[Crítica] ‘Anthems for Doomed Youth’: The Libertines entre los restos del naufragio

Muerta y enterrada en 2004, la banda que debería haber revolucionado el rock independiente británico hace diez años vuelve con un puñado de canciones elegíacas, más para ellos mismos que para sus fans.

What Became of the Likely Lads?, el broche del disco autotitulado de The Libertines, es una canción difícil de escuchar. No tiene nada que ver con su calidad intrínseca, pues quizá sea el dueto más dulce que compusieron Pete Doherty y Carl Barât, sino con su letra y sus implicaciones: es el lamento desesperado por una amistad demolida, la constatación de todo lo que ambos hicieron… y de la cantidad de logros potenciales que jamás alcanzarán. Ese segundo completo disco era un airado pulso a la autodestrucción de Doherty, que los cuatro miembros de la banda (especialmente Barât, su hermano de armas) luchaban como quien va a la guerra sabiendo que va a perderla. Sin embargo, toda esa rabia se diluía al llegar a What Became of the Likely Lads?, donde los dos poetas malditos del garage ruidoso se miraban por fin a los ojos, reconocían sus derrotas —la heroína, y la imposibilidad de convencer a su alma gemela de que matarse con la heroína no era una opción—, efectuaban un último saludo al público y telón.

Al menos, las cosas fueron así hasta la primavera pasada, cuando The Libertines sorprendieron a absolutamente todo el mundo con los conciertos de reunión menos previsibles de esta década. Nadie apostaba por material nuevo, pero entonces los cuatro se fueron a Tailandia, donde Doherty puso el dinero de los conciertos en una clínica de desintoxicación, llamaron a Jake Gosling (productor de, entre otros, One Direction) y grabaron su tercer disco, Anthems for Doomed YouthUna de las metáforas que Doherty ha usado con más insistencia en todas sus composiciones, la del grupo como capitanes de un barco que recorre las tempestades entre Albión y Arcadia, acaba de dar un pequeño giro con este nuevo estatus: como era de esperar, la travesía desembocó en naufragio, pero el suyo fue algo diferente del de Lord Byron. Tras un periodo de estasis demasiado prolongado, los supervivientes se han encontrado en un país extranjero, han salvado los restos que han podido salvar y han grabado sus impresiones al respecto. El resultado es un disco que, en ocasiones, parece sorprendido de su propia existencia.

Pero era necesario que Anthems for Doomed Youth existiera, aunque sólo fuera para (como han sugerido algunos críticos ingleses) restaurar la reputación de una de las bandas más brillantes, si bien efímeras, de los 2000s. El nombre de The Libertines siempre estuvo asociado a escándalos extramusicales y tabloides, hasta el punto de que alguien podría llegar a olvidar el poder arrollador de himnos (ellos casi siempre componen himnos) de Don’t Look Back into the Sun, Up the Bracket, What a Waster, Death on the StairsCan’t Stand Me Now y, sobre todo, la histórica Time for Heroes. El nuevo disco vuelve a colocar la música en el centro de la cuestión, con el estribillo de Gunga Din (su primer single) como declaración de intenciones: Doherty y Barât no son hombres perfectos, pero sí son músicos superdotados. Comprenden todos los vicios que los apartaron del camino en el pasado, y aceptan que la pulsión autodestructiva siempre estará ahí, pero ahora han vuelto a encontrarse y no tienen pensado separarse más.

El hecho de que Gunga Din suene a vintage Libertines es, paradójicamente, el talón de Aquiles de todo el disco. Sólo han incluido una canción perteneciente los viejos tiempos, You’re My Waterloo, pero uno tiene que leer la letra pequeña para saberlo: todo aquí suena como a los viejos tiempos, y eso puede llegar a ser un problema. Por ejemplo, en Fame and Fortune, con su sátira de una bohemia juvenil (“Like tin soldiers responding to the call, to Camden we will crawl”) que simplemente ya no está ahí. Anthems for Doomed Youth es una resurrección bienvenida, además de un disco notable, pero uno siente que tenía que haber llegado antes para poder ser del todo relevante. Su sonido ha evolucionado muy poco desde 2004, pero el resto del panorama musical lo ha hecho de manera decisiva. Lo que surgió como un rock vanguardista y rabiosamente juvenil se ha convertido, hasta cierto punto, en un bálsamo para nostálgicos. Los años perdidos pesan demasiado.

[pullquote align=”right” cite=”” link=”” color=”” class=”” size=””]La emocionante crónica otoñal de dos amigos que han conseguido volver a encontrarse[/pullquote]

La buena noticia es que el nivel medio de todas estas canciones fuera del tiempo es tan satisfactorio que uno puede olvidar todas esas consideraciones y, simplemente, disfrutar de la reunión. Si entendemos el disco como la nueva entrega del diario sentimental de Barât y Doherty, está claro que aquí encontramos material de sobra para analizar: desde reproches a cómo ambos asesinaron sus mejores canciones en números de karaoke (una referencia a sus respectivas bandas post-Libertines) hasta intentos de encontrar sentidos al inevitable caos que lo malogró todo la primera vez, Anthems for Doomed Youth es la emocionante crónica otoñal de dos amigos que han conseguido volver a encontrarse antes de que fuese demasiado tarde.

Y, como en los buenos y viejos días de gloria, es Doherty el que acaba llevándose la parte del león. Contradictorio y obstinado —es capaz, en una misma canción, de reconocer sus errores pasados y de dejar caer que la culpa fue realmente de todos los demás—, el único músico en activo capaz de extraer poesía de un vómito con restos de sangre en una pared de ladrillos se muestra más desnudo que nunca en Dead for Love, la canción que cierra el disco. Es una cápsula en la que ha encerrado todo lo que hace que The Libertines sean The Libertines (referencias culteranas, guitarras al borde del colapso, pianos tocando una última pieza intoxicada antes del amanecer), pero también lo ha puesto al servicio de Alan Wass, amigo y colaborador caído. El romanticismo de Doherty se eleva sobre las circunstancias concretas de su asesinato y nos deja una canción imposible de olvidar. Así que celebremos: la discografía del grupo ya no se cierra con What Became of the Likely Lads?, la capitulación forzosa, sino que ha sabido encontrar la manera continuar hasta dejarnos con esta bella elegía por un tiempo para héroes.

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The Libertines - 'Anthems for Doomed Youth'

Año: 2015
Los príncipes del garage byroniano resucitan en Tailandia.
Artista: The Libertines
Sello: Virgin EMI