Benjamin Marra, autor de ‘Night Business’: “Prefiero que la gente odie mi trabajo a que deje indiferente”

Benjamin Marra se ha convertido en una de las voces más personales y originales del panorama americano independiente. Y lo ha hecho, paradojas, con una reinvención de los códigos del cómic y el cine de acción más trash. Marra concibe sus historias sin hacer concesiones de ningún tipo, ni a las normas narrativas ni al público. Autsaider, responsable de las estupendas ediciones españolas de las obras de Marra, acaba de publicar Night Business, un libro que recopila la primera serie que concibió el autor, y hemos hablado con él.

Gerardo Vilches (GV): Me gustaría preguntarte, para empezar, si crees que Night Business es tu trabajo más ambicioso.

Benjamin Marra (BM): Sí, diría que sí. Es el primer cómic que comencé. El primer número de la serie, que es el primer capítulo del libro, ni siquiera sabía cómo iba a acabar, así que imagínate el resto… No tenía planeado que acabara siendo algo tan grande, pero pasaron los años, fui haciendo más números y acabó creciendo mucho. Pero, inicialmente, solo quise hacer un cómic que funcionara como un portafolio que pudiera enseñar a los editores para que me contrataran como dibujante. Pero, al final, se convirtió en algo más personal, una forma de contar mis propias historias, más que la puerta para ser contratado en una gran editorial. Night Business podría ser mi obra más compleja y ambiciosa, sí, ya que me llevó diez años terminarla.




GV: En el libro pueden apreciarse ciertos cambios en tu estilo de dibujo; no sé si fue algo que estabas buscando, o fruto de una evolución normal en un trabajo de diez años.

BM: En los primeros cuatro años hice cuatro números; luego me tomé un descanso bastante largo, de seis años, en los que estuve pensando en cómo terminar la historia y haciendo otros libros para Fantagraphics o Autsaider. Pero sabía que tenía que terminar Night Business para pasar página. Supongo que cuando retomé el trabajo para terminar la historia, la única manera en la que fui capaz de mantener el interés en ella tras tanto tiempo fue practicar con diferentes estilos de dibujo, experimentar. Eso era más importante para mí que la consistencia visual del libro; la historia es la historia, y es lo que la gente va a recordar por lo que es. Pero necesitaba entretenerme a mí mismo y probar cosas nuevas, cambiar de pinceles, plumas o papel… ¿Estos cambios hacen mejor o peor el libro? No lo sé, pero no quiero preocuparme demasiado por ello.

GV: ¿Improvisabas mucho, o llegó un momento en el que planificaste el guion?

BM: No, al principio improvisaba mucho. Nunca había hecho un cómic antes y quería hacer uno desesperadamente. Fue un proceso de aprendizaje. Del número 1 al 4, tras terminar cada uno de ellos pensaba en qué iba a pasar a continuación, sin mucha planificación, pero después descubrí que tenía que ser más organizado y pensar en un final. Y luego se trataba de pensar en cómo alcanzaba ese final. Por ello tuve que sentarme a diseñar cada capítulo del 5 al 10, pensar en todas las escenas, secuenciar las páginas. Descubrí que así es más sencillo dotar a la historia de un ritmo concreto. Además, bueno, me daba cuenta de que si no me ponía serio y trabaja en el final aquello no iba a terminar nunca, porque podía seguir con la historia para siempre. Y no quería dejar nada sin resolver, ni un final abierto. En general, no me gustan, a menos que sea una historia en cuyo final se abra un mundo nuevo para los personajes. Necesito asegurarme, en todo caso, de que resuelvo todos los cabos sueltos antes de pasar ese nuevo mundo.

GV: Una cosa que me gusta mucho es que, de alguna forma, debajo de todas esas situaciones locas que pasan, es una historia clásica, con un antihéroe, la chica, los tipos malos, una venganza… ¿Es algo que hiciste a propósito, lo tenías claro desde el principio del proyecto?

