Beats ‘al dente’: ¿por qué lo llaman retrowave cuando quieren decir spaghetti-disco?

Cantar dejó de ser tendencia en los insondables meandros del pop de vanguardia hecho con sintetizadores que anega las plataformas de streaming. Por eso este informe sobre retrowave (nostalgia de los ochenta con sensibilidad del siglo XXI) quiere incidir en una práctica, si no en vías de extinción, sí en franca desventaja actualmente. Hay que reivindicar el derecho a tararear, por muy estúpida que sea la letra. Synthpop e italo-disco de última generación con madera de hit a la vieja usanza. Canciones para revivir un mundo plagado de luces de neón, coches de lujo y playas exclusivas.

Las leyes no escritas dentro del espectro de la música electrónica con marcado carácter nostálgico de los últimos tiempos hablan del predominio de las piezas instrumentales en detrimento de las que optan por agregar una melodía de voz y acompañarla además de una letra más o menos inteligible. En géneros como el vaporwave o el synthwave la ausencia de temas vocales es abrumadora y popes del último italo-disco como los griegos Evanton llevan esta filosofía a rajatabla; un tema aparte, dentro del revival de este último género, son las ingentes producciones de sellos como Beach Club Records que –aquí sí, apostando por la dicción- apuestan por la vertiente más romántica, engolada y definitivamente anacrónica del asunto.




Pero siempre hay un resquicio para la facción más pop dentro de la cosa electro y para ello la tendencia –paradójicamente- es evolucionar hasta el retrowave: añoranza por series como Miami Vice, por películas juveniles de la era dorada del VHS, por Gameboy y Nintendo, por aquella rabiosa radiofórmula que compartía banda sonora con los primeros pasos de la MTV, por el fantaterror y, en general, por todo lo que nos hace retornar a la década de la definitiva expansión del consumismo, de la receta neoliberal más salvaje y del brillo metálico entre ritmos sintéticos, sincopados y desprejuiciados –cuando no directamente horteras y cursis-. El retrowave, que también basa mayormente su catálogo en instrumentales, poco a poco va liberando su potencial para el hit veraniego y la recuperación del italiano y el inglés más o menos macarrónico como idiomas universales del Asunto: una avanzadilla del nuevo spaghetti disco.

A continuación, algunas de las piezas más destacadas de este nuevo repunte vocal en lo que llevamos de década. Y para acompañar, a modo de sugerencia, algunas canciones de la década de los ochenta que comparten con este muestreo actual inspiraciones, influjos, ritmos o meros aires.

Futurecop! feat. Cavaliers of Fun – Venice Beach (2010) vs. Frank Paul & The Flames – She’s Got The Power (1986)

El dúo británico Futurecop! es uno de los pioneros más constantes y longevos de la penúltima synthwave. En su primer álbum –publicado originalmente solo en Japón- se aliaron (entre otros) con el trío portugués Cavaliers of Fun, una de las formaciones más interesantes del nu-disco continental. El resultado fue una rodaja de espíritu playero absolutamente irresistible y refrescante, en la línea del pop más comercial de la segunda mitad de los ochenta.

Tras este grupo fantasma estuvo como cabeza pensante el teclista Claudio Corradini autor, entre otros, del clásico del 86 Robin Hood de William King o de alguna pieza tardochentera de Righeira. She’s Got The Power transmite las mismas sensaciones veraniegas, burbujeantes y post-new wave que Venice Beach, convirtiéndose las dos complejo vitamínico ideal para soportar con el mejor ánimo posible los rigores de la próxima canícula.

Pio D’Orco – Amico Frocio (2012) vs. Dance Club – Papaya (1984)

Enigmático alias tras el que se esconde un tipo iconoclasta y subversivo hasta la médula. Su pieza más italo es este Amico Frocio que nos traslada directamente a la era dorada del breakdance, con una predisposición diametralmente underground y sin olvidarse del vocoder de rigor.

Proyecto paralelo de Camaro’s Gang –perpetradores de hits ultra-cheesy como Fuerza Major o Companero-, la única canción conocida de Dance Club tira de rap, ritmos bboying y estribillo descerebrado pero infeccioso. Estéticamente proto-hipsters, seguramente hoy serían muchísimo más comprendidos como aspiración trendy.

