[Crítica] ‘El renacido’ – Tramposa luz natural

La nueva película de Alejandro González Iñárritu puede ser uno de los estrenos con más calité de 2016, y un posible trampolín para ese Leonardo DiCaprio hambriento de Oscar. Pero no es la epopeya sobre el antagonismo entre lo natural y lo humano que afirma ser en cada fotograma.

Hace tres años, entrar en un coche por la ventanilla sin usar las manos. Y, ahora, aguantar que media internet haga chascarrillos a cuenta de su presunto trato íntimo con un oso. Aunque Leonardo DiCaprio no se merezca tal vez el Oscar al Mejor Actor Principal (cosa que, en términos absolutos, tampoco importa tanto), está claro que sí es digno de un trofeo a la perseverancia en pos de la estatuilla. Pero otra cosa son los medios para alcanzarla: mientras que El lobo de Wall Street (2013) era una gamberrada envenenada que servía para descubrir lo vivaracho que se mantiene Martin Scorsese a su venerable edad, esta El renacido sólo confirma aquello que algunos ya sospechamos, y sufrimos, viendo Birdman en 2014. Es decir, que Alejandro González Iñárritu es un virtuoso organizador de sus medios técnicos, un cineasta de enorme ambición y, también, un vendedor de humo que parte de buenas ideas para acabar entregando trabajos cuya presunta ‘profundidad’ suele resultar pura superficie.

Al igual que en Birdman, con su plano secuencia recosido y su disertación sobre la vida, el arte y la fama, las buenas ideas que muestra El renacido son tanto de índole estética como argumental. Por un lado, Iñárritu echa mano otra vez del camarógrafo Emmanuel Lubezki (cuyo trabajo a lo largo de la película es, y lo decimos sin ironía ninguna, irreprochable) para marcarse un filme de esos que aspiran a emborracharnos de grandiosidad paisajística. En lo que toca al guion, la película se basa en las auténticas andanzas de Hugh Glass (DiCaprio), uno de esos montañeros legendarios de EE UU a los que uno se imagina barbados, malhumorados y tocados con un gorro de piel de mapache. De un mapache que, vista la calidad particular del sujeto, el propio Glass habría matado y desollado a mordisco limpio antes de hacerse la prenda.

Partiendo de esta materia prima, en la que también tienen un lugar la música de Ryuichi Sakamoto y una trama de abandono, voluntad y venganza (a la cual un incauto podría aplicar el adjetivo «primordial», dada su apelación a los instintos más brutales), esta película podría haber sido, bien un buen western con pioneros, bien un ejercicio contemplativo. Diríase que poseído por el deseo de hacer Historia, con mayúsculas, Iñárritu aspira a entregar un híbrido de ambas cosas y, como suele suceder, acaba ofreciendo un ejercicio esteticista, embebido de su propia solemnidad y que acaba reuniendo muy pocas de las virtudes a las que pretende aspirar. Porque, para quien escribe, la estatura de El renacido se queda en casi nada frente a la de un trabajo tan sencillo, ingenuo si se quiere, como Las aventuras de Jeremiah Johnson (el filme de Sydney Pollack -1972- con el que tantos puntos tiene en común). Y la cinta resulta todavía más liliputiense si se la compara con los esfuerzos de Werner Herzog, el Lisandro Alonso de Jauja (2014) o incluso Terrence Malick, por citar unos pocos cronistas de la lucha entre Hombre y Naturaleza. No digamos frente a ese Andrei Tarkovski de cuya obra tanto ha bebido Iñarritu. Véase este vídeo, que nos facilita un lector, para saber por qué mencionamos tan de sopetón al cineasta ruso.

A diferencia del autor de Andrei Rublev (1966) y Stalker (1979), que obtenía efectos suntuosos precisamente a través del despojamiento, el naturalismo al que aspira Iñárritu en El renacido apenas se nos aparece como otra cosa que artificio. Véase, por ejemplo, la tan cacareada anécdota de que Emmanuel Lubezki sólo ha usado luz natural para captar las imágenes de esta película: el resultado de esta técnica no es, en opinión del que firma, un estremecimiento nuevo, o una forma inédita de captar paisajes vírgenes. Es una hazaña que sin duda le reportará una estatuilla al director de fotografía, pero cuya importancia queda en nada cuando se pone en relación con lo esencial: aquello que vemos en la pantalla.