BM: Supongo que es natural que mi trabajo gire en torno a una narrativa clásica… Para mí, los cómics tienen que ver con la narrativa, pero, sobre todo, con el dibujo. Me encanta dibujar. No soy un escritor especialmente dotado, como sí sucede con otros autores de cómic, así que no me gusta jugar con la narrativa, ni hablar de temas pesados… Ya sabes: sexo, violencia, venganza… cosas relacionadas con emociones básicas del ser humano. Se ve especialmente bien en Night Business: mi dibujo es ambicioso, pero siempre intento mantener la historia en un nivel simple y manejable, en un sentido muy clásico y tradicional.

GV: Otro punto interesante de tu trabajo es que tu estilo narrativo recuerda a los viejos comic-books, ese tipo de tebeos que la gente tiende a considerar incluso basura… ¿Estás intentando recuperar su espíritu con tu trabajo?

BM: No es necesariamente eso… Bueno, supongo que es intencionado en algún grado cuando mi editorial se llama Traditional Comics, porque no me gusta la mayor parte de las cosas que están sucediendo en el medio en los últimos años. No me emocionan, en general, los estilos de dibujo imperantes en los cómics mainstream de Marvel o DC. Odio sus dibujos [risas]. Lo que me inspira son los viejos cómics de EC, las tiras de prensa clásicas de Milton Caniff o Alex Toth… Y me atraen los autores actuales que se ven inspirados por todo ello: David Mazzucchelli, Klaus Janson, Tom Palmer… Son mi mayor inspiración hoy en día. Me encanta lo que hacen, y trabajan en un sentido muy tradicional dentro del arte del comic book. Todo viene, básicamente, de los años cincuenta, sesenta y setenta. Hay un montón de cómics de esa época, para mí es una fuente de inspiración inagotable. Por todo esto dibujo como lo hago: no es que piense que, necesariamente, los cómics tienen que tener ese aspecto, simplemente es la manera en la que me gusta dibujar.

GV: ¿Qué rol juega la violencia en tu trabajo?

BM: No lo sé… no estoy seguro. Para mí, la violencia es la forma en la que los seres humanos se tratan entre sí. Me fascina la violencia. Es parte de nuestra naturaleza, supongo, estará siempre presente. Al mismo tiempo, siento miedo hacia la violencia. La mayor parte de la población del planeta se enfrentan a ella diariamente. Yo tengo la suerte de que no lo hago, pero todo está lleno de violencia, cada segundo de nuestra existencia: la vemos en las noticias, en la calle. Y creo que la representación que hago de la violencia tiene que ver con mi miedo hacia la misma. Es un modo de controlarlo. Desde un punto de vista narrativo, puede que la violencia sea algo barata o naif por mi parte, pero la violencia es la motivación de los personajes. Intento explorar los instintos más básicos a un nivel muy elemental. También resulta un modo muy efectivo de añadir intensidad a una historia, e intento representar la violencia de un modo visceral y directo. Quiero que la gente la sienta, ya sabes.

GV: En relación con todo esto… en tu trabajo muestras no solo violencia, sino también muchas situaciones controvertidas y polémicas, que atañen a la comunidad negra, a las mujeres, etcétera. En mi opinión, la exageración con la que las tratas debería evitar cualquier acusación de racismo o misoginia, pero ¿has tenido algún problema de este tipo? ¿Ha habido gente que se haya sentido ofendida por tu trabajo?

BM: Sí, ha habido gente que ha criticado mi trabajo en esa línea, lo que creo que es perfectamente entendible [risas]. Cuando hago mis cómics siempre intento no reprimirme o autocensurarme, y no creo que pueda hacer eso sin entrar en terrenos peliagudos. Yo no me considero un gran narrador, soy muy básico y crudo, mis historias no son elegantes. Intento hacerlas tan locas e intensas como puedo, así que no puedo autocensurarme: necesito ir tan lejos como pueda con mi material. Pero entiendo totalmente cuando la gente no está de acuerdo con lo que hago; no le puedes gustar a todo el mundo. Prefiero que la gente odie mi trabajo a que la deje indiferente. No quiero dejar de explorar lugares a los que siento que tengo que ir por tener miedo de hacerlo: me sentiría creativamente incompleto si lo hiciera, solo por el hecho de que a alguien no vaya a gustarle. No puedes basar tus decisiones creativas en función de lo que puedan pensar algunas personas. Matarías lo que estás haciendo. Al menos esa ha sido mi filosofía durante estos años. Que haya gente que vaya a odiar lo que hago es parte del proceso.

