Corre por tu vida: 10 ‘survivals’ que te dejarán sin aliento

Familias, montañeros, punks antisistema o jóvenes inocentes que se meten en la boca del lobo sin querer y que luego tienen que ponerse a la altura de sus cazadores para no convertirse en presas fáciles. ¿Te suena el argumento? Seguro que sí. Es más, ese punto de partida ha dado forma a un buen número de thrillers de supervivencia donde los incautos protagonistas se ven obligados a usar la violencia extrema para seguir con vida. Una lucha que lleva al hombre a su estado más salvaje, y que se puede producir en cualquier lugar: una casa rural, una sala de conciertos, una gran ciudad, una comisaría abandonada o en los pantanos de Louisiana.

Uno de los últimos títulos en unirse al club de favoritos del subgénero es Green Room (2015) de Jeremy Saulnier, un survival brutalmente físico –la violencia casi traspasa la pantalla- que enfrenta a punks y neonazis. La película de Saulnier, como muchas de las que aparecen en esta lista, mezcla diversos géneros con éxito. Y es que el survival siempre ha coqueteado de forma satisfactoria con el terror y el thriller más visceral.

Aprovechando el estreno en España de la película de Saulnier repasamos diez títulos que en esencia son sus primas hermanas. Una decena de clásicos, algunos conocidos y otros subterráneos, sobre personas normales como nosotros, que sin quererlo se meten en un lío; a veces buscado y otras no. Para salir con vida del entuerto y de unos perseguidores que no conocen la clemencia, deberán abrazar su lado más animal sin contemplaciones para sobrevivir. Vamos: la selección natural de Darwin a lo loco y con sorpresas; no siempre queda vivo el a priori más fuerte.

Defensa (1972)

La madre de las películas sobre odiosos urbanitas que piensan que todo el monte es orégano, se creen superiores moralmente a la gente de campo, y se van a la América profunda pensando que encontrarán paz y tranquilidad. Craso error. En Deliverance (su título inglés) el que la lía parda es Burt Reynolds, cuando decide llevarse a su grupo de amigos a hacer rápidos por el río Cahulawassee y se cruzan con unos paletos endogámicos que se las harán pasar canutas, con violación en el margen del río incluida. A partir de ahí Reynolds y los suyos tendrán que ser más brutos que sus perseguidores para sobrevivir.

Asalto en la comisaría del distrito 13 (1976)

Citada por Saulnier como el principal referente de Green Room, la segunda película como director de John Carpenter no es un survival per se aunque si tiene elementos del subgénero. Cruce bien equilibrado entre Rio Bravo (1959) y La noche de los muertos vivientes (1968), el despiadado y fantasmagórico asedio que sufren un reducido grupo de policías y un par de reos en la comisaría que da título al filme ha servido de inspiración a buen número de cineastas para realizar su propia versión de los thrillers de supervivencia.

Rituals (1977)

Exploit canadiense de Deliverance capaz de revivir el mal rollo de la cinta original de John Boorman. Aquí, cinco médicos muy malcarados y con toda clase de complejos emocionales liderados por el incombustible Hal Holbrook deberán hacer frente a un extraño acosador –un veterano de la Segunda Guerra Mundial desfigurado- que irá acabando con ellos. Ambientada en los bosques de Ontario, la película tiene un crescendo de violencia memorable -cabezas seccionadas como trofeo, personas quemadas vivas- que culmina en una enfrentamiento face to face entre Holbroolk y el perseguidor.

La presa (1981)

Ojo, puede que sea la obra más visceral de Walter Hill, más incluso que Los amos de la noche (1979), película también cercana a los thrillers de supervivencia y con la que esta guarda más de una similitud. Léase: un grupo de personas, en este caso unos soldados de la Guardia Nacional de maniobras en una zona pantanosa de Louisiana, por un malentendido son perseguidos sin tregua; aquí, por avezados cazadores cajún. Powers Boothe y Keith Carradine lideran el escuadrón de desdichados militares en un filme híper violento que traza una perfecta alegoría sobre cómo se puede empezar una guerra de la forma más absurda posible.

