[Crítica] ‘Obscenidad’ – Genitales que no se pueden nombrar

¿Qué tiene el coño para ser tan despreciado? Eso se plantea Rokudenashiko en su libro Obscenidad, un sumario sobre cómo la metieron en la cárcel sin garantía judicial alguna, acusada de obscenidad por hacer arte basándose en moldes de escayola de su vagina.






No todos los genitales fueron creados iguales. Mientras que las pollas son glorificadas, con un amplio espectro de significados que van de lo chistoso hasta lo viril pasando por su propia condición de referencias arquitectónicas, los coños parecen relegadas a una especie de no existencia, un segundo plano en que está mal visto hablar de ellos. Todos fingimos que no existen. Incluso la pornografía los censura o les da en un papel secundario, como subordinado a tener una polla cerca de ellos. ¿Qué ocurre con los coños para que nos resulten tan ofensivos?

Eso es lo que se preguntó la artista Rokudenashiko a la hora de hacer arte manko (argot japonés para aludir a la vagina). Es decir, hacer un molde de su coño y, a partir de él, crear obras artísticas tomándolo como molde. Dioramas, fundas de móviles, robots transformables. No hay límites para el arte manko, excepto el más obvio: los coños nunca son más grandes o más pequeños que el tamaño de una mano. Al menos, hasta que descubrió las impresoras 3D y un nuevo mundo de posibilidades. Si hacía un perfil digital de su coño, podía hacer impresiones 3D tan grandes o pequeñas como quisiera. El problema es que el proceso era costoso, ¿cómo podía financiarlo? Con un crowdfunding para poder hacer la primera barca manko, ofreciendo diferentes recompensas a quienes colaboraban. Entre otras, el diseño 3D de su coño. Para sorpresa de nadie, su crowdfunding consiguió casi un millón de yenes, algo más de 7.600 euros, cantidad sobrada para hacer su barca manko.

Para su desgracia, su crowdfunding no sólo llamó la atención de los amantes del arte. También consiguió que la policía japonesa la arrestara por distribuir el diseño 3D de su coño acusada de obscenidad.

Obscenidad también es el nombre de esa historia. Del libro que nos la narra. Cómo Rokudenashiko pasó por la cárcel, cómo la policía vulneró sus derechos y cómo la prensa fue cómplice de un sistema claramente corrupto. Todo ello con un dibujo muy mono, mucho sentido del humor y, claro, dibujos de Manko-chan, la mascota de Rokudenashiko, un coño vagamente antropormofizado.

El libro, en ese sentido, transciende lo meramente documental. Con un interés por sí mismo como historia, yendo más allá de su crítica al sistema judicial y la sociedad japonesa en su conjunto, acaba siendo también una reflexión sobre porqué consideramos ciertas cosas como obscenas. Y específicamente, porqué consideramos los coños, incluso la palabra coño (o manko en japonés) obscena en sí misma.

Rokudenashiko no nos da respuestas explícitas. Piensa en ello, insinúa cosas, pero nunca pretende señalar algo de forma unívoca y absoluta. No es, pues, un ensayo tanto como un documental narrativo, incluso si su tesis resulta evidente: el coño es obsceno porque vivimos en un mundo donde los hombres son el centro de la sociedad a costa de invisibilizar a las mujeres. Y por el camino, también a sus genitales.

Así es como los coños se convierten en obscenidad. Porque son objetos sexuales, grandes desconocidos para las mujeres y conocidos solo de un modo muy concreto para los hombres; algo para el uso de las pollas. Y por eso condenaron a Rokudenashiko: si bien una polla puede ser muchas cosas, algo divertido y gracioso o empoderante y poderoso según las circunstancias, un coño no puede ser más que una. Algo obsceno. Algo sexualizado.

El problema es de la sociedad, no de Rokudenashiko: creer que los coños han de ocultarse porque, en última instancia, son sólo objetos de satisfacción masculina. Y lo que nos demuestra ella es que no, que los coños son algo natural, una parte más del cuerpo de las mujeres cis que debería ser vista con naturalidad. Sin aspavientos. Sin ser considerado obsceno. Pudiendo ser eróticos, pero también divertidos, empoderantes o adorables; como lo son las pollas.

Algo que intenta demostrar su arte y que, sin ninguna duda, consigue transmitir su libro con un encanto encoñador.

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What is Obscenity? The Story of a Good for Nothing Artist and Her Pussy

Año: 2018
Una apasionante historia sobre cómo la sociedad sigue viendo como anti-natural algo con lo que nacen todas las mujeres cis.
Editorial: Astiberri
Autor: Rokudenashiko