‘Begiragons’: el despertar de los ‘game shows’ japoneses

Para la mayoríade los espectadores, hablar de concursos televisivos japoneses es hablar de humillaciones que rozan la fantasía erótica y pruebas físicas tachadas casi de ilegales en países con menos sentido del humor. Para Ken Sekine, alias Megwin, el canal de YouTube BEGIRAGONS se ha convertido en la vía perfecta para demostrar que no todos los japoneses están (tan) locos.

La barrera que separa el mundo real de lo que ocurre dentro de los concursos de juegos japoneses se ha hecho más fuerte con el paso de los años. Japón hace suyo todo lo que toca. Le imprime la etiqueta “japonés” a cualquier manifestación de la cultura popular. Existen, por un lado, los programas de juegos del mundo occidental, género nacido por herencia de ciertos programas lúdicos radiofónicos de principios de siglo, siendo el Spelling Bee de la BBC (1938) uno de los primeros exponentes televisivos; y los programas de juegos japoneses, muy en las antípodas, por otro. Únicos, seductores, extravagantes, perversos por momentos e incomprensibles para la mayoría de los mortales, los concursos de juegos nipones moldean las pesadillas que otros creadores de juegos tan solo se atreven a soñar.

https://www.youtube.com/watch?v=rktwodxJce8

¿Pero a dónde van a parar semejantes stravaganzzas? ¿En qué grado nos afectan las locas invenciones de la cultura asiática en general y la japonesa en particular? En más bien nada. Si nos fijamos en la historia de nuestra televisión, al margen del moderado éxito de Takeshi’s Castle (1986-1990; Humor amarillo en español), no hay mucho rastro de formatos televisivos japoneses en España. Con todo, Takeshi’s Castle no era más que una versión infantil y desinhibida (y, qué demonios, mil veces más brillante e ingeniosa) de El Grand Prix del verano de Europroducciones (1995-2005). No era, ni de lejos, Japón en todo su esplendor. No nos sorprende, por tanto, que la gente no prestase atención al hecho de que el villano del programa fuese Takeshi Kitano (no creo que nadie aquí supiese quién era), ni que gran parte del éxito se debiese a la divertida localización patria de Juan Herrera Salazar y Miguel Ángel Coll, localización sin la cual el programa habría pasado sin pena ni gloria por España.

Pensando en la historia de la televisión japonesa en nuestro país, me planteo la primera de las cuestiones que tengo la suerte de realizar a los miembros de MEGWIN TV, compañía que desde 2011 produce concursos de juegos nipones para YouTube. Amanda, encargada de abrir la productora al mercado internacional, me recuerda que los japoneses han crecido con este tipo de concursos en sus hogares. No hay nada impostado o consciente en el planteamiento de los contenidos de MEGWIN TV: tan solo una vía de escape a lo que de forma natural los japoneses aman y consumen.

¿Qué tiene de especial MEGWIN TV y por qué BEGIRAGONS, su última creación, no es otro canal más de YouTube? Para empezar, porque sus creadores, Ken Sekine, alias Megwin, y Bandy, productor/director/editor/diseñador de los juegos y desafíos del canal, proceden del mundo de la producción audiovisual, y eso se nota en el acabado de sus vídeos. Hay guion. Hay posproducción. Hay realización. Hay ritmo. Hay conflicto. Hay estructura. Hay lo que no hay en miles de canales de humoristas de todo el mundo. BEGIRAGONS es, simplemente, la adaptación a Internet de un género consolidado, con los riesgos y desafíos que este trasvase conlleva: escasez de patrocinadores y dificultad para mantener un ritmo alto de contenidos semanales. Con apenas treinta minutos de vídeo a la semana, BEGIRAGONS está luchando por hacerse un hueco en la pequeña comunidad de YouTubers japoneses.

Pero si bien su base financiera y comercial está en Tokio, en concreto en un antiguo caserón desde donde dirigen y coordinan la empresa, desde un principio quisieron alejarse del resto de YouTubers japoneses apuntando a Occidente como audiencia para sus vídeos. El origen de BEGIRAGONS se remonta a antes de la era YouTube, cuando Ken Sekine, aprovechando el tiempo libre que le permitían sus trabajos a tiempo parcial, comenzó a probar suerte con eso de la comedia subiendo vídeos a su página web personal. No es hasta 2011 que funda su propia productora, MEGWIN TV, y ya rodeado de un grupo de amigos y profesionales, inicia un ritmo de producción que aspira a hacerle la competencia a los pocos YouTubers japoneses que se ganan la vida con esto.

Resulta llamativo enterarse del verdadero germen de BEGIRAGONS, este canal que desde febrero de 2014 emite series de desafíos y juegos ambientados en las calles de Tokio con sus creadores, Megwin, Bandy y otros colegas del mundillo, como protagonistas. “En 2013 estuvimos tres meses en Los Ángeles para que el equipo pudiese aprender inglés y hacerse amigo de YouTubers norteamericanos (…) La mayoría de aquellos vídeos tuvieron una recepción tibia, excepto una serie titulada Hamburger Game (el juego de la hamburguesa), donde los chicos tenían que comer en diez franquicias de hamburguesería de Los Ángeles. Esto llamó la atención de Gus de Rooster Teeth, quien habló de nosotros en su podcast, y entonces fue cuando despegamos”, me comenta Amanda. Parece que, después de todo, sí que nos mola eso de ver cómo otros someten su cuerpo a desafíos físicos y digestivos.