La noche de la ira (1986)

En España no tenemos mucha tradición en esto de los survivals. Ahora bien, existen algunos ejemplos. El mejor sin duda es La noche de la ira de Javier Elorrieta, cima del cine indómito patrio. Situada en la España profunda, la batalla aquí es entre lugareños traumatizados por una matanza pasada y los yonquis maleantes que son recluidos contra su voluntad –los pueblerinos salen a cazarlos con una macabra furgoneta negra- en un sanatorio. La turba está dirigida por el cacique del pueblo, un Agustín González en llamas que da vida a uno de los mejores villanos del cine patrio. Su antagonista será un médico (Patxi Andión) que descubrirá todo el pastel. Otras dos joyas españolas de lugareños vs. urbanitas: El rey de la montaña (2007) y La matanza caníbal de los garrulos lisérgicos (1993)

Los jueces de la noche (1993)

Este notable y sólido thriller noventero dirigido por uno de los artesanos del cine de acción de los noventa, el reivindicable Stephen Hopkins, tiene un argumento casi calcado a Green Room y ciertas reminiscencias de Los amos de la noche. Tras presenciar un asesinato en los bajos fondos de Chicago, un grupo de ex universitarios y el hermano casi teenager de uno de ellos –un jovencísimo Stephen Dorff– son perseguidos por el líder de una banda mafiosa y sus secuaces. Hopkins utiliza inteligentemente localizaciones reales –vías y vagones de tren abandonados, azoteas suburbiales, centros comerciales cerrados al público- para plasmar un juego del gato y el ratón que acabará con un enfrentamiento directo entre buenos y malos.

The descent (2005)

Vale: la segunda película de como director de Neil Marshall es una película de terror casi pura, pero en esencia también es un survival totalmente over the top que no está tan lejos de Deliverance. En esta relectura femenina del clásico de Boorman en clave de horror, una de las seis protagonistas de la historia es, a lo Burt Reynolds, la impulsora de una excursión espeleológica que acabará como el rosario de la aurora por culpa de unos extraños seres subterráneos ciegos pero la mar de peleones. La lucha por la supervivencia que se vive en esas cuevas ofrece generosas dosis de claustrofobia y gore.

Bosque de sombras (2006)

Quizás el debut más injustamente infravalorado e incómodo de la pasada década en nuestro país. Incómodo porque, de forma valiente, ni uno solo de los personajes que aparecen en el filme generan empatía con el espectador. El lío en Bosque de sombras viene cuando un par de inglesitos bastante bordes (Gary Oldman y Paddy Considine) descubren, en el Euskadi profundo de los años setenta, a una niña recluida en una cabaña. Al liberarla y tomarse la justicia por su mano –vamos, al meterse donde no les llaman-, empezarán a ser acosados por el cacique de la zona (Lluís Homar) y el resto de aldeanos. Cercana en estética a Perros de paja (1971, película que no aparece en esta lista al estar más cerca del thriller psicológico que del survival), el debut de Koldo Serra merece una segunda oportunidad.

Frontera(s) (2007)

Como pasa en Green Room, en Frontera(s) los malos son nazis. Eso sí, aquí se trata de paletos franceses fascinados de forma fetichista por el Tercer Reich y proclives a unas torturas que harían las delicias de Josef Mengele. Los buenos no son punks, pero si un grupo de hijos de inmigrantes de ideología antisistema que no podrán evitar caer en la boca del lobo. El debut de Xavier Gens es resbaladizo en lo moral y político, pero funciona cuando apuesta por el torture porn desbocado y cuando pone en el centro a una heroína femenina poderosísima (Karina Testa) que, con embarazo incluido, consigue plantar cara a los nazis.

Storm warning: Aviso de tormenta (2007)

Una de esas películas que merecen ser reivindicadas con urgencia, y la mejor del irregular pero interesante Jamie Blanks. Aquí la que parte la pana es una mujer –la mitad femenina de una pareja de pixapins que tras una tormenta llegan a una remota isla australiana- capaz de enfrentarse a una familia de paletos que cultivan marihuana (dato: los nazis de Green Room cocinan heroína). Los highlights de Storm warning los encontramos en las sibilinas técnicas de humillación y tortura de los rednecks, y en las armas de defensa de la chica; ese artilugio de pinchos que se introduce en la vagina para mutilar el pene de su violador.

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