Vincenzo Salvia feat. Chrissy Valentine – Summer Love (2013) vs Marc Flores – Magic Moment (Do It! Do It!) (1985)

El potentino Vincenzo Salvia es uno de los más prolíficos e inquietos estandartes del retrowave o nuevo italo disco. Además de este impoluto, pertinaz y trepidante hit con la voz estelar de Chrissy Valentine, el amigo Vincenzo –que, cómo no, también suele tirar más por lo instrumental- viene trufando de vez en cuando su discografía con auténticas gemas del mejor spaghetti-disco vocal: ahí están Domenica (con Giusi Telesca), Lungomare (con Abobo, del que hablaremos más tarde) o, sobre todo, Le strade di Cortina, interpretada por la celebrity pop-rock Giorgio Danke, esta última una de las dos destacadas del recopilatorio navideño Sole, whisky e sei in compilation de 2016.

Como en el caso de Summer Love, Magic Moment apuesta por sintes higiénicos y por una utilización similar de arabescos rematadamente italo. Este rompepistas de culto fue compuesto por Luigi Fedele, autor de uno de los clásicos más inexpugnables del género: el Day dream de L.A. Messina.

FM Attack feat. Kristine – Magic (2013) vs Clio – Faces (1985)

Canción incluida en la obra maestra de este dúo canadiense –Deja Vu-, Magic”está llamada a convertirse en uno de los himnos definitivos de esta década, supurando elegancia a la vieja usanza. Interpretada por la ateniense Kristine –una de las musas del último AOR cibernético-, destaca por su minimalismo y construcción, especialmente pegadizos.

El Faces de Clio siempre ha tenido la virtud de entusiasmar tanto los fans del primer y más purista italo como a los seguidores de la versión más especulativa de dicha corriente, esa que ambicionaba asaltar a toda costa las listas de éxito. Gracias a su voz abstraída, a su perfección estructural y a sus sintes obsesivamente diamantinos se ha acabado convirtiendo en una pieza inexcusable de cualquier recopilatorio idiosincrático que se precie. No se olviden de Eyes, el otro pepinazo de su escueta discografía.

Nouvelle Phénomène – Au fond de mon coeur (2013) vs. Gim-Mix feat. Danielle Deneuve – Le Parisien (1983)

Es un hecho que el eurodisco o el tecno-pop ‘a la francesa’ rozaron tangencialmente las inmediaciones del italo-disco durante la década de los ochenta: ahí están los ejemplos de Bandolero con su Paris latino o Muriel Dacq con Tropique. Para rememorar semejante mestizaje nada mejor que viajar a la inesperada Hungría para deleitarnos con un synthpop enigmático no exento de fuste pizpireto que lo entronca con el retrowave. Nouvelle Phénomène son los responsables de un único álbum, Glory of Romance, que se revela además como uno de los trabajos más completos y consistentes el penúltimo pop electrónico.

Danielle Deneuve no era francesa sino danesa (nombre real: Dorte Kristensen), al igual que Gim-Mix, tras el que se escondía Steen Gjerulff. A su Le Parisien no solo le dieron un barniz frío y centroeuropeo –que lo entronca con la pulsión de Nouvelle Phénomène- sino el equívoco acento francés con el que terminar de proporcionarle el añorado toque bohemio y hasta canallesco –Gainsbourg en el recuerdo-.

Cristalli Liquidi – Incubo Assoluto (2014) vs. L. A. Messina – Day Dream (1983)

Actualmente el proyecto estrella de Bottin, productor y músico que le hace a casi todo: house, nu-disco, italo, breakbeat, future-funkCristalli Liquidi es, hoy por hoy, su grupo más mimado: desde 2012 ha venido entregando casi todos los años una muestra normalmente en formato versión incluyendo, entre otras, una sorprendente lectura del “You Wanted A Hit” de LCD Soundsystem“Volevi una hit”, que supera ampliamente la original de Murphy– o este “Incubo Assoluto” de los pop-rockeros Stadio, combo triunfante en la década de los ochenta. Todos estos sencillos previos, junto con nuevas composiciones, fueron reunidas hace pocos meses en “Cristalli Liquidi” (2017) un álbum fascinante: minimalista, sofisticado, nuevaolero y divertido a partes iguales, incluyendo joyas inéditas como “Assolvi Lei”, que parece compuesta por el simpar Franco Battiato, o contando con colaboradores insignes como Alexander Robotnik.

Carmelo Messina comenzó componiendo a principios de los ochenta para artistas de contrastada trayectoria como Giovanna o Alexandra. Poco después empieza a probar suerte en el incipiente italo-disco, firmando uno de los clásicos románticos y relamidos de aquel momento e imitado hasta la saciedad (sin llegar a igualarlo) por la última generación italo de Europa del Este –auténtico reducto militante actual- o por la ristra de protegidos de la escudería Beach Club.

