[Canino Cuisine] Merienda al estilo ‘Dune’ con esta tarta Shai Hulud

La web de recetas Kitchen Overlord ofrece tesoros como este pastel recién llegado de los desiertos de Arrakis: no puedes cabalgarlo sobre las arenas ni hacer que devore soldados Sardaukar, pero te hará quedar como dios-emperador con los amiguetes del sietch.

Gracias a los compañeros de Boing Boingen CANINO hemos descubierto una web que, desde ya, calificamos de auténtico paraíso para gourmets. Kitchen Overlord es su nombre, y se dedica a proponer recetas basadas en clásicos del cine, la literatura, la TV o los videojuegos de ciencia-ficción y fantasía, a veces ilustradas con primor. Estos últimos días, sus responsables han decidido celebrar el cincuentenario de Dune con una semana temática, algo que ha resultado en multitud de platillos con forma de gusano de arena gigante. De entre ellos, el que tiene un aspecto más apetitoso es este pastel, cuya dificultad de preparación es moderada y que te hará quedar como un dios-emperador-repostero celebrando una merendola en el sietch más cercano. La receta, obra de Chris-Rachael Roseland, es una delicia literaria llena de guiños a los fans de Frank Herbert: no en vano la autora afirma haberla recibido en una visión de boca del mismísimo Shai Hulud. La traducimos a continuación.

INGREDIENTES:
Taza y media de agua tibia
2 cucharadas soperas de levadura
1/2 taza de azucar moreno
1 cucharada sopera de vainilla
1 cucharada sopera de canela
3 huevos
1/4 de taza de mantequilla derretida, tibia
2 cucharadas soperas de sal
6-7 tazas de harina

PREPARACIÓN

Para empezar, mezcla la levadura y el agua. Deja que la levadura suba cual tormenta de arena en el desierto. Tras diez minutos, añade el azúcar moreno, la vainilla, la canela, la sal y los huevos. Mézclalos hasta que empiece a oler como el vino de especia cuando se pone rancio.

Añade la mitad de la harina, y cúbrela con la mantequilla derretida. Tal vez pienses que estaría bien añadir la mantequilla a los líquidos, pero eso es un error: el calor destruiría la levadura, igual que una cosechadora de especia atrae a un gusano. Cúbrelo con el resto de la harina

Esta parte puede parecer peligrosa, pero si tienes una amasadora, ponla al 2 y déjala trabajar durante seis o siete minutos. Intenta romper el ritmo parándola cada cierto tiempo para así quitar la masa que se haya adherido a los lados del vaso. Es mejor mezclarlo todo a mano y después amasarlo durante 10 minutos, siempre con un ritmo irregular.

Haz una bola con tu masa de preespecia. Ponla en un bol bien engrasado, cubierto con un paño limpio, y déjala leudar durante una hora, o hasta que haya doblado su tamaño.

Cuando esté lista, dale de puñetazos, como si fuera un Harkonnen gordo.

Espolvorea con harina una superficie limpia y enrolla la masa dándole la forma de un rectángulo grande.

Pinta la masa con la mantequilla derretida, dejando al menos una pulgada [cerca de tres cm.] de espacio limpio en torno a los bordes.

La última vez que hice un gusano de arena traté de usar almendras para hacerle los dientes. No quedó mal, pero la criatura parecía más apropiada para aterrorizar al poblacho de Temblores que para ondular majestuosa en el desierto. El problema era que, cuando la masa leudaba, los dientes cambiaban de sitio y se iban hacia afuera.

Aprendí de ese error. Esta vez, dispuse las almendras en los primeros tres cm. de la boca de mi gusano, pero las puse apuntando hacia arriba.

Espolvorea la canela, la Especia Melange y el azúcar de forma que queden bien repartidas. Puedes mezclarlas de antemano, si lo prefieres, o puedes extenderlas sobre la mantequilla, suavemente, con las puntas de los dedos.

Si te gustan las pasas, añade unas cuantas en la parte de arriba. Generalmente hago mis gusanos mitad y mitad, con especia pura delante y unas cuantas pasas al final de la cola.

Además, en lugar de enrollar el gusano con fuerza, me aseguro de que quede suelto, casi fofo. Si enrollas un pan demasiado apretado, acabará reventando. Dale espacio para crecer.

Una vez que obtengas un gusano bien gordo y dentudo, ponlo en una llanda cubierta con papel de cocina, moldea los detalles, y déjalo crecer. También conviene hacer un cono con papel de aluminio para ponerlo en la boca del Hacedor, de tal modo que ésta quede abierta y amenazante tras salir del horno.

Cuando tus amigos se hayan hinchado de hacer fotos para ponerlas en Instagram, trátalo como si fuese una cría de gusano a la que vas a sumergir en el Agua de Vida. O mejor no, porque empaparlo arruinaría el sabor. En lugar de eso, córtalo en anillos y aliña éstos con el glaseado.

Ojalá las grasas, los azúcares y los carbohidratos prolongasen la vida y expandieran la consciencia…

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