[Crítica] ‘Jim y Andy’ – Jim Carrey desenmascarado

Los ojos que miran al infinito, a un universo desconocido, son el eje focal en un plano que domina un conocido actor con gran barba, expresión apesadumbrada y que titubea. ¿Qué han visto? ¿Es este el mismo caricato que hacía películas como Ace Ventura? ¿Dónde se fue la felicidad, fingida o no, que le convertía en invitado preferente a las chorrigalas de la MTV o Nickelodeon? ¿Dónde está ese Jim Carrey?

Esa felicidad, esa despreocupación, se fue diluyendo en cualquier pantalla cinematográfica en esa improvisada trilogía nihilista y depresiva que forman El Show de Truman (1998), Man on the Moon (1999) y Olvídate de mí (2003). Sus comedias alocadas posteriores a este melancólico trío están lejanas de ese humor blanco, casi todo físico, que domeñaban a inicios de los 90 Carrot Top y él. ¿Dónde se fue el humorista? ¿Existió alguna vez? ¿No fue su propia comedia la primera y más devastadora máscara?




El documental de Chris Smith, tan pulcro como desasosegante, ofrece un espejo al extraño cambio personal en Jim Carrey: el humorista Andy Kaufman. Este último, experto en desdoblar el chiste y engañar al siempre torpe público, parece un gemelo lúcido de Carrey; reverso luminoso de su circunstancia personal. El adjetivo “luminoso” no es baladí, lector: la locura de Kaufman, blanca e infantil, parece ser negra, casi insondable, en el caso de Carrey.

La biografía en este último, que el actor buscar ocultar a lo largo de la entrevista, da pistas sobre el origen de esa sombra: primera adolescencia en una casi indigencia, éxito inmediato y que considera inmerecido, además de la anulación de su personalidad por un comediante casi sacado de las tiras animadas de Warner Bros.

La cita clásica de Peter Sellers,yo no existo fuera de los personajes”, sobrevuela esta película que refuerza esos fantasmas psíquicos con inéditas escenas de vídeo aficionado que se grabaron en el rodaje de Man on the Moon. Estas muestran a un Carrey feliz interpretando a un Kaufman traspasado a los años noventa: un anarquista de tiempos hippies en busca del golpe de estado mental que se enfrenta a la mediocre era de los consensos y el dominio feroz de los jefes de producto y estrategas de marketing.

Ahora, esa es la divertida superficie; la trama real no es otra que la depresión de Jim Carrey, perenne en su vida según confesó a 60 Minutes de la CBS. Esta es la verdadera protagonista de esta ventana a sus abismos, cuyo punto de fuga es su mirada perdida, y que muy probablemente el director Chris Smith esperaba menos grave de lo que es en el resultado final.

El cómico canadiense, en definitiva, construyó un yo como máscara literal… ¡ya en la película que le hizo célebre! El personaje de Andy Kaufman supuso un afortunado plan de fuga para salir de ese Alcatraz mental que eran sus personajes desmadrados. Quizá, parafraseando los Pensées de Pascal, Jim Carrey descubrió tarde lo que supone un yo: una construcción al servicio egoísta de otros.

¿Te ha gustado este artículo? Puedes colaborar con Canino en nuestro Patreon. Ayúdanos a seguir creciendo.

Artículos Promocionados

Loading...

Publicidad

Suscríbete a nuestra newsletter semanal
Novedades y contenido inédito.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Jim and Andy: The Great Beyond

Año: 2017
Un aparente making of de un bioic que en realidad esconde un retrato de un actor que ha tenido que encadenar máscaras para sobrellevar una depresión perenne.
Director: Chris Smith
Actores: Jim Carrey, Peter Bonerz, Randall Carver