Cels Piñol: “Yo hacía uno de los pocos fanzines de humor que se reía con los fans y no de los fans”

Hablar de Cels Piñol (Barcelona, 1970) es hablar de uno de los más prolíficos dibujantes de cómics en España, ilustrador e historietista creador de la mítica serie Fanhunter. Estos simpáticos y característicos narizones han cautivado a varias generaciones de adictos a los cómics, videojuegos y cine gracias a un universo lleno de locura y de referencias entretejidas de la subcultura friki. Fanhunter comenzó siendo un fanzine autoeditado hasta llegar a tener infinidad de cómics, novelas, miniaturas, juegos de mesa y rol, peluches...

Aprovechamos la nueva edición del Juego de Rol de Fanhunter para hablar con Cels Piñol y repasamos  toda su trayectoria profesional.

IVÁN FERNÁNDEZ (IF): Tu interés por el dibujo empieza gracias a una vecina que te enseñó a apreciar a los grandes ilustradores españoles. Como tantos otros niños, devorabas cómics de Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, libros de Bruguera… ¿cómo diste el salto al mundo friki más duro, por llamarlo de alguna manera?

CELS PIÑOL (CP): Sí, en casa se leían cómics habitualmente. Mis padres eran grandes lectores desde pequeños y los cómics entraban en casa con mucha facilidad. Mi madre, además, trabajaba en el Corte Inglés y en la sección de librería siempre había retapados de Super Humor o cómics de Astérix, Tintín y Lucky Luke que me traía cada semana. Yo no era un chaval al que le gustara mucho salir a jugar, así que me pasaba horas y horas leyendo cómics y novelas. Fue entonces cuando mi madre y mi tía empezaron a traerme cómics de superhéroes, y allí ya me enganché del todo. Mi padre me traía Hazañas bélicas y Zona de combate, así que era el combo perfecto. Cuando empecé a prodigarme con amigos y a tener una infancia “normal”, o sea, saliendo al exterior, no abandoné los cómics, los libros ni el cine, y he mantenido estas aficiones hasta ahora. 

IF: Tu historia como dibujante de cómics empieza en el fanzine autoeditado Kiusap. ¿Qué puedes contarnos de esa época? ¿Cómo era el trabajo de escritura y edición de la publicación? ¿Tenías a algún amigo que te ayudara o lo realizabas todo tú sólo?

CP: Kiusap lo hacía yo solo, con colaboraciones puntuales de amigos y, cuando ya estaba trabajando para Cómics Forum (Planeta-DeAgostini), las aportaciones eran de amigos profesionales, como Pere Olivé, director gráfico en PdA, que realizó la mayoría de logos de los fanzines y, más tarde, los de Fanhunter (que es la imagen corporativa que actualizamos actualmente). Mi fuente de letra la diseñó el también.

Era un proceso muy manual: dibujar, maquetar con máquina de escribir, pegar fotocopias de dibujos y textos en las hojas definitivas, imprimir en fotocopias, plegarlos, graparlos y distribuirlo en moto librería por librería. Incluía textos e ilustraciones, muchas de ellas copias de los chistes que enviaba a las secciones de cartas de los cómics de Forum y Zinco. Eso, más tarde también, daría lugar a Fanhunter. Lo bueno es que nunca dejé de publicar fanzines, incluso cuando se hicieron tan populares las páginas de Fan Letal y Fan con Nata, porque no quería perder esa faceta fan. Y todo lo que regalo en sesiones de firmas o presentaciones lo sigo imprimiendo en Fotocopias Diagonal, donde hacía los fanzines, así que me han visto crecer allí.

IF: Fuiste actor protagonista de la subcultura del fanzine que se estaba desarrollando en Barcelona por aquella época ¿Tenías algún referente en el mundo del fanzine?