GV: Para alguna gente, la ficción es literal, de forma que sienten que una obra tiene que contener valores positivos, ser inspiradora, o de otra forma pueden acusarte de las cosas horribles que hacen tus personajes. Pero tú no eres tus personajes…

BM: Sí, es cierto. Conozco a gente que tiene problemas para diferenciar la ficción de una historia de los hechos reales. Es curioso. No comparto esa visión, como artista: creo que la ficción es un modo de explorar ideas, y a veces exploras terrenos que no tienen que ver con los buenos sentimientos. Sería irresponsable y deshonesto suprimir o negar que existen otras cosas. Una vez que, como autor, escojo escribir historias sobre ello, para mí es importante no tener miedo de llegar hasta las últimas consecuencias.

GV: Has trabajado con Fantagraphics en El azote del terror: CAU. ¿Hay muchas diferencias entre trabajar con una editorial como esta o en tu propio sello, en términos narrativos?

BM: No, en absoluto. Fantagraphics me dejó hacer lo que quise. Igual que Autsaider, ellos quieren que haga cualquier cosa que se me ocurra, nunca me han pedido que cambie nada, lo cual es estupendo. Respetan mi visión. Y creo que, si hiciera algo y lo quisiera cambiar después, puede que no me publicaran más, por no tener las agallas de ser fiel a mi propia visión de las cosas.

GV: Comparado con Night Business, El azote del terror: CAU tiene un enfoque mucho más satírico. ¿Qué piensas, es algo que buscaras conscientemente?

BM: Sí, es cierto. En Night Business hay humor, pero es una aventura bastante directa, se trata de una explotation grindhouse. Mientras que El azote del terror: CAU es una especie de sátira de las películas de acción de los ochenta. Pero no creo que pensara, al principio, que iba a ser una sátira; simplemente pensé en hacer el mejor cómic que fuera capaz. No pensaba que fuera a resultar tan divertido como sátira, pero sí, creo que lo es.

GV: En El azote del terror: CAU me encanta cómo los personajes están siempre diciendo en voz alta lo que están haciendo, es muy divertido.

BM: [Risas] Sí, no es algo que tuviera pensado desde el principio, pero cuando lo introduje, se convirtió en parte del ADN de la historia. Se trataba de romper las reglas con las que se supone que hacemos cómics, que nos dicen que la imagen y el texto no deben ser redundantes, y mostrar información diferente. También tiene que ver con algunos cómics clásicos, ya sabes… Superman siempre estaba explicando lo que hacía. No sé por qué me resulta tan divertido escribir estos diálogos, pero me lo pasé muy bien, se convirtió en una especie de running gag. Me gusta romper las reglas narrativas para obtener efectos divertidos.

GV: Una última y típica pregunta: ¿estás trabajando en algún nuevo proyecto ahora mismo?

BM: Siempre. Estoy trabajando en muchos diferentes a la vez, algunos de los cuales son aún secretos. Pero, por ejemplo, estoy trabajando en una historia para la nueva Heavy Metal con el guionista Grant Morrison, es la segunda vez que trabajamos juntos y es muy emocionante. También estoy trabajando en varios cómics… siempre estoy metido en un montón de cosas, siempre ocupado… a veces demasiado ocupado [risas]. Todo lo que quiero es hacer cómics, pero no resulta fácil ganarse la vida con ellos, de forma que también tengo que aceptar otros proyectos, pero también resultan divertidos… Aunque espero poder centrarme de nuevo en los cómics pronto.

¿Te ha gustado este artículo? Puedes colaborar con Canino en nuestro Patreon. Ayúdanos a seguir creciendo.

Artículos Promocionados

Loading...

Publicidad

Suscríbete a nuestra newsletter semanal
Novedades y contenido inédito.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *