[Crítica] ‘Múltiple’ – La segunda juventud de Shyamalan

Imagen de 'Múltiple'

Tras recuperar la buena forma en La visita, M. Night Shyamalan confirma su segunda juventud con una pieza de terror de cámara protagonizada por un James McAvoy en estado de gracia, en la que un hombre con personalidad múltiple que decide secuestrar a tres adolescentes.

Esta crítica no contiene spoilers.

Lo dimos por perdido hace unos años con los fiascos de Airbender, el último guerrero (2010) y After Earth (2013). Y lo recuperamos hace nada con La visita (2015), una película de bajo presupuesto donde dinamitó el cine de terror que reinó en su ausencia (los James Wan, Oren Peli, y demás), para retorcerlo a su antojo y recordarnos que él seguía siendo el jefe en esto del suspense y los sustos. La visita marcó también su primera colaboración con Jason Blum, capo de la Blumhouse, un productor que se ha convertido en la media naranja creativa del director de El sexto sentido (1999). La confianza y libertad que le otorga Blum (Shyamalan ha tenido que abandonar los grandes estudios para recuperar el mojo), ha hecho posible la existencia de una película como Múltiple. Un título a contracorriente, arriesgado y muy personal, que desarrolla casi todo su metraje en una sola localización y con apenas cinco personajes. Un relato con pocos efectos especiales y sobresaltos, que consigue inquietar gracias a la incorrección política del texto, su milimétrica puesta en escena, y el toma y daca interpretativo entre los tres actores principales: James McAvoy, Anya Taylor-Joy y Betty Buckley.

Múltiple es la historia de un perturbado o, quizás, un superdotado con varias personalidades (23 exactamente) que decide secuestrar a tres adolescentes sin que sepamos los motivos o el fin. A partir de aquí, se hace complicado seguir con el análisis sin revelar el twist que da sentido a las dos horas de terror psicológico de cámara que protagonizan McAvoy y el resto del reparto. Lo que si podemos decir es que la formulación visual es brillante, con un uso impresionista del encuadre entre otros recursos de puesta en escena que muestran el complicado andamiaje emocional y psicológico del relato y los protagonistas: el uso perturbador del fuera de campo y el desenfoque, la figura recurrente de las espirales psicoanalíticas, o el flashback que ayuda a explicar el origen del personaje de Anya Taylor-Joy.

La nueva película de Shyamalan es también la más exigente de su carrera: se trata de una  historia que se toma su tiempo; a veces, hasta se pierde conscientemente en su engranaje narrativo, convirtiéndose casi en una prueba de fe para el público, que si es capaz de ser paciente hasta el final, será recompensado con un desenlace que le dejará noqueado (por no decir con el culo torcío). Guste o no guste la resolución, el espectador necesitará de varios minutos, horas o días (depende del caso), para analizar lo que acaba de ver y sus implicaciones dentro de la filmografía del realizador nacido en la India.

Imagen de 'Múltiple'

¡Ah! Y Múltiple no se anda con rodeos a la hora de tratar temas tabú. Uno de los ejes centrales es el abuso a menores y como esa lacra afecta a los dos personajes principales. El firmante de El bosque (2004), en un bello giro, muestra como las víctimas de abusos sexuales pueden resurgir de sus atormentadas existencias cual Ave Fénix. Aquí lo hacen de diferentes maneras, pero unidos en un sentimiento común de pertenencia y solidaridad poderosísimo.

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Poster de 'Múltiple'

'Split'

Año: 2017
Un título a contracorriente, arriesgado y muy personal, que desarrolla casi todo su metraje en una sola localización y con apenas cinco personajes.
Director: M. Night Shyamalan
Guión: M. Night Shyamalan
Actores: James McAvoy, Anya Taylor-Joy, Haley Lu Richardson