CP: El mundillo fan de aquella época estaba muy conectado gracias a las tertulias en el Mercado de Sant Antoni, en las librerías especializadas y en el Saló del Còmic de Barcelona. Éramos un grupo muy cohesionado, muchos de nosotros con gustos muy distintos y al frente de distintos fanzines, y muchos de esos compañeros de fanzinerías forman parte ahora de la industria editorial. Fuimos los primeros que, después de los intentos de la generación Vértice y Novaro, tomaron conciencia sin complejos de formar parte de un grupo cultural comiquero proactivo: los lectores de cómics de superhéroes o comic-books que, además, leíamos revistas de cómics “para adultos” y otros géneros. Éramos muy abiertos y permeables, por eso asumimos con tanta facilidad el lenguaje del manga. 

Mi referente en el mundo de los fanzines vino de EEUU: Teenage Mutant Ninja Turtles. Y tomé prestadas muchas de sus ideas en cuanto a promoción, contenidos, distribución, publicidad… Eran un pro-zine, pero me cuadraba mucho más su aprovechamiento del circuito de librerías especializadas que los formatos y las fórmulas de venta de fanzines patrios. Además, yo era uno de los pocos fanzines de humor que se reía con los fans y no de los fans, así que tenía pocos referentes por aquí. Luego, cuando llegó el Passive Cómics, se convirtió en mi referente ideal. 

IF: Kiusap fue el primer contacto que muchos lectores tuvieron con las ilustraciones de Akira Toriyama, entre otros autores. Fue tanto el éxito que acabaste publicando varios números con fotocopias del mítico dibujante de Dragon Ball ¡Algunas en coreano! ¿De dónde sacabas este material inédito en España en aquellos años?

CP: De las mismas fotocopias que iba cazando, aunque restauradas con rotuladores y montadas como los Kiusap, seguían la numeración del fanzine, aunque no tenían nada que ver, no contenía narizones. También accedí a ejemplares de la revista Dorothee y a algún manga oficial, aunque en aquella época era como encontrar el Arca Perdida. Fue tanto el éxito que tuve que pedir ayuda para distribuirlos por las librerías. Esos fanzines fueron los que me abrieron la puerta a trabajar en los mangas de Dragon Ball que publicó Planeta DeAgostini. Ahora sería imposible repetir algo así. 

Lo bueno es que aprovechaba estos fanzines de Dragon Ball para colar los Kiusaps de narizones, en depósito, y la verdad es que también se agotaron. Eso me dio a conocer a muchos lectores que llegaban no desde los tebeos y los libros, sino desde la serie de televisión de Dragon Ball, todo un éxito en aquella época. Allí empezó a forjarse el apodo McClane: los narizones estaban siempre en el lugar adecuado y en el momento propicio. 

IF: Pasaste a trabajar de forma profesional en las páginas de Forum (Planeta DeAgostini) dibujando unas tiras de humor dentro de los cómics de Marvel en 1989. ¿Cómo fue ese proceso? Todo el mundo conoce la leyenda de aquel concurso de Crea a tu propio Superhéroe que sorprendió a los editores de Forum. ¡Fan con Nata/Fan letal se convirtieron en unas tiras míticas para el fandom!

CP: Pues es lo que he estado explicando durante muchos años: yo enviaba cartas y más cartas a las secciones de Correo de los Lectores de Forum y otras editoriales. Y después de enviarles una petición, me invitaron a visitar la redacción (en busca de unos originales míos que había reclamado de un concurso). Mis dibujos estaban colgados por las paredes. Y abajo, en el bar, después de la visita, Jordi Solé (el Redactor Jefe) me propuso dibujar una páginas de humor que recopilaran esos chistes y que se publicarían… ¡en el interior de los cómics de Marvel! Nada más y nada menos que en Factor-X. Y lo hice. Y aquí sigo, treinta años después. 

IF: Paralelamente seguiste con tu fanzine y comenzaste a auto publicar los primeros cómics de Fanhunter, bajo tu propio sello Gusa Cómics. ¿Cómo tomas esa decisión y te lanzas al mundo editorial de manera autónoma? ¿Crees que hoy en día las redes sociales ayudan a todos esos dibujantes a sacar su propio material desde casa?

