[Crítica] ‘El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares’ – Burton indefinido

La nueva película de Tim Burton confirma el estado en el que se encuentra actualmente el cineasta: dejados definitivamente atrás sus días de más gloriosa inventiva, bendecido por un casi infalible éxito de taquilla tras otro, lo que en otro tiempo era un mundo personal e intransferible hoy es casi una franquicia de la fantasía, una marca registrada que él mismo se encarga de desarrollar en películas a las que no se les puede negar cierta inspiración ocasional... ni pedir mucho más allá de su condición de efectivas y acomodaticias fantasías para todos los públicos.

Siempre hay uno o dos momentos en las películas de Tim Burton, hasta en los desastres sin paliativos como Alicia en el País de las Maravillas (2010) o Charlie y la fábrica de chocolate (2005), donde el genio y la inventiva salen, donde el Burton de Bitelchús (1988), Batman vuelve (1992) o Sleepy Hollow (1999) brota sin esfuerzo, con una naturalidad que demuestra que bajo todas esas capas de espeluznantes efectos CGI, Burton sigue siendo Burton. En este caso se trata de unas fugaces demostraciones de habilidades de un par de chavales residentes en el hogar de Miss Peregrine para niños peculiares del título, una especie de Escuela Xavier para Jóvenes Superdotados en clave galesa y envuelta en unas particulares circunstancias espacio-temporales. Uno de ellos es un joven capaz de dotar de vida a muñecos inanimados injertándoles un corazón, y cuyas criaturas Burton muestra con unos efectos que rinden pleitesía a la característica textura animada del stop-motion. Otro es un chaval que puede emitir desde sus ojos, como si un proyector de Super-8 se tratara, sueños premonitorios. Una idea que solo en su enunciación ya tiene una poética única, pero que además Burton es capaz de ejecutar, precisamente, como si de un sueño se tratase… por mucho que la función de esa secuencia sea plegarse a la necesidad de romance adolescente presente en la novela original, un best-seller young adult de Ransom Riggs.

Son esos toques de genio, siempre presentes en mayor o menor medida en el Burton menos inspirado, el Burton desde El planeta de los simios (2001), los que nos hacen entrar a sus nuevas películas una y otra vez con la esperanza de que quizás en esta ocasión recupere parte del toque clásico, pero no hay diferencia entre las virtudes y defectos de El hogar de Miss Peregrine… y sus películas más recientes: efectos CGI abigarrados y algo desganados, puesta en escena recargada y de un ocasional e inexplicable mal gusto, pereza en la composición de algunos secundarios (Samuel L. Jackson circula por la película con el piloto automático), guiños que sobre el papel podrían funcionar pero quedan arruinados por cierta desidia estética (¿en serio este es el mejor guiño que Burton le puede hacer a los esqueletos animados de Jason y los argonautas (1963)?)… todo ello agravado por un material de partida muy, muy sugestivo, pero también tremendamente confuso. La idea de los niños diferentes atrapados en una burbuja temporal recurrente para evitar una desgracia in extremis, una circunstancia que les hace estar vivos pero incapacitados para crecer, es poderosísima. Pero un exceso de discursividad hace que los planes de los villanos sean demasiado esquemáticos y los saltos en el tiempo tremendamente confusos.

Burton es capaz de dotar de cierta sutilidad a las interpretaciones menos estridentes de la película, principalmente las de Eva Green y Terence Stamp, cosa que posiblemente sea sencilla dado el descomunal talento de ambos. La composición de Green, concretamente, acaba siendo lo más memorable de la película, ya que está puesta en pie con algo de suavísimo pero bienvenido humor autoconsciente, dando algo de bienvenida ligereza a una historia a la que le sobra angustia adolescente, metáforas sobre la pubertad que ya estaban en pie con los X-Men originales de los sesenta y épica de segunda mano, y a la que más le habría valido centrarse en sus indiscutibles valores: los pequeños monstruos, la incidencia de las paradojas temporales en el día a día y los ramalazos de cuento macabro gótico del libro original, inspirado originariamente en unas fotos antiguas retocadas auténticas e inquietantes.

Perdida, en cierto sentido, la esperanza con Tim Burton, no vale la pena amargarse por el exceso de fórmula de sus últimas películas: hay en Miss Peregrine valores a los que aferrarse. Pero es inevitable sentir, como el protagonista de esta inocua, a ratos irritante y a ratos digerible historia de niños raros y villanos transtemporales, cierta sensación indefinible de nostalgia.

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'Miss Peregrine’s Home For Peculiar Children'

Año: 2016
Tim Burton sigue sumido en la cómoda pereza de los últimos años a la hora de prolongar su imaginario. 'Miss Peregrine...' no es una de sus peores aportaciones de los últimos años, pero sigue optando por la fórmula y la repetición de esquemas.
Director: Director: Tim Burton
Guión: Guión: Jane Goldman
Actores: Intérpretes: Asa Butterfield, Eva Green, Ella Purnell, Samuel L. Jackson