[Crítica] 65daysofstatic: ‘No Man’s Sky: Music for an Infinite Universe’ – El espacio tiene dos sonidos

No Man's Sky está siendo, para bien y para mal, el juego de la temporada. También en lo musical. Por eso destripamos aquí lo que han conseguido 65daysofstatic en su banda sonora. Si han conseguido, o no, recrear las sensaciones de viajar por el espacio.

El espacio no tiene quien le escriba. Aunque nunca le han faltado novias en forma de escritores, músicos o cineastas obsesionados con la posibilidad del absoluto inaprensible, del mar infinito donde no puede vivir nada, cuando salimos de nuestro planeta siempre necesitamos reducir lo ininteligible de la infinitud a elementos comprensibles. Dramas humanos, descubrimiento de lo desconocido, retratos de lo ignoto. De ahí que no tenga quien lo escriba. Incluso si lo pretendemos, el universo es siempre más vasto e ininteligible que los, también a su modo, inaprensibles dramas humanos.

65daysofstatic no lo tenían fácil para hacer la banda sonora de No Man’s Sky. Incluso obviando todo el tema algorítmico. Conseguir que la música acompañara las sensaciones particulares que debe transmitir un simulador de explorador espacial, del descubrimiento de aquello que está más allá de la comprensión -fin último del juego, no la cooperación o el encuentro con otros jugadores: sólo la exploración y el descubrimiento, un simulador de colonialismo, para bien y para mal-, resulta difícil. A fin de cuentas, demasiada uniformidad en el sonido arrebataría parte del impacto de estar explorando los límites del espacio conocido, pero demasiada disparidad haría que fuera incoherente. ¿Cómo han resuelto esa problemática? En el contexto de la compilación que han hecho con temas escogidos de la banda sonora para presentar en formato físico y en directo, no eligiendo. Yendo entre vaivenes entre lo informe y lo formado.

No Man’s Sky: Music for an Infinite Universe es, a todas luces, una continuación de su anterior trabajo, Wild Light (2013). Todas sus composiciones se articulan en un post-rock electrónico de espíritu geométrico, como si fuera inconcebible para ellas no seguir un estricto orden matemático, que va jugando con los altibajos propios del grupo. Puede empezar alto con Monolith, con ese espíritu cuasi-raver que acompaña al grueso de las composiciones del grupo en los últimos tiempos, para continuar con una composición apegada al math rock como es Supermoon para acabar estallando en Asimov, que bien podría ser un descarte afortunado del We Were Exploding Anyway (2010). Esa es la estructura que continúa durante todo su primer CD, siguiendo un patrón común al de cada canción en particular: composiciones de ecos ambientales con desarrollo constante que acaba, o no, en puntuales estallidos de sonido. En suma, una continuación elegante de su ya de por sí extraño trabajo anterior.

El segundo CD es otro cantar. Siendo composiciones pensadas para el juego en sí, realizadas con algoritmo y posteriormente pulidas para el disco, su sonido es más ambiental e, irónicamente, también más sugerentes. Donde en el primer CD les puede cierto continuismo que los emparenta con los singles de We Were Exploding Anyway -ya que el disco, fuera de Debutante y Piano Fights, oscilaba más hacia un sonido cinematográfico ya prácticamente abandonado por el grupo- y con la totalidad de Wild Light, el segundo CD no tiene problemas en abrazar su condición ambiental. De banda sonora. Y aunque por momentos roza lo minimalista, y en no pocas ocasiones se adentra en el terreno del exceso de arreglos (NMS_exteriorAtmos1-False Suns, en particular), el conjunto logra sonar más sofisticado, coherente y cohesionado que la parte del disco que se supone pensada para ser escuchada por sí misma, sin necesidad del juego.

En sus mejores momentos, No Man’s Sky: Music for an Infinite Universe se antoja un retrato certero de lo que supondría viajar por un espacio infinito e inaprensible; en los peores, es un delicado trabajo de matemática musical. De nuevo la tensión interna que siempre ha existido en el interior del grupo: dejarse llevar por la evocación de imágenes sugerentes o aferrarse al proceso perfectamente calibrado. Ambas dos facetas del espacio, la evocación fantástica y la demostración científica, que no son mutuamente excluyentes y, por ello, que elija quien las escucha. Si es que puede.

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'No Man's Sky: Music for an Infinite Universe'

Año: 2016
No sólo una banda sonora excelente, sino también un retrato bivalente del espacio. Por un lado, una inteligente recreación cuasi-matemática del mismo; por otro, una exploración de orden emocional: en conjunto, una banda sonora de contrastes continuista con la obra del grupo.
Artista: Artista: 65daysofstatic