado visibilidad”. Antonio complementa: “…dan muestra del carácter muy personal de la escena del sur . Todos ostentan un carisma periférico que los hace particulares, más allá de la definición experimental.”

Sus palabras lo apuntan, pero… ¿cabe hablar de “escena”? ¿O es el eterno y un tanto romántico empeño de los periodistas – en este caso, mi empeño particular- de imaginar este tipo de corrientes subterráneas? Marco no lo ve claro : “…muy dispersa, hay poco público y muchos estamos con un pie dentro y otro fuera. Me cuesta verlo como una escena. A Orthodox nos suelen relacionar más con otras bandas andaluzas como pueden ser Pylar, Grajo o Santo Rostro… cuando tocamos con Hidden Forces Trio o Sputnik Trio nos meten más en el saco de la improvisación libre… Así que no sabría decirte.

Reyes Oteo

Reyes Oteo

Lengua de Carpa añade otros problemas estructurales que impiden un desarrollo de este tipo: “Hay artistas haciendo cosas muy interesantes, hay algunos medios (muy pocos) que se hacen eco de los movimientos de estos artistas, casi no hay circuitos para que estos artistas presenten su obra, y por último, hay algunos sellos. Pero el público está ausente. Del sumatorio que constituye una escena, artistas+medios de comunicación+circuito+sellos+público, lo único que existe con fuerza son los artistas”.

Reyes considera que “existe una escena experimental andaluza, pero que está dispersa en focos locales” y Nacho incide en otro aspecto interesante: “por desgracia sobrevive en las cloacas del olvido y el desprecio…a nivel institucional y de festivales está casi muerta. Al menos en Málaga tenemos la suerte de contar con pequeños espacios que acogen gustosamente este tipo de propuestas,como son El Ojopatio, La Polivalente o La Caverna. La cosa cambia si eres de Nueva York o Berlín. Al parecer eso le da un grado extra de calidad a tu propuesta (cosa con la que estoy en total desacuerdo). Es triste ver cómo cierto público solo aparca sus oídos o su aparente interés en artistas de renombre.” Dejemos la necesaria y certera reflexión, algún día deberemos afrontarla como es debido si queremos crear verdaderas “escenas”, y sigamos indagando en esta veta andaluza.

Amalia López Chueca

Amalia López Chueca

Antonio, por su parte, percibe un espacio común, estimulante y real que “se materializa en colaboraciones discográficas y en una red estable de lugares autogestionados donde tocar esta música en Málaga, Almería, Sevilla, Córdoba: Limbo, Clasijazz, Casa de Max. Es legítimo, pues, hablar de una escena, que tiene carácter radical por haber nacido en el páramo, enraizada en la autogestión, el apoyo mutuo, y en la indudable influencia de cierta espontaneidad, espíritu sagrado de lo cotidiano, humor y dramatismo de lugar donde vivimos. El Sur”.

El Sur y su magia

El Sur. Entorno físico y mental, imaginado y soñado desde mi lejano norte, y que en cierto modo siento habitar en mí, especialmente desde las ancestrales referencias que sugerían Pylar en Karate Press y que aquí prolongan: “Nuestra labor psicogeográfica no se centra en Andalucía o España, términos modernos que puede llevar a equívocos. No estamos en absoluto interesados en resaltar ningún tipo de regionalismo o nacionalismo. Para hacer análisis diacrónicos del territorio hay que tener en cuenta cómo se articulaba éste en las mentes de los habitantes de la época que nos interesa y no tener en cuenta la racionalización actual del espacio… (En) el periodo calcolítico, es decir, hace cuatro o cinco mil años, existía un continuum cultural en toda la fachada atlántica europea, que iba desde Irlanda hasta el golfo de Cádiz, teniendo el Norte atlántico del actual Marruecos y la zona occidental de la península de Jutlandia (actual Dinamarca) como territorios periféricos de una cultura que compartía lengua, religión y una similar cosmovisión. El Bajo Valle del Guadalquivir, el territorio que habitamos, era uno de los centros culturales y económicos más importantes de esta cultura de los dólmenes y megalitos atlánticos… en cualquier caso, nuestra investigación es un trabajo personal, que vimos que solo tenía sentido expresarlo mediante un acto mágico en forma de discos.…