De la misma manera, la voluntad que empuja al protagonista a sobrevivir para vengarse de un Tom Hardy traidor resulta inocua, porque, argumentalmente, no lleva a nada más que a su conclusión. Sus ordalías sucesivas, sus efusiones de dolor y sus encuentros con las injusticias del colonialismo, por no hablar de esas iluminaciones místicas que el héroe vislumbra en su estado febril, están lejos de tener el significado de un via crucis (proceso éste cuyo destino, recordemos, es la resurrección). Asimismo, carecen de la brutalidad regresiva expuesta por Sam Peckinpah en Perros de paja (1971), del existencialismo negro de Sergio Leone en Hasta que llegó su hora (1968), de la torrencialidad de Quentin Tarantino en Kill Bill (2003-2004) o de ese tono casi sacramental conferido por Park Chan-wook a su Trilogía de la venganza (2002-2005), por citar unos filmes míticos sobre ajustes de cuentas.

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Diríase, en cambio, que estos accidentes están ahí para que los sufrimientos de DiCaprio convenzan a los señores académicos de que se merece el Oscar, y para que Iñárritu nos demuestre lo bien que se le da dirigir imágenes viscerales en la forma y artificiales en el fondo. Porque la naturaleza que acosa al protagonista de esta película durante su viaje no parece en ningún momento una entidad brutal, incontrolable, frente a la que sólo cabe conocer sus recovecos o morir. La puesta en escena es tan alambicada, tan clara es la voluntad de impresionarnos, que esas montañas de Dakota del Norte resultan un parque temático del torture porn con pretensiones filosóficas. En este infierno nevado no hay nada que no obedezca a la voluntad del director y del coguionista Mark L. Smith por dejar claros una serie de puntos. Eso no es malo de por sí. Tampoco es malo el que se note. Lo que sí es malo, o malísimo, es que El renacido trate todo el tiempo de disimularlo. 

De la misma manera que Birdman pretendía ser el asalto definitivo a la cultura de masas en favor de un Arte De Verdad, Sincero Y Comprometido, para a continuación echar por tierra su discurso en un tercer acto deleznable, El renacido se empeña en hablar en nombre de la Supervivencia, la Espiritualidad y otras cualidades que (visto lo grandilocuente de su tono) hay que nombrar con la inicial en mayúsculas. Incluso ese momento en el cual el héroe y su aliado circunstancial, un nativo americano (Melaw Naheh’ko), atrapan copos de nieve con la lengua parece calculado para demostrar que la Solidaridad también tiene hueco en ese panteón. Como me recuerda un amigo, que también es un gran crítico de cine, este año ya hemos visto otra película en la que un personaje realiza ese mismo gesto sencillo, casi infantil, durante una nevada. Una película que también es un western y que, permitiéndose mucha más ligereza y mucha menos solemnidad, entrega una reflexión sobre la venganza y la justicia con un calado mucho mayor que aquella que muestra ese filme.El título de esa película es Los odiosos ochoY, con todas las objeciones que se le quieran poner, en ella sí hay genialidad.

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22 comentarios

  1. Emilio D'Angelo dice:

    Me resulta curioso que en todas las críticas que he leído sobre esta película, en ninguna se nombre el filme "Man in the Wilderness" de Richard Sarafian con Richard Harris y John Houston (http://www.imdb.com/title/tt0067388/), que cuenta la misma historia.

  2. Fernando dice:

    Ya puestos, me gustaría añadir la serie de TV, Deadwood, una de las mejores obras sobre el "oeste americano" y con más base histórica, gracias.

