[Crítica] Daughter – ‘Not to disappear’: Exorcismo emocional

Mientras Daughter caminan hacia un nuevo horizonte, de su nuevo trabajo emerge un sonido, un talento y un estilo que se expanden y evolucionan a pasos agigantados. Este 2016 empieza esculpiendo emociones con Not to Disappear, una forma de explorar nuestro interior con melodías mientras los coches se llenan de escarcha ahí fuera.

Los de Elena Tonra inauguraban esta semana un nuevo género: canciones para un domingo deprimente. En 2013 nos entregaban If You Leave, un primer LP de introducción a su frágil universo, y en 2014 ya estaban acompañando nada menos que a The National en seis de sus conciertos por el norte de América. Su segundo largo llegaba, muy acertado, el fin de semana más gélido de lo que llevamos de perezoso invierno, y sus deconstrucciones de la miseria humana lo han hecho aún más asfixiante. Doing The Right Thing, el primer single de Not to Disappear, habla entre susurros y silencios del Alzheimer que sufre la abuela de Tonra (She isn’t coming back for me/ Cos she’s already gone”) y la fiesta sigue entre guitarras decadentes, tonalidades menores y pañuelos.

El declive de los mayores, la carga física y emocional de la maternidad (Mothers) o la creciente insensibilidad del individualismo (Alone / With You) no son temas fáciles de tratar y mezclar en un solo disco, pero Daughter los conciben con tanta belleza que resulta difícil no caer en su espiral autodestructiva. El único problema es que es un agujero profundo, incómodo e irrespirable. La poesía desalentadora de Tonra carga un peso demencial sobre el oyente, que éste puede recibir como catártico: expresar o rememorar emociones negativas nos purga de ellas, y Not to Disappear se ha asegurado de que lo elijas a él para remover experiencias cuando estés triste. Los arreglos son más densos, pero los espacios vaporosos y las relaciones sentimentales arruinadas siguen ahí.

La soledad y el odio también salen a la superficie en No Care, el corte más rápido y agresivo del disco, y una muestra de las posibilidades del trío londinense en territorios más hostiles. If You Leave tuvo una gran acogida, pero fue criticado por algunos sectores por su sobredosis de melancolía y tenebrismo; en Not to Disappear repiten aura lúgubre y tempos lentos, pero amplían espectro temático y lenguaje directo y potente. Los platos de Remi Aguilella son más decisivos, las guitarras de Igor Haefeli y Elena surgen de la nada para dibujar los matices de cada inquietud, y las letras de Tonra nacen de una aproximación más cruda a la emoción humana. Ha dejado de utilizar sujetos y pronombres genéricos y ha empezado a enseñar sus canciones desde lo más profundo de sus entrañas, con una honestidad brutal y para personas concretas. Esa novedad añade el toque que les hacía falta para no perderse entre el resto de bandas de dream pop lánguido.

Las influencias a The Cure, the XX, Beach House, Songs: Ohia o incluso PJ Harvey exploran aquí nuevos territorios, y la densidad de sus canciones reclama una atención especial para este álbum con tantas capas. Ni siquiera trabajar con el productor de Animal Collective ha conseguido sacarles de sus cantos tristes, y ni falta que hace. Su naturaleza es emotiva, de pelos de punta y noches a oscuras; de lágrimas cansadas y canciones de cuna para funerales. Cuesta creer que, en los albores de 2016, ya se haya publicado uno de los discos más bonitos que vamos a escuchar durante los próximos doce meses. Pero así estamos: explorando diferentes formas de sentirse solos en el nuevo año.

Daughter3

¿Te ha gustado este artículo? Puedes colaborar con Canino en nuestro Patreon. Ayúdanos a seguir creciendo.

Publicidad

Not to disappear

Año: 2016
Un estudio minucioso y demoledor sobre esas emociones intensas que nos hacen añicos, nos abren los ojos o simplemente nos cambian.
Artista: Daughter
Sello: 4AD Ltd