Aventura a bordo: 9 embarcaciones que se han convertido en iconos culturales

Los barcos y submarinos han sido escenario de grandes obras literarias, dando pie a todo un subgénero de novelas y relatos ambientados en el mar. Búsquedas de tesoros, venganzas o rebeliones están en el alma de estas narraciones, inspiradas en hechos históricos o experiencias vitales de los propios autores.

Revisamos algunos de estos botes, barcos, navíos, chalupas y cascarones que han impactado en la imaginación popular de muy diversas maneras y han acabado convirtiéndose en símbolos de la aventura marítima. Estas son las 9 embarcaciones más icónicas y memorables de la historia.

El Argo, el inicio de todo

Atenea ayudando en la construcción del Argo.

Atenea ayudando en la construcción del Argo.

Desde las novelas de caballerías hasta la fantasía más moderna, toda la literatura con viajes de por medio es deudora (o debería serlo) de los viajes épicos de la mitología griega clásica, como la Odisea o las aventuras de Jasón y los Argonautas. Homero no mencionó el nombre de los barcos que utiliza Odiseo en su viaje de regreso a Ítaca, pero el Argo se convierte en un protagonista significativo de la expedición que va a buscar el Vellocino de Oro en la Cólquida.

De entre los autores de la Antigüedad que recogieron esta historia, el más conocido es Apolonio de Rodas, del siglo III a.C. Su poema Las Argonáuticas nos cuenta que el barco recibe el nombre de su constructor, Argos, un carpintero de Tesalia que contó con la ayuda de la mismísima diosa Atenea. Argo también fue consagrado a Poseidón para tratar de asegurar el éxito de la expedición.

El Argo según Konstantinos Volanakis.

El Argo según Konstantinos Volanakis.

El barco también está dotado de algunas habilidades extraordinarias. Su proa podía hablar y predecía el futuro, debido a que estaba construida con madera de los árboles del bosque sagrado en Dodona, lugar que también albergaba al oráculo más antiguo de Grecia.

Pocos barcos pueden tener una tripulación comparable a la que reúne Jasón. Sus miembros harían empequeñecer a cualquier grupo de superhéroes actuales. Son entre 45 y 69 personajes, referentes de la mitología griega e incluyen a reyes y/o hijos de dioses como Pólux o Heracles.

La Bounty, la épica de la rebelión

04 Portada de la primera edición de Mutiny on the Bounty

Los motines son un subgénero dentro de los relatos marítimos. Una tripulación que se subleva en el microcosmos de un navío es una perfecta alegoría de una revuelta social contra la opresión. Si hay un ejemplo que sobresale es el caso real de la HMS Bounty en 1789, cuando el capitán William Bligh fue depuesto por su oficial Fletcher Christian debido a los presuntos métodos despóticos del primero

Esta historia ha inspirado una gran producción literaria y cinematográfica. Julio Verne publicó el relato corto Los amotinados de la Bounty (1879), que vio la luz conjuntamente con Los quinientos millones de la Begún. Pero la obra más famosa fue la Trilogía de la Bounty, compuesta por las novelas El motín de la Bounty, Hombres contra el mar y Las islas de Pitcairn (publicadas entre 1932 y 1934) de Charles Nordhoff y James Norman Hall.

En el cine también destacan las tres adaptaciones del enfrentamiento entre Bligh y Christian de 1935, 1962 y 1984; con los dos oficiales encarnados respectivamente por Charles Laughton y Clark Gable, Trevor Howard y Marlon Brando; y Anthony Hopkins y Mel Gibson.

Una de las últimas adaptaciones literarias, la novela de John Boyne Motín en la Bounty (2008) ofrece una visión más favorable a Bleigh, destacando su hoja de servicios y sus métodos de mando, no tan terribles como se ha creído tradicionalmente.

La Surprise, un barco para un Master & Commander

03 Portada de la novela HMS Surprise

Si miramos las sagas literarias relacionadas con el mar, Patrick O’Brian creó una de las más populares, centrada en las aventuras de Jack Aubrey, un hábil marinero de la Royal Navy de principios del siglo XIX, acompañado de su amigo y cirujano naval Stephen Maturin. Sus 21 entregas son una referencia obligada para quien quiera conocer los años dorados de la navegación a vela pero, eso sí, requieren un esfuerzo por su lenguaje técnico.

En la tercera novela de la saga, precisamente con el título La fragata Surprise (1973), el marino británico asume el mando de este navío. Se trata de un barco capturado a los franceses con el que tiene un vínculo especial porque había servido como guardiamarina en sus primeros años en la Royal Navy, hasta el punto de tallar sus iniciales en el mástil de la embarcación. La Surprise también es el barco que capitanea Russel Crowe en Master and Commander (2003), la adaptación cinematográfica de estos libros.