CP: En un principio, en Forum no veían nada claro lo de publicar cómics enteros realizados por mí. Más tarde sí: los recopilatorios de Fan con Nata y Fan Letal. Estos recopilatorios se convirtieron en super-ventas: es el cómic de autor español más vendido de la editorial. Así que decidí seguir autopublicándome para dar salida a una historia que no estaba basada en las vivencias cotidianas de los fans, sino ambientada en un futuro próximo donde los fans eras los protagonistas: luchaban con sus conocimientos frikis contra un tirano que había prohibido todas las expresiones de ocio y cultura. Una mezcla rara de Remington Steele y Fahrenheit 451 que, aunque la dibujaba para divertirme, empezó a venderse muy bien. Así empezó a rodar Fanhunter y, años después, sería publicada por Planeta-DeAgostini, Panini Cómics y ahora por Ediciones Gigamesh

IF: Pasaste varios años trabajando para Planeta, pero terminó vuestra relación profesional. Montaste entonces Fanhunter S.L y Cels Animation S.L, aunque acabaste volviendo a Planeta ¿Qué es lo que sucedió? ¿Tomaste esta decisión para tener mayor control con Fanhunter y tus propias creaciones?

CP: Hubo un enfrentamiento muy sonado entre el Director Editorial de Planeta-DeAgostini y yo. Estaba publicando mis obras allí y también era editor. Tuve que marcharme y fundé Fanhunter SL. Me llevé mis creaciones y mis marcas conmigo. Digamos que fue un movimiento muy desastroso de ese directivo al que echaron tiempo después; pocos días más tarde de que ese señor ya no estuviera allí, me ofrecieron volver y seguí trabajando con ellos como packager editorial y, claro, publicando mis cómics allí. Pero, igual que los fanzines, dejé en marcha Fanhunter SL para gestionar los derechos de mi obra y, por otra parte, fundamos Cels Animation SL para que se ocupara de los derechos multimedia.  Tristemente el estudio que estaba preparando la serie de animación quebró y la sociedad acabó disolviéndose (hay capítulos colgados en YouTube, para los curiosos). 

Actualmente los derechos de Fanhunter y de mi obra relacionada están en manos de Devir Iberia y ellos los gestionan. Los cómics están en manos de Ediciones Gigamesh. Las novelas, de Panini Cómics. Fue una experiencia apasionante porque aprendí a gestionar una empresa y fue como un cursillo acelerado de derechos de autor. 

IF: El 1992 sacaste junto con Chema Pamundi el juego de rol epicodecadente de Fanhunter, lo que nos permitió a muchos fans ponernos en la piel de los narizones. Un combo casi perfecto: juegos de rol y acción. El juego de rol se ha reeditado recientemente ¿Que tal está siendo la acogida? ¿Cómo distéis el paso para adaptar Fanhunter a los juegos de rol?

CP: La acogida está siendo fenomenal. Se agotó en muchos puntos de venta la primera semana. Son unos resultados muy buenos en tiempo de pandemia, y la verdad es que parece haber salido en el momento adecuado (es el síndrome McClane) porque apareció justo entre el final del confinamiento y en ese ojo del huracán donde todavía no han salido las novedades que editoriales de libros, cómics y juegos tienen acumuladas. 

Adaptar los cómics a juegos de rol formaba parte de esa estrategia de llegar a cuanto más público mejor y esa hiperactividad que sufro cuando me meto en un proyecto. Veía cómo en EEUU las empresas de juguetes, juegos y merchandising empezaban a crear y distribuir figuras, juegos y todo tipo de merchan de colecciones que no tenían por qué ser generalistas. Encontrar a Chema Pamundi y la gente de Farsa’s Wagon fue increíble. Conectamos muy rápido, ya que comparte mis gustos culturales y porque puede transformar mis historias inconexas y absurdas en algo coherente y jugable. Además, es un juego donde la gran mayoría de las veces te interpretas a ti mismo como fan, defendiendo tus libros, cómics, juegos, películas, música, etc. Nos costó muy poco conectar con el target de posibles jugones. Y Chema ha vuelto a hacerlo, pero 30 años después. Estoy muy muy contento. 