Vince Riviera – Club Mirage (2015) vs. Cube – Concert Boy (1983)

Con una portada que se adelanta al menos un año a la estética del episodio de San Junipero de Black Mirror, el sueco Riviera se marcó un medio tiempo nocturno e irresistible que parece hecho para sonar en exclusiva en el testarossa de Sonny Crockett. Chillwave calentorro y distinguido ideal para las primeras copas…

Entre Superdetective en Hollywood y el Steppin’ Out de Joe Jackson se sitúa esta tonada new-wave (facción electro) de ritmo incansable que facturó este trío anglo-italiano para mayor gloria de Can Can In The Garden, su único y prestigioso álbum entre las huestes más tecno-ochenteras.

Tom Garrow & The Calzonis – Pizzeria Giovanni (2015) vs. Avenida 29 – It’s Pizza Time (1986)

No podía faltar el guiño gastronómico en esta oda al sarcasmo más explícito. Anecdótica broma del alemán Thomas Fritsch –que se suele poner más serio en el resto de su obra- entendemos a costa de su establecimiento favorito (desgraciadamente no controlamos el alemán). Contundente italo de acento algo rudo con un estribillo del que no podrás despegarte en mucho tiempo.

En la onda del sophisti-pop de principios de los ochenta (Dislocation Dance a la cabeza) está esta gema italo-funk licenciada por Thick Record, sello subsidiario del prestigioso Il Discoto. ¿Intrascendente?: de eso se trata(ba).

Abobo – Sole, whisky e sei in pole position (2016) vs. San Giovanni Bassista – Summer Sweat (1985)

Sole, whisky e sei in pole position forma parte de uno de los diálogos más memorables de la película Vacanze di Natale de Carlo Vanzina en 1983. Tal es el culto que tiene esta comedia entre el público italiano de todas las edades que ha inspirado hace poco más de un año el mini-album Sole, Whisky e sei in Compilation, editado por el sello retrowave Sunlover Records, con la participación de gente como Abobo, Andy Fox, Vincenzo Salvia, Daria Danatelli o Giorgio Danke. La de Abobo –un personaje que suele escorarse normalmente más hacia el nu-disco y el funk sofisticado- remite a los primeros tiempos del italo-wave de principios de los ochenta, a su sencillez instrumental y a su melodía cabal, todo ello con un ligerísimo remanente breakdance.

Esta bizarría de San Giovanni Bassista –acorde con la desfachatez de Sole, whisky– cuenta con la participación al micrófono de Regina Coeli, que consuma una mezcla entre inglés imposible y castellano delirante que solo puede hacer las delicias de los que se alistan en la ironía pop más recalcitrante. Escrita ni más ni menos que por Maurizio Dami (aka Alexander Robotnik). La banda sonora para el verano más surrealista.

Robert Parker feat. Miss K – ’85 Again (2016) vs. Art of Love – Looking Through The Night (1983)

El título de la canción y la letra (Play the tape, make me feel like I’m home) dejan a las claras su intrínseca convicción revisionista: días de radiocassette y películas de instituto o de terror de serie B. El sueco Robert Parker es otro de los valores en alza en el ámbito synthwave, gracias a una discografía muy sólida y prolífica.

En paralelo a su más reconocida (y sobrevalorada) actividad como miembros de Mr. Flagio, Flavio Vidulich y Giorgio Bacco produjeron esta joya midtempo con loables añadidos de saxo y ritmo perseverante.

Saffari feat. Carolina Ross – Bodytalk (2016) vs. Anneclaire – I Want (1986)

Desde que en 1986 MC Miker G & DJ Sven publicaran la canción Holiday Rap, basándose en el éxito planetario de Madonna, los dos inconfundibles acordes de sintes de Holiday se han colado en el imaginario pop hasta lo más profundo, llegando al retrowave a través de esta particular relectura del mexicano Saffari a ritmo de sintonía de programa de aerobic –de ahí, posiblemente, el título- y algo de autotune. Hi-Energy breve y refrigerante.

Si Louise Veronica Ciccone hubiera tenido su particular Iglesia Madonniana en los ochenta, una de sus sacerdotisas más ejemplares habría sido la italiana Leonie Gane (también conocida en los tiempos históricos del italo como Flo Astaire hasta reciclarse en el eurobeat ya en los noventa como Sasha). Gane, con el nombre artístico de Anneclaire llegó a la cima de nuestros corazones con este I Want, pero también con All Summer Night: al rico funk-dance.

