[Crítica] Michael Kiwanuka: ‘Love & Hate’ – El lobo herido

Solo conocíamos su meteórico debut, pero este año Michael Kiwanuka nos regala una continuación más asentada y engrandecida que, eso sí, mantiene esa esencia soul-funk-R&B llena de anhelos. Un disco sobre corazones rotos, pero con mucha dignidad.

El aire vintage de Home again, álbum debut de Michael Kiwanuka en 2012, tocó una tecla nostálgica y generacional que le hizo ganador del BBC’s Sound y ser nominado al Mercury Prize (que terminó ganando Alt-J). Cuatro veranos después, con 29 años, el inglés se ha dejado llevar un poco más bajo la batuta de Danger Mouse, habitual de los Black Keys, Cee-Lo Green o James Mercer. Tras el éxito de su primer trabajo, Kiwanuka se encontró en un espacio creativo un tanto incómodo: incluso Kanye West le invitó a colaborar en Yeezus (2013), pero se sintió “estúpido entre tantos productores y raperos con su guitarra acústica y abandonó la colaboración. En lugar de eso, se encerró a cocinar lentamente este Love & Hate, que ha salido del horno con un level up de soul: coros de gospel, aplausos, mucha cuerda y bocinas, ahora con un 20% más de vulnerabilidad.

Si Home Again recordaba a una mañana en el muelle de la bahía, Love & Hate suena a animal herido y nómada que viaja a través de los bosques buscando su redención. Siguen viniendo a la mente nombres como Otis Redding o Isaac Hayes, pero esta vez con un punto más de intensidad y una aproximación al soul más contemporáneo de Lianne La Havas o Ben Howard. También han evolucionado sus letras, que en este segundo LP se expanden hasta el desamor más desgarrador e intentan buscar curación con mensajes reflexivos. El sentimiento de desesperación que sobrevuela los cortes está más arropado, con unos coros que añaden una riqueza que no habíamos escuchado en su disco previo y le recuerdan que no vuela solo. Los arreglos alcanzan un estado más expansivo, triunfante, grandioso; como una explosión controlada.

Cold little heart, el tema de 10 minutos que abre el disco, marca las intenciones: mesurado, melódico, melancólico y con instrumentación etérea y cuidada. La lucha racial tiene un palco en el disco con Black man in a white world, un himno de mensaje lamentablemente actual que abraza las raíces del género y exige su espacio en un mundo dominado por blancos. Aunque algunos mensajes sean combativos, hay en su voz una fragilidad que convierte sus canciones en una introversión más que en una declaración, como en la homónima Love & Hate, pausada y grandilocuente. El último tercio del álbum cierra con el londinense cantando (o meditando) sobre sus propios fallos con unas líneas vocales íntimas pero una orquesta llena de generosidad.

En 2014, Jack White le pidió producir You’ve got nothing left to lose para él, pero Kiwanuka seguía sintiéndose en segunda fila. Este trabajo recoge sus conflictos de confianza y los pone en perspectiva, combinando puntos de luz delicados y líneas exhaustas: Maybe this time I can be strong / But since you know who I am / I’m probably wrong”. Se ha sacudido el polvo de Home again para brillar caído y digno. Kiwanuka es un músico que examina la relación entre inteligencia emocional y autodeterminación, un alma drenada de esperanza que busca salida en la espiritualidad; y Love & Hate un álbum creativo, personal y, claro que sí, bajonero, pero que no cae en la autocomplacencia. Su cóctel resulta elegante, intrigante y a veces angustioso. Ojalá dentro de unos años podamos conocer qué tiene que ofrecer su lado más luminoso.

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Love & Hate

Año: 2016
Tras un disco que recogió éxitos, el inglés Michael Kiwanuka vuelve con un segundo LP actualizado al soul más moderno, pero manteniendo sus notas polvorientas.
Artista: Michael Kiwanuka
Sello: Sello: Interscope