La fragata destaca por su rapidez, cuenta con 28 cañones y una “proa puntiaguda y de suaves líneas”. O’Brian se inspiró en una embarcación real, también llamada HMS Surprise, y también capturada a los franceses en 1796. Aunque en las novelas el apresamiento tiene que ser en una fecha anterior para que cuadre con la época en la que Aubrey era guardiamarina, un grado que corresponde a los oficiales más jóvenes.

A O’Brian también se le ha reconocido su habilidad literaria en esta serie de novelas, aunque tampoco hay que olvidar otras grandes sagas marítimas de ambientación similar como las de Alexander Kent o Cecil Scott Forester.

El Demeter, el que trajo el terror a Londres

06 Demeter Ana Juan

Se trata del barco que transportó al vampiro más célebre de la Historia desde el puerto búlgaro de Varna hasta las costas inglesas en Whitby, dando lugar a uno de los pasajes más destacados de Drácula (1935). Se trata del capítulo siete, cuando el capitán del navío narra la presencia de “algo” que va acabando con su tripulación a lo largo del trayecto.

Tal y como describe el periodista que escribe el artículo (que está pegado en el diario de Mina, tal y como dice la novela), se trata de una goleta de bandera rusa, que consigue entrar milagrosamente a puerto tras un fuerte temporal, que aparentemente es consecuencia de los poderes del vampiro. Según la edición anotada de Drácula (Akal, 2012), Bram Stoker se inspiró en el caso de la Dimetry, una embarcación real del mismo tipo que naufragó por causas climáticas.

La historia del Demeter y su tripulación ha sido objeto de escenas memorables en algunas adaptaciones cinematográficas de Drácula, como la de Francis Ford Coppola (1992) y el Nosferatu (1922) de Murnau. También se ha hablado mucho de un proyecto embrionario de largometraje, The Last Voyage of the Demeter, que se centraría en el terrible viaje, y que podría estar protagonizado por Viggo Mortensen y dirigido por Neil Marshall.

La popularidad de este pasaje también ha atraído la atención del mundo del cómic, con Bram Stroker’s Death Ship (2010) y el relato ilustrado Demeter (2007) de Ana Juan.

El Faraón, desencadenante de una gran venganza

09 caratula Conde de Montecristo 1975

El Faraón es el bergantín que propicia una de las mejores historias de traición y venganza de la literatura universal: El conde Montecristo (1844) de Alejandro Dumas. Al comienzo de la novela este barco llega al puerto de Marsella proveniente de la ciudad turca de Esmirna. Su capitán ha fallecido en el viaje, y el armador Morrel le ofrece el puesto al que es el primer oficial, el joven Edmundo Dantés, lo que despierta la envidia de Danglars, otro miembro de la tripulación que también aspira a ese cargo.

Danglars urde una falsa acusación contra el protagonista de ser simpatizante de Napoleón Bonaparte, desterrado pero aún una amenaza en el horizonte para Luis XVIII. Para lograr sus fines, el envidioso oficial del Faraón también se apoya en los celos de Fernando, deseoso de conquistar a la prometida de Dantés.

08 Portada del Conde de Montecristo 1846

Para fundamentar la denuncia, Danglars aprovecha una escala del Faraón en la isla de Elba donde está exiliado Napoleón. Dantés no la hizo por simpatía con el emperador francés, sino para cumplir con la última voluntad del capitán del navío.

El Faraón vuelve a aparecer más adelante en la novela, cuando Dantés ha asumido la identidad del conde de Montecristo y muestra su generosidad con Morrel al ayudarle cuando pierde el barco por deudas, y le construye uno nuevo para evitar un trágico desenlace.

El Patna, uno de los referentes de Joseph Conrad

11 Portada de Lord Jim

Se trata de un vapor “tan viejo como las colinas [y] esbelto como un galgo”, pieza clave en el argumento de la novela Lord Jim (1900) de Joseph Conrad. El barco sufre un naufragio mientras transporta peregrinos musulmanes hacia la Meca, y la tragedia sirve para poner de manifiesto uno de los temas recurrentes en la obra de este autor: la lucha incesante del ser humano contra su destino.

Cuesta destacar un único barco entre los relatos de Conrad, al fin y al cabo es uno de los principales referentes de la literatura relacionada con el mar de todos los tiempos. Por ejemplo, también merecen una mención especial el mercante Narcissus donde se sitúa la acción de El negro del Narcissus (1897), o el bergantín Nellie donde se inicia el relato de Marlow en El corazón de las tinieblas (1902).

La maestría de Conrad para describir estos pasajes marítimos proviene de su experiencia personal. Antes de ser escritor, estuvo casi veinte años sirviendo como marino mercante, primero en Francia y luego en Gran Bretaña. En estos años también aprovechó para perfeccionar su inglés, ya que Conrad era polaco.

