‘Badland’ – La aventura de las pelotas negras

Badland es una aventura atmosférica, siniestra y para todos los públicos. Es un videojuego sencillo de manejar, pero que a pesar de su estreno en formato flash conserva toda el delicioso aire alienígena que lo convirtió en un éxito en otros formatos. Ahora con mecánica de endless running, Badland está ya en los navegadores de medio mundo.

Acostumbrados a la chicharra pixelada de rigor, cuesta acostumbrarse a los delicados diseños claroscuros de Badland (que puedes jugar aquí) ,al delicioso personaje protagonista (y sus múltiples clones) y al inquietante trabajo que Frogmind hizo diseñando los escenarios y esa especie de conejos gigantes de ojos de fuego que contemplan las penurias del héroe sin moverse ni un centímetro. Con ritmo de endless running (aunque en anteriores encarnaciones, como en iOS, donde se convirtió en un superventas en su primera semana a la venta, se podía controlar la dirección del héroe), Badland se maneja solo con un botón del ratón, que hace que nuestra bola peluda con alas (y ojos) se eleve levemente en el aire y avance un tanto. A partir de ahí, a superar niveles y a superar días.

A lo largo de su trayecto, nuestro heroico Fuzzy encontrará trampas que le irán dificultando el viaje. Desde bombas que le lanzan de un lado a otro de la pantalla a trampillas que le atrapan y enormes rocas que, cual Indiana Jones en penumbra, le obligan a acelerar el paso (o lo que sea) para salir indemne. Para facilitarle las cosas tiene a su disposición los inevitables power-ups quedisparan su velocidad o aumentan y reducen su tamaño, lo que le permite o bien mover plataformas pesadas o bien escabullirse por zonas diminutas. Aunque el más interesante de todo es el que convierte a Fuzzy en un rebaño de clones que le siguen ciegamente. Le servirán para solventar algunos puzles sencillos cuando, por ejemplo, tenga que dividir sus acciones en dos rutas, una que posibilita los cambios de tamaño y otra que se abre paso hacia la libertad. O para esquivar los letales lásers que hay en niveles más avanzados.

En resumen, toda una aventura en otro planeta en la que conviene no dejarse engañar por el achuchable (aunque inquietante) aspecto de su protagonista. Solo los más duros sobreviven.

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