IF: En el año 2009 abandonas de nuevo Planeta y en el 2010 comienzas a sacar cómics con la editorial Panini ¿Es una evolución natural? Has seguido el mismo camino que los cómics Marvel, que pasaron de Forum a Panini. Actualmente Panini se ocupa de las novelas y Gigamesh de los comics.

CP: La oferta fue mejor. En PdA ya no estaba el equipo de gente con la que había trabajado tantos años y en Panini me ofrecieron un buen trato. Acepté. Han sido unos años de publicación muy intensos donde se ha llegado todavía a más público. Soy packager de Panini y tengo que decidirme a escribir para ellos la tercera novela que mezcla mi mundo con el de H. P. Lovecraft, pero también me apetecía probar a editar en Gigamesh, bajo la tutela de Alejo Cuervo himself, cuya política de edición coincidía con la estrategia de los juegos de Devir. Con Gigamesh empezó todo, ya que Alejo es el villano titular de Fanhunter y me he criado en su tienda como lector y creador. Hemos publicado dos cómics y estoy dibujando el tercero, Fanhunter: Fanboria. Me siento muy cómodo en manos de estas editoriales.

IF: Actualmente la marca Fanhunter está cedida a Devir Iberia, que ha sacado entre otras cosas, un juego de miniaturas y otro de cartas. ¿Qué tal la relación con ellos? ¿Qué otros proyectos podemos esperar en el futuro de la editorial?

CP: La relación es estupenda. Siempre quise tener un juego de miniaturas y uno de cartas en Fanhunter, y ya tengo dos de cada. Ha sido un poco como volver a los orígenes, ya que allí está parte de la gente con la que me relacionaba mucho en los años noventa y sabía que con ellos estaría en buenas manos. Nos están llevando a más lugares de venta, crean nuevo público y estamos recuperando a los antiguos jugadores, así que de nuevo se han alineado los astros. Los juegos que publican son de una gran calidad y hemos empezado a sacar la nariz (nunca mejor dicho) en mercados de otros países. 

Lo dije al final de la Saga de Alejo de Fanhunter: “el futuro está en juego”, y ese futuro está en manos de fanhunterianos de toda la vida que miman la obra, el producto y la marca. La próximas novedades estarán dedicadas a ampliar el juego de rol, pero exploraremos formatos como el de los wargames, habrá más expansiones del juego de cartas y otras sorpresas que se irán anunciando con el tiempo. 

IF: Tres hitos marcan los últimos años de Fanhunter según nuestro criterio: Las montañas de la locura, basado en el universo de Lovecraft es uno de ellos. Primera y segunda parte tuvieron un gran éxito y nos consta que disfrutaste mucho creando estas novelas.

CP: Muchísimo. No soy novelista, no soy escritor de libros, pero la editoriales siempre me han animado a escribirlas porque las ventas han sido buenas y porque se enriquece mucho el Universo Fanhunter. Básicamente, lo que no puedo dibujar lo plasmo en prosa y el universo crece exponencialmente. Soy muy lector de Lovecraft. Muy fan. Y En las montañas de la locura es uno de mis relatos favoritos. Fusionarla con Fanhunter era una locura, nunca mejor dicho, pero funcionó. La gente respondió muy bien. El tercer juego de cartas estará basado en ello y ya le he dicho a Pak Gallego, el diseñador, que me muero de ganas de dibujar cartas de narizones primigenios.

Y lo más divertido fue contar con la aprobación y la complicidad de las editoriales que tienen los derechos de las traducciones de H. P. Lovecraft y Robert E. Howard, porque cada una de las novelas empieza con el final de la obra original, con la misma maquetación de la edición española donde se publicaron. Creo que nadie ha hecho esto con anterioridad. 

IF: El segundo hito para mí es Drácula, que fue el cómic oficial del 50 aniversario del festival de cine de Sitges. Todo un honor para un enamorado fan del cine de terror y fantástico como tú. ¿Como recuerdas ese evento?