Estas experiencias también le sirvieron para incorporar a personajes y barcos para sus obras. Por ejemplo, el capitán Ellis de La línea de la sombra (1917) o la experiencia del escritor trabajando tres años en un vapor de una compañía belga en el Congo que le sirvió para El corazón de las tinieblas.

La Hispaniola, rumbo a la aventura bajo la bandera pirata

10 La Hispaniola

Antes de que Jack Sparrow se pusiera al timón de la Perla Negra, o el Capitán Garfio comandara el Jolly Roger, estuvo la Hispaniola. Se trata de la goleta que aparece en La isla del tesoro (1883) de Robert Louis Stevenson, la novela que estableció los códigos propios de las aventuras con piratas: mapas que llevan a viejos cofres repletos de doblones, filibusteros con pata de palo y loro en el hombro, motines…

Stevenson da pocos detalles técnicos sobre el barco, y se centra más en la navegación. Pero en las páginas de la novela podemos hacernos una idea de cómo es La Hispaniola: “no podéis imaginar una más preciosa goleta, un niño podía gobernarla”. También se dice que desplaza unas doscientas toneladas y responde bien a los temporales. En definitiva, un barco rápido, propio del que utilizarían los piratas para perseguir a sus presas y escapar de sus perseguidores.

Pero más allá de detalles técnicos sobre el barco, La Hispaniola es recordada porque se convierte en un miembro más del grupo de piratas que buscan el tesoro del capitán Flint. El cine y la televisión han sido un terreno abonado para esta historia que ha contado con decenas y decenas de adaptaciones, la primera en 1918. La obra de Stevenson también tiene una precuela, la reciente serie Black Sails (2014) centrada en el capitán Flint.

El Nautilus, idealismo bajo las aguas

07 Ilustración del Nautilus 1869

Seguramente el Nautilus es una las naves mejor descritas en la literatura, consecuencia del estilo de escritura de Julio Verne, a quien le gustaba dar detalles técnicos y científicos de todo aquello que aparecía en sus novelas. Una muestra es la conversación entre el Capitán Nemo y el profesor Aronnax en el capítulo XIII de la primera parte de Veinte mil leguas de viaje submarino (1869).

Según Verne, el sumergible mide unos 70 metros de eslora y 8 metros de manga. Tiene la forma de un cigarro alargado con los extremos cónicos, y tiene un casco doble. También se indica que está impulsado por la electricidad que generan unas baterías de mercurio y sodio.

La vida del Nautilus va más allá de Veinte mil leguas de viaje submarino, vuelve a aparecer en La isla misteriosa (1874) junto al propio Nemo. Ya no acechan por los mares del mundo, sino que están escondidos en una gruta, después de haber perdido a su tripulación. Lo diseñó y lo construyó el propio Nemo, quien lo define como un órgano de su propio cuerpo. Es su herramienta para llevar a cabo sus sueños de justicia para los desvalidos de la sociedad.

Nemo y el Nautilus se han convertido en dos iconos de la cultura pop, aparecen en películas, cómics y videojuegos que van más allá de las puras adaptaciones de los textos de Verne. Por ejemplo, destacan los volúmenes de Alan Moore de The League of the Extraordinary Gentlemen (2002-), y su no tan genial adaptación cinematográfica.

El Pequod, alma gemela del capitán Ahab

12 portada Moby Dick

El célebre buque ballenero de Moby Dick (1851) es sin duda el barco más icónico de la literatura. Al fin y al cabo, la novela es considerada un clásico universal. El barco no es un mero escenario, y se gana el derecho de ser considerado uno de los pilares de esta narración, junto al temible cachalote blanco y al obsesivo Ahab.

Tal y como describe Herman Melville en la novela, el nombre de la nave proviene de una tribu de indios de Massachussets. También dice que tiene un aspecto venerable debido a las marcas de “temporales y calmas” que han dejado marcas en su casco, en especial en sus mástiles. En uno de ellos, Ahab clavará un doblón de oro que será para el primero que aviste al temible cachalote.

El Pequod y Ahab son un reflejo el uno del otro. La descripción del barco también nos indica que es un veterano de las largas travesías oceánicas persiguiendo a los grandes cetáceos. Al igual que el fanático marinero, tiene marcas de estos encuentros, y las partes perdidas (la pierna, en el caso del capitán, y secciones del casco, en el del navío) han sido respuestas con huesos de ballenas.

Recientemente, el cine nos ha recordado que el Pequod es un reflejo de una historia real, En el corazón del mar (2015) se narra cómo un cachalote hundió al Essex en aguas del Pacífico en 1820, y las duras condiciones que tuvieron que afrontar los supervivientes. Melville se inspiró en estos hechos, así como en su propia experiencia como marinero en dos balleneros. A su vez el film es una adaptación del libro homónimo de Nathaniel Philbrick publicado en el año 2000.

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