Así que quieres destruir la Estrella de la Muerte: 4 métodos para robar los planos distintos al de ‘Rogue One’

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Hoy, jueves 15, es el estreno de Rogue One: Una historia de Star Wars (2016) en nuestro país. En ella se cuenta cómo los rebeldes se hicieron con los planos de la Estrella de la Muerte, esos que dispararon lo acontecido en la ya clásica Episodio IV: Una nueva esperanza, la película de George Lucas que en 1977 arrancó con la millonaria franquicia. Pero esa historia ya se había contado antes, y varias veces además, en el Universo Expandido de Star Wars (1978-2014). ¿Qué es el Universo Expandido? ¿Cómo que esos planos ya se han robado? Hemos desempolvado el Holocrón para desvelároslo.

Cuando Star Wars lo petó en las taquillas de todo el mundo, estaba claro que no sería suficiente con una película. Ni siquiera con tres. Pero a veces no acompaña ni el dinero ni las ganas y los fans tuvieron que esperar 16 años entre Episodio VI: El Retorno del Jedi (1983) y Episodio I: La Amenaza Fantasma (1999). Eso sí, no se perdió el tiempo: desde 1978, año en el que se publicara la novela El ojo de la mente de Alan Dean Foster, creció de forma exponencial lo que se llamó el Universo Expandido.

¿Y qué fue eso del Universo Expandido? preguntas con ojos de Mon Calamari. Hasta la llegada de Disney, que prendió fuego a décadas de trabajo, fue la continuidad oficial de Star Wars. Gracias al aporte de decenas de escritores, dibujantes, roleros, aprendices de Drew Struzan y mercenarios, se contaron historias que expandían más allá de lo imaginable lo que se intuía y veía en las películas salidas de la imaginación de George Lucas.

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Desde 40.000 años antes de la Batalla de Yavin, aquella en la que se destruyera la primera Estrella de la Muerte, hasta casi un siglo y medio después de lo acontecido en el Episodio VI, el Universo Expandido respondió a las preguntas que todo aficionado a la saga galáctica pudiera hacerse. Quisiera hacérselas o no. Y claro está, en toda esa miriada de historias, en toda esa morralla galáctica trufada con destellos de brillantez, alguna tenía que contar cómo se robaron los planos del arma más destructiva del Imperio.

Hace mucho tiempo, en un Universo hoy destruido…

Plan 1 – Pregunta a Leia

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Eres un granjero de algún planeta sometido bajo el Imperio: no preguntes pero, para estas historias, siempre es mejor que empieces en el sector primario de la economía. Así que tienes la opción de comer polvo durante el resto de tu vida, unirte a los valerosos Stormtroopers o afiliarte a esa escoria que se empeña en socavar la unidad imperial. Te rebelas, por supuesto, ya que siempre te ha gustado alinearte con los bandos que van perdiendo, hasta que un día te dicen que podríais empezar a ganar.

Al parecer, la princesa Leia Organa ha descubierto que se está construyendo la Estrella de la Muerte, una estación del tamaño de una luna y capacidad para arrasar planetas, durante una misión humanitaria de las que usa para cubrir su labor como rebelde. Su padre adoptivo, Bail Organa, le confirma que es cierto, pero un descuido de Leia pone a los imperiales tras la pista tanto de los espías como de los rebeldes.

En el planeta Toprawa se produce la primera batalla que la Alianza gana al Imperio y uno de los espías envía la señal con los planos a la Tantive IV, la nave en la que se encuentra la princesa. Esa que es tan pequeñita, que vimos al inicio del Episodio IV siendo perseguida por todo un Destructor Imperial.

¿Y esto de dónde sale? De la adaptación radiofónica de la primera película, emitida en 1981 y basada en el mutilado guión original de George Lucas. Constaba de trece episodios, de media hora cada uno, y los dos primeros narraban eventos anteriores al Episodio IV: la vida de Luke en Tatooine y estas locas aventuras de una rebelde de sangre azul.

Plan 2 – La pista Wookie

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Eres un piloto de X-Wing de los buenos, de esos que no saben lo que es una pantalla de Game Over, y tienes el culo pelado de batirte el cobre con los plastas del Imperio y sus naves emo con forma de paréntesis. En una misión de rescate de esclavos Wookie, los cuales están siendo transferidos a la nave Toral, tu escuadrón descubre la existencia de un convoy de armas cerca de Orron III que no tardáis en asaltar. ¡Sorpresa! En dicho convoy se encuentran unos satélites de comunicación imperiales que transmitirán información sobre la Estrella de la Muerte a los rebeldes. Se pone en marcha la Operación Skyhook.

Más tarde, te encargas de proteger los planos, que pasan de la nave rebelde Maria a la Tantive IV, esa que hemos mencionado antes, ahora que el incidente de Toprawa ha pasado a ser una batalla campal y espacial.

¿Y esto de dónde sale? En el videojuego X-Wing, de 1993. No es exactamente una contradicción de lo que se comentó en el programa de radio, más bien una ampliación de la información. Luego, como del Universo Expandido se aprovechaban hasta los andares, se comentó el asunto tanto en una novela de elige tu propia aventura, Jedi Dawn de Paul Cockburn, como en una de las novelas dedicadas a Han Solo, Amanecer rebelde de A. C. Crispin, en el que Bria Tharen, antiguo amor de Solo, se ve involucrada en la batalla de Toprawa.