Peter Zimmermann feat. OsCar – Luv Like Fire (Luv in 1979) (2016) vs. Digital Emotion – Go Go Yellow Screen (1983)

Homenaje explícito al trío femenino holandés de discomusic Luv, aquí con la veronesa OsCar al frente, en una pieza impecable melódicamente que hará las delicias de los fans del primer eurodisco. El alemán Peter Zimmermann es otro valor synth en alza, y uno de los más talentosos, habida cuenta de maravillas como esta.

Desde Alemania con amor… y fulgor space-disco (¡esos disparos láser!). Pizzicatos incombustibles, aroma del sintonía de vuelta ciclista y reparto de tareas vocales chico-chica para ir creciendo progresivamente.

San Diego – D I O (2017) vs. Canton – Sonnambulismo (1984)

La penúltima revelación italo-pop-wave es Diego De Gregorio, bregado inicialmente en el rap heterodoxo que ha tenido la feliz idea de reciclarse con el sobrenombre de San Diego en las bondades del pop sintético, irónico y audaz. Su primer álbum, Disco, solo depara gratas sorpresas, dominadas por un fino instinto melódico que le acerca tanto a Savage (V U E L I N G) como a El Guincho (P A P E R O P O L I, A G O S T O), a Domenico Modugno (C A M P I O N E S S A), al hi-energy de Michael Fortunati (M E T E O) o hasta a Pino D’Angio (C O N C H I G L I E, en colaboración con el humorista Lo Sgargabonzi). La sombra de Francesco Gabbani (el de Occidentali’s Karma), afortunadamente, empieza a ser alargada. Uno de los discos –así, en general- de 2017.

Hablando de participantes en el Festival de San Remo (como Gabbani), aquí tenemos a los cuartos en la edición del 84. No es más que canción melódica italiana adaptada a (aquel)los tiempos. Canton luego tenían una vena más electrónica y heroica que les emparentaba con los afectadísimos Alphaville.

Enne – San Junipero (2017) vs. Casanova – Tutti Quanti (1985)

Si San Diego es la penúltima, Enne es la última sensación retrowave. Con solo dos canciones se ha encaramado a la primera línea del género. San Junipero, huelga decirlo, honra musical y estéticamente (ahí está la cazadora con el logo que luce nuestro protagonista en los clips) al más celebrado de los episodios de la tercera temporada de la serie Black Mirror: otra vuelta de tuerca a la añoranza del futuro. Al centro di una guerra es casi mejor, por lo que las previsiones para el presente inmediato de  Nicola Togni no pueden ser más esperanzadoras. Y que no falte la estética de videojuego retro para terminar de cuadrar el círculo.

Uno de los precedentes de Togni en el tono cáustico-chulesco a la hora de cantar -mascletá de sintes incluida- podemos encontrarlo en este relato-celebración de amor fou ejecutado por los efímeros Casanova, puro italo independiente orientado al público paninaro de mediados de los ochenta.

Ksmtk feat. Madelyn Darling – Reborn (2018) vs. Alba – Only Music Survives (1985)

Synthpop recién sacado del horno en la onda de Sally Shapiro o Roosevelt. La vertiente más ‘dream’ del último retrowave, sobre todo en lo que respecta a la parte vocal. El alemán Dmitri Voronianski, alias Kosmetism, le da cosa mala en otras canciones al vocoder –su conexión con el italo más primigenio- y, en general, a los ambientes más lánguidos y oscuros del alma artificial. En Reborn se hace acompañar de la angelina Madelyn Darling, que por separado ahonda en los ambientes vaporosos de esta colaboración. Mediáticos como Chvrches, que al lado de esto suenan a pachanga para hipsters terminales.

Insospechadamente, lo más dream-pop que parieron en Italia hace treinta años viene de este Only music survives a cargo de la vedette y presentadora Alba Parietti. Compuesta por la primera Valerie Dore (Dora Carofiglio), este one-hit wonder se beneficia de las consabidas limitaciones vocales de la Parietti para darle aún más un efecto ensoñador y distante.

BONUS TRACK:
T a s s o n y – Summer Hit (2017)

La colaboración entre el veneciano Davide Glerean y el ruso Zabuba Nevresky (de padre ruso y madre italiana) es difícilmente equiparable a algo actual o vintage, porque lo que propone es uno de los últimos mestizajes que quedaba por tantear: unir el city pop y el chiptune japoneses con el spaghetti disco. Dicho de otro modo: el cruce perfecto entre Mariya Takeuchi, YMCK y Clara Moroni. El experimento se salda con buenísima nota a la hora de unir tamañas sensibilidades porque sabe respetar con naturalidad y en todo momento el espacio de ambas: aquí hay un filón por explotar, queridos tecno-kids.

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