Reyes Oteo

Reyes Oteo

Profundamente enraizado en ese Sur, Antonio ha desarrollado proyectos como Abba, grabaciones de música improvisada a dúo en el desierto de Tabernas de Almería, o Nacimiento Ritual, sesiones biaurales de improvisación colectiva fraterna en Alamedilla, Granada y habla de localizaciones “estremecedoras” que ha ido conociendo a lo largo de años de caminar y contemplar el desierto de Tabernas. Cuenta que en este silencio muchos músicos se han “oído a sí mismos” por primera vez y remata “Andalucía es un límite : oriente/occidente; sacro/profano; razón/éxtasis; carne/arcángel; humor/drama. Cualquier arte que explora, explora un límite, una disolución. Lo que siento aquí dentro por el Sur, es la celebración cotidiana de la fuga vertical, y la inteligencia de la hibridación y el apoyo mutuo.

Para Reyes “siendo nacida en Sevilla, la influencia de los cultos actuales y antiguos inevitablemente resuenan. La búsqueda de la intensidad expresiva por el arte creo que es un hilo conductor… Cuando te relacionas con artistas no mediterráneos te das cuenta de la diferencia, de que esa búsqueda de lo hondo, de la oscuridad, no es una constante en todo el arte. Sí creo que es andaluza la recurrencia de ciertos temas como el de la historia sacrificial -Adonías, Semana Santa- que empleo en obras como Por la calle de Amargura (2012) También los temas arquetípicos sobre la mujer -arraigados a los cultos ancestrales a las deidades femeninas- están presentes, por lo pronto, en la temática de uno de mis proyectos actuales, Kantate (2016), que es una relectura bíblica sobre la mujer. También el prototipo de mi último instrumento interactivo tiene la apariencia de una Dolorosa-cyborg.

Aún a riesgo de llevar la conversación a terrenos resbaladizos, no puedo evitar hablar de magia. De hecho me parece esencial incorporarla al debate. No como recurso estético facilón ni truco de entretenimiento circense, sino como herramienta creativa, como fuente de vida e inspiración, como la entiende Alan Moore en su prodigioso Ángeles fósiles (2014) y como la que aplican Pylar a sus creaciones: “Magia no es otra cosa que el manejo contextual de simbología. Es decir, hacen magia aquellos que son capaces de cambiar la realidad mediante el manejo de simbología. Judas Priest o Nijinsky hacían magia porque al operar con símbolos cambiaban la calidad de la realidad que les rodeaba. Simplemente nosotros hacemos saber explícitamente que nuestra actividad es mágica”.

Magia en lo cotidiano como puntualiza de forma brillante Marco: “El propio Alan Moore alerta contra el peligro de acabar creando un pastiche de corta y pega vacío de todo contenido y hace hincapié en el valor del trabajo, de entregarte a la tarea que hayas elegido para transformar tu parte de realidad. El concepto de magia que se maneja hoy día tiene una gran raíz en los juegos de la aburrida burguesía de los siglos XIX y XX. Esoterismo y ocultismo para gente ociosa con mucho dinero y mucho tiempo libre. Creo que urbanitas como nosotros podemos encontrar más magia cuidando de un huerto o tallando madera que leyendo a Crowley. Ahora mismo me interesa mucho más el concepto de creación en un sentido inmediato; la mano que piensa, la memoria muscular, el aspecto artesanal de las cosas…

Nacho Jaula

Nacho Jaula

Severine refuerza este amor por la magia del propio proceso artesanal con sus palabras: “En mi caso, el azar y el idioma propio del instrumento son cualidades importantes a la hora de desarrollar una pieza. El mecanismo del sintetizador, sus voltajes, filtros e infinitas posibilidades como fin en sí mismo para conocer y sentir, sin perseguir nada más. Sugerir, nunca cerrar. Eso sería, para mí, mi camino mágico. Eso y su sentido ritual, místico, religioso, meditativo, mántrico… Siempre he buscado melodías repetitivas como medio de entrar en un éxtasis.