Megwin y los suyos toman nota del experimento. A partir de entonces, deciden ponerse a diseñar series de juegos con reglas que van desde mantenerse despierto durante 100 horas hasta hacer una maratón por diez cadenas de sushi japonesas, adaptación del Hamburger Game que lo había petado un año antes. La clave, como siempre, está en el cuidado montaje, en el atractivo de la cultura japonesa, en la personalidad del carismático Megwin y en los subtítulos en inglés que permiten llegar a fans de todo el mundo.

Sin embargo, la creatividad de los juegos diseñados por Bandy está por explotar. No es hasta la llegada de Tokyo Train Game que BEGIRAGONS se consolida como el referente “para todos los públicos” de un género oscuro, incomprensible e inaprehensible desde el hemisferio occidental del planeta. Tokyo Train Game combina trenes y juegos de mesa. Aúna excentricidad y cordura, desparrame y sensatez a la hora de diseñar un juego desafiante y divertido de ver como espectador. Las reglas, muy sencillas: Megwin, ataviado como un operador ferroviario, debe recorrer las 17 estaciones de la línea Keio Inokashira de Tokio empleando métodos de transporte escogidos al azar. Un juego de la oca por las calles de la capital japonesa que deriva en arrastrarse como un soldado a plena luz del día durante varios kilómetros o hacer autostop vestido de colegiala para moverse hasta la siguiente estación del itinerario. Tokyo Train Game da en el clavo: el carisma de Megwin combinado con series periódicas de desafíos a modo de juegos de tablero elevan al cuadrado las reproducciones del canal.

A partir de ahí, podemos encontrar maravillas como Gacha Bike!: Toy Capsule Highway Adventure, un juego donde Megwin debe viajar desde Tokio hasta Osaka montado en un ciclomotor con una máquina de gachapon acoplada; esta contiene instrucciones que el protagonista ha de cumplir cada hora (desde repostar gasolina hasta parar para comer). O Bar Hopping Game, una prueba clásica de beber con unas reglas bastante peculiares: ir de bar en bar pidiendo bebidas alcohólicas hasta completar una tabla de cinco aperitivos (piensen que, como en ciertas ciudades españolas, con cada caña te ponen la tapa del día; la gracia consiste en no saber cuál). Cuando pregunto a Amanda por la fuente de inspiración de estos juegos, la respuesta es del todo inesperada: “Bandy encuentra su mayor fuente de inspiración en Amazon y Google Imágenes. A lo mejor tiene una leve idea para un juego y entonces investiga a ver qué hay ahí fuera. Así es como empieza a irse por las ramas para al final dar con el concepto de juego definitivo.

La prueba de que el éxito del canal depende en gran parte de la idoneidad de Megwin como conejillo de indias de los juegos ideados por Bandy se encuentra en una reciente competición interna. De lunes a viernes, un desafío protagonizado por distintos rostros (amigos y youtubers invitados, algunos norteamericanos) se subía al canal. Al acabar las cinco series, los suscriptores pudieron votar por sus favoritos. El resultado confirmó lo que todos sospechaban y temían: los fans preferían los juegos en los que Megwin sufría la ira de Bandy. Hiroshima Train Game, revisión mejorada de aquel exitoso Tokyo Train Game, se aupó con diferencia hasta el primer puesto. Como curiosidad, el desafío protagonizado por los norteamericanos fue el menos votado. ¿Qué tienen los japoneses que los convierte en los sujetos de experimento ideales para este tipo de juegos? No lo sabemos, pero para Megwin y su equipo supone un problema: “Desde el principio queríamos que BEGIRAGONS fuese un canal con muchos rostros diferentes. La mayoría de nuestros juegos son un desafío físico, ¡así que sería un poco cruel usar siempre a las mismas personas!”, me confiesa Amanda.

No hay duda, sin embargo, de que el mayor desafío al que se enfrenta BEGIRAGONS es el de su propia supervivencia. Para Amanda, encontrar nuevos patrocinadores y ampliar la serie de desafíos que realizaron fuera de Japón, con Los Ángeles, Bangkok y Australia como sedes, son los objetivos principales del canal. “Por el momento, nuestro productor/director/editor/diseñador Bandy lo hace todo solo, así que nos encantaría conseguir algunos patrocinadores para poder contratar a otro editor y hacer más vídeos. Sería increíble llevar varias series al mismo tiempo”, comenta. Y aunque para 2016 MEGWIN TV tiene planeado abandonar por fin el viejo caserón y mover la sede a un lugar más espacioso y conveniente para una empresa, el futuro de un canal de YouTube que hace todo prácticamente por amor al arte pende, por desgracia, de un hilo. Nadie les quitará, eso sí, el honor de haber modernizado y divulgado entre las nuevas generaciones un formato a menudo demasiado japonés para este mundo.

begiragons3

 

¿Te ha gustado este artículo? Puedes colaborar con Canino en nuestro Patreon. Ayúdanos a seguir creciendo.

Publicidad