[Crítica] “Cruzando el bosque”: Allí donde te espera el lobo

Emily Carroll no solo irrumpe con fuerza en el terreno de la novela gráfica con una antología que está acaparando todo tipo de premios, sino que también pasa a formar parte del selecto club de autores de terror que, escarbando con las uñas, buscan nuestros miedos para extraerlos y mostrarlos tal como son: hermosos y siniestros por igual.

Dicen que el bosque de los cuentos no es más que una representación simbólica del subconsciente y que todos los peligros que allí acechan están solo en nuestra mente. Walt Disney lo sabía bien y, cuando Blancanieves se perdía en lo profundo del bosque en su largometraje animado de 1937, conseguía uno de los instantes más sobrecogedores de la historia del cine. También conseguía, de paso, que nunca nos fiáramos del todo de los siete enanos por mucho que cantaran; al fin y al cabo, eran criaturas de ese bosque subconsciente lleno de peligros. En las cinco historias que componen Cruzando el bosque (Through the woods, 2014), que aquí acaba de publicar Sapristi, sus personajes atraviesan la espesura forestal en un momento u otro y no salen de allí incólumes porque, como se indica en el fabuloso epílogo, el mal sobrenatural les esperaba en forma de lobo.

Emily Carroll (Ontario, 1983) forma parte del cada vez más nutrido grupo de autores que han hecho del webcomic no solo un lugar donde crecer y darse a conocer, sino un formato con el que jugar con la gramática de la narración gráfica. Esa experiencia se percibe muy bien en la forma sinuosa en que se va de una viñeta a otra y de lo que se cuenta en ellas. Esa melodía visual ondulante le sienta bien al terror si se realiza con soltura y conocimiento pues, como dijo Stephen King, el horror es una danza macabra. Salta a la vista que esta autora canadiense ama los cuentos de miedo, pero su forma de tejerlos muestra algo más, el talento poco frecuente de horadar nuestro interior buscando hueco. Cuando lo encuentra —no dudes que lo acabará haciendo—, mete dentro la garra del estremecimiento y, lo que es peor, lo hace sin que seas consciente de ello, o no del todo. Los bosques siniestros es lo que tienen, que al principio parecen bonitos.

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En realidad, Emily Carroll acude a elementos del terror clásicos y conocidos en esa labor de ir carcomiendo nuestro subconsciente. Sus relatos se disfrazan de cuentos infantiles —me encanta que algunos de los premios obtenidos sean en categorías juveniles: esos chavales serán futuros adictos al género— para que buscando inocencia nos demos de bruces con lo contrario; el primer cuento, La casa del vecino, es buena prueba de ello. También acude al gótico sobrenatural, que no solo es cuestión estética, y pese al abuso que ha sufrido en los últimos tiempos sabe sacar provecho de ello, pues dota de una envolvente atmósfera que da más que quita y permite que lo inesperado sea abrupto y subterráneo.

En lo visual, los colores estallan en rojo sangre, los negros buscan terreno y las mejillas sonrosadas destacan cuando la palidez espectral las consume; todo en viñetas al servicio de la danza macabra y al impacto que aguarda al girar página. Los argumentos también forman parte de la tradición del cuento de miedo: adolescentes que juegan con los espíritus, asesinos bajo el peso del remordimiento, mujeres muertas que acosan a las casadas en segundas nupcias con un viudo, criaturas que duplican seres vivos. Todo ese arsenal de elementos conocidos funciona como debe y al final, bueno, al final pasa lo que tiene que pasar en las buenas historias de terror, que se sale del bosque, si se sale, con el corazón negro y encogido.

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Through the woods

Año: 2014
Una colección de cuentos de miedo que tienen su origen en un colorista webcomic. Influencias góticas y de los cuentos de hadas para un inquietante paseo por una buena cantidad de bosques metafóricos y literales.
Guionista: Emily Carroll
editorial: Edita: Sapristi cómic