CP: Otro sueño hecho realidad: desde chaval que he asistido al Festival de Cine Fantástico de Sitges, y la organización estuvo encantada con la propuesta de que, ya que estaba ambientado en el certamen, publicar el cómic como una obra oficial del 50 Aniversario. El guión es de Chema y era una de las obras más buscadas por los fans. También reeditamos La fuga de Aquatraz, otro guión de Chema, y se agotó en 48 horas durante un Saló del Còmic de Barcelona. La idea surgió durante el año en que fui jurado del Festival y la entrada en Gigamesh merecía un evento de gran magnitud. Lo fue. 

IF: El último hito, ya en la línea temporal de Devir, es Asalto a la librería del Distrito 13, todo un homenaje a la famosa película de John Carpenter, donde se narra la esperada historia de Alejo atacando  las principales ciudades europeas y el origen de la resistencia de la última librería de cómics y juegos de rol.

CP: Como sucedió en los noventa, los cómics de Fanhunter están conectados con los juegos. Muy relacionados. Fanhunter: Asalto a la Librería del Distrito 13 nace, además de como homenaje a John Carpenter, como un suplemento al juego de miniaturas Fanhunter Urban Warfare, en el que Nando Dixkontrol debe llevar un “cómic especial” desde un punto de Barnacity hasta una librería especializada en plena ofensiva de Fanhunter y Macutes (que son las tropa de represión del Papa Alejo I). Fue la primera prueba de unir ambos conceptos y de establecer un canon en Fanhunter.

Podrás leer sobre lo que has jugado y podrás jugar lo que has leído. Y la piedra filosofal, el origen del canon, será el Juego de Rol de Fanhunter donde confluirán todas las líneas argumentales y de donde partirán las bases de todos los juegos, cómics y novelas (y, esperamos, videojuegos y audiovisual).

IF: Durante la pandemia muchos autores compartieron su obra por internet. Tu estuviste muy activo en redes, y compartiste de forma gratuita Fanhunter: The Final Conflict. Este cómic fusiona todas las líneas temporales de Fanhunter y supone el final de la saga de Alejo (el viejo canon, por decirlo así). Autores de renombre colaboraron en este cómic, una auténtica pasada y un broche de oro a la historia de el papa Alejo.

CP: Fue la despedida pre-canon Devir y Gigamesh. Aunque la historia oficial continuó durante un tiempo, el final de la Saga de Alejo es ese. El destino del personaje pone fin al Universo Fanhunter escrito y dibujado por mí, pero no es el final de las historias intermedias. Las nuevas historias se narrarán en los juegos, se jugarán, se inventarán en partidas de rol; y los cómics y las novelas estarán ambientadas entre el ascenso de Alejo y su destino final. Quería cerrar el círculo y creo que así se consigue de forma coherente (o lo coherente que puede llegar a ser algo tan caótico). 

Y lo de compartir me parece lo lógico: muchas de estas obras están descatalogadas, agotadas, así que la edición digital en Lektu permite a los lectores acceder a un material por el que en papel se están pidiendo precios astronómicos. Hemos pensado en reeditar, por supuesto, pero hay alguna obras que me gustan más redibujadas. Encontraremos un solución intermedia. 

IF: ¿Alguna recomendación dentro del mundo del cómic actual que puedas hacer a nuestros lectores? ¿Alguna serie o película que te tenga obsesionado últimamente?

CP: Estoy metido de lleno con The Leftovers, que me está fascinando, después de haberme reconciliado con Lindelof en Watchmen. En cine os recomiendo Wind River ¡Cómo se disfruta esta narrativa limpia y pausada entre tanta red social! Y de lecturas, estoy recuperando lo que me faltaba por leer de Andrew Vachs del detective Burke; en cómics, tengo sobre la mesilla de noche para leer el último Blueberry. Estoy aprendiendo a dibujar caballos y sombreros para mi primer western. 

IF: ¿Puedes adelantarnos alguno de los proyectos que tienes entre mano además de ese futuro western?

CP: El cómic de Fanhunter: Fanboria, las tiras de #ClientedelDía, los nuevos módulos del juego de rol, la tercera novela cthulhiana (no es continuación de Las montañas de la locura), el nuevo juego de cartas y otras cosas que se verán en breve. 

Muchas gracias a vosotros. 

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