  3. Pingback: The Revenant | pmpa01eav
  4. sergio dice:

    A alguien no le gusta demasiado Iñárritu….a nosotros nos flipa. y ‘El renacido’, también. Y lo contamos así: http://elcadillacnegro.com/2016/02/05/el-renacido-lo-que-no-te-mata-te-consigue-un-oscar/

  5. miguel dice:

    Se ha puesto de moda lo dar caña a Iñárritu. ¿Por qué?

  6. jmfajardo57 dice:

    Lo comparto, pero no porque me guste. Creo que es un ejemplo perfecto del tipo de crítica arbitraria, egocéntrica y disparatada que está tan de moda. Bueno para analizar las carencias del género. Mis pésames al autor.

  7. Santiago dice:

    Así que el tercer acto de "Birdman’ es "deleznable". Bien bien…díme qué mas películas te parecen deleznables para ir a verlas

  8. Bofifa dice:

    Porque es un pedante y va de guays.

  9. javi salgado dice:

    Te refieres, Yago, a "otro gran crítico de cine"; ¿quién es el uno?

  10. Cthulhu dice:

    El bueno de Quentin me come los cojones a bocados.

  11. Fran dice:

    Me ha encantado la crítica, y eso que no la he visto aún, pero se ve muy bien razonada y con Birdman me pasó lo mismo, me pareció una cáscara vacia, rodada formalmente con talento. Muy fuerte lo de Tarkovski, como lo ha fusilado Iñarritu. Coincido en la apreciación sobre Las aventuras de Jeremiah Johnson, enorme película, que hace muchos años que vi, pero que se quedó grabada en mi mente, y que tengo que volver a ver algún día . Y también sobre Los 8 odiosos, que he disfrutado muchísimo, y que respira cine clásico del bueno por los cuatro costados, desde la primera secuencia y que tiene un final impresionante, de horror y descenso absoluto a los infiernos.

  12. Asclepios dice:

    El problema de esta crítica es que pese a ser tan negativa y estar tan convencida de sí misma no aporta ni un solo argumento, no señala aspectos concretos de la película que justifiquen su enorme animadversión. ¿Por qué Iñárritu es un vendehumos?, ¿por qué la película es "un ejercicio esteticista, embebido de su propia solemnidad"?, ¿por qué se queda en nada frente a otras películas que se citan? ¿Por qué considera el crítico que lo que le sucede al protagonista se debe a la intención del director y el guionista de dejar clara "una serie de puntos?, ¿cuáles son esos puntos? ¿Y de dónde se saca que Iñárritu pretende ocultarlo?

    Resulta irónico que esta crítica, que gira entorno a la idea de que a la película y a su director les falta profundidad, sea tan superficial. ¿No sería más honesto reconocer que simplemente no conectó con la película y explicar qué sintió durante su visionado?

  13. miguel dice:

    cómo sea el director hace malas sus películas? Entonces casi que no podríamos ver ninguna

  14. Pablo dice:

    Veo que os gusto el video de Tarkowsky. Me alegro. A mi personalmente The Revenant me parece que desconecta principalmente en la estructura. No conecte con la pelicula quizas, porque me parecio una seria de escenas que no terminaban de entrelazarse entre si propiamente. Entonces se queda coja de algun lado y no es un gran film como se pretende. Desde Birdman ya habia intuido que a Iñarritu le gusta buscar inspiracion en otras peliculas, pero esa estaba muy bien entrelzada y fluye increiblemente bien. No es el caso de este ultimo film, que es una carrera de obstaculos como lo es Gravity (una historia que puede ser contada en 10 min). Al salir del cine me vino a la cabeza, cuantas escenas/secuencias se habran quedado fuera del montaje. Me parece una pelicula a bloques y no amalgamada en estructura.

    En la frase "Como me recuerda un amigo, que también es un gran crítico de cine" creo que quedaria mejor sustituir tambien por ademas.

    Por ultimo, The Revenant pensaba que estaba inspirada en "The White Silence" de Jack London. Maginifica historia. https://en.wikipedia.org/wiki/The_White_Silence

  15. Gerardo dice:

    Creo que la crítica cinematográfica, y cualquier crítica sobre un producto cultural, tendría que cumplir con un requisito básico: dejar al crítico en segundo plano. Quizás sea una muestra de ingenuidad de mi parte suponer que el objeto principal del comentario crítico es describir el objeto que se analiza y contarle al lector/oyente de qué va la película (no es una ironía). No obstante, y éste es uno de esos casos, hay críticos que parecen absolutamente encantados de haberse conocido y de leerse en la letra impresa, embelesados ante su propio reflejo en el relato líquido. Mi impresión es que a esta crítica la película no le gustó nada y, ante la imposibilidad de esa sinopsis, decidió exhibir su capacidad para el adjetivo (des) calificativo y sus nutridos conocimientos sobre la historia reciente del séptimo arte. A mí la película me gustó, mucho. Jeremiah Johnson también, mucho. Me gusta el cine, mucho. Espero que García Iñárritu ruede muchas más películas y que sigamos teniendo la posibilidad de discrepar sobre esos espejismos en la oscuridad.

  16. Uno que ha caído en esta crítica dice:

    Dentro de medio año nadie te recordará, porque tu pretendidamente severa crítica sí que es humo y, para colmo, ni siquiera es original con ese lenguaje de crítico terrible que está de vuelta de todo. La película de Iñarritu, sin embargo, sí que va a ser recordada, y para bien, porque no va con una segunda intención, a diferencia de tu vómito intelectual, que lo que quiere es impresionar a tus amigos. Hazme caso, yo algo de cine también sé. Y de crítica.

  17. JiJajoju dice:

    Peor que Mi gran noche de A. De la Iglesia no puede ser. Qué cosa más mala, un guión malo, con malas interpretaciones y mal contada. Este hombre está acabado. No soy director de cine, pero sé algo de intepretación y de contar historias y sé cuando una historia no me gusta o está mal narrada, y esta es de lo peorcito que he visto en años.

  18. Richard dice:

    Curiosa crítica que copia punto a punto la de Carlos Boyero, otro pedante insufrible con aires de trascendencia.
    Curioso también que se diga que la obra de Iñárritu es alambicada y a la vez se emplee la más alambicada de las prosas para un ejercicio de crítica vacío.
    Señores críticos, sáquense la cabeza de su reverendo ojete, que somos todos lo suficientemente adultos como para diferenciar la grandilocuencia sin trasfondo de la auténtica trascendencia.
    No es necesario que a cada crítica nos endosen mil referencias a filmes de culto de hace 60 años o de confines remotos, que ya somos mayorcitos como para valorar a El Renacido en su justa medida.

  19. hola dice:

    Argumento de peli que se puede resumir (o incluso detallar) tranquilamente en dos líneas, recubierto de paisajes bonicos filmados muy hábilmente. Pese a su extrema simpleza, argumental, la peli no se hace larga, y los actores son cojonudos (aunque en esta peli precisamente no creo que exploten todo su potencial, DiCaprio se dedica a poner cara de jodido toda la peli, y Hardy, de chungo y de rallao). Para ser una peli que se supone que ahonda en la condición humana y el existencialismo, los personajes me parecen unidimensionales, sin matices.
    No hay duda de que la peli es un portento, un deleite visual, pero un fresco del Prado o un Van Goch, incluso un docu del National Geographic, también lo son, y no aspiran a chorrocientos Óscars. Tongo. Así como pelis recientes, en mi opinión, Victoria o Nightcrawler me parecen más meritorias y le dan mil vueltas. Lo que pasa es que no se hacen en Hollywood ni tienen paisajes bonitos.

  20. Herrgoldmundo dice:

    Cierto, yo me pregunté lo mismo: ¿a qué se debe el olvido del film de Houston a la hora de hacer la crítica de "El renacido"?

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Los comentarios están cerrados.

El renacido

Año: 2015
Podría ser el vehículo 'cazaoscar' definitivo para DiCaprio, pero no es la Gran Obra Maestra de violencia paisajista que su director está seguro de haber creado.
Director: Director: Alejandro González Iñárritu
Guión: Guion: A. González Iñárritu, Mark L. Smith
Actores: Reparto: Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Domhnall Gleeson, Will Poulter