[Avance] ‘The Defenders’ T1 – Ya era hora

Marvel's The Defenders en Canino

En Canino nos va la marcha pero también las sorpresas agradables: hemos podido ver los primeros cuatro episodios de The Defenders y, en contra de lo que pudiéramos sospechar dados los antecedentes, nos ha parecido un más que sabroso potaje que destila lo mejor de la producción de Netflix con personajes Marvel.






Desde la primera temporada de Daredevil nos quedó clarinete que el Universo Marvel de Netflix pondría énfasis en un realismo que podía funcionar más o menos, como en la propia serie del diablo guardián, o podía ser un completo desastre, algo que ya repasamos en Iron Fist. Y uno, al empezar estos The Defenders (¡Los Defensores, recontra!) empieza a temerse lo peor cuando, en la mejor tradición del superhéroe sieso, Jessica Jones (Krysten Ritter) niega que lo sea pese a sus poderes y a haber matado a un metahumano.

Collejas al dichoso realismo

Pues bien, los cuatro episodios que hemos podido ver demuestran que esta brevísima temporada (sólo tiene ocho episodios) no se va a comportar así. Lo cierto es que no puede y, para ilustrarlo, voy a traer a colación una película para nada relacionada: ¿recuerdas Yo, yo mismo e Irene (2000), cuando las personalidades de Jim Carrey luchan entre sí por controlar el cuerpo? Pues es lo que ocurre con The Defenders: quiere ser una serie igual de seria y aburrida que sus antecesoras, pero no puede porque los malos son ninjas, hay un plan muy loco en marcha y ya no es un humano excepcional, sino cuatro, los que protagonizan la cosa.

De esta manera, el primer episodio presenta el estatus de Matt Murdock (Charlie Cox), Jessica Jones, Luke Cage (Mike Colter) y Danny Rand (Finn Jones) y cómo se involucran por separado en una red criminal. También se presenta a la villana de la función, Alexandra (Sigourney Weaver), a la que diagnostican que va a morir pronto, una estupenda estratagema de guión para añadir una cuenta atrás y evitar el ritmo moroso.

The Defenders Ready 2 Rumble

Ni siquiera en la dirección se parece a sus predecesoras: S. J. Clarkson, director de los episodios uno y dos y por tanto artífice del estilo general, imprime fuerza en escenas habitualmente aburridas, como el plano secuencia con el que se casca una escena de juicio para Matt Murdock, si bien se pierde un poco en las peleas, con la manía de insertar planos en-tu-cara; pero eh, que tampoco nos vamos a poner estupendos cuando por fin parece que no sobran minutos.

En este agujero brillan todos

En el segundo capítulo la cosa mejora y de qué forma: es en ese momento cuando los personajes se cruzan entre sí. En una pelea entre Puño de Hierro y Luke Cage, esa que ya vimos en el primer tráiler, salta el disparador y esto ya no es Marvel Netflix, sino algo más parecido a lo debiera ser: un espectáculo de superhéroes y tollinas más grandes que la vida, donde un puño brillante por acumular chi tuerce la cara a un tipo inmune a las balas.

Llegados al tercer episodio con una sonrisa en la cara, se nos regala la pelea más divertida del Universo Televisivo de Marvel, por las características únicas de cada personaje y por cómo colaboran entre ellos contra… ejecutivos ninja. Deteneos en esto conmingo: ejecutivos ninja, con su traje y corbata, que sólo hacía unos minutos estaban mirando un PowerPoint aburrido en el proyector de la sala de juntas. Guao.

Y ahí está la fuerza de The Defenders, la que la convierte en la mejor que ha parido Netflix: la dinámica entre estos cuatro. Ha habido que tragarse una buena serie (Jessica Jones), una más que decente (Daredevil) y dos que no recomendaría a nadie, pero el desarrollo de los respectivos protagonistas juega en favor de esta serie de grupo. Podrías estar viéndoles hablar durante horas sólo porque cada personaje es TAN distinto del otro que, o salen a la calle a discutir como humanos irracionales, o se quedan hablando hasta que se den cuenta de lo que tienen en común. Puntos extra si, viniendo de los cómics como un servidor, adoras lo bien que se empiezan a llevar Luke Cage y Danny Rand.

The Defenders Alexandra

Nada de esto funcionaría de verdad sin un villano a la altura, pero Sigourney Weaver, al contrario que Kingpin, que no dejaba de ser un niño brutal jugando a los mafiosos, nunca pierde la compostura: su forma de hablar y andar, como si fuera la dueña absoluta del set, transforman la amenaza en algo casi subliminal.

Es muy posible que The Defenders se convierta en tu serie favorita de este verano y lo mejor de Marvel en Netflix: el listón estaba bajo, pero han saltado bien por encima con la fuerza de un superhumano. Por fin.

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Un comentario

  1. quitus_bcn dice:

    https://therobynbirdsnest.files.wordpress.com/2016/05/so-bored-i-could-scream.gif

    p.d: En serio, hamics, cuantas horacas gastadas en hablar y hablar y que poco que se llega a decir o a contar.

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