Plan 3 – A tiro limpio

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A lo mejor es que eres Kyle Katarn y si te lo preguntas, sí, tu nombre parece salido de la imaginación de Stan Lee. Renegado soldado del Imperio, te lías a tiros para que los rebeldes se apunten un tanto. Molas más que nadie y la historia te recordará como algo más que como un soldado: resulta que eres sensible a la Fuerza y más tarde te convertirás en un Jedi de los importantes, con un puesto y dietas en el Consejo Jedi.

Pero no te embales, que aquí sólo nos interesa tu primera misión en el planeta Danuta. Y no es moco de pavo: se trata de recuperar los planos de la Estrella de la Muerte. Vale que ya hubo unos en Toprawa, nos ha quedado claro. Estos son otros, unos planos secundarios, parece ser. Estamos en la segunda fase de la Operación Skyhook.

¿Notas una perturbación en la Fuerza? Eso es porque Rianna Saren, después de escapar de la Estrella de la Muerte y alertar a los rebeldes, también estuvo en Danuta, dando por saco a los Stormtroopers para conseguir una actualización del juego de planos secundarios. Quizás no la recuerdas, pero ella sí que puede jurar haberte visto por allí. Y tampoco te creas tan importante, que después de extraerlos de la misma Estrella de la Muerte, otros compañeros rebeldes han conseguido transferir aún más planos desde la base de Pollis Massa. Recuerda el nombre si puedes, porque seguro que la cabeza te debe dar vueltas ahora mismo.

¿Y esto de dónde sale? Kyle Katarn apareció por primera vez en el FPS Star Wars: Dark Forces, publicado en 1995. La primera misión y la que sirvió de demo era esta que se describe de Danuta. Luego hubo una novelización que servía de puente entre dicho videojuego y su continuación, Star Wars: Jedi Knight: Dark Forces II (1997), que ampliaba lo ocurrido. 11 años después, el videojuego Star Wars: Lethal Alliance (2006) presentó a Rianna Saren y encajó a martillazos su continuidad dentro de lo narrado tanto en el programa de radio, como en X-Wing y la saga Dark Forces. Lo de Pollis Massa ya es la guinda: pasándose por el forro todo lo contado hasta la fecha, Star Wars: Battlefront II (2005) contó con su propia versión del robo de los planos. ¿Y por qué no? Porque te jodan, que así es como funcionan las cosas en el Universo Expandido.

Plan 4 – Que ellos mismos se ahorquen

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Si te preguntan a la cara, el Imperio es tu vida; si te preguntan en privado, en un planeta lejano sin la sombra de Darth Vader acechando, el Imperio apesta. ¿Cómo crees que puede funcionar el sistema de Palpatine, cuyo centro de poder domina años y años luz de planetas a la redonda? Con toneladas de burocracia. Si una rebelión es una llama apasionada, la burocracia es el extintor, el bálsamo que apaga cualquier sentimiento descontrolado.

Tus superiores ni se lo imaginan, pero a ti esto de la Estrella de la Muerte te huele a chamusquina. Primero, porque es un diseño de los geonosianos, esa raza que se encargó de los clones durante, has acertado, las Guerras Clon. Segundo, porque una arquitecta involucrada en su diseño, Teela Kaarz, ya ha avisado de que hay un punto débil que puede mandar al garete todo, pero no ha podido hacer nada por solucionarlo debido a un problema de protocolos. A ti es que ese puerto defectuoso te parece muy goloso para granjeros reconvertidos en pilotos de caza, pero lo dejas pasar. Y tercero, porque no paran de robaros planos de la dichosa estación: desde Toprawa pasando por Danuta e incluso desde Pollis Massa. Se rumorea incluso que Moff Kalast, un comandante imperial renegado, ha dado información a los rebeldes.

¿Y esto de dónde sale? La intervención de los geonosianos en la creación de la Estrella de la Muerte se contó en el Episodio II: El Ataque de los Clones (2002). Moff Kalast aparece en el videojuego Star Wars: Empire at War (2006), que cuenta otra nueva versión del dichoso robo de los planos. Ya no son espías, sino todo un Moff (un rango militar del Imperio) quien filtra la información a los rebeldes. Respecto al resto de esta historia, con las intrigas imperiales y la arquitecta que descubre el fallo de diseño, se cuenta en Star Wars: Death Star (2008) de Michael Reaves y Steve Perry: se trata de una novela que hace malabares para encajar TODAS las historias contadas hasta entonces. Lo que queda claro es que si querían haberla construido mejor, deberían haber consultado a la NASA.

¿Por qué Disney borró el Universo Expandido?

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¿Y todavía te extraña? En el transcurso de 27 años, desde la transmisión radiofónica hasta el libro Death Star, se han contado tantas versiones del robo de los planos que es difícil seguir el hilo. Por cierto, dicha novela en concreto y este artículo en general son un ejemplo paradigmático de cómo funcionaba el Universo Expandido: antes que coartar la libertad de un autor por tratar un determinado tema, se prefería buscar una teoría más adelante que permitiera conciliar todos los puntos de vista. Después de todo, el propio George Lucas reconoció que lo que se cuenta en Star Wars forma parte de una historia oral, sujeta por tanto a imprecisiones y contradicciones.

Con Disney todo esto se termina, porque dan prioridad a la parte comercial sobre la artística y les ponen nerviositos las derivaciones, para disgusto del propio Lucas. O se forma parte del canon o se está fuera de él. Este plan cinematográfico empezó con Episodio VII: El despertar de la Fuerza (2015)

Así que quieres destruir la Estrella de la Muerte… pues ya sólo existe una forma de robar sus planos, y es la que se cuenta en Rogue One: Una historia de Star Wars.

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