[Crítica] ‘Election: La noche de las bestias’ – Animales políticos

No vivimos los tiempos más felices, está claro: la miseria, la injusticia y la desigualdad campan a sus anchas cada día que pasa con más impunidad e indiferencia de los poderosos. Pero podemos consolarnos con una verdad indiscutible: cuando la realidad es más árida, la ficción se pone a la altura. Y se plantean distopías tan vibrantes, demenciales y escalofriantemente creíbles como La Purga.

La trilogía de La Purga forma parte de esa estirpe de películas de género que prefiere plantear una metáfora ramplona, directa, agresiva y poco complaciente antes que elaborar un complejo entramado simbólico que refleje lo más hondo de nuestras almas. Es decir, las películas de La Purga, especialmente las dos últimas, están cerca de películas como Zombi (1978), Están vivos (1988) o Society (1988), en las que el mensaje es tan ácrata, urgente y escandaloso que casi hay que prescindir de su tejido fantástico. Zombi: el consumismo nos ha convertido en muertos en vida. Están vivos: los ricos y poderosos nos tienen sedados para que no nos rebelemos. Society: los ricos son una raza de seres inhumanos que se alimentan de los pobres. De acuerdo, hay un componente de acción extraterrestre o de gente saliendo literalmente de sus tumbas que no necesariamente es el día a día (aunque todo es cuestión de tiempo), pero nos entendemos, ¿no?. La Purga: los políticos inventan métodos nada disimulados de control para que nos liquidemos unos a otros. Y encantados de la vida.

La Purga empléo su high-concept de partida (una vez al año, todos los crímenes que se cometen en la noche de La Purga en Estados Unidos quedan impunes) en la primera película para proponer un sencillo artefacto de suspense. Un acomodado padre de familia tiene que proteger a los suyos de un grupo de asaltantes en su propia casa. En La noche de las bestias (2013), La Purga justificaba una convencional variante de las películas de home invasion por entonces de moda, pero en realidad no era más que un ruido de fondo. En la segunda entrega, Anarchy: La noche de las bestias (2014) el protagonismo era algo más coral y la acción se trasladaba a la calle, lo que servía para contar una estupenda historia de venganzas urbanas y que nos convenció a muchos de que Frank Grillo podría ser un excelente Punisher.

La Purga vuelve ahora en Election con su entrega más abiertamente política y con Grillo ya alejado de su papel de justiciero desbocado para dar vida al jefe de seguridad de una senadora que pretende, si resulta elegida, abolir la Purga. Pero los actuales gobernantes del país no están dispuestos a consentirlo, y quieren aprovechar la inminente noche de La Purga para borrar del mapa a unos cuantos rivales políticos. Y aquí es cuando la franquicia se pone asombrosamente progresista y sutilmente malvada para una producción mainstream: sin necesidad de declararlo abiertamente (lo que es una agradabilísima sorpresa: no se espera sutilidad en una película donde la Iglesia es, literalmente, refugio de todo mal), prácticamente todo el reparto está formado por negros e hispanos, dejando bien claro que este es un invento de control de control que viene de los ricos cristianos blancos, que emplean una noche al año para hacer limpieza de pobres y de elementos potencialmente peligrosos.

Election no juega a la sutilidad en ningún momento, ni James DeMonaco lo pretende, pero pisa a fondo siempre que puede: desde la idea de que zumbados intercontinentales (rusos sobre todo, cómo no) se desplacen hasta Washington para disfrutar de la libertad armamentística y la Caza del Negro anual -por supuesto disfrazándose de presidentes americanos históricos y símbolos de la libertad (porque para eso hemos quedao)- hasta la estéticamente atractiva e ideológicamente escalofriante aparición de una psicópata menor de edad a bordo de un buga que diríase aforado por la MTV con Miley a todo trapo. Como Están vivos, como Society, Election no quiere ir de inteligente, incurre en un consciente maniqueísmo y no quiere funcionar como manual de política, porque su misión es, simplemente,  lanzar un aviso: esto es ya. Y sí, quizás las guillotinas en las calles no sean más que un (agradecido) detalle de histeria estética, pero si Election es aterradora no es por su grotesca visualización de una América homicida y enfebrecida, sino porque lo que muestra resulta inquietantemente cercano y creíble.

Desde ese punto de vista, los créditos de cierre con la desafiante I’m Afraid of Americans de David Bowie son algo más que un corte de mangas. Es toda una declaración de intenciones.

https://www.youtube.com/watch?v=u7APmRkatEU

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1 comentarios

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The Purge: Election Year

Año: 2016
'The Purge' entra ya en terrenos abiertamente políticos, contestatarios y a ratos antisistema en una distopía escalofriantemente creíble y que se resiste a repetirse.
Director: Director: James DeMonaco
Guión: Guión: James DeMonaco
Actores: Intérpretes: Frank Grillo, Elizabeth Mitchell, Mykelti Williamson