[Crítica] ‘Infierno azul’ – Escualo en estado puro

Infierno azul es una de esas películas que es puro high concept: coges una tradición de varias décadas de películas de tiburones asesinos y le quitas todo lo que sobra: la morralla que los humanos traen siempre a cuestas y todo lo que sucede fuera del agua, es decir aquello que funcionar, lo que se dice funcionar, solo funcionó en la primigenia Tiburón (1975).

Eso es lo que aparenta ser Infierno azul: casi una reducción hasta la espina dorsal del cine clásico de tiburones, pero lo cierto es que es solo apariencia. Jaume Collet-Serra hace que cuando salgamos del cine solo recordemos las febriles secuencias de acción entre Blake Lively y un más corpóreo de lo habitual tiburón de CGI, pero hay una importante labor de construcción del personaje protagonista, sutil y emocional pero nada ñoña, y que es lo que en última instancia nos ha mantenido en tensión hora y media. El personaje de Lively nos importa.

Para ello, el medidísimo guion de Anthony Jaswinsky, muy bien visualizado por Collet-Serra, solo nos da los datos sobre la surfera que necesitamos para entender cómo llega allí y qué demonios hace sola y casi desamparada en una zona del mundo paradisiaca pero algo inhóspita. Un par de conversaciones breves y muy afinadas con un conductor que le lleva hasta la playa y la hermana y el padre de la surfista por teléfono son suficientes para que el conflicto con el tiburón no cambie sustancialmente, pero también para que Lively sea algo más que un filete con brazos y piernas y los resortes del suspense funcionen.

Todo lo demás es puro oficio de Collet-Serra, que merece ser recordado por algo más que un tío que ha hecho un puñado de películas con Liam Neeson. Entre otras cosas porque no es fácil poner en pie una película de terror con elementos mínimos (y manidos), y él lo consigue. Quienes seguimos su carrera desde el principio no lo dudábamos: La casa de cera (2005, quizás su mejor, aunque no su más sofisticada película) es estupenda también con elementos clásicos del género reducidos al esqueleto, y La huérfana (2009) tiene interesantísimas ideas de puesta en escena para defender un guion de pura serie Z. A partir de ahí, sus películas con Neeson le sirvieron para enriquecer una visualización de las nuevas tecnologías y de la emoción mediatizada que aquí viene muy bien con sus móviles y sus pantallas partidas, pero sobre todo para plantear set-pieces de tensión y suspense en las que los escenarios se aprovechan al máximo y la duración está medida hasta el límite.

Eso le permite proponer tanto interesantes ideas plásticas que reformulan tropos viejos del cine de escualos (el agua tiñéndose de sangre, los planos subjetivos acercándose a unos pies desprevenidos) como tomar ciertas decisiones de riesgo al confiar en que una gaviota (posiblemente la mejor gaviota de la historia del cine) va a ser un digno sideckick de la protagonista (spoiler: lo es). U obligar a la protagonista a permanecer media película tirada en un pedrusco de dimensiones ridículas, o hacer que cronometre los movimientos del tiburón como si fuera un autobús de línea para construir una secuencia de suspense contrarreloj.

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El enfrentamiento de Blake Lively con las fuerzas de la naturaleza ha sido identificado con la rebelíon de la fauna de Los pájaros (1963), pero la propuesta de Collet-Serra no es exactamente eso (dejando cuestiones cualitativas y fundacionales de lado, claro), y la clave quizás esté en la olvidada, abortada y muy delirante serie The River (2012), para la que dirigió algún capítulo, un desastrito en términos generales que, sin embargo, encontraba sentido y horror en los detalles. La prueba está en cómo Collet-Serra filma el agua verde que envuelve a la heroína, primero como una cálida manta, después como un enemigo implacable: esa sutileza a la hora de plantear escenario y rivales no es propia de una mera producción desganada de usar y tirar. Puede que Collet-Serra tenga que cargar con el sambenito de ser un artesano (muy) competente y todoterreno, pero también es responsable del mejor blockbuster de terror del verano. No es cualquier cosa.

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2 comentarios

  1. Pingback: Infierno azul: Escualo en estado puro
  2. Efraín Casís Básmeson dice:

    Es una película estupenda y muy bien lograda. me agrado que su amiguita plumifera se salvara, aunque no supe si pudo volver a volar.
    Muy buena actuación. 10 de 10.

Los comentarios están cerrados.

The shallows

Año: 2016
Una revisión del gastado género de los tiburones asesinos que opta por prescindir de adornos y girar los potenciómetros de la tensión y el suspense al 11.
Director: Director: Jaume Collet-Serra
Guión: Guionista: Anthony Jaswinski
Actores: Intérpretes: Blake Lively, Óscar Jaenada, Angelo Jose