[BIFFF 2016] Primera semana del otro terror belga

Con más medidas de seguridad que nunca, y por eso, más colas totalmente comprensibles, llega el Festival de cine fantástico de Bruselas en su edición número 34. Ya hemos tenido sorpresas, encogimientos de hombros y alguna decepción. Esto es lo que nos ha parecido el arranque de esta edición.

El Bifff es uno de los festivales veteranos del género en Europa, además de un puente perfecto entre lo que se ha visto antes (Sitges, Fantastic Fest) y lo que se verá más adelante (Sitges, Nocturna), así que supone una oportunidad ideal para recuperar el tiempo perdido o adelantarse a los acontecimientos venideros. Como siempre, hay una enorme presencia en el programa de producciones españoles, con pelis tan dispares como Anacleto (2015), El desconocido (2015), Segundo origen (2015) o Mi Gran Noche (2015), que clausurará la edición el próximo día 10. Recordemos que el año pasado su director, Alex de la Iglesia, se llevó el premio del público con Las brujas de Zugarramurdi (2013).

Están locos estos belgas.

Men & Chicken (2015): Anders Thomas Jensen llevaba una década sin dirigir nada, aunque no ha perdido el tiempo. El danés, ganador de un Oscar al mejor cortometraje en 1999, no ha parado de escribir durante todo este tiempo. Suyo es el guión de The Salvation (2014) o el original de Brothers (2009) y, como viene siendo habitual en sus largometrajes, nos encontramos con una comedia que hace reír a carcajadas pero que, mira tú, no es una comedia. Men & Chicken se llevó en Austin el premio al mejor director de comedia y una mención en Sitges, así que algo de género hay en una bizarra ¿comedia? negra sobre dos hermanos en busca de su padre biológico. Una especie de Los tres chiflados en La isla del Dr. Moreau que no te dejará indiferente.

Desde luego, no me arrepiento de haber elegido la contraprogamación a la peli inaugural, la no demasiado esperada Orgullo, Prejuicio y Zombies (2015).

 

Enragés (2015): Remake estilizado hasta la parodia involuntaria del Semáforo Rojo (1974) de Mario y Lamberto Bava que, en un principio, quiere ser más bonito que ningún otro remake pero termina por los derroteros del WTF en toda regla al salirse de los parámetros establecidos en el original. Aunque respete en gran medida la esencia de la película de Bava, termina por adentrarse en unos lodazales de los que solo los elegidos pueden salir (ahí está el hombre de mimbre de Cage) sin perder la dignidad en el intento. Al final, recupera la cordura y la caligrafía perdida durante la mitad de la peli y se deja ver sin excesiva molestia, a pesar de la versión infame del Creep de Radiohead que pone música a la peor secuencia de la peli.

 

Bølgen (2015): Calentita en Filmin, la peli de catástrofes más bonita de los últimos años viene de Noruega. Dirigida por Roar Uthaug (qué maravilla de nombre, Roar), responsable de la simpática Cold Prey (2006), está tan medida, bien filmada y fotografiada que su director ha hecho las maletas con destino a la futura Tomb RaiderLa misma historia de siempre, que demuestra que menos es más. San Andreas (2015) tiene mucho que aprender de esta The Wave.

 

Los parecidos (2015). Con El incidente (2014), Isaac Ezban llamó la atención de propios y extraños, algo que ha vuelto a repetir con su nueva película, una inexplicable enchilada de ciencia ficción católica de otra época, llena de humor absurdo, situaciones imposibles, homenajes y pósters del Athletic de Bilbao de 1968. No apta para todos los espectadores por su locura, gustará a los amantes de Twilight Zone o Historias para no dormir. Su ambientación en una única y teatral localización, la fotografía retro y la banda sonora à la Psicosis juegan a favor de obra. Al igual que Uthaug, prepara Disturbance en suelo estadounidense sin olvidar sus raíces, a las que volverá con la antología Aztech. Los parecidos se fue con premio latinoamericano del último Sitges.

https://www.youtube.com/watch?v=G0_ZCdwJwqk

31 (2015): La última burrada de Rob Zombie ha sido la primera decepción del año, y eso que veníamos avisados de su pase en Sundance, donde fue recibida de muy mala manera. Soy más bien de pensar lo contrario que la mayoría de la prensa “seria” (acabo de disfrutar de Batman v Superman) y, además, me he creído a pies juntillas las declaraciones de Zombie, que afirma que se trata de su peli más violenta hasta la fecha. Y eso es mentira. 31 está lejos, muy lejos, de Los renegados del diablo (2005) o Halloween 2 (2009), obras insoportables por su gran violencia y que, como Lords of Salem (2012), eran grandísimas aportaciones al género. Sin violencia, sin guión y con la peor edición de su carrera, la peli se queda en un videoclip alargado y feo de una canción larga y fea. Pero seguimos confiando en Zombie.

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