Tanto Reyes (“todo el que se haya sumergido en un proceso creativo, conoce las sensaciones que se tienen. Es muy tentador hablar de magia para describirlo, y tal vez sea el término más adecuado”), como Antonio (“Magia, en mi caso, es disponer un mapa psíquico para un propósito emancipador: un cambio de estadio cognitivo. Este estadio ulterior tiene carácter sanador. En cada acto compartido musical que celebro trato de disponer este mapa psíquico -símbolo, timbre, sonoridad- para poder dejar de hacer pie en “lo anterior” apuntar aún más allá e involucrar al entorno -oyentes, colaboradores…- en el proceso“) sugieren esa misma potencialidad.

¿Y el público?

Nuestra propia predisposición como oyentes juega un papel primordial en la asimilación de esta música y en el proceso transformador que ésta puede desencadenar. Pero es necesario dejar atrás ciertas costumbres y ritos muy arraigados en nosotros. Esa tendencia a la verticalidad, al artista/dios que provee y nosotros recogemos de forma pasiva, debe virar para hacerse horizontal, comunitaria y compartida. Ahí tanto el periodismo como la literatura en torno a la música deben hacer su propia reflexión para saber adaptarse. Pero me temo que aún estamos bastante perdidos, y que el desarrollo de los eventos empieza a superarnos y a engullirnos. Todos los participantes se muestran muy críticos con la actitud de la prensa en general. Nacho afirma que “hay una gran ausencia de conocimiento y de interés por parte de los medios. Más de cien años de música electrónica para luego abrir una revista y leer que Kraftwerk son los padres de todo esto. Hay una cierta cobertura por parte de algunos blogs, pero en general la prensa musical especializada es bastante desastrosa . Una generadora de bostezos de dimensiones épicas”.

La síntesis que hacía Antonio para Karate Press y que remata aquí es brutal: “Todos los movimientos musicales se han visto acompañados de una prensa musical… La cobertura aquí y ahora es escasa, la situación actual es de ruido informativo exponencial… El ruido ha provocado una sordera y una vagancia importantes en los responsables de separar el grano de la paja… La crítica debe encontrar su propia TAZ, su propio ‘no-ser’ en la estructura crítica brutalmente pobre actual. Para encontrarlo debe venir a palparnos, y vivirnos, como el antropólogo debería vivir la tribu hasta “ser tribu”. El crítico que ama la música creativa en España se encuentra en nuestra misma indie-solacion, de modo que debe crear las mismas soluciones autónomas”.

A. L. Guillén

A. L. Guillén

Es tiempo de reinvención, y una de las primeras premisas debería ser la de romper de una vez por todas los prejuicios y reticencias entre “academicistas” y “autodidactas” o entre “cultos” y “populares”. Habla Marco: “Los músicos académicos miran el rock desde una especie de púlpito, a los músicos de jazz les sale una sonrisilla si suena un tema de Judas Priest, y por el mismo motivo hay músicos de rock que reniegan de cosas como el jazz o la música académica porque las ven pretenciosas, estiradas o las consideran músicas ‘superiores’. Por lo que cuando algunos consiguen adentrarse en ellas piensan que han ‘pasado de fase’ y ya no pueden volver ‘atrás’. Todas esas posturas me desagradan profundamente… Una vez que rompes ese absurdo muro las posibilidades se multiplican”.

Tampoco debemos obcecarnos y dejarnos cegar por lo “novedoso” y “rompedor”, calificativos que en muchas ocasiones responden a puras estrategias comerciales sin ningún fundamento artístico. Mirar al pasado es mirar al futuro, el tiempo es circular cuando creamos, tanto para el músico como para el oyente cuando interactúa con su música. Pylar tienen las claves: “Mostrar el tiempo circular, que es lo que pretendemos, no es nada nuevo. Lo que ocurre es que las estructuras socioeconómicas actuales priman la concepción del tiempo lineal sobre la del tiempo circular. Nosotros pretendemos que la rueda aplaste a la flecha.

Nacho se expresa de modo similar: “Trato de recuperar el tiempo perdido. Tiempo en el que ciertas circunstancias y barreras me impidieron crear… Ahora intento plasmar todas esas ideas que llevaban años rondándome por la cabeza. No hay ninguna intención de crear algo nuevo. La recuperación de sonidos, maneras y texturas llevadas a tu propia percepción me parece más excitante que lo que ciertos medios llaman ‘novedad’… Me gusta la sensación de estar en continuo aprendizaje, de sentarte a escuchar ‘historias no contadas’”. Y a proposito del rock, si se tiene el valor y la determinación de ir a su esencia, más allá de trillados formalismos, aún tiene mucho que ofrecer: “No siempre hago uso de las guitarras pero la actitud siempre está ahí. FORCEPS es un claro ejemplo de lo que hablo. Dos tipos tocando y distorsionando hasta la extenuación. Sin mapas ni pretensiones estéticas. Al rock hay que darle un tirón de orejas. Hay que retorcerlo. No se trata de inventar, se trata de invertir las formulas

Nacho Jaula

Nacho Jaula

Antonio dibuja un choque entre Tradición y Caos: “Sólo puede mutar una estructura estable a partir de su exposición al caos. Lo único que se puede mostrar cómo un nuevo Ser es la tradición. De modo que observo la tradición y la estudio con respeto para sistemáticamente exponerla al caos de la hibridación con “lo otro “. Mutación es cópula, fusión de contrarios”. Y Reyes apunta a la raíz del problema de manera clarividente “En la música experimental y electrónica es un hecho que “inventamos constantemente la rueda”, y pienso que no hay nada malo en ello. Yo desarrollo mi trabajo permanentemente con un pie en la escena más absolutamente underground y el otro en la más absolutamente académica (que no academicista), y desde esta perspectiva es evidente que lo antiacadémico, tan de moda en el panorama experimental, es una creencia desinformada, un enemigo imaginario. Lo académico en Málaga hoy en día (el Laboratorio de Electroacústica, el Ciclo de Música Contemporánea que hacemos anualmente en el Conservatorio, el Taller de Música Contemporánea de la UMA, el Festival Punto de Encuentro…) más que mirar al pasado, es lo que mantiene de forma constante el desarrollo y difusión de la música electrónica y el arte sonoro en general. Trabajamos arduamente para ser academia bien entendida, precisamente buscando que los alumnos sean capaces de conocer a fondo toda la música que se ha hecho para quitar limitaciones mediante el dominio de la técnica, y así disponer de alas para hacer su propia música con absoluta libertad creativa y estilística, que es a lo que les alentamos en todo momento. Realmente el enemigo del arte no es el ámbito académico, sino más bien la tibieza y el convencionalismo.

Y sí, esto también puede ser política, como afirma Nacho: “por supuesto que hay una carga política en lo que hago… En primer lugar no dejo que nada ni nadie ordene o defina mi racionalidad o la ausencia de ella como músico… Y en segundo lugar gestiono todo lo que hago de mi propio bolsillo. Trabajo desde la más absoluta independencia porque hay una necesidad vital en mostrar lo que hago y en detonar el acomodamiento adormecido de ciertos circuitos supuestamente culturales…

Impro Colectiva

Impro Colectiva

Y el humor, que nunca nos falte el humor. Severine: “creo que la búsqueda de un código propio es algo esencial en el campo de la experimentación… es conocerse, ser sincero y contar con lo que ya está ahí de manera honesta, al tiempo que es alejarse de uno. Jugar. Probar y reírse de los clásicos. Ese es el camino que intento seguir. Debe haber otras voces que funcionen como inspiración, pero nunca como recurso. Es el trabajo el que enseña a trabajar y es él el que muestra el camino. A este camino lo dirige la intuición, que se siente como un vuelco o un impulso. Es un golpe fuerte y certero. Luego hay que perseguir la idea y travestirla, reírse de ella, jugar.

Llegados a este punto, poco importa ya dilucidar si existe o no una “escena experimental andaluza” ni si, en cualquier caso, ésta es diferente a la que se pueda estar dando en cualquier otra zona del globo terráqueo. Pero lo que queda claro es que existe un grupo de artistas sonoros en tierras andaluzas que comparten una visión de libertad creativa y una determinación firme y natural por disolver fronteras y escapar de los corsés, ofreciéndonos la oportunidad de sumergirnos y formar parte de sus extraordinarias obras. Seamos público. Seamos tribu.

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Un comentario

  1. Miguel Palou dice:

    Muy interesante el artículo. Celebro que se escriban cosas así.

    Por si puede interesar:

    http://www.revistarock-id.com/creando-el-mito-del-sur-tradicion-y-transgresion-de-triana-a-pylar/

    A todo esto, Pylar estrena su nuevo disco con un concierto en Sevilla, en la Sala X, junto a Grajo

    http://lasalax.com/event/pylar-grajo/

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