[Crítica] ‘iZombie’ (S2) – Hoy me he levantado con ganas de cerebros

La cadena CW pidió a Rob Thomas otra Veronica Mars y éste entregó un procedimental de espíritu neonoir protagonizada por una zombi. Ahora que ha terminado la emisión de su segunda temporada en España de la mano de AXN y que pronto llegará a nuestra cuenta de Netflix, repasamos iZombie para que tú también te pases al Equipo Z.

La segunda temporada de una serie estadounidense suele ser una de las mejores, al menos cuando hablamos de series emitidas en abierto, que son las que necesitan llenar 24 episodios de contenido y mantienen estructuras de carácter episódico con una o dos tramas horizontales. Esto es porque, con una temporada a sus espaldas, se ha podido comprobar qué funciona y qué es lo que falta, y se percibe una auténtica sensación de progreso tanto en la calidad de la historia como en su desarrollo. Se llega a un punto en que parece que los episodios se escriben solos y Izombie no es ninguna excepción.

Desde luego, la CW puede sacar pecho. No combate por el prestigio de esa crítica adicta a la narración morosa, sino para que todos sus productos sean condenadamente entretenidos. En la actualidad es el hogar de la mejor serie de superhéroes, Flash, y desde hace años adaptan material de DC Comics con mucho mejor tino de lo que hemos sufrido en cines, en parte al idear series protagonizadas por jóvenes que buscan su lugar en el mundo: es un tema universal respecto a la adolescencia, sienta como un guante al género superheroico y le da una pátina de alegría incluso a series a priori más oscuras, como Arrow.

Perdona, pero tienes materia gris entre los dientes

Aunque Olivia Moore (Rose McIver), la protagonista de Izombie, hace años que ha pasado esa etapa donde todo es angustia y puñitos al aire, su arco de personaje no difiere del de un adolescente, ni del de una superheroína, ni desentona con el espíritu de la cadena. Como recién convertida en zombi, no sólo debe decidir cómo será su vida a partir de ahora, también en qué espejos quiere reflejarse en una constante búsqueda de su personalidad. Porque los cerebros son gasolina para el motor de procedimental que lleva la serie, pero también para su motor personal: algunas víctimas le revelan lo que no quiere ser, pese a las habilidades implícitas y divertidas que conllevan; otras, a lo que le gustaría aspirar; siempre con la histeria de diluirse en el proceso.

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Puede que iZombie me guste tanto porque me recuerda a mí y porque creo que es sencillo identificarse con su protagonista. Verás: cuando empiezas a escribir y no se tiene estilo propio, las lecturas que se devoran acaban volcándose, casi palabra por palabra, en el material que produces. Con el tiempo, aprendes que las técnicas de cada autor no te valen para lo que quieres escribir, o ralentizan tu proceso, o simplemente te incomodan cuando tratas de seguirlas. Ese ensayo y error es el que seguimos todos para aprender y para definirnos: es fácil ver que donde Liv está tratando de ser ella misma, con un problema de albinismo y antropofagia obligada, estoy yo uniendo párrafos o estás tú en tu día a día.

En esta segunda temporada aparece varias veces ese camino tan interesante, el de dilucidar quién será Olivia Moore de entre todas las personalidades que la poseen, pero desaparece de forma progresiva cuando una de las tramas horizontales aumenta exponencialmente su peso. Es la asignatura pendiente de la serie, que ojalá pueda articular todas estas inquietudes en un episodio en el que bastaría con encerrar a Liv en una habitación.

Una merienda de zombis

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Pero la grandeza de iZombie va más allá de su protagonista, con una galería de secundarios que sigue estando muy inspirada: desde Major (Robert Buckley), el personaje con el arco más interesante de la serie (de trabajador social a justiciero, y de ahí a «asesino» a sueldo: chúpate esa, Heisenberg) al doctor Ravi (Rahul Kohli) o Blaine (David Anders), todos brillan con réplicas sarcásticas a la velocidad de la luz. A lo Raymond Chandler, importan más las interacciones entre sí que los flojos casos policiales.

La mejora respecto a la temporada pasada es palmaria. El inicio de la temporada ya despacha rápido a la familia de Liv, porque una historia de detectives y zombis tiene sitio para policías, investigadores y abogados, pero no para un hermano sosito y una madre estándar de serie juvenil. Su papel ya está cumplido y nadie las echará de menos.

Sabiamente, es el payaso serio, Clive Babeneaux (Malcolm Goodwin), quien se lleva la mejor subtrama. Ve recompensado su estoicismo habitual con un interés amoroso que le saca de su zona de comodidad y un cambio en su relación con la protagonista que, previsiblemente, le convertirá en el motor moral de iZombie. Crucemos los dedos para que en la tercera la subtrama sea para Ravi, el virólogo indio que todo hombre de bien desearía ser y que ha sido el portavoz de la angustia de Liv cuando ésta aún era incapaz de verbalizar qué le pasaba.

Que nos quiten lo arrastrado

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Por motivos comerciales o simple pereza, tener una zombi con dudas existenciales (que, por otro lado, era el tema principal del cómic original) ahuyenta a los que ponen pasta. Tampoco nos podemos quejar, porque Vaughn Du Clark, el CEO de Max Rager interpretado por Steven Weber, ha sido una de las partes más divertidas de esta segunda temporada y ha ofrecido pistas sobre una hipotética cura para el zombilismo o un catalizador para su expansión. Al final, el lío muta a algo más complejo: ahora que sabe que hay muchos más zombis ahí fuera, la protagonista tendrá que tomar partido, un paso lógico dentro de su arco. Y es de suponer que en ese incipiente conflicto, que amenaza con desbordar Seattle, tendrá algo que ver el jefe mafioso interpretado por Eddie Jemison, pero su participación parece excesiva cuando ya se tiene un malo carismático. En general, a la temporada le ha faltado el enfoque que tenía la primera debido al exceso de episodios.

Nos queda el consuelo de que, si el final de temporada es un aperitivo de lo que viene, hay margen de mejora: el capítulo final homenajea a George A. Romero y acólitos sin perder sus señas de identidad. Hay un momento hipnótico, relacionado con un conocido cantante y unos soldados, que es la mezcla perfecta de comedia negra, salvajismo y desazón. A estos niveles ha llegado la serie; a estos niveles se tiene que mantener. Mientras iZombie siga ofreciendo este cóctel de comedia, diálogos desvergonzados, destellos de terror zombi y suspense, paso de que encuentren una cura.

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'iZombie'

Año: 2015-2016
'iZombie' sigue mejorando con cada temporada, pero tiene margen para ser muy superior. Ingenio, carisma y solidez al servicio de personajes adorables.
Director: Showrunner: Rob Thomas, Diane Ruggiero
Guión: Guionistas: Rob Thomas, Diane Ruggiero, Deirdre Mangan, Graham Morris, Kit Boss, Bob Dearden, John Enbom
Actores: Intérpretes: Rose McIver, Malcolm Goodwin, Rahul Kohli, Robert Buckley