[Crítica] ‘La carta 44’ – Cita con Rama y la 3ª Guerra Mundial

La aparición del tercer volumen de La carta 44 confirma el cómic de Charles Soule y el madrileño Alberto J. Alburquerque como una de las propuestas más sorprendentes del momento. Lo que empezó como eficaz mezcla de soap opera de intriga política y ciencia-ficción hard ha derivado, arsenal nuclear mediante, en un insólito delirio pulp cuyo descaro no deja de asombrarnos.

El punto de partida inicial de La carta 44 no es la bomba pero tiene su gracia. El nuevo presidente demócrata de los Estados Unidos, claro alter ego ficticio de Barack Obama, estrena su mandato leyendo una carta de su predecesor republicano. En ella se le informa que hace 7 años la NASA descubrió la presencia de un gran objeto extraterrestre, camuflado en el cinturón de asteroides del sistema solar, y también de las medidas tomadas: el desarrollo de un nuevo arsenal armamentístico con fines defensivos y el lanzamiento de una nave tripulada que está a punto de alcanzar su objetivo.

La actitud del nuevo presidente, reacio a mantener el secreto y decidido a cambiar de estrategia, desencadena una lucha interna por el control político llena de intrigas y traiciones. En paralelo, la expedición espacial, muy afectada tras tres años de viaje, toma contacto con la instalación alienígena.

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Así son las primeras páginas de un tebeo cuya premisa da juego pero que de entrada muestra un grave problema: el dibujo. No es cuestión de desmerecer el trabajo del madrileño Alberto J. Alburquerque, resolutivo y capaz de todo, pero es evidente que su estilo puede resultar molesto a más de uno. Nada como la cuestión de las narices para resumir bien esa traba: en la plasmación de ese atributo facial en ocasiones hay algo que no encaja bien, chirría, y ahí se pierde la mirada. La apreciación es subjetiva, claro, pero también es justo señalar que esa apariencia de fealdad visual no lastra la lectura. De hecho, esta funciona como un tiro y parte de ese mérito siempre corresponde a la cuestión gráfica, aunque aquí no lo parezca.

La cosa es que una vez puestos, la primera entrega de La carta 44 acababa siendo muy entretenida y el remilgo estético queda un poco al margen. El norteamericano Charles Soule, cuyos guiones previos para Marvel ya le habían granjeado más de una simpatía, urde con salero las dos tramas paralelas. Una remite a un tema clásico de la ciencia-ficción, la exploración espacial de tecnología alienígena enigmática, y la otra a las series de televisión que convierten la Casa Blanca en un nido de halcones y serpientes. Al final, el extravagante mestizaje de House of Cards y Cita con Rama de Arthur C. Clarke de los primeros volúmenes se zampa con tal alegría que hacía inevitable darle una oportunidad y ver cómo seguía el asunto.

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Y entonces PUM. Pero un PUM muy grande, porque tanto el segundo volumen como el tercero, de reciente publicación aquí, nos han dejado estupefactos por su endiablado frenesí argumental. La propuesta inicial se dispara más allá de lo imaginable y la cosa se pone loca, pero muy loca. Además, lo hace imprimiendo sin respiro una continua sucesión de sorpresas, giros insospechados y subtramas sometidas a constante toma y daca. La cosa es de órdago, en serio, y uno se revuelve en el sillón entre el asombro del “joder, lo están haciendo” al “aquí te has pasado” con interrupciones puntuales para aplaudir tanto atrevimiento y falta de complejo.

Es mejor evitar el spoiler, tentador porque daría buena idea del asunto, pero sepan que el nivel es de un desparpajo pulp insólito. Lo curioso es que de las dos tramas paralelas, es la política la que finalmente impulsa esa lectura atónita. Al fin y al cabo del hilo espacial, protagonizado por un grupo humano psicológicamente alterado y rico en artefactos alienígenas, ya se suponen elevadas dosis de género fantástico. Pero no: el estallido lo acaba produciendo el argumento que en principio parecía servir de ancla con la realidad, aún más cuando los guiños a Obama, Bush Jr., Merkel, Putin o la Guerra de Afganistán no son nada sutiles.

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En un plis plás ese relato se lleva hasta sus últimas consecuencias, y aunque abunda la geopolítica absurda y la decisión incomprensible, es difícil no rendirse ante lo tremendo del asunto. No negaremos que habrá quien diga que solo se trata de un tebeo mal dibujado cuya historia degenera hasta lo inverosímil. Ante eso, declinamos el esfuerzo de refutar el reparo gráfico y nos declaramos proclives a danzar en todo guateque de lo irracional. También se puede acudir al argumento de autoridad: aunque no lo parezca, La carta 44 forma parte de los títulos distinguidos como esenciales en el último Festival de Anguolême, así que algo tendrá para convencer a un público tan relamido como el vecino.

Publicado aquí por Norma, la edición original corresponde a Oni Press, una de esas independientes cobijadas al amparo del mainstream estadounidense. Su catálogo no está exento de morralla, pero incluye golosinas (Madman de Mike Allred, Scott Pilgrim de Bryan Lee O’Malley o Queen & Country de Greg Rucka) que marcan distancia con el descaro de otros sellos como Dynamite o Avatar. Pensada para no alargarse demasiado, La Carta 44 constará de 36 tebeos de grapa que recopilados dan para 6 volúmenes de los que llevamos tres, aquí y al otro lado del Atlántico, a la espera de otros tantos. Los queremos leer cuanto antes, no vaya a ser que se nos baje el entusiasmo.

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'La carta 44'

Año: 2016
El volumen 3 de 'La carta 44' confirma el cómic de Charles Soule y el madrileño Alberto J. Alburquerque como una de las propuestas más sorprendentes del momento.
Guionista: Guión: Charles Soule
editorial: Edita: Norma Editorial
Dibujante: Dibujo: Alberto Jiménez Alburquerque